Contenido: SPOILERS HASTA EL CAPÍTULO 204 DEL MANGA. Drabble, angst, drama.
Pareja: SaneGiyuu / GiyuuSane (Shinazugawa Sanemi x Tomioka Giyuu)
Disclaimer
Hikari: Hoy vengo solamente con un pequeño drabble, así que será muy corto. Ya saben que ni Kimetsu no yaiba ni sus personajes me pertenecen, la obra original es de Koyoharu Gotoge, por lo que este fic fue escrito únicamente por ocio y sin fines de lucro. ¡Espero que lo disfruten!
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Trató de morder sus propios labios para no soltar un lastimero grito de dolor. Curveó su espalda queriendo ahogar sus lamentos. Todo su cuerpo temblaba y el sudor frio se encargaba de empapar su rostro. Abrió su par de iris azuladas, teniendo que esforzarse en poco en lograr enfocar entre las penumbras de la noche.
Apretó con sus dedos la manga vacía de su yukata, esperanzado en que pronto pasara el dolor.
Resultaba increíblemente contradictorio que le doliera tanto un miembro de su cuerpo que ya no estaba más ahí. Volteó a ver su lado derecho, efectivamente su brazo no estaba. No desde hace semanas y él mismo lo sabía, lo aceptaba.
Pero no podía evitar el intenso dolor que le provocaba.
"¿Por qué sigo vivo? ¿Por qué no simplemente morí aquel día?" se preguntaba mentalmente, tratando de distraer su mente aunque fuese con sus pesimistas pensamientos.
Queriendo regular su respiración, hundió su rostro en la almohada, queriendo enfocar sus sentidos en cualquier otra cosa, aunque realmente resultaba casi imposible lograrlo.
Sin embargo un sonido ajeno se coló por sus oídos.
No hizo falta sobre esforzarse para volverlo a escuchar, pronto distinguió que aquellos ruidos en realidad eran gritos y lamentos, los cuales por cierto, provenían de la habitación continua a la suya. Aun adolorido y terriblemente cansado, Giyuu se reincorporó y, con cierta dificultad, salió al pasillo donde escuchó con mayor claridad los ruidos.
Cuando deslizó la puerta vecina notó el bulto en medio del futón, resguardándose debajo del edredón mientras temblaba continuamente.
-Dios, te lo ruego… por favor, por favor…- hablaba entrecortadamente, arrastrando las palabras volviéndolas casi inentendibles.- ¡No te lo lleves! No te lleves a mi hermano.- Giyuu dio un pequeño salto cuando, de improviso, el cuerpo cubierto se sentó rápidamente, con los brazos extendidos hacia el frente, como si estuviera tratando de buscar algo o a alguien desesperadamente.- ¡Genya! ¡Genya…!
-¡Shinazugawa!- por fin soltando su propia manga vacía, Giyuu no perdió el tiempo para ir a arrodillarse a su lado. Pasó su único brazo por debajo de su rostro, tratando de tranquilizarlo en una especie de abrazo.- ¡Tranquilo, solo es un sueño!- el cuerpo del albino se movía frenéticamente, queriendo deshacerse del agarre pero era claro que su cuerpo lastimado aún no estaba completamente recuperado.
-¡Genya! ¡GENYA! ¡NO, GENYA! ¡Nii-chan te salvará!- los gritos y gemidos se volvían cada vez más fuertes. Giyuu no estaba seguro si el pilar del viento ya se encontraba despierto o si aún era preso de sus propias pesadillas, pero tenía que detenerlo.
No quería que siguiera sufriendo.
-¡Shinazugawa!- volvió a nombrarlo, tratando de volverlo a recostar, pero él no parecía poder escucharlo.- ¡Sanemi! ¡SANEMI!
Al oír su propio nombre, al fin se detuvo. Con calma bajó sus brazos y apretó con miedo el brazo que lo estaba acobijando.
Para Sanemi, quien sufría de ceguera nocturna, el enfrentar este tipo de pesadillas comenzaba a convertirse en algo escalofriantemente rutinario. Éstas eran capaces de atravesar la barrera ilusoria de la imaginación hacia la realidad. Difícilmente podía vencer al insomnio y, cuando al fin lo hacía, siempre era atacado por aquellas horribles escenas de su pasado.
No importa cuántas veces lo tratara, cuánto luchara, cuán desesperado estuviera, siempre resultaba igual. Su madre, sus hermanos, su familia… Genya siempre terminaba muriendo en sus brazos.
Jamás podía hacer nada para salvarlo.
-¡Genya…!- seguía pronunciando, como si pudiese ser capaz de traerlo a la vida nuevamente con solo repetir su nombre. Giyuu suspiró cansado cuando sintió como Sanemi liberaba su llanto sobre su brazo.
Para él, quien lo conocía desde hace varios años, aun resultaba sorprendente el descubrir aquella faceta tan herida del albino. Siempre se dedicó a mostrar su lado cruel, valiente, rudo y arrogante, por lo que ahora verlo envuelto en llanto resultaba tan doloroso e incómodo que pocas veces se sentía con el valor de lograr verlo a los ojos.
-¿Genya? ¿Dónde estás?- alcanzó a escuchar en un suave murmullo con su enronquecida voz. Tomioka se permitió recargar su frente sobre el hombro de Shinazugawa.
-No está aquí, Sanemi.- contestó de forma baja y lenta, no queriendo que explotara nuevamente en pánico.- Ya no está más aquí.
-Pero yo soy su hermano mayor… yo debería cuidarlo, y no lo hice… no lo hice.
Con tranquilidad, Tomioka separó su cuerpo del otro para poder ver su cansado rostro. Aunque estuviera oscuro, podía distinguir las prominentes ojeras bajo los ojos violáceos de Shinazugawa y la ausencia de brillo en éstos.
No pudo evitar tronar sus dientes al notar su deplorable estado. Se sentía tan inútil, tan impotente… no podía hacer nada para ayudarlo.
Sanemi levantó levemente la mirada, tratando aun de focalizar algo, cualquier cosa que le indicara donde estaba o cuánto tiempo llevaba ahí, sin embargo sus ojos cansados y ciegos solo notaban figuras sin forma hundidas en la penumbra.
Pero entre toda esa oscuridad un color diferente lo distrajo completamente.
No podía decir qué eran con exactitud, pero dos luces de color azul profundo captaron por completo su atención. Un azul que se le hacía conocido pero no podía recordar. Su mano derecha, con sus únicos tres dedos, se acercó a dichas luces, pero cuando trato de tomar una ésta se apagó instantáneamente. Sin embargo, al separar un poco su mano, la lucecilla regresó nuevamente.
Giyuu cerró uno de sus ojos cuando la mano de Sanemi acarició su rostro. No estaba seguro de lo que trataba de hacer pero al menos parecía mucho más calmado comparado a lo de hace un momento.
-¿Sanemi? -preguntó confundido cuando notó que llevaba bastante tiempo sin despegar su mirada de él.- ¿Sucede algo?
-Me gusta… este azul, me gusta.- nuevamente acercó su mano pero esta vez Giyuu no cerró sus ojos. Sorprendido, y sin saber qué contestar, dejó que el tacto de Sanemi lo mantuviera cerca.
A los pocos minutos, ambos se encontraban compartiendo el mismo futón, aun viéndose fijamente y sin intercambiar ninguna palabra. Cada vez que Giyuu cerraba los ojos por un prolongado tiempo, Sanemi se encargaba de acercar su mano silenciosa, tal vez buscando algún modo para que el otro los mantuviera abiertos.
-Tal vez… a Genya también le hubiera gustado ver este azul.- murmuró más para sí mismo que para el otro. Giyuu comenzaba a creer que de hecho, Sanemi no era consciente de que el que estaba a su lado era ni más ni menos que el pilar del agua.
"De otro modo ya me hubiera sacado de una patada."
Sin estar seguros de cuánto tiempo pasó, tal vez pocos minutos, probablemente hasta más de una hora, finalmente Shinazugawa sucumbió al sueño, dejando su mano reposar muy cerca de la mejilla de Tomioka, el cual, queriendo ahuyentar cualquier regreso de las pesadillas, acercó más su cuerpo, pasando su brazo por sobre Sanemi para así mantenerse unidos.
Él también comenzó a ser atraído a los brazos de Morfeo y, justo antes de caer, recordó el malestar que en un principio lo había despertado. Bajó su mirada a su brazo ausente. Ya no había dolor alguno.
Y de repente, un pequeño y un tanto arrogante pensamiento se coló en su cabeza. ¿Y si solo estaba ahí para evitar que Shinazugawa sucumbiera ante las horribles pesadillas? ¿Y si Shinazugawa estaba ahí para poder sanar también su dolor? ¿Podrían esas ser razones suficientes para seguir viviendo?
"Si, pueden ser suficientes".
Tal vez ambos habían logrado sobrevivir aquella dura batalla contra Muzan solo para ello. Para refugiarse el uno en el otro, para tratar de continuar aunque fuese por pocos años más.
Si lograban consolarse el uno en el otro tal vez, la corta vida que aún les esperaba, no sería tan dolorosa y triste después de todo.
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Hikari: ¿Ya leyeron los spoilers del epílogo del manga que salió en estos días? Básicamente Gotoge ha roto mis fantasías SaneGiyuu/GiyuuSane post final del manga y, de paso, ha destruido la concordancia de algunos de mis fics. Pero si los fics no existen para dar otro giro argumental, por muy alejado al mundo cannonico de la obra original, entonces no sé para que sean, así que no quiero deprimirme demasiado por ello. Así que por puro desquite he escrito este pequeño drabble jajaja. Me alegra mucho que lo hayan leído ¡Espero que nos podamos leer nuevamente en algún futuro! ¡bye bye-perowna!
P.D: No puedo garantizar al 100% que R0MANA esté leyendo esto, pero quiero hacerle una mención especial porque juro que sin sus hermosas palabras de aliento tal vez ya hubiera abandonado el escribir de esta shipp que realmente me llena muchísimo. Si estás leyendo esto quiero que sepas que tu último MP me ha llevado casi al borde de las lágrimas, no me queda más que agradecimientos y espero que el fanfiction nos siga reencontrando.
