Con un pequeño golpecito un pedazo de tela aterriza sobre sus libros, Erza levanta sus ojos color café para comprobar que es Romeo quien solo le devuelve una mirada igual de intensa, el pedazo de tela en cuestión son bragas de color claro y, considerando que ayer le dio instrucciones de asaltar a Mirajane y traerle sus bragas, no cabe duda que sabe de quién son.

Una sonrisa se pinta en su rostro, toma las bragas con una mano inspeccionándolas como si dudara de la palabra de su mascota.

Se pregunta cómo fue, es la razón de su sonrisa, varios escenarios pasan por su mente incluido algunos donde la cosa se puso peliaguda entre ellos pero sabe que, eventualmente, Mira se rendiría ante la tentación.

Romeo se cruza de brazos perdiendo ese momentáneo enojo cuando ve las bragas ser inspeccionadas, ahora se siente sucio, se siente como un pervertido, el pervertido personal de Erza. A pesar de que terminó amigándose con Mira, incluso caminaron juntos hacia su casa después de cerrar todo, aun se siente mal porque le haya gustado tanto y se rehúsa a admitir lo obvio: Servir a Erza haciendo cosas pervertidas le encanta.

- Así que cumpliste –

- ¿No confiabas en mí? – Responde rápidamente, aparta su vista de ella mientras se sonroja.

- No tenía la menor duda, confió en que habrás cumplido todo lo de la lista –

La lista, solo recordar la lista le da vergüenza.

No hablar, asaltar a Mira después del trabajo, usar el juguete en su posterior y finalmente traer las bragas como prueba personalmente, instrucciones claras que fueron llevadas a cabo perfectamente.

- Bien, entonces si eso es todo… -

- ¿Sabias? –

Romeo no deja que termine tan fácil, da un paso al frente con una pregunta tan corta como interesante, Erza alza una ceja y avienta las bragas al muchacho.

- ¿Disculpa? –

- Sabias que… Mira reaccionaria bien… ¿No? –

- Así que eso fue lo que pasó, no sabía pero lo supuse – Responde ella entre risas discretas – Déjame adivinar ¿Terminaron en el suelo como dos animales en celo hasta quedar exhaustos? –

- S-s… si… -

De nuevo se ríe, Romeo vuelve a cruzarse de brazos y dirigir sus ojos hacia abajo, no importa cuánto tiempo pase no puede acostumbrarse a hablar de temas referentes al sexo tan abiertamente con Erza quien no deja de ser su maestra. Escucha a la pelirroja dejar su asiento y caminar alrededor de su escritorio hasta pararse junto a él, apoya una de sus manos en su hombro dándole una palmada.

- Si te sirve de algo, pequeñín, ella es mucho peor que nosotros en cuanto a perversión – Le dice asintiendo con su cabeza – Así que no dejes engañarte por su apariencia de jovencita pura –

- ¿En serio? –

Erza asiente dejando ir de su hombro, camina alrededor de su escritorio y busca un libro en su biblioteca, Romeo no dice nada y comprende que ahora es el momento de irse, hace una pequeña reverencia antes de dar la vuelta también.

- Ya hablaremos... – Le dice en voz baja antes de escuchar la puerta cerrarse.


Ahora está caminando por la calle desanimado, se dirige hacia el lado de su casa, prefiere meterse allí aunque sea por un rato a pensar, pero al mismo tiempo ha tomado la ruta larga que atraviesa el centro sin darse cuenta, como si su cuerpo quisiera descansar también alejándose de cualquiera de las dos mujeres con las que ha estado estos últimos días.

- ¡Conbolt! ¡Oye! –

Al voltear a un lado ve a Ren, su amigo, está detrás de un mostrador donde hay varios utensilios y armas de metal apoyadas, parece que sus pies lo han traído hasta la tienda donde el muchacho vende lo que su padre forja, una coincidencia.

El moreno chico de cabellos cortos lo saluda con su patentada sonrisa blanca, le pide que se acerque con unos movimientos con su mano y Romeo obedece, nada malo puede salir de hablar con él.

- Ahí está el señor 'Mago profesional' ¿Dónde has estado metido? –

Los últimos días han sido ajetreados, no ha hablado con nadie del grupo durante todo esto y entiende por qué estarían preocupados.

- Hola, Ren, disculpa... no he querido ser grosero –

- ¡No hay problema! Solo estaba preocupado ¿Sabes? Wendy me dijo que no andabas por el gremio casi nada y no habías salido en un trabajo, ayer quisimos juntarnos a hacer algo pero no logramos encontrarte –

Cada palabra hace que el muchacho se sienta peor, ha descuidado a sus amigos y tanto le ha costado conseguirlos... se siente terrible hasta que Ren se inclina sobre el mostrador.

- ¿Estás bien Romeo? –

Y para que Ren, de todas las personas, deje su actitud feliz y distraída para preocuparse por Romeo, debe estar manifestando sus preocupaciones en una cara muy inusual.

- Yo... de hecho me gustaría que podamos hablar a solas, Ren –

El chico suspira y frunce el ceño, está preocupado por Romeo y preocupado por no atender a su trabajo, parece que la primera de las preocupaciones es más fuerte y sus hombros se relajan como quien decide hacer algo tras que lo convenzan aunque ninguna palabra fue dicha.

- Me pones en una posición delicada, Conbolt, pero... déjame recoger las cosas y cerrar, espero que no tardemos demasiado –

- Gracias, Ren, eres genial –

- ¿No? – Con una sonrisa blanca como la nieve el chico se pone a juntar los diversos objetos de hierro y los pone dentro de unas cajas que luego cierra, con la ayuda de Romeo cierra su local por unos minutos y se aleja caminando con él para charlar.


Ya caminando por la ciudad los dos muchachos miran alrededor, alejándose del ajetreo del centro y toda la gente que sale acercándose el mediodía a trabajar o saliendo del trabajo se incrementa, terminan por parar junto al canal que atraviesa la ciudad, se sientan al borde del agua bajando por unos escalones que se usan para estar más cerca del agua y bajar de los botes que deambulan.

Ren y Romeo han sido amigos por dos años ya, casi tres, fue el primer amigo que Romeo consiguió fuera del gremio y casi no fue por su propio merito, el joven de pelos negros y piel de bronce se cansaba de invitar a Romeo a pasarse por su tienda para conseguir algo de equipamiento para sus misiones…

Fue una relación de negocios al principio, pero Romeo terminó por tomarle cariño al entusiasta aprendiz de herrero, le ayudaba en la tienda durante los fines de semana y la amistad no tardó en florecer, pronto se vio a Ren caminando por Fairy Tail para conocer el lugar y promocionar el almacén que él y su padre regentan. Con Ren vino la amistad con Sinj, como un combo, ambos chicos amigos de pequeños, el segundo chico mencionado es más reservado y Ren actua como el puente entre él y Romeo.

- ¿Qué necesitas viejo? En serio, te vez como que no has dormido bien o algo –

- De hecho he dormido muy bien –

- Sigues siendo críptico ¡¿Tengo que tirarte al rio?! – Es un chiste pero ambos saben que Ren podría hacerlo si se lo propusiera.

- ¡No! No, ya, solo… es difícil de explicar pero aquí va – Romeo se raca el cabello para alborotárselo, intenta buscar las palabras adecuadas y, al fallar miserablemente, decide hablar como salga – He estado… viendo una chica –

- ¡Lo sabia! ¡JAJA! ¡Lindsay me debe muchas jewells! –

El hecho de que sus amigos han estado apostando sobre su bienestar y la causa es bastante preocupante, pero no para Romeo, sabe que ellos son de hacer esas cosas y solo sonríe, intenta calmar al efusivo aprendiz de herrero poniendo una mano en su hombro.

- Déjame terminar –

El moreno ríe y se queda callado, pone dos manos sobre su boca exageradamente para detener cualquier sonido que salga, Romeo resume contando su situación, jugando con sus dedos avergonzado.

- Tuvimos unas copas de más un día y eso llevó a que lo hagamos... desde entonces nos hemos vuelto a ver y... –

- Así que no eres virgen ya ¿No? –

- Si que sabes cuál es la cuestión importante –

- Discúlpame, es que estoy feliz por ti –

Romeo suspira, su rostro se pone más y más rojo pensando en las palabras apropiadas para decir, está hablando de Mirajane por supuesto, solo con nombrarla le viene a la mente esa sonrisa preciosa que tiene y, con ella, las palabras que recibió de Erza ese mismo día.

- Nos hemos visto en secreto hasta ahora porque ella es, bueno, no sería ideal que se sepa lo nuestro todavía pero... ¿Debería sentirme mal? Hacemos cosas bastante... pervertidas y no se siente normal –

- Ah, es eso – Ren asiente – Diferencia de edad, fetiches raros, normalidad... suena como que estas inventando un montón de justificaciones para dudar de ti mismo – Sus palabras son profundas, mira directamente a Romeo con una sonrisa pero su tono decae a uno mucho más tranquilo – ¿La quieres? –

Es una buena pregunta, es tan buena que el muchacho queda atónito, boquiabierto, su rostro todavía tiene mucha sangre agolpada sin poder dejar atrás la vergüenza. Mirajane, siempre le agradó, eso es verdad, recientemente se ha sentido diferente respecto a ella, dejó de verla como una compañera y comenzó a verla como una mujer, como una mujer que le gusta y mucho.

A pesar de la diferencia de edad y todos los fallos que él tiene Mira parece segura de querer estar a su lado, sus motivos podrían no ser puros como dijo Erza pero ¿Puede decir Romeo que los suyos lo son?

Por mucho que le cueste admitirlo disfruta estar con ella y esa noche donde hicieron lo suyo en el gremio a escondidas fue la más excitante desde ese día de borrachera.

- Si, yo... la quiero –

- Entonces, si se quiere mutuamente ¿Importa que es lo que hacen? Creo que es más importante que estén juntos y ya ¿No? –

- Supongo que sí –

Finalmente Romeo consigue sonreír, las palabras de su amigo le animan enseguida, tiene razón, si disfrutan estar juntos aunque sea haciendo cosas pervertidas la mayoría de las veces ¿Por qué eso sería malo? Ellos no son personas normales, son magos, es de esperarse que su relación no sea normal.

- Gracias, Ren –

- No hay de qué, para eso están los amigos – El chico se ríe en voz baja, Romeo se gira hacia él para hacer lo mismo pero cambia su expresión a una de horror, ahí frente a su rostro moreno está sosteniendo unas bragas muy familiares - ¿Estas son de ella? –

- ¿¡EH!? ¿¡COMO LA CONSEGUISTE!? –

De un latigazo Romeo toma esas bragas y las mete en su bolsillo, clava su mirada avergonzada en el suelo entre sus piernas tan intensamente que casi podría derretirlo. Ren por su parte apoya sus manos detrás riéndose en voz alta lo cual causa aún más vergüenza.

- Se te cayeron del bolsillo cuando veníamos caminando, deberías cuidar más ese tipo de cosas –

- No se supone que veas eso… -

- ¿Y si me dices quien es la chica misteriosa? Eso podría callarme –

- ¡No! Eso sería traicionar su confianza –

- ¿Y la confianza de tu amigo? –

Romeo no responde, se levanta con sus manos enterradas en sus bolsillos asegurándose de tener con fuerza esas condenadas bragas para que no se caigan, tal vez debería habérselas dejado a Erza después de todo. Ren no le deja ir tan fácil intentando sacarle información sobre esta mujer misteriosa, solamente logra enterarse de que es una chica mayor que Romeo, no es una gran pista pero es un inicio.

Los dos amigos se alejan por el camino hacia el centro una vez más, al menos podrían continuar su charla mientras venden artículos y se relajan entre hombres.


Final del capitulo tranquilo, considerando lo que pasó en el anterior!

Espero les haya gustado! El próximo será muy especial, solo les daré una pista: Se cambian los roles por una noche ;)

Nos vemos!