He amado esta pareja desde hace ya varios años y tengo la fortuna de estar en un grupo donde puedo fangirlear sobre ellos cuanto quiera. Hace unas semanas hicimos una dinámica de amigo invisible, esperando que haya más historias sobre ellos. Esta historia es para Fer de "Archivo Theomione" espero te guste.
Disclaimer: Este mundo le pertenece a Joan Rowling
No era justo, lo había amado diez años. Theo fue su punto de comparación para encontrar a su hombre ideal. Se prometieron amor eterno, pero solo si se sentían demasiado viejos, una promesa que probaba más su miedo a la soledad que otra cosa. Según lo acontecido en los últimos días, eso era lo que pasaba, Theo temía perder a su mejor amiga, a su incondicional, no había amor de por medio, solo temor.
La puerta se abrió a su espalda.
−Cariño, ¿Estas lista? – Preguntó su madre con una pequeña sonrisa en los labios.
Hermione tragó saliva.
Jane Granger se había sorprendido mucho cuando su hija le contó que Draco Malfoy le había propuesto matrimonio y que ella había aceptado. No tenía que ver con la sorpresa inicial de su relación. Jane sabía sobre cómo la había tratado en Hogwarts, pero entendía que las personas maduraban y aunque al principio se mostró recelosa, con el tiempo acepto la relación.
No había juzgado a Hermione, aunque si había hablado con ella por su compromiso tan rápido, habían salido solo un par de meses y la boda se había organizado en unas semanas.
−Sí, mamá− Hermione se levantó y se giró para encontrase con ella.
Draco había cambiado mucho, poco quedaba del adolescente orgulloso y patán que conoció en Hogwarts.
En esos meses que habían pasado juntos, ella volvió a creer en el amor como no lo había hecho en años. Era cariñoso, la escuchaba, pero no le daba por su lado, hablar con él era siempre estimulante. Contra todo pronóstico comenzó a llevarse bien con Harry y Ron, y cuando leyó la noticia sobre su relación y como Rita Skeeter la trató de cazafortunas, se plantó en el Diario El Profeta, exigiendo el despido de la bruja; a pesar de la guerra, el apellido Malfoy seguía teniendo peso, así que al editor no le quedó otra opción más que despedirla. No es que necesitara su protección, pero le gustaba sentir que tenía alguien al que acudir y que también cuidaba de su espalda.
Lo amaba, y amaba verlo en las puertas del Ministerio esperando por ella cada noche. Draco había llenado sus días de alegría y el beso con Theo había sido solo un error, un acto desesperado y egoísta. El berrinche de un hombre que no sabía lo que quería.
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−Estas preciosa− Dijo su madre con los ojos llenos de lágrima. Mientras veía a su hija con aquel vestido blanco, era muy diferente a un vestido de novia de su mundo, pero aprendió desde que su hija era muy pequeña que ella pertenecía a dos mundos y que debía compartirla con el otro− Le habría gustado verte así.
Hermione tomó la mano de su mamá y le dio un ligero apretón, cada día que pasaba extrañaba a su padre, pero en un día tan importante como su boda, el dolor calaba más hondo − ¿Tú crees que lo habría aceptado tan bien como tú?
−Tu padre habría estado feliz con tu elección sabiendo que tú eres feliz− Su madre le sonrió con la ternura de una mujer explicándole a su pequeña niña algo sumamente sencillo –Aunque…− Se detuvo, dejando la idea al aire.
− Aunque, ¿qué? – Preguntó Hermione, sintiendo un ligero nudo en el estómago.
Su madre negó con la cabeza –Ya no importa.
−No puedes dejarlo así, mamá, por favor dime.
−Tu padre creía que pasarías tu vida con alguien más – Movió sus hombros, restándole importancia.
Ahora el nudo estaba en su garganta, había perdido la capacidad de hablar ante aquellas palabras, recordaba que en sus últimos momentos de lucidez su padre había pedido hablar con Theo a solas; este le había dicho que su padre le había encomendado que cuidara de ella. Hermione se había sentido enternecida ante aquello, pero nunca pensó que significaría algo más.
−A veces nos equivocamos− Continuo su madre –Vemos cosas donde no las hay.
Sus padres no sabían sobre la corta relación que mantuvo con Theo en su último año de Hogwarts, ni siquiera sus mejores amigos lo sabían, muy pronto habían descubierto que eran almas gemelas, pero que no podían estar juntos como pareja. Lo habían aceptado, o al menos eso pensaba.
−Mamá – Dijo con un hilo de voz.
Se abrió la puerta y Ginny entró, en su rostro había una enorme sonrisa, se veía hermosa con su vestido verde, "en honor al novio" había dicho.
−Lamento interrumpir su emotivo momento madre e hija – Dijo la pelirroja − Pero ya es hora. Mis contactos me han dicho que el novio salió de su recamara y ya va en camino al altar – La emoción de su amiga era clara.
Hermione asintió y salió de la habitación, ya conocía bastante bien la Mansión Malfoy, por lo que caminó con seguridad por los pasillos. A su espalda, Ginny hablaba sobre la hermosa decoración de los jardines y lo bien parecido que se veía Harry.
− …aunque Ron se ha quejado de que al final tenga que estar al lado de Draco en lugar de Theodore.
Hermione se paró en seco ante ese comentario, no había dado explicaciones sobre porque Theo ya no era el padrino en su boda. Todo había ocurrido muy rápido.
Se giró para ver a su amiga – Ginny no quiero…
−Oh no – La interrumpió ella mientras veía hacia un punto tras Hermione.
Hermione volteó la cabeza y se encontró con Draco Malfoy, congelado a solo unos metros de ellas. Llevaba una túnica negra y una pajarita a juego con sus ojos, tenía una pequeña caja en la mano y por primera vez desde que inició su relación, él se quedó en completo silencio, simplemente observándola.
No había duda con lo que estaba a punto de hacer, estaba claro lo que sentía por el hombre frente a ella.
Llevaba varios días alejado del mundo, para él era normal no ver a sus amigos por una temporada, su trabajo como rompedor de maldiciones lo había acostumbrado a esa vida. Había pasado hasta seis meses sin ver a Hermione, pero sabía que tras ese beso robado las cosas cambiarían. Él no podía quedarse a presenciar la boda de su mejor amiga, de la mujer que amaba y que por idiota dejó ir. Quizá algún día ella lo perdonara por ese arrebato, pero no sabía si él podría soportar verla casada con otro.
La supo suya diez años y prefirió esperar a que el plazo de su promesa se cumpliera para estar con ella. Había sido un cobarde y estaba pagando las consecuencias de sus actos.
Para ese momento Hermione debía estar en los brazos de su esposo disfrutando de su luna de miel, tal como había dicho Draco que sucedería. Draco no había sido ningún tonto, leyó entre líneas la historia de amistad que Hermione le contó y prefirió tener a Theo vigilado y le pidió que fuese su padrino, así pasaba más tiempo con él que con la hermosa novia.
Fue una jugada que Theo también habría jugado si hubiese tenido la oportunidad, "Al amigo cerca y al enemigo más". Draco lo había hecho mejor que él, por mucho que le costará admitirlo, se dio cuenta de lo maravillosa que era Hermione y no la dejo ir.
Bebió un tragó de su whiskey de fuego, tal vez lo mejor para él en ese momento sería irse del continente, mudarse una buena temporada a América. Sabía que la distancia no curaría su corazón roto, pero tampoco podría ver como los tabloides describían la célebre vida del matrimonio Malfoy-Granger; sintió su estómago revolverse ante la idea de Hermione teniendo hijos con Draco.
Un ruido a su espalda lo despertó de sus lúgubres pensamientos, no necesito voltear para saber que era una lechuza con correspondencia. Atenea, la fiel compañera de Daphne, lo había estado visitando desde hacía cinco días. Suponía que su amiga había estado viajando entre las propiedades de los Nott para consolarlo, él no quería ser consolado, prefería sentir su dolor lo más que pudiera para después tratar de seguir con su vida.
El sonido de las garras del animal contra su ventana le hicieron voltear en su dirección, esta vez en su pico llevaba una carta común y corriente, con un fuerte suspiró se levantó para abrirle, esta le mordió un dedo en cuanto entró. –Maldita sea – Se quejó, en los días anteriores había destruido las howler que Daphne le había enviado antes de que se abrieran.
Vio a la lechuza con odio y tomó la carta, fue a un escritorio cercano y la dejo ahí. Le escribió una nota rápida a Daphne, explicando que necesitaba tiempo y que quería estar solo, no era como si sus acciones reflejaran lo contrario. Caminó hasta donde se encontraba el ave y le dio su nota, Atenea vio la carta abandonada en el escritorio y pareció mirarle con cierto reproche. Sin ánimos de seguir aguantando al animal sacó su varita, no hubo necesidad de hacer más, pues Atenea no se lo pensó dos veces y se marchó.
Theo cerró la ventana y se dirigió de nuevo a su sillón, apenas se había movido de ahí desde que llegó, no tenía intención de hacer otra cosa. A su lado se encontraba una foto de Hermione y él en el Coliseo Romano. El rostro de ella tenía una gran sonrisa y sus ojos brillaban de emoción, él la estaba mirando fijamente y cuando ella se daba cuenta de esto le daba un empujón en el hombro, mientras sus mejillas se coloreaban de manera adorable.
Dejo escapar un quejido grave, así de bajo había caído, dedicaba sus tardes a ver fotos de la mujer que amaba y a amenazar lechuzas. Se preguntó si alguna vez dejaría de doler tanto y cerró los ojos sin una respuesta.
Comenzó a sentir un hormigueo en la nuca, no sabía si era parte de su pesadilla o era real, se fue haciendo más fuerte, una presión que le aplastaba el cráneo. Eran las guardas de su casa, abrió los ojos y una explosión lo puso de pie de inmediato, "maldita bruja" pensó. Corrió hacia la entrada de su hogar – Lo deje bastante claro en mi carta Daphne – La puerta ya no estaba, solo un montón de trozos de madera desperdigados en el suelo, el polvo se había levantado y solo veía una silueta fuera – Esto es demasiado – Dijo molesto.
– ¿Daphne?
Theo sintió como se le hubieran dado un golpe en el estómago – Hermione
La aludida entro a la casa con una mueca de molestia en el rostro – De haber sabido que la esperabas a ella no hubiera venido.
Theo negó con la cabeza – No la esperaba, es solo que – No concluyó su frase, no tenía sentido – ¿Qué haces aquí? – Hermione giro la cabeza en otra dirección – ¿No deberías estar en tu luna de miel? – Le costó hacer la última pregunta, había estado atormentándose con esa idea.
– ¿Es lo que habrías querido? – Le preguntó Hermione – ¿Qué yo estuviera lejos y que Daphne...
–No, no Hermione – La interrumpió, caminó en su dirección y ella levantó una mano para que se detuviera, se quedó a un metro de distancia . Theo había intentado darle celos a Hermione días atrás, otro estúpido plan para ver si ella aun sentía algo por él. Soltó un fuerte suspiro – Daphne está comprometida con Suzane Bones.
Hermione al fin lo vio, los ojos entornados, su mente entendiendo la razón tras esa mentira. – ¿Por qué tuviste que esperar a que conociera a alguien para decirme lo que sentías? – El dolor era palpable en su voz.
–No tengo excusa – dijo avergonzado – Fui un cobarde y un idiota, creí que teníamos todo el tiempo del mundo – Había sabido que quería pasar su vida a lado de Hermione desde hacía mucho.
Hermione sonrió con amargura – Por eso mencionaste la promesa cuando hable contigo, ¿no?
Theo asintió
–Theodore Nott, eres un idiota – Theo no pudo negarlo – Un cobarde, un cretino demasiado astuto para su propio bien, un mentiroso, una serpiente manipuladora, un hombre egoísta sin una pizca de empatía – Hermione tenía el rostro rojo por la ira.
–Hermione, sé que no hay palabras que expresen lo arrepentido que me siento por como actué – Bajo la mirada, quería estrecharla en sus brazos, anteriormente ella había dicho que no había nada como estar abrazada a él. Las oportunidades habían estado ahí y él las dejo ir.
–No me case
Levantó el rostro.
Una lagrima corrió por la mejilla de Hermione – No pude – Su voz estaba rota.
– Yo no… no entiendo – Theo no encontraba las palabras.
–Lo vi y supe que nunca podría amarlo con la intensidad con la que te amo a ti – Tragó saliva – Eres mi mejor amigo y mi hogar.
Theo no lo dudó ni un momento, corto la distancia que había entre ellos y la beso; nada como el último beso robado, se tomó su tiempo disfrutando del calor de su boca, del sabor de sus labios. Llevo sus manos hasta la cintura de Hermione y se regocijo ante el estremecimiento de su cuerpo.
Hermione detuvo el beso –Pero no creas que por eso voy a perdonarte tan rápido – Dijo a solo unos centímetros del rostro de Theo – Hay mucho en lo que tenemos que trabajar.
Theo asintió y volvió a besarla, no iba desperdiciar su segunda oportunidad, pasaría su vida a lado de la mujer que amaba.
