El tic tac del reloj comienza a sacarlo de sus casillas, Romeo mira hacia abajo a la mesa de té donde su taza de café descansa humeante, mira a su alrededor para encontrar el reloj que provoca el ruido pero no tiene ninguna idea de donde está. Suspira fuerte y toma la taza con sus dos manos para soplarla, tiene mucho cuidado para no derramar nada ya que solo lleva puesto pantalones y, aunque sea un mago de fuego, quemarse con café aun duele.
Se ha levantado hace unos veinte minutos ya, sin señales de su maestra Erza por ningún lado, el sonido de agua corriendo poco después de despertarse es una obvia pista a lo que está haciendo en el baño, eso le facilitó el despertar ya que no tuvo que encontrársela completamente desnuda...
La noche anterior fue una locura, antes en sus mas prohibidos sueños y ahora es gracioso pensar que, hasta hace unas horas, estaba haciendo semejantes cosas con Erza, sus memorias son más difusas por cada vez que un orgasmo se le fue arrancado desde adentro. Las palabras que ambos dijeron son solo ecos de una noche que todavía parece un sueño, solo una pared lo separa de esa mujer, su cuerpo indica que está tranquilo pero su mente revolotea.
Lo disfrutó, mucho, y Erza probablemente también lo hizo ya que no intentó matarlo esta mañana, pero al mismo tiempo no sabe que la impulsó a hacerlo con él, la primera noche fue el alcohol y la soledad pero ¿Ahora? No tiene ni la más menor idea, y la posible respuesta le aterra por lo que no se atreverá a preguntar.
Erza nunca dejó de ser aterradora, desde el momento que llegó tuvo miedo por su vida y hasta que ambos no cayeron exhaustos y sudorosos sobre la cama no dejó de temer, una mujer que pasa de enojo a placer tan rápido y que puede disfrazar uno como el otro es peligrosa...
Aunque su mente esté tan confusa, su cuerpo es claro en dos cosas: Está cansado y lo de ayer le ha dado una razón para estarlo, aunque las memorias hacen que su libido sea difícil de controlar.
Al cabo de unos minutos más Romeo casi se quema la lengua con el café al escuchar la puerta del baño abrirse y los pasos desnudos de Erza acechando por detrás. Por un momento tuvo la ilusión que todo el contacto físico íntimo le ayudaría a superar el miedo por la mujer, que ideas tan tontas tiene.
La imagen que se encuentra al voltear es la que esperaba, se para y se aleja uno pasos dejando el café en la mesa.
Erza está allí, su cabello rojo como el fuego que sus ojos y su boca suelen disparar ahora se encuentra mojado y recién peinado, su rostro de indiferencia aunque esperado tiene un aire de satisfacción, claro Romeo no puede evitar mirar su figura, tan voluptuosa como siempre y en plena juventud, en buena forma, solo tapada por una toalla blanca apenas sujetada alrededor de sus senos y cayendo para cubrir justo por debajo de sus partes privadas dejando expuestos esos muslos del saludable color pálido apenas quemado que parece tan característico de la pelirroja.
- ¿Que miras Conbolt? Ya me has visto con mucho menos ropajes, no es la gran cosa... –
- ¡E-es la gran cosa...! – Responde él, pensaba quedarse callado y con esa respuesta se golpea en la cara mentalmente – Digo... –
Pero Erza se ríe sutilmente, con la gracia caballeresca que es, también, tan característica de ella – Halagador –
- E-ehm... ya, de ¿De nada? –
- No hay tiempo para eso, Romeo, deberías saberlo – Con sus dos manos en su cadera se inclina hacia adelante, su sonrisa sutil cambia por un ceño fruncido condescendiente – Tenemos que ir a trabajar, tu y yo, ya lo sabes –
Está insinuando que él quiere seguir con lo que hicieron anoche, el chico niega con su cabeza y sube sus brazos para indicar que no piensa en eso pero Erza cierra los ojos y suspira con desdén sin hacerle caso – Pero... –
- Pero entiendo tu entusiasmo, si quieres mejorar tendremos que trabajar arduamente –
- ¿Mejorar? –
Ella sigue hablando como si Romeo no estuviese diciendo nada – Tienes suerte de que yo sea tu compañera de relaciones sexuales, no eres una causa perdida Romeo –
- Yo... –
- Ya que desde ahora serás mi pequeño juguete tiene sentido que te enseñe como hacer sentir bien a tu maestra funciona ¿No? – Ahora una sonrisa fanfarrona ocupa su cara, su tono de voz baja a uno más grueso y seductor, está intentando convencerlo, no es que vaya a escuchar su respuesta tampoco.
- ¿Juguete? –
Anoche debe haber accedido a todo el asunto mientras ella lograba que sus neuronas se apaguen una a una con esa misma sugestiva voz.
- Te daré una copia de la llave cuando pueda, así podrás venir aquí cuando quieras, será tu pequeño premio por haber aceptado... si me haces feliz habrá mas... –
- ¡Erza! –
- ¿Qué? – Ella abre los ojos y lo mira, frunce el ceño sin dejarlo hablar de nuevo - ¿Estabas mintiendo anoche? No me gustan los mentirosos, niño –
- No, pero... –
Ahora viene el silencio incomodo, la terrible decisión de Romeo, por un lado todo esto se siente extraño, debería conseguirse a alguien que ame para todo esto ¿No? Así son las reglas que siempre se le han impuesto, nada de sexo casual con compañeros de trabajo según todos, pero se siente tan bien... hay algo erótico sobre acostarse con su propia jefa, hacer ese tipo de cosas escondidas, además de que dice que le ayudará a ser mejor sexualmente que es un gran plus. Se siente sucio de solo pesar así.
Intenta pensar con fuerza con los ojos cerrados pero las imágenes de sus dos encuentros le vienen a la mente, ni siquiera su amigo abajo puede mantenerse tranquilo pensando en las posibilidades de este nuevo trato con Erza. Mirajane le pasa por la cabeza también ¿Que haría ella? Le había ofrecido algo pero algo distinto, se siente distinto... como si Mira realmente lo quisiera a él como persona y Erza en cambio lo quiere como un...
- Como un dildo que camina – Dice en voz alta, inmediatamente se tapa su propia boca al daré cuenta que se le ha escapado.
- ¿Que dijiste? – Erza entrecierra los ojos, la asesina de ejércitos enteros aparece en esos oscuros ojos apenas visibles.
- ¡Nada! – Finalmente toma un suspiro y decide – De acuerdo, no mentía... hagamos esto –
- Ese es un buen chico – De nuevo, la facilidad con la que Erza pasa de enojo a felicidad al ser complacida es demasiado rápida para mantenerse tranquilo – Ahora te vas – Le dice así sin más.
Romeo va a quejarse pero la pelirroja se cruza de brazos y se para firme frente a él, abre la boca para hablar pero la ve ahí casi forzándolo a irse.
Así en menos de dos minutos Romeo está en la calle, sus pantalones y sus botas puestas apenas antes de que Erza lo tire afuera y le tire con su camiseta después, está parado en la puerta con su torso desnudo viendo como ella lo saluda desde adentro agarrando su toalla para no quedar desnuda en público.
- Anda, ve a hacer algo útil – Le dice echándolo con su mano – Y gracias por el café – Y con eso le cierra la puerta fuertemente en la cara.
Romeo se para frente a la puerta, suspira al darse cuenta que no solo lo ha echado sino que lo ha hecho a propósito para no prepararse su propio desayuno, pero ahora no hay nada que hacerle. Da la vuelta y se pone su propia camiseta mientras comienza a caminar hacia algún lado.
La idea de ir a trabajar es correcta, debe hacer algo de dinero si quiere seguir viviendo y mantener lo que tiene ahorrado sin tocar, algún día tendría lo suficiente para tener su propio lugar como Erza tiene el suyo... ese sería un gran día.
Eso lo pone a pensar sobre su propia situación con la pelirroja ¿Que son ahora? Se está complicando el mismo pensando esas cosas pero no puede evitarlo, antes había sido una cosa de una noche pero ahora es su 'juguete' y eso significa que lo tendrá en cuenta para cuando necesite liberar tensiones o como sea que le llame al sexo. Romeo siente la sangre agolpándose en su rostro con solo recordarlo, no solo la noche pero todo, ahora es su amante en el sentido literal de la palabra, aunque no haya amor. Ciertamente no hay amor entre ellos, ni Romeo siente nada por ella ni Erza por él, pero aun así se siente bien sabiendo que una chica estará dispuesto a darle algo de tiempo aunque sea por un rato.
- ¡Oye Romeo!- Como si el destino supiera que no está en posición de encontrarse a alguien, frente a él aparecen tres personas de Fairy Tail, Elfman es el que le grita - ¿Qué haces aquí tan temprano? –
- ¿Temprano? – Juzgando por el sol y la gente en las calles, no ha pasado el mediodía por ahora y eso significa que es temprano para él, una persona que no sale de su casa hasta la tarde – Oh, pues... nada –
- Íbamos a ir a una excursión de machos, Romeo, de hombres fuertes ¿Querrías sumarte? – La voz de Elfman resuena por las vacías calles, sus excursiones son, generalmente, una misión que implique viajar donde consigue arrastrar a otros hombres del gremio con él.
Detrás del gran mago de pelo blanco están Gray y Max el mago de arena, los dos parecen bastante cansados ya sea por madrugar o por las tonterías de Elfman. Romeo los mira y siente que con sus miradas le piden que venga así hará el viaje un poco más soportable, normalmente se negaría pero ahora mismo alejarse del gremio y de las mujeres en general le ayudaría bastante.
- Eso suena perfecto, Elfman, puedes contar conmigo – Responde sonriendo por primera vez en el día.
- ¡Perfecto! Sabría que no dejarías a un hermano colgado - Luego de sus palabras se ríe fuertemente con su vozarrón, despierta a las personas de las casas cercanas.
- Gracias, viejo, esto será menos doloroso así – Gray le dice por lo bajo tapado por la poderosa risa.
- No hay problema – Romeo se ríe y niega con la cabeza – Pero antes tengo que ir a cambiarme, buscar mis cosas para el viaje y eso... –
- ¡Sí! Hazlo, joven, nosotros te esperaremos saliendo de la ciudad – Asintiendo Romeo emprende camino hacia su hogar pero antes de alejarse demasiado escuchar que Elfman tiene algo que decirle - ¡Y pásate a ver a mi hermana! Dijo que quería hablar contigo –
Antes de parar en su casa para tomar lo necesario decide caminar frente a la casa de los hermanos Strauss, si está en lo cierto ella no debería haber salido al gremio todavía, al doblar la esquina apura el paso hasta llegar al lugar, ella acaba de cerrar la puerta y sale a la calle para encontrarlo sin querer.
Romeo frena en seco viendo como ella le sonríe y comienza a caminar hacia él, enseguida se sonroja con esa sonrisa por alguna razón, debe ser la luz de la mañana reflejada en su piel blanca la que la hace verse tan bonita...
- ¿Acabo de pensar eso? – Se dice a si mismo borrando su sonrisa complacida, es verdad que Mira es una chica muy bonita pero nunca lo había pensado de esa manera, su corazón se acelera y su cuerpo se pone un poco más caliente e incomodo conforme la albina se acerca.
Se conocen desde hace muchos años, si tuviera que describir la relación seria una relación de hermano menor y hermana mayor, aunque nunca fueron tan unidos siempre existió esa regla no escrita de que Mira seria una confidente y una amiga mayor cuando lo necesite, pero eso no es exclusivo para Romeo, todos los niños del gremio e incluso algunos mayores la ven como una hermana.
Ahora las cosas han cambiado desde su punto de vista, desde la noche anterior y el día en donde se encontraron para recoger manzanas no puede tranquilizarse con ella cerca, no es lo mismo con Erza, es otro tipo de nerviosismo... ahora sabe lo que es la caricia de la mujer y no puede evitar hacerse ilusiones sobre lo que podría pasar entre ellos, hasta hace unas semanas ni podría imaginarse llevando esa relación con Mira.
- Romeo, que gusto verte – Le dice sacándolo de su trance, desde una estatura similar, si no es ella unos centímetros más baja la albina le sonríe - ¿Vas para el gremio? –
- Ehm... nop – Se encuentra distraído por la dulce voz de Mira y olvida lo que quería hablar con ella momentáneamente – Saldré con Elfman, Gray y Max a una misión –
- ¿Oh? ¿Su expedición de hombres mensual? – Se ríe tapándose su boca, un gesto común para ella.
- Si, eso... – Romeo responde con una risa nerviosa y boba – Querías verme ¿No? Eso dijo él –
- Oh no, no tenias que salir de tu rutina para verme, Romeo, aunque lo agradezco – Hace una leve reverencia hacia adelante – Quería saber cómo fueron las cosas con Erza, veo que estás sano, al menos físicamente –
Sus palabras son señal de que sabe o tiene una idea de lo que ha pasado, de alguna manera, probablemente tantos años conociendo a la maga pelirroja le ayudan a tener un poder de vidente sobre su vida intima, su sonrisa inocente esconde bastante bien que está hablando de cosas tan sucias.
- Pues... charlamos toda la noche... –
- No esperaba menos de ella – Se ríe la albina.
- Y hemos quedado en un acuerdo –
- ¿Ya? –
Y la respuesta lo deja totalmente atónito, si sabe tanto es que ha hablado con ella, aunque no vio a Erza hacer nada a parte de bañarse esta mañana ¿Acaso la conoce tan bien?
- ¿Esto es... común? –
- No común pero... ha pasado antes – Mira pone ambas manos tras su espalda mientras habla – No sé cuantas veces, ni yo sé tanto, pero sé que Erza ha tenido otros juguetes... ¿Todavía les llama juguetes? –
- S-si... – Eso lo clasifica como un juguete, buena manera de hablar con Mira, desde una posición de desventaja ante Erza.
- Bueno, espero que esto les rinda frutos a ambos y que les divierta, se que ella lo hará especial – Otra vez esa sonrisa tan elegante y maternal, otra vez escondiendo el hecho de que habla sobre una relación de sumisión.
- ¿No estas... enojada? –
- ¿Porque lo estaría? No es como si no haya pasado antes, además me alegro por ti –
- Esto me hace sentir un poco menos especial – Romeo suspira cabizbajo.
- Si te ayuda a sentirte mejor, Romeo, Erza solo ha elegido juguetes femeninos hasta ahora – Sorpresa tras sorpresa, Romeo queda boquiabierto luego de escucharla, si eso es verdad significa que hay cosas que no ha probado con nadie y lo hará con él, definitivamente lo hace sentir especial... y también le hace sentir miedo a lo que podría pasar – Siempre ha visto a los hombre como 'Fáciles de dominar' y 'Bestias estúpidas' excepto unos pocos ejemplos, eso te hace muy especial... aunque no sabemos porque –
- ¿Eh? ¡¿Entonces significa que...?! – Que en serio vio algo en él a parte de lo que hay entre sus piernas, no termina su frase para no ponerlos en ridículo en público.
Mirajane se ríe y asiente – Eres tan tierno –
El chico de cabellos oscuros se sonroja y da un paso atrás – Entonces ¿Era eso? –
- Eso, solo quería comprobar –
Asintiendo Romeo retrocede un poco más, se refriega su cara para sacarse la vergüenza, como si eso fuera a funcionar a algún nivel, Mirajane solo se queda parada mirándolo con una sonrisa. Enseguida se despide y dice que se irá a cambiar para la misión, promete verla cuando vuelva, le pide que le diga a Erza que estará ausente y Mira accede.
- ¡Tráeme algo! – Le grita amigablemente mientras lo ve alejarse, luego queda sola en el medio de la calle.
Por un momento duda en dar la vuelta, viendo al chico correr a toda velocidad para ir a cumplir con su trabajo, pero al final logra romper el trance y hacerlo, pone una de sus pálidas manos sobre su pecho y suspira. Un tinte rojizo aparece sobre su sonrisa permanente.
-¿Por qué te pones tan nerviosa? – Se dice a sí misma – Lo besaste hace unos días... tonta –
Los pensamientos siguen dando vueltas en su cabeza, ha entrado en ese pacto con Erza, eso significa que estará más ocupado ¿Entonces porque no ofreció algo parecido? Intentó seducirlo con su beso pero no funcionó, Romeo se ha mantenido alejado de ella durante los últimos días... ¿Acaso lo asustó?
Al menos, hasta que pueda verlo a solas, sabe que Erza se encargará de hacer de él un buen hombre...
Ha pasado demasiado tiempo sin actualizar, me disculpo pero he tenido problemas tanto con la historia como con la PC en donde escribo, ahora espero que disfruten, la próxima actualización será mas rápida, lo prometo :D
Así entra en juego el genero Romance y el trato de Erza ¿Que será lo que pase el próximo capitulo? Será todo un trabajo ;)
Gracias por leer, nos vemos!
