Gruñe y se retuerce sobre la cama, su cuerpo desnudo descansando sobre su costado está cubierto de sudor, sus manos atadas no le permiten hacer nada más que mirar a Romeo cernirse sobre ella amenazantemente. Su cabello está hecho un desastre, no tiene fuerza de voluntad para evitar una mano que se acerca a su rostro y la toma del mentón.

Levanta la cabeza forzosamente dándole una mirada desafiante a Romeo a pesar de todo, si se rindiera no sería tan divertido para ninguno de los dos.

Si algo sabe Romeo después de tantos encuentros juntos es que una ronda no es suficiente, ha llegado al punto donde no tiene problemas para hacerlo dos veces seguidas y todo gracias al 'duro entrenamiento' de su maestra, además no ha escuchado la palabra de seguridad todavía.

Erza lo ve desde abajo mientras le sonríe, intenta enderezar su cabeza con la ayuda de su mano, siente su dedo pulgar recorrer las facciones de su cara, le presta especial atención a su mentón y su boca jadeante, acaricia sus labios lentamente hasta que finalmente hace su propuesta. Se le escucha confiado, ni una gota de cansancio en su actuada voz de hombre malvado.

- Tienes una boca muy seductora, apuesto a que puedes darle un mejor uso que estar ahí maldiciendo por lo bajo –

Ese mismo agarre malicioso la acerca, se levanta apoyando sus rodillas, su cara contra el pecho de su captor al perder el balance. Los ojos negros de Romeo se fijan en su propio miembro, justo debajo de Erza, la señal es clara, comienza a empujarla para que baje a darle servicio.

- Eres una basura, desátame –

- Lo haré si lo haces bien –

Ya comienzan a entenderse, cada forcejeo es un grito silencioso de querer más fuerza, cada palabra en contra es un camuflado 'Más, por favor'.

No la sostiene más y le deja hacer su trabajo, ella comienza con su lengua rosando la cabeza apuntada a un lado por falta de potencia, espera poder arreglarlo de esta manera, habilidosamente y sin manos. Pasa poco antes de que Romeo comience a mostrar su satisfacción con sus gemidos silenciosos o suspiros de agrado, para el momento que Erza toma la mitad de él dentro de su boca ya está completamente erecto y listo para seguir.

Fantasía o no ella sigue siendo Titania, reina de las hadas, debe ser un desafío no importa en qué actividad.

Mirando hacia abajo Romeo nota esos dos ojos marrones observándolo, se ve furiosa, lo está retando solo con la mirada mientras el ritmo de su oral baja, pensaba dejarla ir con ese poco pero eso no sería apropiado para su personaje.

- Ah, vamos, no me mires así… no se ve tan amenazante mientras estás haciendo algo así, chupándosela a alguien, estoy seguro que lo has hecho varias veces ya –

El insulto llega a destino, golpea a Erza justo en el orgullo, va a retirarse para devolver el insulto pero siente una mano sobre su cabeza que no le deja liberarse. Su rostro tan desafiante se mantiene a pesar de darse cuenta que ahora no puede hacer nada, los dedos se aprietan enterrándose en su cabello causando algo de dolor y la mano empuja hacia abajo llenando su boca casi enteramente.

- No tienes que disimular, sé que te gusta sentirlo así ¿Crees que puedes llegar a ponerlo todo ahí adentro? –

En algún momento los empujones causaron que cerrara los ojos, su garganta se contrae en un reflejo natural y ella misma escucha los sonidos cuando la fuerza a ir más abajo con cada empujón, intenta pelear contra su propio instinto y no hacer fuerza, ayuda a Romeo a tenerla así. Puede ser un sentimiento desagradable en su garganta pero no está ahí por cosas agradables, el solo hecho de ser usada de una manera tan cruel, como una herramienta de Romeo para descargarse, le da calor a todo su cuerpo.

No sabe cuánto tiempo pasa de ser usada así, podrían haber sido segundos, está hipnotizada por el sonido, el sabor a su propia flor prohibida, el sentimiento de peligro y el olor al sudor de Romeo mezclado con su propio aroma en el aire.

Llega un momento donde la suelta y su cabeza sale disparada hacia atrás por reflejo como un resorte.

- Creo que eso ha sido suficiente, aunque tu boca es agradable no se compara a tus otros labios, Titania –

Erza escucha apenas lo que su captor tiene que decir, está muy ocupada tosiendo y limpiando su saliva contra las sabanas de la cama, sus ojos están manchados con lágrimas por la fuerza en su garganta, su voz está débil y no puede contestarle. Ve un brillo borroneado al mismo tiempo que las esposas que la mantienen prisionera se abren con un audible ruido metálico.

Satisfecho con su maldad Romeo mira de reojo a Erza, esta apoya sus manos contra el colchón mientras sigue tosiendo, está buscando por alguna indicación de que han terminado, por un momento cree que se ha propasado con ese uso de su garganta tan forzado y bruto.

- ¿Eso es todo lo que tienes? – Pero, rompiendo su personaje, abre sus ojos y su boca en una expresión de sorpresa al notar que la pelirroja le habla escondida por debajo de su cabello alborotado – Pedazo de mierda, no eres un hombre… solo un cobarde… -

- Romeo, has despertado a un monstruo –

Su advertencia silenciosa no evita que le siga la corriente a Erza, tan pronto como ella intenta darse la vuelta lo tiene encima usando sus manos para mantenerla contra la sabana y bajando su cuerpo en medio de sus piernas. Comparten una mirada intima, ya no están muy seguros de que papel está cumpliendo quien, Romeo todavía intenta mantener su posición de poder pero la muchacha debajo no hace más que sonreírle en anticipación.

No solo le mantiene inmóvil con sus manos sino que usa su propia boca para callar cualquier otro insulto que se le pueda ocurrir, Erza deja de actuar y se encuentra realmente sorprendida por la fuerza que demuestra su compañero.

Su lengua presiona contra la de ella hasta que llega la sensación para ambos cuando sus sexos hacen la unión por segunda vez en la noche, Erza rompe el beso para dar un gemido a alto volumen dejando su cuello expuesto a una lengua hambrienta de piel, todavía se encuentra caliente por la ronda pasada donde estuvo tan cerca de su orgasmo y ahora con la fuerza de las acometidas forzosas de Romeo puede que lo consiga enseguida.

La situación les recuerda a ese día a escondidas en la casa de Macao, esta vez ambos disfrutan por igual.

Sus cuerpos se enredan bajo la luz tenue de la pequeña casa, ella lo rodea con sus largas y pálidas piernas mientras cada movimiento que hace su asaltante la arrastra contra las sabanas arruinadas por su propio sudor, cada entrada y salida provoca un grito pocas veces escuchado antes que dispara sobre su hombro intentando callar en vano.

Hace rato dejaron su actuación y ahora se convierten en dos amantes dejándose llevar, con sus movimientos dignos de un animal en vez de un hombre Romeo logra llevar a Erza a su Climax, la ha visto teniendo un orgasmo, la ha sentido, nunca como esta vez. Clava las uñas en su espalda causando dolor mientras grita, ese mismo grito de placer se desvanece dejando a un quejido interrumpido por sus propios temblores y luego se desploma hacia atrás.

Cuando recobra sus sentidos siente el calor, Romeo terminó con su parte después de ella y algo de su semilla terminó sobre su estómago.

Le escucha jadear acostado hacia el lado contrario, su cabeza cuelga sobre el suelo fuera de la cama y su cuerpo está tan cansado como ella, ninguno hace un esfuerzo por levantarse al menos durante unos solidos dos minutos.

- Ahora tengo que… lavarme… - Erza toca la viscosidad sobre su plano estómago.

- Así que supongo que terminamos, estás… agotada… ¿No? – La pregunta de Romeo no es respondida enseguida lo cual le causa terror – Por favor di que sí –

- Si… por hoy si –

- Genial –

Y así ambos cuerpos cansados tiemblan, cada uno por su parte, no por frio sino que se agitan al respirar intentando recuperar lo que han perdido durante semejante acto de pasión. Es Erza, por supuesto, la que toma la iniciativa y se levanta para dirigirse al baño, deja dicho que se dará una ducha rápida, luego vendrá a abrazarlo y dormir. El añadido del abrazo deja a Romeo bastante confundido pero no lo cuestiona, solo la ve alejarse.

Se encuentra mirando su trasero, de todas las cosas, alejándose de la cama.

Erza cierra la puerta del baño aprovechando para recargarse en ella y dar un gran suspiro, fue demasiado pararse tan de golpe, tanto sus piernas como sus muñecas duelen un poco todavía, a pesar del dolor esboza una sonrisa sincera. Ha entrenado a un buen chico y lo ha hecho todo un hombre, ahora puede disfrutarlo correctamente.

Romeo por su parte se recuesta en la cama sin ponerse nada de su ropa exceptuando sus boxers, con ambas manos tras su cabeza mira el techo intentando comprender lo que pasó.


Parte final de este especial, corta pero queria dejarlo a parte para darles un descansito aunque pueden leerlos juntos si quieren, eso ya no corre por mi cuenta :D

Recuerden dejar sus reviews debajo y decirme lo que piensan! Viene el despertar de esta noche y lo que Romeo piensa de todo este 'acto'... ¿O no fue un acto? Hmmmm.

Aprovecho a decirles que habrá una votación en mi perfil, si quieren pasarse y dar su opinión son libres de hacerlo :D