Pasos, pasos y mas pasos, un silbido en la distancia que toma un par de cosas del armario y luego se aleja hasta desaparecer tras un portazo, el ruido de la llave cerrando la puerta del frente, al final hay silencio.
- Creo que se fue – Romeo suspira separando su oído de la puerta – Menos mal que había quedado para irse con Wakaba esta mañana, no volverá hasta la tarde –
El muchacho da la vuelta y se apoya en la puerta, vuelve a andar a través del cuarto hasta la cama, sus ojos entrecerrados por el cansancio y la necesidad de dormir, solo lleva puesta su ropa interior lo que intensifica esa necesidad del adorable calor de las sabanas. Esquiva hábilmente toda la ropa en el suelo, tanto suya como no, hasta llegar a la cama y sentarse en el borde.
La cama hace un chirrido de madera cuando se sienta, él se encoje de hombros y deja de moverse.
- ¿Ya se fue? – La voz de Erza le llama la atención, en cierto modo le alegra que esté despierta así no tendrá que evitar hacer ruido – Cierra la persiana ¿Quieres? – Esa voz es distinta a lo que ha escuchado antes, es calmada, cansada, como si estuviera relajada.
- Disculpa no quise despertarte – Le responde él, apoya sus rodillas en el colchón y cierra la persiana como le pidió.
- No, tu no –
La respuesta no es muy agradable, suena malhumorada también, pero eso es de esperarse, Romeo piensa. Está agotado de anoche, tuvo que trabajar más que otras noches para mantenerla complacida, pero esta vez fue algo mutuo lo cual explica porque ella también está cansada, el frio viento que viene de afuera deja de entrar por la ventana y el cuarto se oscurece.
Lentamente el chico toma las sabanas y se recuesta mirando hacia arriba, siente como el calor vuelve a su cuerpo lentamente, la suave caricia de la tela de su cama.
Mirando a un lado escucha a Erza preguntar por la hora, ninguno sabe, su padre suele salir a la madrugada así que es probable que apenas haya amanecido. La desnuda espalda de su amante escarlata es lo único que ve, lo único que necesita ver par ponerse incomodo, gira su cuerpo entero hacia el otro lado intentando calmarse.
Algo se siente distinto esta vez, no tiene miedo, no tiene ni remotamente tanta vergüenza, sabe lo que debe hacer para mantener Erza feliz y se siente bien, le gusta verla feliz, le gusta tenerla cerca. La escucha quejarse en voz baja mientras se mueve, es algo tan inusual para él despertar así junto a alguien, sin resaca esta vez, sin resentimientos ni dudas, solo amantes pasando juntos el día después de una noche inolvidable.
Le recuerda a varios libros, estas escenas generalmente describen personajes felices que despiertan mirándose a los ojos, aceptando que están juntos, a veces con confesiones intimas de por medio. Eso no pasa aquí, y no le molesta, solo se siente feliz de tener el calor de una mujer tan hermosa cerca.
- Hay algo que quería preguntarte – Ese calor que al que intentó no darle un rostro le habla ahora, quiere preguntarle algo además, todavía con algo de vergüenza Romeo mira por sobre su hombro, Erza está de lado devolviéndole la mirada - ¿Por qué haces esto? –
- ¿Como que porque? – El chico lentamente gira hasta quedar recostado sobre su espalda.
- ¿Por qué haces esto? Conmigo, me refiero, debe haber una razón – Erza le dice, usa su mano para acomodar su cabello desbaratado tirándolo completamente hacia atrás, algunos mechones quedan sobre su rostro como suele dejarlo – Además de miedo –
La pregunta lo deja quieto, petrificado, por su cabeza pasan todas las razones por las que hace estas cosas con ella mientras sus ojos se quedan mirando algún punto en el techo. Está la obvia razón que pensó antes, ella es muy bella, pero incluso así suele portarse mal con él y normalmente eso le alejaría...
Es una excelente pregunta, lo deja pensando un buen rato, finalmente decide abrir la boca para al menos vocalizar sus desorganizados pensamientos.
- Eres una... mujer muy seductora, no creo que muchos hombres podrían resistirse – Responde rápidamente – Pero no es eso, creo que la razón por la que dejo que hagamos esto y no me rehusé es... porque eres tú... ¿Tiene sentido? –
- ¿Cómo? –
- Ah, d-digo... – Romeo tiene un ataque de rubor, no separa sus ojos del techo para no hacerlo peor y poder hablar con naturaleza – Eres mi maestra, en más de una manera, se que eres mala y actúas así conmigo para mantener una posición dominante pero en el fondo se que no eres mala mala... no me harías daño de verdad, al final del día, somos familia, parte del gremio ¿No? Sé que harás lo mejor para todos... a pesar de tus raros fetiches –
Erza asiente lentamente, tomando cada palabra con cuidado – Ya veo –
- Lo que quiero decir es que lo hago porque se siente bien y sé que tu no me harás daño, no creo que podría hacerlo con algún extraño – Él finalmente acomoda todo en su cabeza, asintiendo también – Confió en ti –
Su discurso termina dejándolos en silencio, él no tiene más que decir y ha dejado a su maestra con sorpresa, incluso está algo avergonzada por haberlo tratado tan mal antes y se le nota en su ruborizada cara. Esperaba una respuesta que tiene que ver con el sadismo o que Romeo sea una persona que disfrute ser sumiso, terminó por quedar sorprendida.
Con una risita burlona Erza se acerca un poco más, estando en una cama para una sola persona no tiene que hacerlo mucho antes de que Romeo lo note, su cara se pone roja enseguida al sentirla apoyándose contra su brazo, ambos senos presionados contra su cuerpo.
- Bueno, eso es muy dulce – Dice ella en voz baja - ¿Quieres saber que pienso yo de ti? –
- Y-yo supongo que sí –
- Por un lado eres bastante guapo, pero más allá de lo físico hay otra cosa – Su aliento choca contra el rostro de Romeo al inclinarse sobre su cuerpo, sus labios se curvan en una sonrisa mientras se acercan para seguir sus susurros – Haces todo lo que yo digo sin cuestionar, eres un muy buen chico – Explora con su femenina mano el pecho del chico.
Ahora que ella sabe porque Romeo lo hace, aunque sorprendida, se siente halagada, tiene razón en eso de que no le haría daño de alguna manera malvada. Desde el principio de su acuerdo Erza tuvo sus dudas pero escucharlo decir que está disfrutándolo, a pesar de sus razones, la tranquiliza y la impulsa a hacer mas.
Romeo aparta la cara apenas unos milímetros evitando el rostro de la pelirroja, siempre se encuentra en duda cuando ella comienza a actuar de esa manera, su mente le dice que tenga cuidad pero su cuerpo quiere devolver las caricias.
Hay maneras de hacer esto provechoso para ti, joven sumiso, no siempre tendrá que esperar la iniciativa de tu maestra...
Las palabras del extraño hombre vendedor resuenan en su cabeza, él abre la boca respirando una gran bocanada como si estuviera por sumergirse en agua muy profunda, mueve su brazo atrapado bajo la voluptuosa mujer y rodea su cadera. Erza está sorprendida pero su sonrisa no desaparece, ambas manos de Romeo se posan sobre su parte trasera y abren sus dedos como alas para poder sentir esa piel tan suave, la ayudan a posarse completamente sobre él.
- ¿Oh? ¿Quieres una ronda matutina pequeño juguetito? –
- No – Una rotunda negación sonando directo y serio, determinado - Solo quiero hacerla sentir bien, maestra –
- Ya veo, empezar la mañana con el pie izquierdo – Erza le sonríe, apoya su frente contra la de Romeo por un segundo cerrando los ojos para besarlo pero siente como se desliza hacia abajo evitándola.
Su rostro se apoya de lado contra la almohada, sus brazos estirados a un lado mientras siente la respiración del muchacho dibujar una línea a través de sus senos, su vientre y luego posarse sobre su rojiza flor desnuda, entonces no quiere nada a cambio y quiere servirla sin más. Se ríe en voz baja sintiendo como las manos del muchacho presionan sus nalgas indicándole que puede acercarse a su boca.
Siente su lengua inmediatamente poniéndose a trabajar, Romeo apoya su boca decididamente cerrando los ojos, uno de sus dedos trabaja con una lenta caricia buscando el lugar para poder darle más placer.
Erza sonríe, su cuerpo está relajado y los primeros movimientos la toman desprevenida, refriega su cabeza contra la tela de la almohada mientras gime en voz alta.
- Cielos... – Hacer semejante cosa frente a su mascota le avergüenza, lo bueno es que Romeo no puede ver su rostro ruborizado – Si sigues así te devolveré el favor antes de ir al gremio –
Pero no hay respuesta, con los ojos todavía cerrados Romeo presiona su rostro contra ese néctar de placer y deja que su boca haga el trabajo, la asalta con sus dedos y acaricia sus muslos. Pierde cualquier inhibición, pierde el sentido del tiempo también, solo quiere seguir tratando bien a la mujer porque es lo que se espera de él, porque se siente bien servirle.
- ¿Y luego que pasó? –
- Baja un poco la voz, Mira –
Horas más tarde ambas magas de Fairy Tail se encuentran charlando en el gremio, el transito está lento hoy y hay poca gente cuando se acerca el anochecer. Mirajane se sienta junto a la reconocida maestra a un lado del salón compartiendo un poco de té con una rebanada de pastel de frambuesa cada una.
Erza mira hacia arriba frunciendo el ceño mientras come un pedazo de su tarta – No hay nadie pero de todos modos... –
- Discúlpame pero quiero saber – Mira se ríe en voz baja.
La pelirroja baja su mirada otra vez usando el tenedor para tomar otro pedazo, se queda observando mientras los recuerdos de la agitada mañana vuelven a ella.
Definitivamente hoy llegó de mejor humor que nunca, lista para el trabajo tras un servicio adecuado por parte de su mascota, varios miembros comentaron sin que ella se entere sobre su sonrisa casi constante por el día, hasta el papeleo usual se hizo soportable estando tan relajada.
- Pues digamos que sirvió a su propósito con creces – Responde sonriendo y volviendo a comer.
- ¡Ah! Que mala eres –
- Vamos, Mira, que mi vida sexual no es algo que voy contando a cualquiera –
- ¿Yo soy cualquiera? – La albina se cruza de brazos inflando sus mejillas en un puchero, se gana una risa de la pelirroja que niega con la cabeza – Solo quiero saber... –
- ¿Y desde cuando quieres saber sobre Romeo y yo? Te ves muy interesada en el tema –
La atrapó, Mirajane toma su taza y da un sorbo de té para disimular su creciente vergüenza, este gesto no pasa desapercibido y Erza vuelve a reírse, esta vez es ella quien se cruza de brazos y se reclina en la silla.
- Sabes desde ese día tú has estado extrañamente interesada en nuestro pequeño hermano del gremio ¿Acaso siento una necesidad reprimida? –
Esto hace que la albina se sonroje aun mas, baja la tasa de té y la posa sobre el plato en su otra mano – Eso es... no es verdad –
- Hace unos días hablamos de cómo nos conocemos perfectamente por todas esas escapadas que tuvimos juntas, esto no es diferente –
Inclinándose hacia adelante Erza cambia esa sonrisa agradable por una más seductora, su voz cambiando a un tono mas bajo y convincente. Su mano aterriza en la rodilla de su amiga, su vestido apenas la tapa hasta allí y puede acariciar su pálida piel por debajo lentamente.
- E-erza por favor –
- Vamos, se que te hace falta en tu vida – Le dice mientras sube su mano un poco mas – Te conozco bien, esos impulsos que tienes –
- Es que no puedo –
- ¿Y por qué no? –
- Yo... – Mirajane se toma su tiempo para responder, apoya su té sobre la mesa - No soy tan buena como tú en ese tipo de cosas, sabes lo mucho que me cuesta –
- Eso no es problema, Mira –
- ¿Ah no? –
- Claro que no – Erza le da una palmada en su rodilla retirando su mano y moviéndose para seguir con su postre – Voy a ayudarte –
- Pero Romeo es tuyo ¿No es así? –
- Puedes quedártelo para ese tipo de cosas, somos amigas después de todo, además le ayudará a ganar confianza –
Mirajane sonríe, sus dos manos terminan en sus rodillas, suspira calmando un poco su vergüenza y perdiendo tanto calor acumulado en su rostro. La conversación prosigue un poco antes de que llegue el momento de irse y deben cerrar el gremio por ese día, Romeo está ausente por lo que deberían esperar unos días para intentarlo.
Cuando vuelva Mira va a invitarlo y entonces pondrán su plan en acción, no alcanza con decir que la chica está emocionada por intentarlo, con suerte podrá engatusar a Romeo con la misma habilidad de Erza.
Podrá decirle lo que realmente ha pensado desde ese caótico día...
Lamento la tardanza, espero les guste el capitulo. Un capitulo de relax y un poco de avance para el personaje de Romeo, no solo eso pero Mirajane está comenzando a preparar su jugada.
