SANTERÍA
Nota: Los drabbles no tienen secuencia unos con otros, tienen muchos mexicanismos (ambientado en Mémexico), Lyserg es aliado de Hao y Peyote es el personaje principal porque es mi espíritu animal. HAO Y LYSERG SON PAREJA.
ADVERTENCIA: Esto es pura marranada. Lágrimas, saliva, Peyote, de todo un poco, todo es consensuado.
o4. Rufián.
—¿Aquí?
Lyserg le asintió mordiéndose el labio inferior.
—¿Por favor?
Hao no se podía negar a las súplicas, demonios, odiaba que Lyserg fuera consciente de eso.
—¿Dónde?
Lyserg miró a sus costados con ojos perezosos y una sonrisa picarona le curvó la boca antes de acercarse a su oído.
—En cinco minutos te levantas y vas al confesionario.
Hao lo volteó a ver con los ojos bien abiertos y una ceja enarcada, algo en su cabeza hizo corto circuito cuando Lyserg deslizó la mano sobre su pierna y subió hasta su entrepierna. No la apretó ni la dejó allí: solo fue un ligero roce con las yemas de sus dedos e hizo que las piernas se le tensaran a Hao. En nombre de Dios…
Lo vio levantarse y sacarse el celular del traje que usaba, simulando una llamada, el peli-verde lo vio de reojo y le guiñó el ojo antes de encaminarse a la parte más alejada de la iglesia que para ese momento ya estaba llena de gente. Para su suerte la gente estaba lo suficientemente entretenida en el discurso que Luchist daba al frente como para prestarles atención.
—Peyote —llamó Hao al mariachi a un lado de él, quien comenzaba a cabecear—, cúbrenos.
—No mame jefe, ¿otra vez?
Hao no le dijo nada, acomodándose la yukata y el cabello tras los hombros. Peyote bufó unos segundos agradeciendo que esta vez le tocara a las Hanagumi cuidar a Opacho y no él.
—Ya ni la chingan jefe, es el templo de Dios…
—Y tú nos vas a cubrir.
—Jesús los anda wachando.
—No es cierto, se quedó allá arriba.
Peyote casi suelta una carcajada pero la disimuló con una tos. Unos minutos después vio a su jefe levantarse de la banca para diez personas y salirse por una de las puertas laterales. Anna e Yoh no dijeron nada, después de todo, aunque fuera el bautizo de Men, sabían que Hao no aguantaría demasiado tiempo allí adentro.
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Peyote se había movido de lugar hasta la parte de atrás donde el confesionario estaba, cuando Blocken lo vio sacar una botellita de mezcal que tenía guardada en el zarape lo mandó afuera. Claramente todo era una trampa para irse hasta atrás, Peyote ya se había acabado el mezcal para soportar la verborrea de Luchist.
Cuando tosió, Hao entendió la señal para entrar por una de las puertas laterales e irse detrás del confesionario. Ni siquiera tuvo tiempo de deslizar la puerta a un lado cuando Lyserg ya le había tomado de las solapas de la yukata y le había besado con desenfreno.
Peyote fue capaz de escuchar el golpe contra la madera y se le levantaron las cejas antes de acomodarse mejor en la banca tosiendo otra vez.
No muchos lo sabían, de hecho, Hao estaba seguro de que solamente él lo sabía con exactitud, pero Lyserg tenía cierto fetiche por hacerlo en lugares públicos. No estaba muy seguro de si le excitaba la idea de ser descubierto, o ser oído y visto… pero lo cierto es que Hao no era nadie para negarle el placer de usar su cuerpo como mejor le placiera.
—Ly-Lyserg…
Lyserg lo calló con sus propios labios obligándolo a sentarse en la banca del estrecho confesionario. El inglés no era idiota, allí adentro de estaba muy incómodo y lo peor de todo era la poca ventilación. Tenían que cerrar la pequeña ventaba para evitar sonidos innecesarios.
—Ábrete la yu- —Lyserg siseó con desespero cuando se dio cuenta de que Hao estaba yendo más lento que él, con las dos manos le abrió el cinto y se la hizo para los lados.
Hao acostumbraba no usar ropa interior, así que Lyserg no perdió demasiado tiempo antes de hincarse frente a él tomar el pene con su mano y darle una extensa lamida.
A Hao las piernas se le tensaron e incluso una se levantó involuntariamente por unos segundos. Lyserg tenía la horrible costumbre de agarrarle el pene cuando tenía las manos heladas y la lengua chorreando.
—Dijo Peyote que Jesús nos está viendo.
En serio, Hao era el mejor y el peor amante. Lyserg quiso sonreír, pero estaba muy ocupado metiéndose la longitud en la boca hasta que el glande le tocó la garganta y cerró los ojos tomando aire. Su lengua se movió en círculos contra la piel caliente, la saliva se le salió por los extremos de la boca y con un pop viscoso el miembro resbaló fuera antes de masajearlo con la mano derecha.
—Dile que no se apure, si quieren también se la chupo a él —y su tono de voz fue lo suficientemente alto como para que, a menos de tres pasos, Peyote lo oyera.
Hao bajó la mirada completamente sorprendido de esa declaración.
—¿Qué?
—Creo que me oíste bien.
—Ámonos a la chingada… —Peyote susurró casi atragantándose con su propia saliva luego de por supuesto haber escuchado aquello, no era ajeno a la actitud que Lyserg tomaba cuando se le salía el chamuco y se ponía jarioso—, ese wey…
Lo siguiente que peyote escuchó fue de nuevo el golpe contra la madera y tuvo que toser otra vez para disimular un poco, incluso se acomodó el cabello dentro del sombrero cuando los Gandhara voltearon a verlo por el ruido.
Peyote les hizo una seña con la mano concentrando el oído lo más que podía para escuchar a Lyserg llorar dentro del confesionario. ¡Lo sabía!
Por su parte Hao se encontraba sosteniendo a Lyserg por los cabellos de manera firme, con la mano hecha un puño sin dejarlo levantarse de su posición. Hilos de saliva resbalaban de la boca hinchada y labios rojos. Las lágrimas le caían a Lyserg por las mejillas y se fundían con la saliva que se acumulaba en el piso de madera.
—¿Esto te gusta mucho, no? —le preguntó Hao ladeando la cabeza, con la mano haciendo la suficiente presión para sentir su glande presionando sin decoro alguno la garganta del inglés—, te excita demasiado que use tu boca.
Lyserg manoteó y cerró los ojos, golpeándole la pierna al japonés para que lo soltara. Hao no lo hizo, le levantó la cabeza lo suficiente para que el miembro ensalivado saliera de los labios hinchados, pero no dejó de jalarlo hasta verlo desde arriba con una sonrisa sádica en el rostro.
—Ya sabes lo que tienes que decir para que me detenga, de otra manera no me detendré.
Y esperó los segundos prudenciales, pero al no obtener respuesta, le tomó la cabeza con ambas manos y fuertemente, lo mantuvo agachado para que volviera a recibir su miembro y movió la cadera hacia arriba, dejándola ir de golpe hasta su garganta.
Los dientes del inglés rozaban peligrosamente la erección que entraba sin recato alguno en su boca mallugada, la mandíbula comenzaba a dolerle por las fuertes estocadas, el golpe de las pieles sudorosas era muy audible, incluso si Lyserg tenía los oídos tronados, estaba casi seguro de que Peyote podía escucharlos. Cerró los ojos con fuerza cuando Hao se paró y le sostuvo las mejillas y sin misericordia alguna, siguió golpeando su garganta una y otra vez hasta que Lyserg sintió que se ahogaba de verdad.
Le volvió a golpear la pierna y para que lo dejara respirar y esta vez Hao le sacó el pene de la boca, pero le apretó la nariz, obligándolo a respirar por la boca. Lyserg jadeaba con necesidad, manoteando contra Hao para que le soltara la nariz, la boca hinchada y rojiza aún tenía hilos de saliva que se deslizaban por su mentón hasta el cuello o el suelo.
—Te gusta actuar como un hombre pulcro y elegante, —le dijo Hao manteniéndolo hincado mientras se masajeaba el miembro y le golpeaba la boca con él al inglés—, pero en realidad te excita mucho la idea de que te use como mi juguete, ¿no?
—¡Gh…Ha…!
—Los juguetes aquí no cuestionan.
Los ojos se le fueron para atrás a Lyserg cuando, sin previo aviso, Hao volvió a follarle la boca con una fuerza avasalladora, más rápido que hace rápido y con tanto ímpetu que la madera comenzó a tronar por los golpes de su cabeza contra la pared.
Peyote de repente se quedó inmóvil cuando escuchó un sollozo particularmente más fuerte que los anteriores. Uno o dos minutos después, Peyote escuchó a Luchist pedir que los padrinos de Men pasaran al frente donde la fuente de bautizo era colocada por unos monaguillos.
Peyote volteó a ver discretamente detrás de él y escuchó los zapatos de Lyserg tronar contra el granito del suelo. El peli-verde se acomodó la corbata y el saco una vez que se guardó el celular y mientras caminaba al frente, Peyote lo vio limpiándose la boca discretamente.
—Vete a la verga… —a Peyote casi se le cae el sombrero cuando vio que la boca de Lyserg estaba completamente roja y parecía que acaba de salir de una cirugía de labios. Lo peor era notar la diminuta, pequeña, ¡pequeña, maldición! mancha húmeda justo en el centro de los pantalones del británico. Ahora sí necesitaba otro mezcal.
—Tardaste mucho en esa llamada, Lyserg.
La voz profunda de Marco no logró turbar al inglés, aunque de todos modos no lo miró.
—Ya sabes, ser agente es difícil.
No fue necesario, de todos modos Marco volteó a verlo a él y se percató de la notable diferencia en el rostro del agente.
—¿Mucho trabajo?
Lyserg sonrió de lado, observando a Teruko con amabilidad quien le extendió el cirio blanco y él lo tomó con la mano que portaba su anillo de bodas de oro blanco. Nadie notó que Hao volvió a sentarse en su lugar con una sonrisa resplandeciente y el órgano en la parte superior de la iglesia se detuvo cuando Luchist vio fijamente a Lyserg.
El inglés no se detuvo ni un momento, tomando a Men en sus brazos, no volteó a ver a nadie a pesar de que ni el incienso era capaz de tapar el olor a sexo de su ropa.
—No lo entenderías…
No sé qué me acaba de poseer a mí, peroooooo, este no es el capítulo larguísimo, ahora sí ya es el que sigue hahaha, espero que de todos modos les haya agradado, nos vemos en el que sigue!
