Será todo un reto que lo intentes siquiera, si logras hacerlo entretenido hasta el final voy a recompensarte.

Esas fueron las palabras que escuchó de su maestra pelirroja esa misma mañana seguidas de instrucciones de esperar en la casa que suelen compartir a que llegue cerca del anochecer, allí comenzaría su más grande prueba.

De todas las cosas que Erza podría haberle ordenado que hiciera decidió pedir lo más difícil para él, recuerda ese rostro tan serio mientras se lo pide, se acerca tomándolo de la camiseta para acercarlo y dejar en claro que no es cosa de risa, en retrospectiva fue estúpido preguntar si fue una broma.

- Vas a hacerlo bien o va a haber consecuencias, te estoy dando la oportunidad de hacer lo que quieras, fuérzame, insúltame, azótame… si no me escuchas decir 'Molinete' no debes preocuparte por mí –

La palabra clave es 'Molinete', tiene sentido, una palabra nada excitante y bastante patética, nunca la usaría sin querer.

Parecía furiosa esa mañana, según Romeo escuchó de sus compañeros en el gremio Natsu y Gray había hecho de las suyas una vez más y el concejo envió una carta con palabras 'fuertes' a Erza junto a una cuenta que se encarga de todos los daños. Esos dos no aparecieron en todo el día, sintieron el peligro a distancia, durante todo el día Erza estuvo callada e imposible de acercarse, cuando pidió hablar con Romeo él casi se muere del miedo.

Roleplay.

Mencionó esa palabra durante su corta e intimidante charla ¿Acaso quería relajarse después de un horrible día en el gremio? Ser maltratada no parece una buena idea para relajación pero no es como si él pudiera negarse, ahora mismo está sentado frente a la mesa de té contemplando como abordará el tema cuando Scarlet cruce esa puerta.

¿Debería empezar directamente? ¿Deberían charlar sobre qué tan lejos piensan llegar?

No tendrá mucho tiempo para decidir, el sol comienza a bajar en el cielo y ella debe estar dirigiéndose hacia aquí.

Si es 'Roleplay' lo central de esta actividad entonces debería elegir un personaje y no ser él mismo, porque él mismo nunca se atrevería a dominar a Erza Scarlet de todas las personas. Nunca pensó agradecer que su trabajo le hizo conocer mucha gente poco deseable, podría copiar la actitud de alguno de los tantos bandidos que se ha encontrado durante su corta vida de mago.

Tal vez un poco de alcohol le ayude a conseguir algunas ideas, con suerte tendrá un buen plan para cuando Erza vuelva.


Toma una hora hasta que la maestra del gremio se aparece afuera, camina por la solitaria calle bañada con el sol del anochecer, desequipó su armadura hace rato llevando puesto su típico conjunto de camisa blanca con mangas cortas, falda azul y botas marrones, suspira al ver en la distancia la pequeña casa donde encontraría a Romeo.

Llega a la puerta apoyando su mano en el pomo, no escucha nada del otro lado y no está segura de que encontrará allí, le dio instrucciones al muchacho y fue muy clara con que habría consecuencias si no le hace caso pero, de algún modo, sabe que Romeo hará lo mejor que puede.

No duda de su disposición, duda de si podrá con la presión de lo que debe hacer.

Al abrir la puerta lo primero que nota es la falta de luz aunque solo sea parcial, la única luz prendida está sobre la mesa pequeña junto a la cama dándole un toque anaranjado y tenue a todo el lugar.

Sentado sobre una de las mesadas en la zona de la cocina se encuentra el muchacho, Romeo Conbolt, tiene en su mano un pequeño vaso de metal que separa de sus labios cuando escucha a alguien entrar en la casa. Por su apariencia se ve que se ha relajado antes de que ella llegue, su cabello húmedo y agitado, sus pies desnudos faltos de algún calzado, notoriamente lleva una camisa azul oscura que se camufla bien en la oscuridad.

Se cruzan sus ojos, en este intervalo Erza solo ladea su cabeza intentando desentrañar los planes tras esas perlas negras y oscuras.

La sonrisa de Romeo y el golpe que dan sus pies en el suelo al bajarse de su asiento improvisado la sacan de su pensar, se acerca hacia ella dejando atrás el vaso, al menos de verlo caminar y acercarse se asegura de que no se ha puesto borracho por su culpa. Lo ve abrir su boca para hablar todavía sonriente, sus palabras son una confirmación.

- Al fin llega, Erza Scarlet, estuve esperando pacientemente – Una confirmación de que comenzarán directo, ella no tiene ningún problema con ello – O mejor Titania, suena mucho más serio… -

Su voz se nota distinta, es más decidido, suena burlón, arrogante, su expresión es diferente a la del Romeo que conoce y ve regularmente. En respuesta a su actitud ella le deja ganar terreno, retrocede apenas hasta apoyar su espalda contra la puerta, se recarga en ella manteniendo su temple serio y desafiante, espera a ver qué es lo que su falso captor tiene en mente.

- ¿Qué quieres de mí? – Pregunta en voz baja.

- Oh creo que ya sabes que es lo que quiero, sería una lástima si se enterara todo el mundo de qué clase de persona es la prestigiosa maestra de Fairy Tail ¿No? -

- Entiendo –

Extorsión, el hecho de que Romeo haya elegido ese tema le da a su personaje algo más de realismo, él sabe cosas de ella que sería mejor que estén ocultas después de todo. Si fuera ella misma le rompería el rostro con un solo golpe pero no lo es, ahora quiere dejarse llevar por la fantasía, un hombre malvado usa sus propias perversiones en su contra… de solo pensarlo ya se siente emocionada.

- ¿E-está sonrojándose? – Piensa Romeo interiormente, trata de no romper con su personaje apenas empiezan, Erza lo mira seriamente jugando a la víctima pero su rostro se tiñe de un color rojizo – Debo mantener mi autoridad pero… es tan… raro –

- ¿Qué debo hacer primero? –

- Ya que puedes equipar y sacar ropa con tu útil magia ¿Por qué no comienzas por tu sujetador? ¿Hm? –

Haciendo un hueco para que pase a su lado Romeo deja que ella se interne dentro de la oscura casa convertida en la guarida de este nuevo personaje, Erza se para en medio apretando sus dos puños en furia, se ve reticente a hacerlo con verla él nota que es una buena actriz, realmente se siente como si estuviese resistiéndose… aunque si lo hiciera realmente ya estaría muerto.

Ve el brillo característico y Erza desaparece su sujetador, al menos parece que lo ha hecho ya que se ha dejado la camisa por encima, Romeo no fue muy específico con sus órdenes pero no es que eso altere de algún modo el resultado.

Sus brazos rodean a la pelirroja por detrás, su voz resuena en sus oídos.

- Ahora me perteneces, Titania, y voy a divertirme mucho contigo hoy –

- Lo vas a lamentar –

Lo desafía, esa es una señal, Romeo mueve sus manos hasta tomar a la chica por sus pechos con fuerza, la fina tela de su camisa transmite el calor de su cuerpo muy bien, aprieta fuerte con sus manos y los presiona contra su dueña cerrando sus dedos para pellizcar al mismo tiempo. Ella siente la rudeza en sus pechos de repente, no es necesario que se contenga hoy, deja salir un gemido de lo más mínimo apartando su cara del rostro de su atacante que se acerca para continuar sus malvados susurros.

- ¿Voy a lamentar qué? Creo que quieres decir otra cosa –

- Vas a lamentar m-meterte conmigo – El dolor y el placer mezclados, exactamente lo que quería, los apretones y pellizcos se repiten una y otra vez haciendo que sea difícil hablar.

Pone ambas manos sobre las de Romeo pero él solo se ríe negando con la cabeza - Mueve tus manos de nuevo y saco las esposas… -

Y lentamente baja sus manos una vez más dejando que siga con lo suyo, el masaje continua por un buen rato, sus amplias y calientes manos sobre sus pechos siguen apretando sin ningún miramiento, comienzan a verse a través de la tela sus pezones agitados por tanto juego, la posibilidad de lo que está por pasar hace que su cuerpo la delate.

- Ah, mira, pero si hasta lo estas disfrutando Titania – Romeo vuelve a reír, sus dedos se ponen sobre estos dos puntas y aprietan con fuerza, acto segundo tiran hacia adelante solo para volver y seguir su masaje.

Erza grita tomada por sorpresa, inclina su cuerpo hacia adelante llevada por el tirón, estos movimientos bruscos solo hacen que las puntas que ha agarrado sobresalgan más, hacen que sienta una incomodidad debajo en su ropa interior.

- ¡O-oye! –

Su queja es por el tirón pero tan pronto como habla su cuerpo es agarrado de la cadera y de un movimiento hacia la izquierda es derribada en el suelo, se nota que él tiene cuidado al hacerlo sin soltarla hasta el último momento. Ella cae, su cabello desbaratado le deja ver la mitad que antes, detrás de este Romeo se le abalanza encima forzando ambas manos detrás, no se resiste demasiado hasta sentir el frio abrazo de las esposas.

Apoya su mejilla contra el suelo mientras la sacude del hombro y la voltea, sus manos apresadas detrás de su espalda incomodando.

- ¿No te dije que no movieras tus manos? – Debió haberlas movido por reflejo cuando jugaba con sus pechos bruscamente.

- Estas esposas son… -

- Magicas ¿Recuerdas? –

Las esposas mágicas, las compraron hace varias semanas ya y dicen que no pueden ser rotas por nadie debido a un hechizo así que Erza no podría liberarse aunque quisiera, solo por mantener su actitud de damisela en apuros no esboza una gran sonrisa de satisfacción.

Es una sensación real, una que no ha sentido nunca a este nivel. Dulce cautividad.

En un arranque salvaje Romeo retira el listón azul alrededor del cuello de su maestra y abre su camisa a la fuerza hasta dejar solo dos botones debajo, arranca un par y otros salen de la manera fácil, un pequeño toque para demostrar que va en serio. Ahora admira ese pecho pálido y suave, acaricia en medio mientras se sienta a un lado de la muchacha.

- Titania, la reina de las hadas, no esperaba menos de tu tan codiciado pecho – Mueve un lado la camisa para revelar ambas niñas, de tamaño grande ahora se muestran libres frente a él otra vez para su disfrute – Así que voy a seguir donde estaba –

- No… espera… - Sus suplicas no importan ahora, no si no dice la palabra mágica.

Romeo vuelve a tomarla de sus dos pequeñas puntas rosa y aprieta con fuerza, tironea de una y luego de la otra con cuidado pero aun causando dolor, Erza arquea su espalda y sigue los movimientos mientras gime y pierde esa mirada tan desafiante que tenía hasta ahora.

- Hasta que admitas que vas a hacer todo lo que yo diga, admite que eres mi concubina ahora – Con esas últimas ordenes se inclina hacia adelante tomando el trabajo de una de sus manos con su propia boca, cierra alrededor de uno de los pechos y succiona con fuerza hasta llegar al pezón, luego en su boca lo amenaza con sus dientes como quien prueba un dulce.

- Soy tu… -

El ataque continua evitando que hable, Romeo sigue chupando en intervalos y separando su boca con un ruidoso 'pop' que la hace sonrojar aún más, su mano tironea con fuerza ya sin miedo a lastimarla porque ahora quiere escucharle decir…

- ¡Soy tu concubina! ¡Soy tuya! Haz… lo que quieras conmigo… solo no le digas a nadie… -

- Chica lista –

El secuestrador acepta con una risa malévola, deja su juego con los senos para otro momento bajando a inspeccionar su parte más íntima. Encuentra sus bragas color negro las cuales ignora por completo sacándolas de un tirón, la avienta lejos quedándose a admirar los labios ligeramente mojados de la pelirroja, sonríe orgulloso.

- El coño de Titania, mojado por ser manoseada por un extraño… -

- … - Ella guarda silencio y aparta la mirada.

- ¿Acaso te gusta esto? ¿Estas disfrutando? –

Sus dos piernas están abiertas, claramente lista para que haga cualquier tipo de cosa, Romeo mueve su mano para apretarla justo alrededor el pequeño nudo que sobresale por encima de su intimidad.

- Eso no te… -

- ¡Hice una pregunta! – Y viendo que no va a obtener una respuesta usa sus dos dedos para dar un pellizco al sensible área, con solo hacerlo no muy fuerte la ve apuntar su rostro hacia arriba con un grito.

Titania queda agitada, siente esos dedos invasores jugando con ella masajeando ese lugar tan especial, apenas puede mantener su boca cerrada para poder responder – S-si –

- ¿Sí qué? –

- Estoy disfrutando que me… toques… -

- ¿Por qué? –

- P-porque soy… una… pervertida y te pertenezco para que hagas lo que quieras –

Asintiendo Romeo continua con lo planeado, deja ir su coño por ahora y la carga en sus brazos, camina hacia la cama y la avienta boca arriba, ella cae sin poder hacer nada al respecto y rebota un par de veces antes de que dar quieta, gira para que sus piernas apunten a él y recibe la seña de tener que abrirlas. Al apartar sus muslos blancos del camino Romeo retira su falda azul dejándola sobre la cama, comienza a trabajar en su propia ropa despojándose de su camisa y su pantalón hasta quedar en ropa interior.

Erza lo observa comenzando a calmar su jadeo, todavía siente, sin embargo, el cosquilleo debajo que espera por el muchacho con ansias. Lo ve allí exponiendo su cuerpo que nunca le había parecido tan varonil como en este momento, un joven flaco pero derecho y atlético, con la suficiente fuerza para tenerla en el lugar y hacer lo que se le dé la gana con su cuerpo atado, sus cabellos negros alborotados escondiendo esos ojos que la miran con deseo y maldad fingida a la perfección.

Lentamente cierra sus piernas a propósito, si se resiste ahora será mejor para ambos.

Las dos manos de Romeo se le acercan de nuevo teniéndola de las rodillas, una de ellas se desliza por su pierna hasta llegar al mismo lugar mojado que antes y continuar el masajeo de su clítoris, con solo hacer eso logra aflojar la tensión en sus piernas.

- Ya es tarde para eso, querida Titania, ahora voy a hacerte mía completamente –

- No… n-no –

Pero no tiene opción, esa es la idea después de todo, los mismos dedos que juegan con ella se entierran dentro de ella por sorpresa y comienzan a moverse profanando el interior, el solo movimiento hace que apriete sus dientes poniendo la mejor cara de odio posible. Sus piernas no resisten mucho antes de abrirse y dejarlo posarse en medio.

Su mano se mueve rápido, entra y sale de ella a una velocidad que más parece un temblor de su mano, es tan brusco pero la rapidez y su creciente humedad son irresistibles. Arquea su espalda y gime, se queja, intenta sonar en peligro por encima del placer, su voz es acompañada con sonidos de los que no está nada orgullosa, piel y piel chocando con sus propios fluidos haciendo un sonido como de chapoteo o aplaste.

Y de repente se detiene, justo cuando se sentía tan bien.

Ella levanta su mirada solo para abrir sus ojos marrones aún más grandes, Romeo tiene en su mano la herramienta por la que tanto ha esperado, se da placer a el mismo con su mano preparándose para ponerse a trabajar con ella.

- Ahora lo que esperabas, no puedes negarlo – Levanta su mano en el aire mostrando el líquido que manchó sus dedos estando dentro de ella – Vamos, resístete… verás lo inútil que es –

Lo quiere dentro ahora mismo, rogaría si le pidiera, el hecho de que le pida que se resista es suficiente para que lo haga, ignora su necesidad para seguirle el juego dando la vuelta sobre su estómago y buscando la manera de huir serpenteando fuera de su alcance, como es de esperarse no llega lejos…

Sin sus manos no puede evitar ser tomada de la cadera y arrastrada hacia atrás con fuerza, sus rodillas quedan apoyadas en la cama y una mano la fuerza a poner su pecho contra esta también, la posición perfecta.

En un solo movimiento Romeo está dentro completamente, sus caderas chocan contra el redondo posterior pálido de Erza, ahora que no pueden verse los rostros no se dan cuenta que ambos han roto su personaje y lo disfrutan visiblemente.

- Por fin… ¡Ah! Tan apretado y caliente como es de esperarse de una estricta perra como tú, Titania –

Acentúa cada palabra con un movimiento, retrocede rápidamente y penetra con fuerza moviendo a la mujer enteramente hacia adelante, el ritmo es lento al principio pero no tarda en comenzar la carrera, Romeo pierde cualquier sentimiento que tenia de culpa y solo se deja llevar por el momento preocupándose por su propio placer, estuvo esperando todo este tiempo y ahora la sensación de estar en control le encanta.

- Tan fuerte… - Erza por su lado disfruta de la misma manera, con sus manos atadas y un fuerte brazo teniéndola contra las sabanas casi haciendo que las muerda, cada centímetro que irrumpe en su interior es un paso más para su propio orgasmo aunque todavía falte.

- ¿Ah? ¿Crees que eso es fuerte? –

Romeo la deja libre para forzar, apretando sus dos nalgas, todo su cuerpo contra la cama, se apoya sobre ella y comienza a mover sus caderas lo más rápido posible, ruidos de palmadas se escuchan entre ambos cuando sus cuerpos chocan con tanta fuerza. Para evitar un acabe prematuro baja la intensidad un poco aunque, sus propios gemidos comienzan a escapársele y Erza parece callada, ahora solo jadea en silencio.

Intentando que reaccione toma un manojo de su sedoso pelo rojizo y la tira haciendo que vuelva a estar en cuatro patas como si fuera un animal, Erza no tiene más opción que levantar su cabeza y seguir el juego, su propia actuación la traiciona y comienza a empujar hacia atrás para aumentar la fuerza de las acometidas de su amante.

Pasan varios minutos y entonces él comienza a sentir el conocido cosquilleo, tirando del cabello una vez más logra enderezarla y dejarla arrodillada con sus manos colgando frente a ella, su boca entreabierta dejando salir un constante gemido que se mueve con la fuerza de Romeo.

- Ahora voy a acabar dentro, espero que te guste… -

No hay riesgo al hacerlo, intenta decir algo para resistirse pero su constante asalto y los tirones de pelo para mantener sus rostros alineados no le dejan hacer nada más que esbozar algo parecido a 'No' aunque no se entiende.

Con unos golpes más Romeo levanta la mirada y gruñe, sigue moviendo sus caderas mientras tiene su orgasmo llenando todo el interior de su cautiva como dijo que lo haría, ella solo da pequeños gritos cada vez que siente el calor disparando dentro. Estaba tan cerca de llegar a su propio clímax pero no se quejará, no se trata de ella hoy, hasta ahora Romeo ha cumplido todas sus expectativas.

- Puedes sentirlo ahora… ahora eres mía, Titania, te he marcado… -

La sola mención de esa palabra, marcar, le pone los pelos de punta.

Erza se desploma hacia adelante, sus piernas desparramadas y sus manos comenzando a entumecerse por la atadura, sus pechos mojados con saliva y adoloridos por los juegos bruscos, la raíz de sus cabellos duele también aunque es algo menor. Se refriega contra la sabana dejando salir un suspiro satisfecho que no debería mostrar, siente el calor caer fuera de su cuerpo, la semilla de Romeo deslizándose lentamente fuera de su coño adornándolo como una cortina blanca que lo tapa todo de a poco.

Hoy no ha sido Romeo, sea quien sea la persona que la usó de esta manera tiene sus respetos, pero no hay tiempo para dárselos porque apenas están comenzando…


La primer parte del primer (y espero que no ultimo) Especial en partes, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo lo hice al escribirlo, la dinámica de los personajes ha cambiado drasticamente. Para los que decían que Erza era mala, ahí tienen la venganza xD

Dejen sus reviews debajo y déjenme saber si les ha gustado, esperen la parte 2 pronto que todavía no están satisfechos.