De noche, Fairy Tail comienza a vaciarse de gente ya con la medianoche acercándose. Una conocida pelirroja sale de su oficina y apunta para sentarse en la barra frente a la simpática mesera.
- Aqui tiene Maestra – Mirajane, con su usual sonrisa maternal, apoya un vaso de té helado sobre la barra del gremio, frente a ella está su única clienta actual, Erza Scarlet.
La pelirroja, con su armadura usual equipada, apoya sus dos brazos en la mesa, uno de ellos sostiene unas cinco hojas que deja, se frota la cara con la otra mientras suspira - Aquí hay unos trabajos más para el tablón regular, Mavis, es difícil hacer que le paguen adecuadamente hoy en día –
Mira asiente y toma los papeles poniéndolos debajo de la barra para acomodarlos cuando tenga tiempo, se inclina sobre la madera frente a Erza – Recibido ¿Como estuvo tu día? –
- A parte de pelear por una paga digna, bien, por suerte Natsu y Gray han salido en una misión – Dice con el vaso en la mano antes de dar un sorbo – Esperemos que no destruyan nada –
La albina se ríe una vez más escuchando sus quejas, mirándola ahora es muy diferente a la jovencita de hace años, sigue siendo igual de seria pero ha crecido en el sentido de que es más responsable, dejó los trabajos largos hace rato y toma cada vez menos vacaciones. Erza toma su té helado cuando nota que Mirajane se ha quedado mirándola un buen rato.
- Deberiamos hacer algo esta noche – Dice al cabo de un minuto – Tu, yo, podríamos traer a Cana y Juvia si ha quedado por aquí, Levy –
- Eso sería divertido, necesito terminar algunas cosas antes de salir pero estaré libre –
- Te esperaremos en Fiary Hills, no te preocupes, sabemos que te esfuerzas por todos –
Riéndose detrás de su bebida Erza menciona – Mientras no termine como la ultima vez... –
Con solo recordarlo Mirajane se pone roja, ríe también tapando su boca para que no se note tanto – Vamos, al menos terminamos disfrutando aunque no lo recordemos –
- Especialmente tú –
- Oh, Erza, por favor... – La rápida respuesta la atrapa con la guarda baja, se sonroja un poco pero sabe mantener la compostura ante estas cosas especialmente frente al gremio – Yo no soy la que lo tiene metido en mi oficina por más de media hora –
Hay raras veces donde Erza pierde la compostura, en cuestiones de relaciones carnales siempre la mantiene pero incluso a veces Mirajane puede tomarla por sorpresa. Inclina su cabeza hacia adelante y por poco se atraganta, deja ir el té y mira a su compañera por un tiempo prolongado.
- ¿Crees que alguien lo notó? –
- Oh, no, nadie – Responde con una risita – Excepto yo, pero porque yo lo sé –
-Sabes del arreglo –
- ¡Sip! –
- ¿Él te contó?-
- Si, pero ya me había dado cuenta – Ella le apunta con uno de sus delgados dedos, tiene una sonrisita malvada en su rostro – Te conozco más que nadie, se cuando vas a 'Actuar' –
La cara de irritación de Erza es obvia, cierra sus ojo intentando no decir ninguna barbaridad en público, su ceja tiembla lo cual es un signo de su enojo. Levanta su vaso una vez más para tomar adecuadamente musitando un corto y silencioso 'Ya veo' antes de hacerlo.
- Me sorprende, antes habías tenido mascotas femeninas ¿No? Y solo has estado con dos hombres que yo sepa –
- ¿Podemos no hablar de mi vida sexual, Mira? –
- Lo siento – Responde la albina con una risita – Solo me pregunto por esas cosas, estoy un poco celosa –
- Romeo fue una equivocación, arriesgué mi posición como maestra respetada cuando estaba completamente borracha – Erza, todavía de ojos cerrados, responde a las dudas de manera estoica y calmada – Ahora estoy intentando convertir ese error en algo provechoso para ambos, tiene que aprender todavía pero nos servirá para liberar estrés –
- Ya veo –
La verdad es que aunque hayan tenido pocos encuentros la pelirroja ha disfrutado cada uno, hay algo en el gentil, modesto y temerosos joven que hace que le guste aún mas controlarlo, pero nunca diría eso en voz alta. Mira se queda pensando intentando leer su rostro para sacar más respuestas, eso es hasta que Erza le mira seriamente.
- Y si estás celosa siempre puedes tomarlo tú por un rato, no es como si fuera a detenerte –
- Después de todos estos años has aprendido a compartir – Ríe nerviosamente la chica respondiendo, su rostro ligeramente sonrojado – Lo pensaré –
La misma noche pero fuera del gremio, hace frio, Romeo ha salido de trabajar y decidió pasarse por su casa a buscar la pequeña lista que Erza le dio hace días, en la lista hay varios artículos que solo se encontrarían en un sex shop y la dirección de uno. En magnolia hay, que él sepa, un lugar donde venden lencería y algunos objetos básicos, pero nunca había oído de un 'sex shop mágico' en la ciudad, ni en ninguna otra ciudad.
Está parado fuera del lugar que marca la dirección, una casa común y corriente, la puerta pintada de un color negro mate, ninguna ventana a la vista salvo una redonda que da a un ático pero no puede verla por estar muy arriba.
- ¿Aquí? – Duda el muchacho, según ha comentado Erza está abierto de noche pero parece una casa donde todos duermen.
Finalmente se acerca y toca la puerta despacio.
Tras unos dos minutos la puerta se abre lentamente, el lugar adentro está iluminado con una tenue luz anaranjada, la persona que abre es difícil de describir pero Romeo inmediatamente retrocede al escucharlo. Con una voz ronca le da la bienvenida al lugar, la persona está encapuchada completamente cubierta por una larga capa negra, su boca tapada por un pañuelo rojo, sus ojos brillan en la oscuridad de anaranjado y amarillo como si fueran fuego.
- ¡Bienvenido! Joven extraño –
- ¿E-este es el... sex shop? – Lo dice susurrando, una mezcla de miedo y vergüenza en su voz.
La persona en capucha se ríe, su risa es igual de ronca que su voz y denota años de humo o bebidas duras – Este es, si, sabía que vendrías –
- ¿En serio? –
- No – El sujeto abre la puerta para dejar pasar al visitante – Pero tengo una barrera mágica alrededor de mi casa que me alerta de los intrusos –
- Vaya, eso es... impresionante en realidad – Dudando Romeo da un paso adelante subiendo los dos escalones e internándose en ese lugar.
- Tampoco eso es verdad –
- Espere... ¿Está diciendo la verdad o miente todo el tiempo? –
- Si –
Suspirando y dejando el tema de lado Romeo se adentra en el lugar, escucha la puerta cerrarse tras de sí pero al voltear el extraño encapuchado ha desaparecido. El lugar es pequeño y recubierto con madera que rechina por todos lados, paredes, techo y piso todo hecho con madera; hay mercancía en estantes que rodean el lugar y luego está la mesa donde ahora el extraño se para esperando preguntas o compras.
Antes de continuar el muchacho mira a su alrededor y curiosea un rato, hay muchos tipos de cosas y se avergüenza de no saber para qué sirven más de la mitad, cadenas, cintas de cuero, trajes negros sugestivos e incómodamente ajustados, consoladores de varios tipos colgados, correas, incluso hay una pequeña sección debajo de la mesa donde se atiende con diversas pociones y pastillas.
- ¿Que vas a llevar pequeño sumiso? –
- ¿Qué? ¿Cómo sabe que soy sumiso? –
- No lo sabía, pero a juzgar por tu reacción... –
El chico suspira, su cara ligeramente ruborizada, apoya ambas manos en la mesa frente al vendedor y revisa su bolsillo buscando la lista para asegurarse que no ha olvidado nada.
- Tenemos una selección nueva de condones mágicos – Dice el vendedor rápidamente – Gran calidad –
- ¿Y que los hace mágicos? –
- Pues los puedes usar de globos de agua –
- Eso se puede hacer con un condón normal –
Un silencio corto, el hombre entrecierra los ojos lentamente – No te pases de listo, niño –
Sacando la lista evitando la mirada incomoda del vendedor encapuchado Romeo mira los contenidos por última vez, hecha con la letra ordenada y bonita de Erza, le cuesta creer todavía que haya escrito semejantes cosas. Sube su rostro y duda para hablar, finalmente susurrando.
- Esposas –
- Esposas mágicas – Hace un ademán con la mano entonces se inclina hacia adelante buscando debajo de la mesa – Difícil de romper, resisten los más poderosos encantamientos –
- ¿E-en serio? Vaya... – No puede imaginarse que idea tiene Erza para usar esas esposas.
- Aquí tienes – Pone una esposas aparentemente normales sobre la mesa - ¿Quien es tu compañero o compañera? –
- ¡No voy a decirle! Eso es privado –
Sin decir nada el extraño apunta a un cartel colgado sobre la puerta, el cartel lee 'Discreción entre cliente y vendedor', aparentemente así funciona aunque Romeo no vaya a creerle, es algo muy vergonzoso para decir regla o no.
- ¡Si me dices tendré descuentos para ti! Es la única manera que tengo de divertirme, anda –
- No voy a decirle... – Vuelve a mirar la lista ignorando las plegarias del viejo mercader – Necesito 'Vial blanco' Sea lo que sea –
- Claro, tengo algo por aquí –
Con una risita el extraño vendedor se separa de la mesa y desaparece en una puerta detrás, no tarda mucho antes de volver con un pequeño frasquito de líquido blanco brillante, parece ser leche común pero brilla mas a la luz naranja del interior. Lo pone sobre la mesa lentamente.
- Vial blanco –
- ¿Y qué hace? – Romeo lo levanta y agita el frasco un poco, la contextura es de un líquido normal.
- ¡No sabes! – La pregunta causa una carcajada en el extraño vendedor – Vaya, tu maestra debe ser malvada por no decirte, eso te vuelve estéril –
- ¿¡QUÉ?! –
- Estéril, ya sabe, tus soldaditos no podrán moverse e invadir la trinchera enemiga –
- Se lo que es estéril... –
Frunciendo el ceño Romeo observa detenidamente el frasco mientras la explicación del vendedor viene, aparentemente es una poción que vuelve estéril, debe tomarse una vez por semana y funcionará mientras siga ese régimen. Imágenes plagan su cabeza, si Erza lo quiere estéril significa que quiere sacarse el mayor problema de encima y en algún momento volverán a tener sexo, solo que esta vez será más completo.
La mano del vendedor se estampa contra la mesa un par de veces llamando la atención.
- D-disculpe – Romeo responde con vergüenza sintiendo una protuberancia en sus pantalones, mejor que se calme antes de irse.
Saca la lista otra vez y comienza a leer lo que falta rápido, fácil, ignorando cualquier posible acotación graciosa que el vendedor pueda tener sobre él, también ignorando las preguntas sobre su 'maestra'.
No habrá tardado más de una hora antes de encontrarse en la calle de nuevo, parado de espaldas a la puerta de salida del pequeño local. Terminó las compras, afortunadamente tiene una bolsa de papel que no deja ver los contenidos, dentro están las esposas mágicas, el liquido blanco, lubricante, un consolador mágico y unas cuentas anales mágicas también, aunque Romeo no está seguro que hace mágicas a las últimas dos cosas.
De las Jewels prestadas por Erza solo quedaron quinientas, se las devolverá mañana o en algún momento, ahora está listo para irse pero escucha al vendedor llamándole la atención desde atrás.
- Chico –
- ¿Que quiere ahora? – Si es otra pregunta sobre Erza probablemente lo golpeará en la cara.
- Te daré un consejo, ya que pareces un buen muchacho – Dice inclinándose para adelante, su voz ronca resuena con alegría – Hay maneras de hacer esto provechoso para ti, joven sumiso, no siempre tendrá que esperar la iniciativa de tu maestra... –
- ¿Que está diciendo? –
Pero no hay respuesta, solo una risa macabra, el vendedor lentamente se retira a su puerta y la cierra, se escucha la llave que gira separándolos a ambos definitivamente.
Romeo siente un escalofrío escuchándolo pero ignora lo ominoso de su consejo, el ya disfruta lo que tiene no es necesario intentar cambiar las cosas. Tuerce la cabeza al pensar eso ¿Está disfrutando esto? Eso acaba de pensar, después de todo este tiempo, comienza a darse cuenta que estar con Erza íntimamente le gusta.
Tal vez cambiar los roles algún día no le molestaría pero por hoy volverá a casa para dormir, tomar su primera dosis del extraño liquido así estará listo para la siguiente llamada del deber.
Una visita a un personaje que hará otras apariciones mas adelante, además de entrar un poco en detalle sobre como Erza se siente con respecto a Romeo ¿O no está siendo sincera?
Recuerden dejar comentarios debajo, les prometo que el próximo capitulo será toda una aventura :D
