"Cuando la luna desaparece" by Lucy Heartfilia

Ese es el título del libro que Romeo sostiene, no exactamente un libro sino un montón de hojas que serán un libro cuando sean aprobadas, presiona su dedo contra las paginas y las pasa rápidamente hasta la última, son alrededor de trescientas.

- Suena prometedor, Lu – Junto a él se sienta la reconocida rata de biblioteca de Fairy Tail, Levy McGarden, le sonríe a su amiga con el mismo guión sobre sus manos - ¿De qué se trata? –

- Es mi nueva obra, se trata de una reconocida pareja casada que investiga diversos asuntos sobrenaturales y son contratados para tratar con un asesino nocturno que se sospecha es un fantasma – La rubia asiente mientras le da un pequeño resumen a ambos – Quise que lo leyeran primero antes de llevarlo, anoten cualquier cosa que quieran tengo más copias, cuando terminen pediré opiniones –

Romeo le sonríe, que le considere para leer un libro antes de que el público pueda hacerlo es todo un honor ciertamente, siempre disfrutó hablando de libros con Lucy cuando formaba parte del gremio, ahora es una escritora y no tiene tanto tiempo para estar en el lugar.

Levy le muestra sus papeles a Gajeel, quien se sienta en una punta de la mesa, él comenta algo sobre que los libros son aburridos a pesar de que es sabido que ella suele leerle en voz alta cuando nadie los ve.

- Va a ser divertido, ya estoy intrigada – Dice la pequeña mujer de pelo azul.

- No tienes remedio, enana – Gajeel solo se queda cruzado de brazos sin apartar su mirada de la mesa.

Los dos fuera de la conversación solo observan como la adorable pareja pelea, ella insiste en que no es pequeña y que van a leer el libro juntos mientras que el Dragonslayer se niega a siquiera echarle un vistazo al título del mismo, Romeo siente una gran felicidad al verlos, pensar que antes eran enemigos.

Pierde la escena frente a él y lentamente se gira para poner la vista en el horizonte, a través del salón está atendiendo la barra Mirajane, ella felizmente charla con Bisca sobre algún tema que no puede escuchar. Hace unos días tuvieron ese encuentro donde recogieron manzanas y, desde entonces, ha notado la diferencia en la manera en que le habla.

Le mira cuando no está haciendo nada, le dedica las sonrisas más discretas pero cálidas aún, le guiña un ojo cuando nadie mira, todavía se siente raro para él y no puede creerlo completamente. La palabra 'Amante' todavía resuena en su cabeza, cuando lo hace también lo invaden imágenes de Mirajane que pertenecen a revistas que consiguió de su padre, tiene ganas de volver a tenerla cerca pero no sabe cómo plantearlo.

- Buen trabajo Romeo – Erza le llama la atención, pasa caminando a toda velocidad dirigiéndose a su oficina, en el camino tira una bolsa sobre la mesa que tintinea, la bolsa usualmente usada para recompensas de trabajos.

- Eso debe ser por tu misión de ayer ¿No? – Lucy menciona al ver la bolsa.

Romeo asiente – Creo que si – Pero no se lo cree completamente, Erza no suele dar el dinero en mano y cuando lo hace es por recompensas más grandes que un mero viaje al pueblo vecino para llevar medicinas – Aquí hay gato encerrado –

Poniendo la bolsa sobre su regazo, oculta de cualquier vistazo de sus compañeros, la abre para espiar el interior.

Hay monedas por el trabajo pero eso no es lo importante, se sonroja al notar un pedazo de papel y un objeto de color rojo de forma fálica. Como se temía esto es parte de un plan maestro por parte de su dueña, no tiene más remedio que leer la nota.

Las instrucciones son claras, debe quedarse hasta el final del día y esperar a que todo cierre...


La noche llega y, como todos los días, cada uno de los miembros del gremio se retira a su hogar o toma un trabajo para largarse por la noche, algunos incluso mudan sus charlas a uno de los muchos bares en Magnolia. Mirajane queda a solas una vez que Erza termina su turno, se saludan con un simple gesto de mano ya que la pelirroja parece apurada hoy y no quiere detenerse una a la otra.

Lavando, vaso tras vaso, plato tras plato, es una rutina para ella y sus manos casi que lo hacen por si solas, por suerte para ella no hay nunca mucho que lavar exceptuando los recipientes de metal los cuales solían se parte del trabajo de Kynana cuando trabajaba en el gremio.

Una vez todo está en orden vuelve a la barra para acomodar las cosas debajo de esta y guardar todo, las luces del lugar están casi completamente apagadas con una sola sobre su cabeza que alumbra la gran tabla de madera marrón oscura.

Se encuentra particularmente cantarina hoy, mueve sus caderas de izquierda a derecha poniendo todo en su lugar, piensa sorprender a Romeo esta noche e invitarlo a la guarida de Erza así pueden pasar un rato a solas, un rato mas adulto. De solo pensarlo se sonroja, el sentimiento de lastima ha desaparecido hace rato y ahora cada vez que ve al muchacho le invaden la mente deseos e imágenes de fantasías.

Tal vez ella si sea una pervertida después de todo, no es que sea algo malo.

- Romeo es un buen muchacho pero escucho los relatos de Erza, ellos dos son tan pervertidos como yo – Piensa, frunce el ceño dándose cuenta de sus sentimientos algo egoístas pero aun así no niega lo que quiere – No es justo –

Sonidos de madera se escuchan y se levanta rápidamente, Romeo salta por encima de la barra siendo la única persona que todavía no se ha ido. Mirajane le sonríe viéndolo cerca y él le devuelve el gesto.

- Tarde ¿Vas a casa? –

Pero sus palabras se encuentran con una cara sonrojada, él abre la boca para responder pero no lo hace, niega con la cabeza lentamente.

Hay algo raro en él que ella no puede descifrar, solo se queda ahí parado sin decir ni una palabra y cada vez que intenta mirarlo fijamente para dirigirle la palabra evita esa mirada. Mirajane no sabe qué le pasa, supone que es vergüenza, se siente mal por tanto le deja en paz volviendo a su trabajo.

- Tengo que asegurarme que todo está en orden y luego podemos ir a dar un paseo ¿Te parece? –

Cuando se inclinó para cerrar la puerta no esperaba hacerlo nada, pronto siente una mano apoyándose en su espalda y le da una grata sorpresa, siente esos cálidos dedos subiendo por su columna sobre la tela purpura de su vestido. Se da la vuelta cerrando la pequeña puerta debajo y apoyando ambas manos en la barra detrás, Romeo sigue sonrojado y evitando una mirada directa, su tímida mano se posa en la cadera de la muchacha.

- Vaya, vaya, Romeo... ¿Algo que quieras decirme? –

Otra vez hay silencio, podría estar demasiado avergonzado para hablar, eso supone ella. Se inclina hacia adelante para romper esa tensión con un beso pero un dedo la detiene, un dedo en su mentón que la devuelve hacia atrás con el mínimo esfuerzo.

Ahora puede sentirlo si hay algo diferente en él, no es el mismo de hace semanas.

Lo ve agacharse, se deja caer de rodillas frente a ella y sus dos ojos oscuros apuntan hacia abajo de inmediato, sus manos la toman por el tobillo escondiéndose debajo de su largo vestido trabajando hacia arriba sobre su piel albina, sus dedos aprietan ligeramente su pierna hasta llegar a su rodilla.

- Romeo – Susurra silenciosamente, los movimientos tan sutiles pero decididos le arrancan un suspiro ansioso de la boca, el chico ignora cada palabra mientras meticulosamente retira su calzado hasta dejarla con sus pies desnudos sobre el suelo del gremio.

Que alguien les encuentre es la menor de sus preocupaciones ahora mismo, quiere ver a donde puede llegar ese chico, o más bien, quiere ver si Erza ya lo ha convertido en un hombre.

Romeo levanta el vestido purpura y lo pone sobre su cabeza dejando que se deslice, todo su cuerpo arrodillado desaparece debajo dejándolo a olas con una vista que no podría haber esperado mas para contemplar. En toda su gloria están esas pálidas piernas adornadas con el símbolo del gremio en un blanco más limpio, tan hermosas como las recordaba de ese día, tan largas que parecen no tener un final, recorre las curvas de sus piernas con mucho cuidado temiendo a romperla con algún movimiento brusco.

No hay mucho tiempo para quedarse a ver desgraciadamente, apoya ambas manos en sus caderas descubiertas y su boca trabaja besando la parte interior de sus muslos justo como hizo anteriormente con Erza.

Ella se estremece, siente esos besos subiendo por su pierna hasta que se apoyan junto a su ropa interior, una lengua aparece para darle una sensación mas mojada, ocupa el espacio entre su pierna y la tela de sus bragas, un lugar tan recóndito siendo atendido después de un día de trabajo. Le hace sentir sucia pero también es agradable, su salvia sobre su piel hace que ya entre en calor de anticipación, pelea contra la vergüenza sobre su propia perversidad y sigue suspirando para mantenerse consiente.

Sus bragas no son la gran cosa, solo blancas y estándar, Romeo tampoco deseaba algo más, tal vez tanto rato con Erza y sus diversas ropas sugestivas están comenzando a afectarle.

Apoya dos de sus dedos contra la tela y presiona, dibuja lentamente la línea que hay detrás sobre la tela, arriba y abajo, puede sentir como se humedece con cada uno de sus movimientos.

- No tardes – Le suplica por lo bajo.

Romeo decide aceptar la súplica, tira de la ropa interior blanca deslizándola hacia abajo hasta que la gravedad se encarga de dejarlas en el suelo enredando esos pies albinos. Frente a él se muestra completamente la muchacha, sus piernas blancas esconden en el medio una rosa y húmeda flor, él solo se inclina hacia adelante apoyando su rostro contra la piel sobre ella y tomándose unos segundos para disfrutar del aroma caliente y vicioso debajo de ese vestido.

Con un rápido giro Mirajane le da la espalda, puede sentir su mirada y se avergüenza de admitir por dentro que le encanta sentirla, apoya sus codos en la barra frente a ella inclinándose.

Su espalda arqueada ligeramente expone perfectamente su parte posterior para que Romeo le dé un buen vistazo.

Él no pierde su tiempo, abre la boca para hablar pero no tiene nada que decir, no puede decir nada debido a órdenes directas de su maestra, tiene la terrible sensación de que Mirajane no está de acuerdo con esto y el no poder ver su rostro no le ayuda en nada pero, al mismo tiempo, ya está ahí así que debería terminar lo que empezó.

No es Erza, no va a golpearle si hace algo mal, aprovecha esto para apoyar sus dos manos en cada una de sus pálidas nalgas, aprieta ligeramente disfrutando de la suavidad e incluso sonríe un poco, usa ambos pulgares para estirar y abrir ese tímido espacio rosa que tanto quiere exponer. Sobre esto ve el segundo orificio, aun mas secreto y escondido, le da vergüenza solo mirarlo y pensar que Mirajane se está exponiendo ante él de esa manera.

Con su mirada puesta en el oscuro gremio vacío ella solo está expectante, la respiración del muchacho es tan cercana que solo con esa pequeña cosquilla logra prender su motor. Escucha un golpe en el suelo como si hubiese dejado algo sobre las maderas, lo ignora, sigue esperando con ansias a que comience el espectáculo.

Cuando decide quejarse por dejarla esperando siente algo contra la entrada de su túnel privado, no puede confundir esa sensación con la lengua de su amante, es rígido y de forma redonda.

- Eso es… - Menciona en voz baja incapaz de resistirse a la sensación, se le escapa un leve gemido cuando el juguete se entierra dentro lentamente hasta la mitad – Romeo… cielo santo… -

No solo ha tomado la iniciativa pero se ha traído un juguete para usar en ella, en medio del gremio debajo de su falda está siendo penetrada de manera tan sucia y escandalosa, se inclina sobre la barra apoyando su cuerpo mientras empuja con sus caderas hacia atrás indicando al muchacho que puede usar todo el largo sin problema, no tienen mucho tiempo para andar con sutilezas.

El movimiento no tiene una transición casi, la estocada inicial es seguida por una segunda más fuerte y luego comienza un movimiento seguro, Romeo sostiene el juguete de atrás mirando con atención como entra y sale con facilidad, apoya su mano libre en el suelo buscando algo más dentro de la pequeña bolsa.

Mirajane apoya su cabeza en la barra, se rinde ante el placer y jadea en silencio…

O eso pensaba hacer antes de que una voz femenina le erice los cabellos del susto, a ambos en realidad. Apoya sus manos con fuerza en la madera y se endereza, claro deja sus piernas abiertas y al muchacho entre ella escondida bajo su pollera.

- Mira ¿Sigues aquí? Te han dejado sola para cerrar de nuevo ¿No? –

Lucy se le aparece en frente, su cabello rubio haciéndose notar en la oscuridad mientras se abre paso saliendo de uno de los baños. Saluda con una sonrisa a la maga albina y su saludo es devuelto con total normalidad.

- Si, ya sabes, me relajo un poco y me tomo las cosas con calma mientras puedo… -

- ¿Tus hermanos no suelen esperarte? –

- Oh, no, Elfman se ha mudado hace poco con Evergreen y hoy no cenaremos juntos, Lisanna… realmente no se – Suspira de manera extensa.

A pesar de escuchar la voz de Lucy ninguno se detiene, ella sigue expuesta y él moviéndose, empuja el consolador adentro más lentamente para no llamar la atención pero la sensación todavía está. Mirajane disfraza bien su rostro, quiere clavar sus uñas en la madera y dar un grito, han pasado semanas desde que recibe algo ahí abajo que no sean sus propias manos.

- ¿Crees que Lisanna esté viendo a alguien? –

- Podria ser… ha estado algo rara ultimam-mente –

No puede evitar un tartamudeo, Lucy lo escucha claro pero solo tuerce la cabeza en confusión sin decir nada.

- Parece que todo el mundo está consiguiéndose a alguien, será la primavera –

- Y que lo digas ¡Tantas parejas con potencial! –

- Siempre jugando a ser cupido ¿Cuándo vas a conseguirte a alguien para ti mujer? -

- ¡Oh! – Se ríe en voz baja – Se dé Levy que escribiste una nueva novela, ¿Algo relacionado con el amor? –

- Nada de eso – Lucy responde negando con la cabeza.

La albina intenta hablar disimuladamente, puede sentir el calor en su cuerpo aumentando con cada movimiento, los dedos de sus pies se arrastran en la madera del suelo siendo el único movimiento sutil que puede hacer lejos de la vista de Lucy. Podría echarla pero así es mejor, haciendo semejante cosa frente a una querida amiga…

- Hmm… - Y perdiéndose en el momento es como se le escapa un gemido de placer, bajo pero lo suficiente para alertar a la rubia quien charlaba de su libro alegremente.

- ¿Mira? ¿Estás bien? –

- Solo un poco de dolor… no es nada grave – Su rostro está rojo y su sonrisa indica lo contrario a dolor.

Romeo debajo deja de trabajar con el juguete, lo retira lentamente del interior de Mirajane dejando la punta apoyada y rosando la entrada, observa lo mojado que está ahora el plástico de color rojo. Su cuerpo se tensa al darse cuenta de lo que ha hecho, Mira lo disfruta y parece charlar a Lucy para que se quede, sin sentir nada en su interior menea su trasero de izquierda a derecha muy sutilmente.

Hay instrucciones que debe seguir, aunque le cueste más tarde no puede rehusarse a lo que Erza le dejó escrito.

Retira completamente el consolador y lo cambia de lugar, sus ojos clavados en el segundo orificio que está prácticamente sellado desde afuera, la punta del juguete se encuentra lubricada ya pero, para asegurarse, pone un poco del lubricante que Erza empacó para él en su bolsa. Mirajane se da cuenta, por supuesto, endereza su espalda al sentir un dedo aplicando lubricante alrededor de su posterior.

Sus brazos estirados y su expresión de sorpresa llaman la atención de Lucy.

- En serio, te vez mal… ¿Qué te duele? –

Y entonces se presiona esa punta de plástico contra ella, entra en un lugar que ya ha sido explorado antes abriéndose paso con fuerza y mucho lubricante para minimizar las posibilidades de que los descubran. En un segundo Mira se siente más llena detrás, su puerta trasera asaltada por una cabeza que continua creciendo y sus húmedos labios rosas siendo tratados con cariño por el adolescente.

- Dolor de estómago, creo que he comido algo en mal estado… - Responde Mirajane forzando su voz para que suene dolorosa, la verdad es que va a perder la cabeza de seguir así.

- Cielos, deberías irte a casa yo puedo guardar todo por ti –

- ¡No! –

Su grito es acompañado con un desliz de ambos, Mira atina para tomar a Lucy de la muñeca consiguiendo detenerla pero al costo de asustar a Romeo y, por lo tanto, enviar ese juguete adentro de golpe.

- Cielos, está bien, no tienes por qué ponerte así… ¿Tanto te cuesta aceptar algo de ayuda? – Lucy se ríe dándole una palmadita a la mano que la atrapa.

- Disculpa es que estoy en… distraída y quiero trabajar yo misma para… que no parezca que no lo hago ¿Entiendes? –

Es muy difícil continuar una conversación siendo asaltada desde dos frentes, lo disfruta más de lo que debería y tener a Lucy ahí aumenta el peligro pero debería alejarla pronto, no le queda mucho antes de que no pueda contener sus emociones y mantener su voz de interior. Romeo parece estar muy ocupado para darse cuenta de lo que pasa, su boca sigue probando cada milímetro de Mirajane mientras su mano sigue un ritmo lento con el juguete.

- Te dejaré que trabajes entonces, Mira, mañana hablaremos – La rubia se levanta de su asiento estirando sus brazos – Y si te sientes mal no vengas… seria horrible perder a mi amiga por un simple dolor de estómago –

- G-gracias, Lucy… nos vemos –

Dándose la vuelta la maga se pierde en el gremio oscuro, lo último que se escucha de ella es un silbido mientras abre la puerta principal y desaparece por completo.

Con ella fuera de la escena Mirajane se rinde ante sus deseos, sus brazos se rinden y su torso se desploma sobre la barra del gremio presa de un ataque de respiración agitada y calor intenso, Romeo debajo apura el paso con su mano y su lengua mientras la escucha retomar sus tímidos pero necesitados gruñidos de placer.

Le toma un rato pero la albina entra en razón apartándose del chico, camina unos pasos al costado dejando caer el consolador en el suelo al resbalarse de su interior, se cae de rodillas frente a él jadeando, ahora pueden verse los rostros.

Ambos están rojos como si fueran tomates en un huerto, ella impacientemente jadea y mira al muchacho, él sigue arrodillado y clava sus ojos en el suelo.

- Yo, ah… ¡Ah! – Intenta justificarse inmediatamente pero lo interrumpe la vista de Mirajane colapsando en el suelo sobre su espalda.

- ¿Qué haces ahí sentado…? – Haciendo su larga pollera a un lado como puede exponer sus largas piernas y, en medio, su mojada entrepierna con la que se pone a jugar inmediatamente rozándola gentilmente – Vamos… te necesito ahora… -

Su voz es una tímida voz femenina que podría ser confundida por un llanto de auxilio, y en cierto modo lo es, juega con ella misma viendo como su amante rápidamente deshace sus pantalones siendo atacado por la prisa, le da risa como incluso teniendo una posición de ventaja sigue siendo un chico inexperto y torpe a veces.

Romeo se siente terrible, siguió las órdenes de su maestra pero ahora le da cargo de conciencia, siente como que ha violado a Mirajane contra su voluntad y casi la humilla frente a su mejor amiga, está muy ciego, ahogado en su propia culpa, para notar el relamer de los labios de la mujer frente a él que indican deseo.

Con su herramienta lista Romeo se acerca pero la entrada es tapada por una gentil mano pálida – No, no ahí –

- ¿Qu-que…? –

Sin palabras Mira usa esa misma mano para mostrar lo que hay debajo, previamente ocupado por un juguete ahora hay un nuevo túnel lubricado para su uso, eso les ahorra algo de tiempo.

- No me importa ya si alguien viene solo ponlo dentro… -

No va a discutir a estas alturas, sería mentir si dijera que no quiere experimentar con ella, además seguir sus órdenes le quitaría algo de la culpa.

Un movimiento y ya se encuentra dentro completamente.

La lubricación, la pose, el nuevo horizonte no explorado, todo ayuda a aumentar el calor en su miembro y la rigidez de la carne alrededor, hace su esfuerzo para apoyar sus brazos a ambos lados de la muchacha y cernirse sobre ella lo más posible sin perder su conexión, al menos quiere poder mirarla.

Ella está perdida como para notarlo, con un brazo agitándose sobre su cabeza y el otro jugando con ella misma para aumentar el placer, cierra los ojos y solo gime en voz baja ahogada en su disfrute. Hacer semejante cosa en el gremio, en el suelo, con Romeo de todas las personas… solo con poner eso en su mente es suficiente para volverla loca, ahora definitivamente se considera una pervertida.

Está oscuro, la única luz cuelga sobre los dos cuerpos que dan espasmos en un intento por satisfacer una necesidad feroz.

Atrapados en el momento y pasados de vuelta por toda la situación anterior no les toma mucho llegar cada uno a su límite, Mirajane arquea su espalda y escarba con sus dedos unas últimas veces en si misma mientras siente ese vigoroso penetrar en su retaguardia, muerde su propio labio evitando gritar y hacer eco en todo el lugar. Su pequeña escena causa una reacción, su cuerpo se pone tenso y aprieta a Romeo mucho más de lo que ha hecho hasta ahora, solo con intentar moverse unas veces más él termina por derramar toda su esencia dentro, sin tiempo para hacer otra cosa más que aferrarse a una de las piernas de su amante.

Y por un momento ambos quedan en blanco, bendita muerte momentánea.


Minutos pasan donde solo se quedan jadeando como dos perros en verano bajo el sol, Romeo sentado en el suelo con su hombría totalmente ablandada observando a la maga albina girar y recostarse sobre su lado izquierdo mientras recupera su aliento.

Sus ojos deambulan a esas largas piernas de nuevo, como le encantan, el símbolo del gremio allí camuflado de un blanco apenas distinto a al resto.

Está intentando con fuerza no mirar el resultado del hecho, como su semilla comienza a escaparse por el único orificio que puede hacerlo, ahora con la mente más calma le da pena pensar en lo difícil que será limpiar eso.

Lo cual le recuerda:

- ¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! – Explota de repente, choca sus palmas frente a él y da una reverencia apurada - ¡No q-!-

- ¿Por qué te disculpas? –

Pero Mirajane le sonríe, su sonrisa es una de estar satisfecha, cansada y avergonzada de sí misma, pero el sentimiento de felicidad se mantiene a pesar de los sentimientos cruzados. Toma un segundo para dar un gran suspiro, todo su cuerpo se desinfla y se relaja justo donde está.

- Es que… -

- Fue el mejor sexo que he tenido en años –

- ¿Eh? – Es lo único que puede decir, o más bien, no decir.

Ella considera un improvisado, calenturiento encuentro detrás de una barra en un lugar público con tabúes incluidos como el mejor sexo en años… le resulta difícil creer que habla con la misma hermosa y tierna chica que servía bebidas hasta esa misma tarde.

- Tan sucio y espontaneo, Romeo, es por eso que Erza te eligió… - Dice en una voz cantarina y llena de dicha.

El mejor sexo en años, Romeo queda atónito, es como si alguien escribiera esas mismas palabras en una copa de campeonato y se la hubiese tirado para darle en la cabeza y dejarlo con daño cerebral.

Todo empezó con una nota y los delirios de Erza, le pidió que asalte a Mirajane después de que todos se fueran, que no le diga ni una palabra y que use ese consolador en su trasero… ¿Acaso todo fue parte de su plan maestro?

Mientras Mirajane intenta levantarse para lavarse Romeo solo queda sentado con su hombría al aire, recibe un besito en la mejilla al pasar.

- ¿Eh? –

Esa noche repitió eso unas veinte veces antes de poder levantarse y seguir con su vida.


Vaya noche, literalmente, es tarde y apenas he terminado este capitulo, ya se los debía a todos los que pedían a gritos a Mirajane. Si, podía escucharlos desde aquí, ustedes saben quienes son ;)

The plot thickens! Se descubre la verdadera cara de la señorita demonia de Fairy Tail! ¿Que tendrá que decir Erza al respecto? ¿Y Romeo podrá volver a ser el mismo y hablar normal? Todo será respondido en el siguiente capitulo.

Mientras tanto! Gracias por leer y buenas noches!

PD: Casi lo olvido, nueva foto de portada hecha con varias imágenes por su servidor con algo de ayudita de una amiga incognita en la planeación! Espero les guste!