El sonido del agua corriendo es relajante, totalmente rodeado por el pequeño baño de un color blanco con algunos detalles negros, Romeo puede sentir su cuerpo relajándose bajo la caliente ducha. El flujo y la temperatura del agua son perfectas, es la primera vez que se baña en la casa que comparte con Erza y se arrepiente de no haberlo hecho antes, ha pasado minutos simplemente apuntando su cara hacia arriba dejando todas las preocupaciones atrás.
Se escabulló al baño mientras Erza dormía, exhausta de ayer probablemente, para ser una mujer tan trabajadora y dura con los horarios suele dormir mucho de mañana, es difícil despertarla.
- ¿Qué pasó anoche? – Mientras recuerda la silueta de Erza durmiendo plácidamente bajo las sabanas de la cama le llega esa pregunta a la mente.
Anoche pasaron muchas cosas de las cuales no recuerda haber decidido del todo, lo que sí sabe con certeza es que lo disfrutó ¿Debería sentirse mal por ello? Fue algo que acordaron mutuamente, en ningún momento Erza mostró señales de querer resistirse de verdad, nunca dijo la palabra clave.
Pero aun así todavía tiene algo presionándolo en el pecho, una sensación de que ayer dejó ver más de lo que quería, dejó ver algo que ni siquiera sabía que tenía.
Termina de bañarse y sale de la ducha, alrededor de su cadera cuelga una toalla color blanco que había en el baño, abre la puerta hacia afuera dejando salir todo el vapor, de reojo ve que una ventana ha quedado abierta, el aire fresco recorre su cuerpo poniéndole la piel de gallina, se acerca para cerrar esa misma ventana y cuando lo hace escucha sonidos detrás.
- Buenos días –
- Ah, Erza, buenos días… -
- ¿Qué haces allá? Ven, hace frio – Desde debajo de las sabanas la mujer le dispara una sonrisa amigable y lo invita con su dedo.
- ¿Estas bien? ¿Cómo te sientes? –
El muchacho encuentra su ropa interior en el suelo y se asegura de ponérsela antes de comenzar a caminar en la cama, mirando su rostro Erza nota que realmente está confundido o, al menos, está preocupado.
- Perfecto ¿Por qué? –
- Bueno… ya sabes… ayer todo se puso bastante… agresivo –
- ¿En serio crees que ese poquito de castigo puede conmigo? –
Tiene un punto, la misma Erza que ha soportado magos de Clase S y monstruos con suficiente poder para destruir ciudades enteras no se quejaría por el poco daño intencional que Romeo podría causarle, él se siente un poco estúpido por preguntar eso.
Se recuesta en la cama buscando un hueco para meterse debajo de las sabanas, el aire frio de la única habitación deja de golpearlo tan bruscamente y su cuerpo se envuelve en el abrigo de la suave tela, suspira poniendo sus manos entre sus propias piernas para mantenerlas calientes, su cabello húmedo se apoya en la almohada comenzando a mojarlo también.
Una gentil mano pálida se apoya en su pecho, su dedo índice traza una línea sintiendo cada uno de sus músculos, Erza solo se apoya sobre su propia mano boca abajo mientras juega con él.
- Tienes dudas –
- O sea… por supuesto que si –
- Yo las tenía la primera vez que tomé ese rol que tu tuviste hacer –
- ¿Ah sí? –
La pelirroja responde asintiendo.
Escuchar eso venir de ella logra calmarlo un poco, siente un cambio en la actitud hacia él, ahora está calmada y le habla como su igual, todavía la ve como una figura de autoridad pero esos juegos con su piel y su media sonrisa mientras lo inspecciona por encima le produce un nudo en el estómago.
- Siento que lo que hice estuvo mal, al menos es lo que parece si lo pienso mucho pero en el momento se sintió muy bien ¿Eso tiene sentido? –
- En retrospectiva tiene sentido pero… ¿Sabes lo que yo pienso? –
- ¿Hm? –
- Pienso que eres un buen chico, eres adorable, todo un caballero también – Erza presiona su delgado dedo contra la piel de Romeo mientras habla – Todo eso es bueno pero te dejas llevar por el resto de las personas, tu vida en el gremio ha pasado por seguir a Natsu y luego a los demás, pasas el rato conmigo haciendo lo que yo quiero. Pienso que lo que pasó ayer fue que realmente te liberaste, fuiste egoísta por primera vez –
- No soy egoísta –
- No lo eres pero pudiste serlo un rato ayer, te di la oportunidad de que sacaras a relucir ese lado dominante tuyo que hace lo que quiere –
- ¿Eso es bueno? –
- Depende, no dejes de ser como eres pero… pequeñas inyecciones de ese egoísmo de vez en cuando puede hacer maravillas, déjate llevar, vive un poco y sigue tus deseos – Termina su frase con ese mismo dedo dándole un piquete en la nariz, Romeo instintivamente cierra los ojos, escucha una risa breve que sería adorable de no ser por la grave voz de Erza – Sé que no me importará de vez en cuando que hagas sugerencias –
Romeo deja de mirarla, en parte porque al hacerlo solo puede ponerse más y más nervioso, con sus ojos puestos en el techo sobre ellos revé esas palabras en su cabeza, suena lógico, de repente su vida ha cambiado tanto y nunca cuestionó nada, todo este asunto con Erza fue su decisión de ambos, él accedió, hizo algo para él que consideró bueno en el momento.
Tal vez no lo considera nada normal pero ¿Puede quejarse habiendo elegido esto? Está acompañado por una hermosa mujer ahora mismo, ha perdido parte de su vergüenza y ha aprendido cosas útiles sobre el sexo.
Escucha a su amante en cuestión suspirar apoyando su cabeza en la almohada, su suave piel presiona contra él mientras cierra sus ojos para relajarse al menos unas horas antes de que tengan que irse al gremio para continuar con sus vidas.
- Entonces… voy a disfrutar un poco más –
- Que bueno, es mejor cuando ambos lo hacemos –
- ¿Ambos? – Por un momento Romeo tiene la esperanza que escuchará decir a Erza que disfruta su tiempo juntos pero la sonriente pelirroja responde con sus ojos todavía cerrados.
- No juegues con tu suerte Conbolt –
- Hmm… - Decepcionado pero no triste Romeo gruñe acomodándose en su cómodo lecho.
- Pero hiciste bien ayer, realmente me has sorprendido y por eso mereces una recompensa –
- ¿Y qué sería eso? –
- Estamos dentro de la recompensa – Sin moverse demasiado ella deja le respuesta en el aire, Romeo no dice nada y sus ojos viajan por todo el lugar intentando descifrarla como si fuera el más difícil de los acertijos – Habías dicho que buscabas un lugar donde vivir ¿No? –
- ¿E-eh? ¿Este lugar? ¡¿Estás dándome este lugar?! –
Su exclamación rompe con el silencio de la habitación, él se exalta sin poder creerlo pero deja de intentar levantarse al notar que Erza frunce el ceño sin abrir para mostrar sus enojados ojos oscuros, se recuesta intentando tranquilizarse hasta que recibe una reprimenda.
- Si te quedas quieto un rato más si –
- Ah… gracias, no sé si pueda aceptarlo –
- Yo ya tengo donde vivir, tu no, si tienes tu propio hogar podremos organizarnos mejor ¿No? Podrás incluso traer a quien quieras –
- Supongo, aun así… mi propia casa… -
No tuvo mucho tiempo para avisarle a nadie, ese mismo día ya estaba parado frente a la puerta de esa casa con un bolso que tiene gran parte de su ropa, saca las llaves que Erza le entregó (que con las suyas propias harían dos juegos en total) abriendo la puerta. Entra en el solitario lugar dejando su bolso sobre la mesa enana y dirigiéndose a las ventanas para abrirlas y dejar entrar la luz que durará poco más de unas dos horas hasta que anochezca.
Detrás entran tres jóvenes, dos mujeres delante, Wendy Marvell y Lindsay Mine, ambas amigas de Romeo gracias al gremio de Fairy Tail, ambas llevan una caja sin tapa que rebosa con libros de varios colores y grosores, todo propiedad de él por supuesto.
- Este lugar es genial, siempre me gustaron las casas con una sola habitación –
- En realidad son dos, hay un baño –
- Seria incomodo si no hubiera un baño separado – Las dos son vigiladas por encima, un gran chico de contextura atlética se alza sobre todos con una altura más que el promedio, su pelo es largo y negro tirando hacia atrás - ¿No Ren? – Es Sinj, el gran bonachón del grupo.
Los comentarios de las muchachas, asombradas por el estado de la nueva casa de su amigo, son interrumpidos por Ren que entra ultimo llevando una última caja con una luz, algunas lacrimas y otros objetos mágicos que completan la mudanza de Romeo.
- Así no tienes que mear junto a la cocina – Dice entre risas, recibe miradas serias de las dos muchachas, un suspiro de Romeo y una carcajada de Sinj.
El grupo se acomoda en la casa, cada uno toma una tarea, Lindsay y Romeo se alejan para buscar un lugar donde acomodar los libros optando por hacer una pila con ellos cerca de la cama y una nota mental de averiguar cuanto podría salir comprar una librería, Sinj toma medidas con las herramientas que Ren trajo para buscar buenos lugares donde colocar unas repisas en las paredes cerca de la cama, Wendy se fija que todos los aparatos estén en orden esto incluiría frigorífico, cocina y accesorios en el baño, Ren solo se desaparece para comprar algo para beber.
Así pasan todo el día, comentan mientras hacen estos pequeños trabajos hasta que el sol desaparece a través de las ventanas. Cuando la noche llega los cinco se reúnen alrededor de la pequeña mesa cada uno con su propio vaso de Cerveza, exceptuando a Wendy que no bebe.
- ¿Dónde conseguiste este lugar Romeo? Todo amueblado – Ren alza la voz rodeando a Wendy con un brazo trayéndola un poco más cerca suyo, la de pelos azules se sonroja quedándose callada.
- Ah pues… una mujer a la que le hice un trabajo me dijo de este lugar y lo compré, fue bastante barato –
- ¡Genial! Lo que conoces por trabajar en el gremio – Lindsay comenta alzando su botella - ¡Salud por eso! –
- ¡Salud! – Todos gritan al unísono.
- Ahora tenemos un lugar para caer cuando estemos por ahí de borrachera ¿No? Eso es genial –
Sinj abraza a Romeo mientras se ríe, el escuálido mago de fuego es atrapado por uno de los brazos de su amigo y es alzado en el aire, sus pies dejan de tocar el suelo y el amor comienza a reemplazar el aire en sus pulmones.
- Ah, a-ah… - Solo alcanza a decir.
- Sinj creo que se está quedando sin aire – Lindsay apunta con su botella a los dos, el grandote solo deja salir un pequeño 'Oops' antes de soltar a Romeo.
Después de eso, por suerte para el dueño de la casa, dejan de hablar del origen de esta, cada palabra sobre ello hace que sude frio intentando no dejar al descubierto que en realidad Erza fue quien le regaló el lugar por haberle servido bien. El tiempo pasa y los cinco amigos siguen con sus tragos, es día de semana por tanto no van demasiado lejos con ellos, antes de la medianoche todos ya están cansados y dejan sus asientos para irse.
Despedirlos con una sonrisa desde su nueva casa le deja a Romeo un buen humor, cada uno hace una despedida distinta antes de desaparecer en la oscuridad de la calle.
Una vez solo él comienza a procesarlo.
Puede verse a sí mismo allí durmiendo, haciendo el desayuno, usando el baño, leyendo sus libros tirado en la cama, pasando el rato con sus amigos, incluso tiene la idea de invitar a Mira cuando tengan un rato libre para decirle las grandes noticias con una sorpresa…
Mantiene esa sonrisa al darse cuenta que este lugar ahora es su hogar.
El desenlace de nuestro especial de Titania, un capitulo tranquilo pero creo que de aquí las cosas cambiarán mucho y eso me emociona.
Realmente se siente poco pero ya vamos 16 capítulos de esta historia que no había planeado para mas de 5, tiene muchas visitas y muchos favoritos, por eso quiero agradecerles a todos los que estén leyendo esto. A pesar de ser una historia centrada en lemons y cosas de ese estilo me divierto escribiéndola, cada capitulo es una sorpresa y planear hacia adelante es igual.
Es realmente una pasada escribir sobre estos personajes, ponerlos en situaciones en las que nunca estarían en el canon, especialmente escribir a Romeo es interesante dado lo poco que participó en el manga.
Solo quería decirles eso, me enorgullezco de lo que he logrado con esta historia a pesar de que la premisa sea absurda.
Sin mas palabras los dejo recordándoles que en mi perfil hay una votación y pueden participar en ella :D
Y también les diré que, con este especial hecho, comenzaremos a meternos mas en la relación de Romeo con nuestra albina favorita.
Nos vemos!
