Abriendo la puerta lentamente Romeo mira hacia adentro como un espía en territorio enemigo, la habitación ante él es pequeña y ordenada, un escritorio con una silla de cada lado, dos bibliotecas detrás, solo una ventana que da hacia afuera la cual está cerrada evitando que pase aire al pequeño espacio. En esta habitación está Erza escribiendo en un libro, por la gran cantidad de números en el mimo es algo que tiene que ver con las finanzas del gremio, si bien Makarov se encargó de eso durante años ahora ella lentamente está tomando la responsabilidad de hacerlo.

La pelirroja sube la mirada y ve al joven mago asomado, sin levantar su cabeza lo mira por el rabillo de sus ojos hasta que este sonríe avergonzadamente y se digna a pasar.

Por un momento se le queda viendo discretamente mientras el muchacho lentamente cierra la puerta tras de sí, desde hace años había comenzado a usar una ropa distinta para trabajar, intentando alejarse de su ropa tan parecida a la de Natsu, ahora es adulto y busca su propio estilo. Lleva siempre una chaqueta larga de color rojo oscuro y mangas largas, cerrada desde la cadera hasta su pecho y abierta de su cadera hacia abajo, unos pantalones abombados en las piernas y atados con cintas en sus pantorrillas y finalmente unas botas cortas.

- Nunca me había dado cuenta, pero supongo que ahora sí parece un mago... y no un stripper – Se dice a si misma apoyando su rostro en su mano mientras mira ya no tan discretamente.

El rostro de Romeo todavía muestra señas de miedo o desconfort cuando está cerca de ella, especialmente ahora que tienen este trato tan secreto.

Ese rostro, antes de niño, es mas alargado ahora, con una barbilla puntiaguda, ojos entrecerrados y ligeramente curvados, nariz respingada pero pequeña, falta de cualquier marca de barba o vello facial, varios de sus rasgos se acercan más a lo femenino. Erza está sorprendida que no tiene más chicas siguiéndolo, pasando su recluida personalidad es alguien bien parecido y gentil...

- ¿Querías verme Erza? – Rompe el silencio temblorosamente – Ma-maestra Erza... –

- Erza está bien – Ella lo tranquiliza - ¿Como fue tu misión con Elfman? –

- Fue fácil, de hecho – Todavia sin sentarse ni relajarse mucho Romeo puede dejar de tartamudear al menos – Pudimos tomarnos un día de descanso antes de volver –

Pasaron seis días desde que el grupo se fue, un día más de lo esperado, ella supuso que sería porque se tomarían un tiempo 'para hombres'.

- Ya, me alegro – Erza mira hacia abajo y toma un papel de la mesa deslizándolo para dejarlo más cerca del otro borde – Hice una lista de cosas que debes comprar, ahí está la dirección, puedes ir cuando te plazca –

- ¿Lista? –

Tomando la lista con una mano el chico la inspecciona, a medida que ve cada ítem de la misma su cara se pone más y más roja, la mueca de su cara se convierte en una de miedo, hay varios objetos allí que podían perjudicarlo a él.

- ¡¿Donde voy a conseguir esto?!- Exclama - ¡¿P-porque no vas t-tu?! –

- Pues porque estoy ocupada, además tu eres mi juguete, yo no tengo que andar haciendo mandados para ti – El único ojo visible se entrecierra, ni la cortina de cabello carmesí puede tapar la intensa mirada que le dirige al muchacho – La dirección está ahí anotada, no te estoy consultando, es una orden –

Al leer la dirección y la anotación a un lado no puede evitar sonrojarse de nuevo - ¿Sex shop mágico? ¿Eso existe? –

- ¿Me estás llamando mentirosa Conbolt? –

- ¡No señora! Solo... ah... no importa... – Finalmente se rinde, pone la lista en su chaqueta y luego suspira para calmarse – Iré cuando tenga tiempo, mañana tal vez –

- Que bien porque hoy tienes trabajo –

La manera en que lo dice, esa voz juguetona aparece reemplazando el sonido severo y malvado de antes, ella lo mira con una sonrisa mientras vuelve a escribir en su libro, lo deja preguntando por un buen rato esperando que sea él quien pregunte.

- ¿Que trabajo? –

- Bueno, para aprender a cocinar primero debes aprender a comer – Su énfasis en la última palabra hacer que él tenga un escalofrío pero, al mismo tiempo, arquea una ceja en confusión.

- No entiendo que tiene que ver la cocina con todo esto, Erza –

- ¡De rodillas! –

Ya sea si se hace el que no entiende o si en serio no sabe de qué habla, Erza le da una orden volviendo a su tono severo, no termina de apuntar al suelo que Romeo está cubriéndose el rostro con sus brazos mientras se pone de rodillas lentamente. Escucha dos golpes en el escritorio, sube la mirada para encontrar a su maestra haciéndole señas para que se acerque.

El escritorio está tapado por delante por una madera, no puede pasar por debajo, se arrastra alrededor hasta quedar a su lado.

- Deberías saber que a mí no me van los chistes – Le dice la pelirroja torciendo su cabeza, su mano aterriza en el cabello de Romeo, se mueve de un lado al otro despeinándolo de a poco – ¿O quieres que me enoje? –

Romeo mira hacia arriba, los delgados dedos de Erza lo tienen atrapado apretándole las mejillas, sus labios atrapados en medio apenas pueden hablar.

- No, sheñora –

- Buen chico – Lo suelta y le da una palmadita de un lado de la cara, luego lo toma de los cabellos de nuevo – Ahora, a lo que nos compete –

Justo como él temía la mujer aprieta sus cabellos oscuros y lo dirige hacia adelante, estando arrodillado termina con su barbilla apoyada en la silla frente a frente con la mujer de piernas abiertas. No sabe cuando ha descruzado sus piernas pero ahora está allí en toda su gloria, la falda azul oscura sobre los pálidos y suaves muslos, en la sombra al final del camino unas bragas color azul también.

Quiere musitar algo pero nada sale, sus instrucciones son más claras que el agua y aunque lo sea así todavía duda, es difícil imaginarse a sí mismo en esa situación y ahora que está involucrado de una manera tan intima con Erza no puede evitar pensar tres veces cada movimiento.

Los dedos alrededor de su cabello dejan de apretar tanto, Erza suspira.

- Si no haces nada v- Y es interrumpida por una sensación mojada en su pierna derecha, abre sus ojos bien grandes por unos segundos, no esperaba eso de un chico novato, no está ansioso para saltar al plato principal pero quiere hacerlo lento... es una sorpresa, una grata sorpresa.

Romeo pone sus dos manos alrededor, una en cada pierna haciendo la mínima fuerza para abrirlas lentamente, trabaja con su boca dando lentos e íntimos besos a la pierna derecha. Su corazón va a mil kilómetros por hora, siente que en cualquier momento vendrá el martillazo desde arriba para noquearlo, que no está haciendo un buen trabajo.

En su propia mente joven no existe la necesidad de empezar tan rápido, quiere ver a Erza en todo su esplendor como cualquier hombre querría en su posición pero esto es superado por las ganas de hacerla sentir bien, de una manera menos fogosa y mas romántica, justo como los libros que ha leído lo pintan.

No puede ver la cara de su compañera en este nuevo trayecto, no puede ver confirmación a sus acciones tan aventureras pero el hecho de que sigue consiente es lo que lo empuja a continuar.

Sus labios rosan esa piel delicada, por encima de guerrera Erza sigue siendo una mujer, y una mujer que se cuida mucho, su piel es delicada y suave sin mucha señal de vellos incluso en ese área. Romeo no recuerda su primera vez con ella, apenas tiene memorias de Mirajane y ella vino primero, el cuerpo completo de la pelirroja todavía es un misterio para él, un misterio que ahora quiere resolver con la más lentitud posible.

La sensación en la pierna es una placentera y la pelirroja ha dejado de lado los papeles, pensaba que él sería mucho más brusco y pasaría tiempo antes de que entre el calor en su cuerpo pero no es así. Uno de sus muslos es acariciado del lado interior, arriba y abajo, las puntas de los dedos tocan su entrepierna como si lo hicieran a propósito para darle un gusto a ambos de lo que está por venir, la boca del muchacho se ocupa del otro lado, con besos húmedos subiendo mas y mas hasta que el calor de su rostro se siente cerca de sus bragas.

- Si vas a hacerlo lento al menos usa tu lengua... – La primer orden viene, la voz de la pelirroja lucha por no flaquear y demostrar gusto.

Él no entiende exactamente a que se refiere ¿En dónde debe usar su lengua? Hay tantos lugares donde podría probar ¿No es un fetiche hacer cosas con los pies? ¿Acaso a eso se refiere?

Muchas preguntas, decide hacer lo que a él le parecerá más placentero, apoya su nariz y su boca contra la pierna contraria a la que trabajaba recién, aspira lentamente para que no se escuche intentando ser discreto, el aroma de la joven maga lo tranquiliza un poco, saca su lengua y la apoya en su muslo. Torciendo su cabeza hacia un lado comienza a recorrerlo, como si de un helado se tratara arrastra ese musculo rosa por todo el interior de la falda hasta casi chocar con las bragas.

Arriba Erza se estremece por ese movimiento, un escalofrío la recorre al mismo tiempo que esa vil e invasiva lengua – Tal vez ese niño no es tan malo como esperaba –

Frente a él ahora se encuentra la flor escondida, la bragas color azul casi negro de Erza esconden detrás lo que quiere ver, ligeramente apretadas contra la piel detrás marcando apenas la línea, es la vista más cercana que ha tenido de cualquier mujer y no piensa pasar la oportunidad. Sacando su lengua la apoya contra la tela dejando que se humedezca ligeramente, luego comienza a subir saboreando cada fibra.

Ella, que estuvo a punto de quejarse al dejar de sentir movimiento, suspira al sentir por fin esa lengua sobre su flor, aunque haya algo de tela separándolos, ya se siente realmente excitada y expectante por Romeo.

Deslizando unos dedos debajo del pequeño pedazo de tela el muchacho comienza a rozar esos labios tan conocidos y tan extraños a la vez, lo hace sin cuidado y sin apretar mucho mientras su boca continua lamiendo hacia arriba y hacia abajo como si dibujara esa línea intima para que se note por encima de la ropa interior.

Por fin llega el momento, Erza lo detiene tocando apenas su cabeza desde arriba, intercambian una corta mirada, la inexperiencia y el miedo de Romeo encuentran un rostro enrojecido y sonriente del otro lado, esperaba retos, ordenes, asfixia u otras cosas pero... esa sonrisa es de estar contenta ¿Está haciéndolo bien?

Toma con sus dos manos las bragas de color azul y tironea lentamente, totalmente mojadas por saliva la tela se separa sin problemas y Romeo se hace a un lado retirándolas hasta las rodillas, luego las suelta para que caigan al suelo.

Volviendo la mirada a lo que acaba de descubrir queda hipnotizado por tan privada vista: Debajo de la falda azul está lo que esperaba, ligeramente humedecida aunque no pueda notarlo por la sombra encima, los labios rosas de la guerrera escarlata de una apariencia tan pura y virgen que pareciera mentira que lo esté viendo en persona, sobre estos hay un pequeño parche de cabello rojizo antes tapado por la tela azul.

Se inclina hacia adelante sin pensarlo, sus manos todavía recorren las piernas para dar más efecto a su encanto, quiere mover una mano para meterse de lleno pero una voz lo detiene.

- Es mejor si usas tu lengua primero, no metas tus dedos de repente – Le dice, un conejo útil pero sirve para más que aconsejar, le recuerda que esto no es cualquier cosa, es una lección de anatomía subida de tono.

Detiene su mano al escuchar las palabras, se siente terrible por ser corregido pero humildemente toma las palabras y acerca su cara, sus dos manos apoyadas en los muslos abren lentamente para darle espacio a su cabeza. Al llegar enfrente puede sentir un olor, apenas reconocible, distinto al olor femenino que tiene Erza en todo su cuerpo pero al mismo tiempo más sensual, hipnótico, ahora es una mosca a punto de meterse de lleno en una planta carnívora.

Apoya sus labios lentamente y luego abre para meter su lengua, aprieta con fuerza así puede meterse ligeramente en la abertura, el sabor lo hace dudar, es salado e indescriptible, se siente como si lo hubiese rechazado en cualquier otro momento pero ahora es lo más dulce y lo más hermoso que haya probado.

- Así, haz así – Usando su propia mano la pelirroja busca el lugar debajo de su falda y, alrededor de la boca de su amante, abre sus labios privados con dos dedos revelando aun mas de ella misma.

Con la demostración hecha Romeo copia su movimiento y lo hace él mismo por debajo dejando que ella vuelva a descansar sus brazos. Expuesta completamente a él la flor de Erza parece estremecerse tanto como ella con cada uno de sus movimientos, son lentos y profundos, él supone que hace bien por lo que solo aumenta su ritmo tras un par de acometidas mas.

Comienza a sentir la diferencia, de lo que ella hablaba, el sabor seco es reemplazado por un liquido mas resbaloso, su saliva excesiva se mezcla con este otro liquido indicador de placer haciendo que toda la pequeña área bajo la falda sea un desastre húmedo.

- Ahora puedes... – La voz de Erza se escucha mas ansiosa, su sonrisa boba se escucha incluso sin verla.

Romeo sigue ordenes sin cuestionar, si ella lo dice debe ser correcto, lo dedos que usaba para abrir y estirar ahora cambian de lugar, separa su cara un momento para mirar el orificio. Nota que algo de su saliva junto con el extraño jugo de éxtasis están manchando apenas la madera de la silla debajo, nota que Erza ha movido su falda específicamente para que pase eso y no que se manche su ropa.

Apoya un dedo en la apertura y el mismo se resbala dentro enseguida, entra hasta el nudillo sin problema, lo gira lentamente sintiendo los interiores, es tan cálido y tan húmedo. La cara del muchacho, ya atontado por el uso de su boca, mira con ojos entrecerrados poniéndose aun mas rojo al darse cuenta donde está su dedo. Lo mueve hacia adelante y atrás varias veces asegurándose de mantener un ritmo, solo supone que está haciendo bien, la falda tapa su vista hacia arriba por lo que va por un segundo dedo, se insertan sin problema aunque más apretados.

- Tu boca también – Le dice en un susurro.

No tiene que decirlo dos veces, está encantado de servir de esta manera. Con sus dedos trabajando debajo se mueve al único lugar que queda por ocupar, la parte superior de los labios y el pequeño nudo escondido allí, apoya su lengua sin pensarlo y sigue con su experimento.

Erza está acalorada, eso es decir poco, se ha desprendido los primeros dos botones de su camisa blanca y ha sacado su moño azul dejándolo colgado en la silla, a través de la suave tela blanca pueden verse dos puntas de sus pechos que luchan por ser vistas.

Su rostro está rojo, esperaba un incomodo, lento y mediocre trabajo, no esto, el chico tiene potencial aunque crea que lo esté haciendo pésimo. Sus ojos ruedan un poco hacia atrás cuando siente ese musculo flexible salir de la boca de Romeo para apoyarse en sus labios de nuevo, luego sobre el botón entre ellos, lo áspero de la lengua se rosa continuamente contra este y logra arrancarle un gemido.

- ¡Mnhah! – Había mantenido su mente y su voz quietas durante todo el trayecto hasta aquí, sus pulmones se hinchaban intentando liberar un suspiro, algo que la alivie, pero lo evitó hasta que no pudo más y explotó.

Si bien fue un gemido corto, mas como un quejido, eso es suficiente para subirle la autoestima al pobre muchacho que pensaba que hasta ahora no había tenido nada de éxito. Se mueve para seguir pero siente que sus pies están débiles, tanto tiempo estando arrodillado comienza a agotarle, ni la excitación de ahora lo salva de poder sentir dolor en sus rodillas y en su espalda por tanto que ha estado erguido.

- ¿Romeo? ¿Qué haces? –

En un momento todo cambia, sus dos manos se apoyan detrás de la mujer, su rostro contra su parte más íntima apretando con fuerza, causa otro gemido más controlado antes de que la levante en el aire. Erza es levantada de la silla, sentada en el aire con sus pies sobre los hombros del joven muchacho que hace gala de una fuerza digna de un mago en sus años jóvenes, termina apoyándola lentamente en el escritorio, sentada al borde.

Ella lo mira frunciendo el ceño, no ha ordenado nada de esto pero al mismo tiempo ver algo de iniciativa es algo bueno, va a decir algo pero lo deja pasar.

- Lo siento – Sube la mirada el muchacho.

La respuesta de Erza viene después de que apoya su espalda sobre el escritorio quedando acostada de piernas abiertas – No dije que te detuvieras, eso restará puntos –

Asustado por saber que significa 'restar puntos' y enterarse de que hay puntos en todo esto Romeo se pone a trabajar una vez más, imita lo que hizo antes de levantarla.

Vuelven a la acción anterior, sus dedos se hunden con lentitud dentro de la mujer mientras su boca se ocupa de lo que está encima, esta vez los movimientos tienen más vida, mas pasión detrás, un genuino deseo por hacerlo bien y arrancar más dulces sonidos de la garganta de su maestra. El cambio ciertamente se hace sentir arriba, la mujer es movida completamente cuando esos invasivos digito se insertan con mas y mas fuerza, la lengua no se separa como antes y no le da tiempo para descansar, su gruesa y mandona voz desaparece dando paso a una mas gentil y femenina, aparecen los quejidos de una mujer experimentando placer.

Pone una de sus manos sobre su boca, no se calla con fuerza pero está a punto de hacerlo por momentos, su otra mano juega con uno de sus senos lentamente apretándose alrededor de la punta por encima de su ropa.

- Niñato estúpido, no puedo dejar que oiga que... –

Y antes de poder pensar con claridad viene otro de los golpes al sentir esos largos dedos enterrarse del todo.

Llega un punto entre tanta resistencia donde Erza siente mas y mas calor, los movimientos de Romeo siguen siendo iguales pero a ella le parecen más rápidos, su respiración se vuelve la de un pez fuera del agua. Deja de preocuparle si escucha o no y decide taparse la boca, aunque sus gemidos se escuchan claramente detrás, cierra sus ojos con fuerza y aprieta los dientes, justo a tiempo para evitar que Romeo escuche la cruda verdad, usa su mano libre para apoyarla sobre lo cabellos del muchacho mientras experimenta ese débil pero placentero clímax.

La lengua parece detenerse de a poco con el toque y los dedos terminan por salir, ha entendido que fue suficiente pero no sabe bien porqué. Erza es buena escondiendo muchas cosas, orgasmos son una de ellas, Romeo solo sintió como la tensión en el cuerpo de la pelirroja subió en algún momento pero supuso que era simple placer.

- Bien, bien... – Disimulando, luchando para no quedarse tendida sobre el escritorio jadeando, Erza logra sentarse, su respiración esta agitada pero no es nada de otro mundo – Aunque muy riesgoso... -

- ¿Bien? Oh, me alegro mucho –

Como si se hubiese sacado una gran carga de encima Romeo se sienta en la silla que ella ocupaba antes, está intoxicado en todos sentidos, todavía tiene el sabor y el olor impregnado en su rostro, si cierra los ojos puede verla también, sus dedos siguen igual de sucios.

- Gracias... –

Erza tuerce la cabeza hacia un lado - ¿Gracias por qué? –

- Por enseñarme – Dice poniéndose rojo, su vergüenza regresando lentamente al verla, aunque ha vuelto a cerrar la piernas la vista de Erza sentada frente a él sobre el escritorio es todo un obsequio – No sabía qué hacer... –

- Me sirves más si sabes, después de todo – Ella suspira hondo, de un salto se baja del escritorio, acomoda su falda y mira hacia abajo donde sus bragas están tiradas, se agacha para recogerlas cuando nota que Romeo sigue allí sentado - ¿Qué haces? –

- B-bueno... la lección terminó pero... no puedo salir así exactamente –

Por supuesto, ella ha terminado pero no él, desde arriba puede notar la protuberancia en sus pantalones, es grande y curva, se nota exactamente la forma desde allí. Romeo no quiere admitirlo pero ni siquiera puede moverse mucho con eso allí, apenas y podría caminar hasta el baño para hacerse cargo de sus propias necesidades sin llamar la atención, además de que algo de líquido ya ha manchado su ropa interior.

- ¿Pensaste que podrías tener sexo conmigo? –

- ¡N-no! Solo... pensé que... –

- Eres una mascota, no lo olvides, yo decido que hacer contigo – Ella se acerca un poco mas inclinándose sobre el muchacho que se ruboriza mas y mas - ¡No al revés! –

- Lo sis-siento... voy a... – Decepcionado y asustado Romeo baja la cabeza, se siente estúpido por haber pensado semejante cosa.

Verlo de esa manera no borra la cara enojada pero, por dentro, Erza si se siente mal. Ha sido un buen muchacho de principio a fin, sin revelar su secreto, accediendo a todo esto, poniendo empeño en aprender como satisfacer a su maestra; aunque odie admitirlo él podría ser la mejor mascota que ha tenido hasta ahora, su falta de experiencia e independencia lo compensa con obediencia.

Rodando sus ojos la mujer se agacha hasta quedar de rodillas junto al asiento, él sube la mirada para encontrarla bajando y se sorprende enseguida.

- Eres todo un bastardo haciendo que me sienta mal – Le dice en un tono regañón – Vamos, saca esa cosa, sería malo para mi reputación si sales de aquí con semejante erección y corras al baño a jalártela –

- No tienes que decirlo de esa manera – Sin abrir los labios para hablar Romeo se desabrocha el cinturón y corre su ropa interior de lugar para dar paso a su herramienta.

- ¿Quieres que te ayude o no? –

- En realidad no e-es necesari ¡Ow! –

Con fuerza la mano de la mujer toma el miembro apretándolo, su dedo índice juega con la punta apretando el orificio una y otra vez, no pasan segundos antes de que una buena parte de su mano esté cubierta en el liquido resbaloso y trasparente que precede al orgasmo.

- Tarde para arrepentirse –

- ¡Eres muy brusca! – Su grito es uno de auxilio.

- Si no pues no sería un castigo ¿Verdad? –

A propósito comienza a masturbar al muchacho, no hay nada de sensual ni romántico en lo que hace, mirando su rostro como se retuerce al sentirla se ríe mientras comienza a mover su mano arriba y abajo sosteniendo el miembro con fuerza. El dolor no es tanto como el temor de lo que podría hacer la maga con su hombría en la mano, el líquido pre seminal sigue brotando aunque ahora en menos medida.

- Si que te has mojado, solo por darme placer... al final disfrutas esto – Escucha romeo tratando de mirarla de frente.

Su rostro está rojo y el dolor es evidente en él, pero lentamente se reemplaza con un sentimiento de hormigueo en su parte baja, su respiración anormal, puede sentir su miembro latir en la mano de la mujer. En frente la larga cabellera roja de lado esconde uno de los dos ojos negros que lo observan, una sonrisa divertida debajo, Erza realmente disfruta verlo aguantarse.

Cuando parece que está por explotar la escucha susurrar algo para sí misma.

- Tiene suerte que no quiero manchar mi oficina –

Y moviéndose abajo la pelirroja abre la boca mandando adentro ese miembro en riesgo de arruinar el escritorio de su oficina. Romeo rueda los ojos y se inclina hacia adelante, la sensación es mucho más placentera tras la brusca masturbación, solo le toma unos movimientos arriba y abajo para que él finalmente quiebre exhalando en pequeños espasmos de placer.

Erza frunce el ceño sintiendo como la carga de tensión es liberada sin previo aviso, pero no está en posición de quejarse por ahora, solo sigue moviéndose a lo largo del miembro para ayudar a liberar lo más posible.

Una vez terminado Romeo vuelve en sí, recuperando su aliento, todavía puede sentirla alrededor de su hombría dándose un último gusto antes de soltarlo con un audible sonido como quien saca una paleta de su boca. Tarda unos segundos en volver a mirarlo, parece tener problemas, pero al reincorporarse y ponerse de pie es evidente que se lo ha tragado todo, solo pensarlo le da a Romeo un poco de asco.

- Hace rato que no hacia eso, sigue siendo igual de raro –

- Yo... uhm, no era necesario... – Dice el muchacho, todavía siente su miembro volviendo a su estado durmiente, mojado y maltratado – Lo siento si te obligué, no era mi intención –

- Eres una buena mascota, además no quería hacer un desastre – Erza se aleja de la silla y luego se cruza de brazos – Nada mas, ahora vete –

- ¡Si señora! –

Rápido el pequeño Conbolt se para toma la lista sobre la mesa, da unas últimas gracias con una reverencia y sale caminado de la oficina. Erza queda a solas, mira al chico hasta que se va satisfecha con lo que pasó hoy, aprendió a como satisfacer a una mujer apropiadamente y lo hizo muy bien, al final no se arrepiente sobre darle algo a cambio aunque haya sido un poco malvado.

Se sienta en su silla para continuar con sus anotaciones y descansar, gruñe al darse cuenta que se ha sentado en el pedacito mojado y que su falda ha sido mojada de todas formas.


Knock knock

Suena la puerta en la casa de los Strauss, Mirajane aparece para ir a atender siendo la única desocupada, su hermano está durmiendo como un oso en su cuarto mientras Lisanna vigila la cena.

Abre la puerta curiosa y mira afuera, no encuentra más que la oscura noche abrigando la ciudad, ni un alma en la calle. Un frio recorre su cuerpo, su vestido no es nada abrigado para salir, pero aun así da un paso afuera para mirar más detenidamente, ya sospecha que ha sido víctima de una broma, al pisar al frente se escucha un sonido metálico.

Debajo de su pie hay una carta, un sobre de color blanco ahora manchado, su nombre está al frente escrito a mano.

Abre el sobre sin siquiera entrar, dentro hay una carta y algo más pesado, abre la carta primero para leerla, solo tiene unas pocas palabras en una letra muy bonita y, a la vez, muy simple escrita con tinta negra.

"Prometí que te traería algo

Espero y te guste"

Sin firma ni aclaración ni nada por el estilo, un corto mensaje que no significaría nada si no fuese por su memoria de a quién le pidió casualmente 'Tráeme algo', no lo decía enserio sino como un saludo amistoso. Dentro del sobre hay una cadena de plata, fina y simple, en el medio de la cadena hay una pequeña piedra engarzada, más pequeña que una moneda, es una lacrima que brilla de color violeta con fuerza.

Claro, una lacrima con su magia, tan simple pero a la vez tan especial, solo conoce a un chico que es capaz de usar magia de fuego morado. Mirajane se sonríe y aprieta su mano alrededor del simple adorno.

- Oh – Lisanna se aparece por atrás riendo - ¿Un admirador secreto? ¡Déjame ver! –

- Sip, le encanta esconderse –


Y con eso, el capitulo termina, me alegra traer algo de lemon después del anterior capitulo :D

Estamos comenzando con el pacto entre Erza y Romeo, ambos disfrutan, o al menos eso parece ¿Que clase de cosas retorcidas harán a continuación? Mientras tanto parece que Mirajane tiene un admirador no tan secrento ;)

Espero les haya gustado! Gracias por todos los reviews y las enormes cantidades de visitas!