SANTERÍA
Nota: Los drabbles no tienen secuencia unos con otros, tienen muchos mexicanismos (ambientado en Mémexico), Lyserg es aliado de Hao y Peyote es el personaje principal porque es mi espíritu animal. HAO Y LYSERG SON PAREJA.
ADVERTENCIA: No hay advertencias de capítulo.
o3. Bodorriop3
—Oiga jefe, ¿ya vio que van a hacer bodas comunitarias en la ciudad? Van a ser gratis.
Cuando Hao escuchó a Peyote, los ojos se le iluminaron y volteó a ver a Lyserg que estaba enfrascado en el papeleo de su trabajo. Sin embargo, cuando el británico sintió la mirada del rey chamán sobre él volteó a mirarlo. No fueron más de cinco segundos antes de que descubriera sus intenciones.
—¿Qué...? Oh no, no, me niego.
—¿Te niegas a casarte conmigo, Lyserg?
—Me niego a casarme en una boda comunitaria.
—Ya wey no seas apretado —le dijo Peyote viéndolos desde el otro sillón muy pendiente de la pequeña discusión en la sala de la casa donde se hospedaban—, está cura que se casen así. Va a haber muchas parejas como ustedes, aunque no sé si dejen casarse a dos personas del mismo sexo.
—Pero si el matrimonio igualitario ya es legal aquí.
—Sí wey pero no es lo mismo en un registro que en una kermés (¿?)
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Cuatro días después contra todo pronóstico favorable Lyserg y Hao se encontraban en el estado de México, en la ciudad de Nezahualcóyotl, sobre la explanada del palacio municipal. La promoción era aparentemente por el 14 de febrero, aunque ese día era 21, Lyserg no estaba del todo seguro de todo lo que estaba pasando. El sonido atronador de la música no le dejaba pensar.
Todos los aliados habían decidido acompañarles a ese bello y gratificante momento, incluso les habían dado sus felicitaciones por adelantado porque, bueno, tampoco es como que no imaginaran que su señor y el cabeza de lechuga terminarían así en algún momento. Así que cuando el momento finalmente llegó, había algunos que incluso ya les tenían el regalo listo.
—¿Seguro que es aquí Pey-
—¡Eso un aplauso para los novios! ¡A ver, a ver, la parejita que sigue! ¡Esooo!
El sonido dispar de gritos, algarabía y aplausos le confirmaron a Lyserg que efectivamente estaban en el lugar adecuado. Luego de acercarse a pedir instrucciones de lo que tenían que hacer, Hao y Lyserg fueron llevados a la parte frontal de la explanada donde se extendían un montón de carpas y un domo que protegía a todos del sol.
Los aliados se despidieron de ellos hasta que llegara su momento para recoger el papel que los acreditaba como pareja. Hao había mantenido a Lyserg agarrado de la cintura todo el rato observando con atención el lugar como si esto le diera una mejor perspectiva de todo lo que estaba pasando. Lyserg tenía en sus manos un par de boletos que leía con atención porque aparentemente iban a rifar algunas cosas cuando terminaran las ceremonias. No estaba seguro de querer quedarse tanto tiempo, tenía demasiado papeleo como para pensar siquiera en...
—Entonces por la ley que me concede... el estado —hubo una risa general cuando el hombre que era presumiblemente el alcalde de la ciudad hizo una pausa dramática—, tienen que ver a la persona frente a ustedes y decirles que en la salud y en la enfermedad, en la abundancia y la pobreza estarán allí hasta que la muerte los separe.
—¿Hasta que la qu-
Lyserg no le dio tiempo a Hao de refutar ante las palabras del alcalde cuando ya lo había tomado de las mejillas para besarlo hasta que ambos se cansaran y se les fuera el aire. A lo lejos escuchó el estridente grito de Peyote y el resto de los aliados que no paraban de festejar en su nombre.
—¡Vivan los novios, wuu!
Y Hao se rio antes de agarrar a Lyserg de la cintura para levantarlo en el aire y besarlo de camino a ellos.
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Cuando ya eran pasadas las once de la noche, la explanada comenzó a vaciarse de mucha de la gente que iba acompañada de niños. Después de todo era un día entresemana y la mayoría debía ir a la escuela al día siguiente o al trabajo. Pero para Lyserg y Hao la noche apenas estaba comenzando. Habían invitado a Margarita la diosa de la cumbia a ambientar la ceremonia, por lo que tanto ellos como varios de sus aliados se encontraban bailando muy pegaditos a ojos indiscretos.
No te asombres si te digo lo que fuiste,
un ingrato con mi pobre corazón.
Porque el fuego de tus lindos ojos negros,
alumbraron el camino de otro amor.
—Oye, mi amor —le preguntó Lyserg entre la música estridente y el horrible sonido de las bocinas que parecía adrede—, ¿sabes por qué Luchist ha estado tan callado?
Hao miró al exsacerdote por unos segundos que tenía a Opacho muy dormida en sus brazos con una manta. Se encogió de hombros antes de darle una vuelta a Lyserg al ritmo de la música.
—Algo le dijo a Peyote de que estaba enojado.
—¿En serio? ¿Enojado por qué?
Hao hizo un ruido con la boca antes de guiarlos a ambos entre la música hacia Peyote quien estaba bailando con una señora de la tercera edad.
—Oye Peyote, ¿por qué dijiste que estaba enojado Luchist?
Peyote los volteó a ver como si le hubieran puesto un resorte en el cuello.
—Ah, simón jefe —Peyote no descuidó ni por un segundo sus pasos con la mujer, pero les prestó toda su atención a ellos—, es que dijo el otro día que... No entendía por qué querían casarse.
—¿Cómo?
—Simón, así dijo —Lyserg volteó a ver a Hao completamente ofendido—, que por qué de manera comunitaria cuando él les pudo organizar una boda por la iglesia.
Ahora fue el turno de Hao sentirse realmente ofendido por las palabras ajenas, con razón Luchist llevaba toda la semana sin hablarles bien. Ya tendría que arreglar asuntos con él, cuando Opacho estuviera despierta, claro.
Y pensar que te adoraba tiernamente,
que a tu lado como nunca me sentí.
Y por esas cosas raras de la vida,
sin el beso de tu boca yo me vi.
¿Algún día dejaré de escribir webadas así? Claro que no, pero se vale soñar, amistades. Espero que les haya gustado, el siguiente capítulo va a estar larguísimooooooooo pero no les diré de qué trata hihi, si hay algún evento /mexicano/ en el que les gustaría ver a Lys y Hao (y sobretodo a Peyote), no duden en decírmelo, ¿va? Nos vemos en el próximo!
