Otra semana termina en Magnolia, Romeo se abre paso lentamente por la multitud de gente que sale a disfrutar de la noche más bulliciosa que lo normal, las luces llenan la calle al igual que las personas, los olores y las músicas de los diversos locales nocturnos se mezclan con el continuo ruido de felicidad; él no está para nada feliz.
La semana pasada comenzó con Ren casi descubriendo su secreto, eso ya le provoca ansiedad, no por desconfiar de su amigo pero porque sabe que él es un distraído y puede que se le escape la verdad en algún momento, además de eso su padre cayó enfermo durante varios dias obligándolo a quedarse para cuidarlo, esto también haciendo que tome trabajos en la ciudad. Los trabajos locales son, siempre, de baja categoría: Limpiar, hacer guardia, atrapar algún criminal de baja categoría, encontrar objetos perdidos…
Ciertamente fueron dos semanas horribles, se aburrió a más no poder, por si fuera poco Fairy Tail organizó una operación conjunta con Sabertooth para atacar un gremio oscuro especialmente poderoso, todos tuvieron que poner su grano de arena y eso lo incluye. Erza manejó todo el asunto a distancia con el maestro de Sabertooth Sting, fue la primera vez que lo hace con un asunto tan grande y eso casi la empuja a la locura.
Tal vez todo esté mezclado por la interrupción de Ren y por eso ha sido estricta.
Obviamente no hubo tiempo para ningún juego durante esas dos semanas de pesadilla, apenas tuvo tiempo para sentarse a descansar e intercambiar unas palabras con Mirajane.
Solo ahora se da cuenta de a lo que Erza se refiere, sin sus escapadas secretas ciertamente se siente más tenso…
Pero ahora la pesadilla ha terminado, el gremio oscuro fue destruido, su padre se ha curado ya hace días y mañana comenzará a viajar de nuevo, con suerte conseguirá algún compañero o compañera que no le cause problemas y pueda disfrutar los nuevos aires.
Mientras tanto Mirajane lo ha convocado a su propia casa, pidiendo las llaves para ir primera y acomodar todo para una cena entre ambos, esa es la única preocupación en su mente.
Puede lidiar con monstruos gigantes, magos psicópatas, magia arcana antigua y peligrosos bandidos, pero a la hora de interpretar lo que Mira quiere con esta cena su respiración se agita, su corazón late más rápido y sus manos se vuelven gelatina. Han charlado por mucho tiempo y han compartido bebidas amigablemente, han hecho de todo en cuanto a intimidad pero ¿Una cena romántica? Eso nunca lo habían hecho, no tiene miedo a estar a solas con ella o a hablarle, esas son cosas del pasado, tiene más miedo a lo que la cena significa en sí.
Ella le pidió que no llevara nada, él no sabe que encontrará ¿Debería prepararse para un regaño? ¿Una noche tranquila? ¿Qué tan romántico debe ser? No es experto en este tipo de cosa. Una cosa es segura, esta cena los pone en una posición extraña, hasta ahora Romeo no había considerado su relación como más que un mutuo juego… pero ahora no sabe que creer.
Al tocar la puerta escucha los pasos de la albina del otro lado de la puerta, se acerca y, antes de abrir le habla pidiéndole que cierre sus ojos, Romeo no tiene problemas con eso, al menos puede sacar de su cabeza la preocupación de que ella esté enojada, suena muy feliz.
La puerta se abre y una mano lo conduce dentro volviéndola a cerrar por detrás, con llave.
Es obvio que la que lo lleva y termina por sentarlo en una silla es Mirajane, se desprende de su mano para ir a buscar algo mientras Romeo tantea el ambiente, con sus pies golpea apenas lo que debe ser su mesa baja y asume que ya puede abrir los ojos, pregunta antes solo para asegurarse.
- ¿Ya? –
- No todavía – El canto de Mira se escucha del otro lado del monoambiente y acercándose – Aquí estamos –
Apoya algo sobre la mesa, algo que suena más pesado que un vaso, podría ser una jarra o un plato, Romeo está tentado a abrir los ojos pero entonces es cuando siente algo rosar su rostro, un pedazo de tela. Al abrir sus ojos, intrigado por lo que está pasando, todavía no puede ver nada, está vendado.
- Listo… -
- ¿Una venda? La última vez que me vendaron no terminó muy bien… -
- Prometo que esta vez será más divertido, vamos a jugar un pequeño juego – Le susurra desde atrás.
Dejando la venda atada y bien ajustada la muchacha da la vuelta alrededor de Romeo, finalmente termina por sentarse en él, su posterior lentamente posado sobre las piernas que él mantiene juntas cuando se da cuenta de lo que quiere. No puede verla pero con solo sentirla ya le provoca calor en la cara, mantiene sus piernas tiesas, intenta mover sus brazos para ayudarle a mantener el balance pero Mira lo detiene.
- No, eso va contra las reglas… -
- ¿A que estamos jugando e-exactamente? –
- Pues es fácil, no podrás ni moverte ni ver, tu objetivo es adivinar que he preparado de comer – Ella establece las reglas, se sonríe aunque él no pueda verla, usa gentil mano para dibujar la línea del mentón de su amante meticulosamente – Si lo haces bien podrás recuperar tus sentidos y ganar un premio… -
- ¿Tengo alguna opción? –
- No, ninguna –
Aunque fuera a objetar tenerla tan cerca es lindo, lo admite por dentro, además de que el juego pude llegar a ser divertido, tendrá que tener su sentido del gusto afilado y prestar atención incuso si él no tiene mucha experiencia en el campo de la cocina.
No tiene tiempo para decir si está de acuerdo o no, la albina ya está literalmente sobre él inclinada sobre la mesa manejando los cubiertos.
A pesar de que él no puede verla tiene en su mente su sonrisa tan particular, no sabe exactamente por qué decidió hacer esto pero sí que lo disfruta, y está acertado. Mira corta sobre el plato mientras sus piernas se aprietan contra las de Romeo, es evidente por su cara de incomodidad que el chico también se ha dado cuenta de ello, con un simple movimiento estaría sentándose justo sobre su área más sensible.
Viene el primer bocado, una mano le ayuda a dirigirlo hacia el tenedor, sin saber que tanto está comiendo se asegura de abrir su boca grande, algo caliente entra y cierra mordiendo el metal del tenedor, Mira lo retira y corta algo para ella.
- Carne – Se lo deja saber apenas lo saborea, ciertamente es una carne muy magra y suave, cubierta por una leve capa de algún ingrediente que la hace agridulce – Carne roja… -
- ¡No así! – Ella responde después de tragar, se le escapa una risita – Tienes que ser más específico –
Romeo sube su mentón al sentirla apoyada en su pecho, su dedo sube y baja marcando la línea de su camisa que deja ver su pecho desnudo, cuando le habla lo hace susurrando observándolo desde allí abajo.
- A-ah… ¿Vaca? –
- Venado –
- No soy bueno en esto ¿No? –
De nuevo esa risa inocente y malvada a la vez, una caricia con su mejilla antes de separarse para trabajar sobre la mesa de nuevo - Eres terrible –
- Al menos me estás probando que sabes cocinar algo más que pastel… de manzana… a menos que eso sea el postre –
- No es eso, lo prometo –
No lo dice con ningún tono en particular pero, tratándose de ella, el postre podría ser cualquier cosa tanto comestible como algo más duradera.
Por el ruido de vidrio apoyándose y luego de líquido él llega a la conclusión que está sirviendo algo para beber, no pasa mucho tiempo hasta que esa copa llegue a la boca de Romeo. El olor es inconfundible, vino tinto, ha tenido ya malas experiencias intentando seguirle el paso a su padre o a Cana de vuelta en el gremio cuando recién comenzaba a beber alcohol. A pesar de que no es su favorito acepta la ofrenda, abre su boca apenas y el vaso se apoya gentilmente dándole de beber solo un poco, lo suficiente para sacarle algo del sabor antes del siguiente bocado.
Luego de eso la escena se repite unas dos veces más, Mirajane toma su tiempo para cortar y darle de comer, luego se encarga de ella misma, está callada esperando a que él siga adivinando. El sabor no va más allá de ser carne de venado hecha al horno, Romeo no sabe que otra decir sobre ello, algo lo hace dulce y se toma unos momentos para intentar recordar alguno de los concejos de cocina que ha escuchado tanto de la presente albina como de alguna otra persona.
- ¿Miel? – Finalmente se arriesga.
- Oh ¡Sí! Tiene miel por encima ¿Cómo supiste? –
- Adiviné, no había muchas opciones para usar en la carne para hacerla más dulce… iba a decir manzanas pero supuse que querías confundirme – De repente le sale una explicación bastante larga y faltante de vergüenza, al soltarlo todo no escucha nada de respuesta y vuelve a ruborizarse, tal vez se llevó el juego muy a pecho por un momento - ¿A-acerté? –
- Acertaste, si – Ella recompensa su atrevimiento, toma una de sus manos colgando de la silla y le da un leve apretón llevándola consigo – Sigue así y serás libre en un abrir y cerrar de ojos… -
Todo es parte del plan, eso es normal con Mirajane a cargo de cualquier actividad, su mano casualmente aterriza sobre sus piernas cruzadas, sur rodilla exactamente, dejándole sentir a Romeo un calor y una suavidad que casi parece arruinarse cuando sus fríos dedos se apoyan haciendo que ella suspire.
- P-perdón -
Pero Mira lo ignora, ya tiene el tenedor cerca de su rostro dejando que ese calor tan familiar y agradable le golpee en la nariz - Entonces, pasemos al relleno… no serás tan suertudo –
Sin poder agregar mucho él acepta el bocado con gusto, la carne esta vez viene acompañada por el mencionado relleno, es algo un poco más sólido y con un gusto indescriptible, no es agrio pero se acerca bastante, tiene pimienta que inmediatamente le hace reaccionar con un leve gemido. Al terminar de tragar, escucha como ella come su parte, abre la boca tomando una bocanada de aire para enfriarse.
No tiene la menor idea de que era eso, le asusta saber tan poco, si es algo y no se lo ha imaginado debe ser algún tipo de verdura.
- ¿Zanahoria? –
- Algo fálico ¿Eh? Eso te gustaría -
Por supuesto que terminaría convirtiendo esto en un chiste sexual, está comiendo su carne con ayuda.
- E-entonces… ¿Si? –
- Casi, son Champiñones –
De nuevo falló miserablemente, la escucha reírse en voz baja por un momento, aparata su mirada por reflejo ya que ni siquiera puede verla. De pronto siente su perfume más cerca, el calor de su cara sonriente casi tocándolo con su nariz, esto lo hace volver a su posición derecha de antes, con unos milímetros de distancia entre sus bocas.
- Lo arruinaste todo, tenías que saber más… -
- Disculpame, Mira –
Su pedido de disculpas suena genuinamente apenado, como un niño que ha roto algo y sabe que se acercan las consecuencias – Eres una ternura, Romeo –
No todo está perdido, él recuerda que todavía puede usar una de sus manos y la mueve subiendo por la pierna de la cocinera para recordarle, siente la tela en su piel mientras compite con la propia blanca piel de Mira a ver cuál de las dos son más suaves. Su pulgar estirado completamente llega a tocar su cadera, con eso Romeo mueve su rostro hacia adelante buscando un beso…
Un dedo lo detiene presionando su barbilla.
- ¿No quieres postre? –
- Y-yo… ah… supongo que si… -
Mirajane deja su cómodo asiento y va en busca del postre, Romeo se queda quieto sin usar uno de sus brazos justo como ella ordenó. Encuentra gracioso pensar en cómo debe verse ahora mismo, nunca se hubiese imaginado disfrutando de algo como estar vendado en una silla disfrutando de una comida sin mover un solo musculo, son las sorpresas que le han dado esta nueva vida que tiene.
Ahora mismo tiene una pequeña sonrisa atravesando su rostro, incluso si no puede verla sabe que Mira también está pasándola bien, es un respiro después de unas semanas tan complicadas, disfruta de la cercanía y la buena comida, de las palabras afectuosas y el hecho de simplemente compartir un momento calmo con ella.
De solo pensar eso se ruboriza un poco ¿Acaso está enamorándose? ¿Por qué se está preguntando eso ahora mismo? El amor es algo serio, más serio que sexo casual ¿Mirajane estaría de acuerdo con él pensando en un amor entre ellos?
Ciertamente es una línea muy delgada sobre la que está balanceándose.
- Abre grande, Romeo –
Ella regresa justo a tiempo, no nota la vergüenza en el rostro de su compañero.
Romeo obedece y abre su boca ya sin tener ningún prejuicio, confía en ella completamente. Un sabor a chocolate invade su boca, algo con textura esponjosa pero todavía algo sólida, es un sabor inconfundible aunque ligeramente más amargo que cualquier chocolate que haya probado antes. Está relleno con un dulce que parece no ser nada especial pero deja la boca de Romeo con un calor que enseguida apunta a que tiene alcohol entre sus ingredientes. Mientras él come su mitad Mira toma asiento nuevamente sobre su regazo, esta vez su cuerpo apuntando en sentido contrario a Romeo quedando frente a frente, toma la otra parte del dulce para comerla ella misma.
- Es chocolate pero… no logro darme cuenta que tiene el relleno – Una vez ha tragado le comunica su respuesta.
Mirajne no tarda en responder – No cuenta si adivinas la mitad, Romeo –
- Pues entonces supongo que seguiré cautivo… -
Por primera vez en la noche él parece hablar con algo de picardía en su voz, podría ser el tiempo que ha pasado así y que ya se ha acostumbrado, o tal vez su intento por llegar a divertirla tanto como él se divierte. Su respuesta causa una risita que es como música para sus oídos, Mira toca su barbilla con su delgado dedo antes de poder hablar de nuevo.
- Te has manchado –
- ¿Eh? ¿Dónde? –
La pregunta es de lo más inocente, la mancha de dulce debajo de su labio inferior no es nada para alarmarse, no es necesario que Mira se acerque tanto como lo hace para limpiarlo ella misma.
Romeo intenta hablarle cuando siente su lengua tan cerca de su boca pero lo único que logra es moverse y encontrar los labios de la albina, ella no tarda en devolver lo que cree que fue un beso, de pronto las intenciones de ambos ya no tienen tanta importancia.
Convencido de que las reglas ya no importan Romeo mueve sus manos para tomar a la muchacha de la cadera, siente su vestido tan sedoso y suave, suelto pero a la vez que deja recorrer esa figura delgada tan bien. Mirajane deja su cuerpo descansar sobre él, se apoya en el amplio pecho apenas cubierto por la camisa que ya ha desabrochado con anterioridad sin que él lo note, una de sus manos sube y baja sintiendo el cuello de su amante.
Cuando se separan es ella quien nota que las manos se han movido, el movimiento alrededor de su cadera ya era suficiente para volverla loca, Romeo encuentra que el vestido que ella tiene puesto tiene su espalda descubierta y aprovecha esto para darle una gentil caricia usando un calor mínimo con su magia, eso podría ganarle el perdón por su insolencia.
- Pensé que intentarías sacarte la venda apenas muevas tus manos –
- No lo necesito… recuerdo lo hermosa que eres perfectamente –
Su respuesta es una sorpresa para ambos ¿Desde cuándo Romeo dice cosas tan románticas? Él no está seguro pero logra hacerla sonrojarse aunque sea mínimamente.
- Ehm… - Le toma unos momentos volver a hablarle ya habiéndose dado cuenta de sus palabras – Y también… me gustas, mucho, Mira –
Ella se le ríe, no por maldad pero la elección de palabras y la manera tímida en que lo dice parecen propias de un niño confesándose a su amor.
- Yo no haría esto si no me gustaras ¿No? Estabas teniendo un rato tan horrible y, bueno, nunca viniste para buscarme –
- ¡No sabía que hacer! – Romeo se justifica enseguida, sintiéndose algo mal por no haber acudido a ella entre tanto trabajo – A veces… no sé si debería –
- Pues deberías, ahora estamos juntos – Ella termina por inclinarse para juntar sus rostros en una suave caricia de mejilla a mejilla – No deberías esperar una excusa para venir a mí, así como yo no espero para buscarte… -
- Pequeñas inyecciones de ese egoísmo de vez en cuando puede hacer maravillas, déjate llevar, vive un poco y sigue tus deseos – Las palabras de Erza durante una mañana al despertar de uno de sus tantos juegos resuenan en su cabeza.
Él duda mucho, todavía le cuesta creer en la situación que está, no considera a Mirajane su pareja y nunca se le cruza por la cabeza buscarla activamente, la mayoría de las veces que se han juntado es por la iniciativa de ella. Como dijo su maestra, un poco de egoísmo no haría daño, Mira ha sido paciente con él y, si esta cena significa algo, es que quiere pasar más tiempo juntos tanto física como emocionalmente, para eso tienen que colaborar.
Otro dato importante es que Mira tiene necesidades que son… más dificultosas de mantener a raya que en otras personas, otra cosa que él todavía no acostumbra a pensar, y han pasado tres semanas desde su último revuelco detrás del gremio a las apuradas.
- Así que ¿Listo para seguir con tu postre? –
La pregunta no necesita respuesta verbal, Romeo encuentra la fuerza para separarse de esa amorosa caricia y plantar un beso en el cuello de la muchacha en su regazo, su reacción delata que no se esperaba eso en lo más mínimo.
- No me refería a eso p-pero… -
Pero él ya lo está haciendo y a ella no le molesta, vino buscando sanarlo pero no de una manera tan repentina, vino buscando cobre y encontró una mina de oro. Los labios y los dientes que pellizcan su delicada piel se mueven a lo largo de su hombro siguiendo la línea que dejan sus huesos dando pequeños pinchazos y besos, amenazando con dejar una marca de pertenencia.
Todavía incapaz de ver Romeo usa una de sus manos para seguir la tela del vestido, por detrás la espalda está abierta mientras que el amplio pecho de Mira está cubierto por delante en un escote en forma de V, todo sostenido por dos finas tiras que rodean sus hombros,
Le toma poco llegar y notar, de nuevo usando el tacto, que debajo de ese escote invisible para él no hay ningún rastro de ropa interior ¿Comodidad o prevención? A él poco le importa, llena su mano con la tela del vestido y el pecho debajo para dar un apretujón lo suficientemente fuerte para arrancar un gemido de la maga Clase S.
- Veo que ahora se antoja otra cosa –
La escucha reírse y se le contagia, mira hacia arriba con una gran sonrisa en su rostro tapado que es atacada por un beso en los labios una vez más.
Con un rápido movimiento él toma a la muchacha de las piernas y se levanta de la silla, todavía presionando su rostro contra ella a pesar de que el beso se rompe por la sorpresa. Da la vuelta y la lleva lentamente hacia la cama asegurándose de sacar todo del camino con sus pies, una vez choca con el colchón se desploma sobre ella.
- ¡Cuidado! – Ella le reprocha divertida.
De repente una mano gentilmente retira la venda hacia arriba dejándola como una bandana sobre su cabeza.
Tras un largo rato sin poder ver lo primero que Romeo nota es lo oscuro que está todo, eso explica porque ni siquiera pudo ver alguna sombra detrás de la tela. Debajo de él hay un rostro familiar esperando por su siguiente movimiento, un rostro pálido y angelical que contrasta contra su pelo oscuro y su piel de más color.
Mirajane solo le mira con sus dos perlas de color océano, una sonrisa leve que tuerce sus labios que, de tan cerca, se ven irresistibles, su cabello blanco desparramado detrás dejándose ver a pesar de la poca iluminación.
Lo único que hace es quedarse sin palabras, abriendo su boca solo para dejar salir un largo 'Uh' que muere tras unos segundos.
- Déjame que te ayude un poco… -
De un tirón a su camisa vuelven a conectarse en un beso, aunque ahora vuelve a tener sus ojos Romeo los cierra para disfrutar del momento, sus cuerpos se entrelazan mientras su vergüenza se va volando hacia algún lado de la habitación y ese tímido beso se convierte en algo mucho más pasional.
Por primera vez desde el incidente de esa noche de alcohol ambos se sienten iguales, nadie toma un rol determinado ni buscan satisfacer alguna necesidad oculta, solo se consumen uno al otro como las velas sobre la mesa que comienzan a dejarlos en una penumbra completa…
Fade to black ;)
Dejaré que esta vez su imaginación tome el control, ya ha sido un capitulo largo y creo que esta vez el romance ha sido el punto focal del capitulo, aunque esto no significa que no veremos futuros lemons románticos.
¿Mirajane Y Romeo? ¿Quien lo hubiese imaginado? Yo ciertamente no hasta hace poco, hablando de crack shipping xD
Espero les haya gustado, les agradezco como siempre sus lecturas y los invito a dejar sus opiniones debajo.
También les recuerdo de la votación en mi perfil donde pueden ir y dar una opinión mas directa de quien es bestgirl :D
Nos leeremos pronto!
