A veces pienso, que el que lo nuestro no pudiera ser. Fue algo que estaba destinado a pasar.

A veces pienso que fue lo mejor terminar nuestra ambigua relación. Porque en ese entonces, yo era una loba soñadora, ingenua y que adoraba los finales felices.

Que fantaseaba con quedarse con la persona que amaba, y vivir juntos.

A veces, cuando lo pienso, duele. Pero, no como antes; que lo nuestro no sucediera, no es algo que lamente ahora.

Ambos teníamos caminos distintos, pensamientos e ideales diferentes.

Tú eras el próximo heredero del Conglomerado de los cuernos, y yo, solamente una loba más con aspiraciones de grandeza y reconocimiento.

No me apena decir que era infantil, y como dijiste alguna vez, una cachorra. Pues sí, yo era ingenua y caprichosa, un lobezno.

Sin embargo, no me arrepiento de haberte querido, Louis. Porque fuiste alguien importante en mi desarrollo, y en mi vida.

Me toca seguir adelante sola, pero no me da miedo. Después de todo, nacimos solos y morimos solos.

Y así como ahora eres alguien en esta vida, en esta sociedad, me toca a mí ser alguien.

Porque quiero avanzar y no lamentarme más. Y tampoco, quiero culpar a nadie por fantasías de una loba tonta.

A veces pienso y creo, que fue lo mejor separarnos.

Y aunque fuese una despedida agridulce, algo que lamenté y sufrí. Ahora eso, sólo es un recuerdo.

Porque, los primeros y segundos amores de la vida, no son duraderos. Nada es color de rosa ni miel sobre hojuelas.

La vida me lo enseñó, y se lo agradezco.

Porque así como me dijiste adiós, finalmente, yo, te digo adiós también. Pero sobre todo, también te doy las gracias.

Por las palabras y pequeños momentos compartidos. Que ahora, sólo serán recuerdos.

Gracias Louis, adiós.