Alexander estaba más que emocionado por llegar a la plataforma 9 ¾, iba a ir a un colegio de magia de verdad, magia como en la de sus libros, aunque tenía que admitir que esperaba tener que usar bastones en lugar de varitas, los bastones se ven más geniales.

Su madre iba detrás de él seguida de cerca por el señor Mungst aquel trabajador del ministerio que les había explicado todo lo que necesita saber sobre la situación; el siendo un nacido de muggle, que debería ir a la escuela de Europa en el lugar de los Estados Unidos. Pero él no le prestaba atención a lo que decía estaba más concentrado en ver y tocar, sobre todo tocar, todos los artículos de las tiendas mágicas a las que he ido, desde los calderos de peltre, latón y plata, los libros de la librería de la que tuvieron que sacarlo casi a rastras ya que quería quedarse y comprar cada uno de ellos, o con el escaparate de las escobas en el cual quedo la marca de su cara.

Alexander había leído cada libro dos semanas antes de llegar a la estación, fascinado por los que trataban temas como pociones y transfiguraciones aunque en realidad le gustaba un poco de todo. También había practicado hechizos o lo hubiera hecho de no ser porque su madre le prohibió hacerlo frente a su hermano, solo pudo intentar algunos en su habitación a la noche cuando todos dormían.

Actualmente ya pasado por la columna entre los andenes 9 y 10, y observaba la locomotora a vapor de color rojo con las palabras Hogwarts express en el frente.

-Alex- lo llamo su madre –No te alejes, el tren no se ira a ningún lado todavía faltan cinco minutos para las diez y media.

Alexander se giró a verla. –Debería de ir subiendo ya - dijo con el miedo irreal de que el tren se vaya en ese momento.

Su madre, María, se agacho hasta estar a la altura de sus ojos y lo abraso. - ¿Lo tienes todo? ¿Libros? ¿Varita? ¿Teléfono? - El asintió ansioso. - Quiero que me llames esta noche, que no se te olvide. - Lo dijo con un ligero tono de tristeza, después de todo estaría a un continente de distancia de su hijo no le podía pedir que se relaje.

-Lo prometo mama te llamare. - Con eso último se escucho un silbato y al maquinista diciendo que faltaba poco para partir. Sus maletas fueron llevadas al vagón de carga y él le dio un profundo abrazo a su madre y ella le beso la frente no queriendo que él se fuera.

Mientras subía al tren no aparto la mirada de su madre que veía a través de las ventanas e incluso la seguía mirando mientras este se ponía en marcha y su figura se alejaba a la distancia. Tocaba buscar un compartimento pero el problema es que se había tardado tanto mirando a su madre mientras se alejaba que ya casi todos estaban ocupados, quería uno que estuviese vacío más por capricho que por otra cosa, tuvieron que pasar 10 minutos de búsqueda antes de que se resignara a tener que compartirlo con alguien.

En este, casi al extremo opuesto del vagón del maquinista, había solo una niña de su misma edad con las piernas extendidas por el asiento y la espalda apoyada en el muro leyendo un libro sobre Herbología. - Disculpa - dijo el - me puedo sentar aquí, los demás vagones están muy llenos.

La chica levanto la cabeza de su libro y contesto - Por supuesto - cerro el libro y se sentó correctamente. - soy Alizee Chandler gusto en conocerte. - Extendió la mano.

La saludo. - Alexander Wilson - observo la túnica que vestía la niña no era el uniforme de Hogwarts era de un brillante color verde esmeralda. - ¿Eres de una familia de magos? - pregunto con el menor descaro que pudo reunir, que no era poco.

Recibió un asentimiento - Y tú debes de ser o un mestizo o un nacido de Muggle.

-¿Cómo es? El vivir rodeada de magia quiero decir. No sabía que era un mago hasta hace tres semanas.

-No sabría que decirte, no tengo punto de comparación. - Ella no parecía interesada en contestar más bien quería hacer ella las preguntas. - ¿Cómo es la vida de los Muggles?

Alex estaba desconcertado por esa pregunta ¿Por qué un mago se interesaría en las personas normales? - Te aseguro que no es nada impresionante ¿Por qué te interesaría teniendo magia?

La niña parecía impresionada y un poco indignada. - Como no me interesaría, escuché que los Muggles viajan entre continentes en pájaros de metal gigantes y que cajas tiene donde meten comida y no se pudre. - Casi grito - Mi padre las usa para conservar las cosechas y venderlas a buenos precios.

Esto lo desconcertó como era que un avión y una heladera podrían ser impresionantes. Esta loca pensó. - ¿Cosechas? ¿De que trabajan tus padres? - pregunto queriendo volver a la magia, aunque sea los trabajos de los magos.

-Papa es dueño de muchas etarias, campos enteros, cosecha casi de todo más comida que plantas mágicas y las vende o las exporta. - Informo muy orgullosa por su padre y su trabajo. - ¿De qué trabajan tus padres? ¿Alguno vuela en los pájaros de metal?

Decepcionado por los poco mágicos que parecían los trabajos de los magos contesto. - Mama es Medica en y trabaja un hospital por las tardes y en la noche en una clínica. Y esos pájaros de metal se llaman aviones.

Alizee parecía brillar de la emoción. - ¿Cómo es que trabajan los médicos muggle?

Alex le contesto que no sabía ya que nunca le había preguntado mucho sobre su trabajo a su madre, eso si ella disfrutaba contarle a él y su hermano muchas cosas del cuerpo humano, enfermedades, virus y bacterias, puede que para darles miedo y que cuiden su higiene.

Así continuo la conversación con un ida y vuelta de preguntas sobre el mundo mágico y muggle, Ali, como la comenzó a llamar Alex, preguntaba cada cosa más extraña como ¿Cómo funcionaban las bombillas? O ¿Si las películas eran historias reales? A la mayoría de esas preguntas él no sabía la respuesta pero para otras estaba más que seguro de cómo responder.

En un momento le enseño su celular y ella prácticamente se lo arranco de las manos para verlo tampoco se lo devolvió hasta que se cansó y se lo quito a la fuerza.

Cerca de las 12:45 se escuchó un traqueteo y la puerta del compartimento se abrió con una mujer un poco anciana asomo la cabeza. - ¿Quieren algo del carrito niños? - Alizee ansiosa compro cuatro cajas de Grajeas de todos los sabores, diez de ranas de chocolate, ocho empanadas de calabaza, dos pasteles con forma de caldero y un chicle.

-Tienes que probar esto de verdad son de todos los sabores, mi hermano me conto que una vez se comió una con sabor a perro mojado.

Tomo una caja emocionado se llevó una a la boca, casi atragantándose por el horrible sabor la escupió en su mano. - Creo que me toco una de moco. - Ali se rio de él muy efusivamente, cosa que no le gusto para nada. - Si es tan gracioso prueba una tú.

Sin miedo Alizee se tragó una segundo después parecía que había chupado un limón. - Oh dios que asco. - Quería saber que desgracia le toco comer pero ella hablo. - Tomate. No entiendo cómo se les ocurre poner este sabor.

Continuaron probando sabores jugando a quien le tocaban menos sabores raros a él le toco chocolate, vidrio, madera y maní, a ella por otro lado le toco metal, algodón, carne, y aparentemente rayo. Decidiendo que ya no querían torturar a sus lenguas pasaron a las empanadas de calabaza y ranas de chocolate.

-Cada rana viene con un cromo que son coleccionables, tiene agujeros para que los cosas en los libros de colección yo tengo a casi todos. Hay hasta cien cromos, yo solo tengo 87 ya casi término la colección.

Ansioso por saber quién le tocaría abrió la caja se comió la mitad de la rana y reviso, en ella había un sujeto de pelo corto morocho vestía una túnica blanca y en la parte baja decida su nombre "Falco Aesalon". Miro a Ali y le mostro el cromo. - ¿Quién es?

-Ese es Falco Aesalon el primer animago. - Viendo su mirada de desconcierto ella explico. - Un animago es un mago que se puede convertir en animal, Falco se convertía en halcón.

Eso si eran algo que esperaba le enseñen en Hogwarts, se imaginaba transformado en un león o un delfín para poder navegar por las profundidades.

Pronto entre cromos y empanadas de calabaza, que por cierto había obtenido a Newton Scamander, La Rara Wendelin y Lord Stoddard Withers, se hizo evidente por las advertencia que daba el silbatazo del maquinista y el aviso de una niña dientuda que paso por su compartimento que ya pronto llegarían a Hogwarts. Tuvo que esperar fuera a que Alizee terminara primero para luego cambiar lugares y poder vestirse, en ese momento por primera vez advirtió algo que le desagradaba del mundo mágico; las túnicas eran extremadamente incomodas, demasiado largas y flojas apenas podían caminar apropiadamente con ellas.

El tren se detuvo veinte minutos después, dejaron su equipaje en el tren como indico las vos que escucharon y junto a una gran multitud que peleaba por salir al oscuro anden en la noche. En la negrura se movió la luz de una lámpara a la que le siguió una grave vos. - Primer año, los de primer año por aquí. - Decía.

Cuando Alex se acercó vio a un gigantesco hombre tan alto que los de primer año solo le llegaban un poco más altos que rodilla, sorprendido se inclinó a Alizee a su lado y pregunto. - ¿Todos los magos adultos son así de altos? - Él ignoraba que el señor Mungst era de tamaño normal.

Ali lo miro. - No, debe de ser un mestizo con gigante u otra raza, el segundo de mi papa es un mestizo con ciclope y es más alto que él.

La perspectiva de hombres aún más grandes lo aterrorizo y emociono, recordaba algunos de sus libros en los que aparecían gigantes particular mente uno en el que un gigante de montaña peleaba con un dragón en el coliseo, se preguntó si aquí harían eso.

Siguieron al hombre gigante por un empinado y estrecho sendero. - En un segundo tendrán la primera visión de Hogwarts. - Anuncio. Justo al doblar esta curva.

Las exclamaciones de asombro vinieron de todos los alumnos, frente a ellos se cernía un gran lago negro que reflejaba la luna y las estrellas más allá de este alzaban un enorme castillo con muchas de torres y torreones, las ventanas brillaban espectacularmente su luz rebotaba en la piedra del castillo dando la ilusión de que resplandecía.

Se subieron a botes él y Alizee junto con otros dos chicos con los que no hablaron aun estupefactos con la belleza de Hogwarts. Pasaron por una cortina de hiedra que escondía un pasaje secreto en la parte delantera del risco bajo el colegio que conducía a un muelle subterráneo, de este salieron a un patio a la entrada del castillos de ahí a unos escalones de piedra terminando reunidos ante una gran puerta de roble. El hombre gigante llamo a la puerta y Alex podía sentir mariposas en el estómago por la emoción.

Ok, espero que les guste el inicio es un poco lento pero así me gusta. Si tienen dudas de la historia escriban y yo respondo.

Para aclarar de una, en Harry Potter se aclaro que los magos no pueden hacer aparecer comida de la nada y se me ocurrió que ese podría ser un factor económico en el mundo mágico y ya de paso justificar la influencia que tenían las grandes familias de sangre pura ya que en esta historia cada una controla el monopolio de un producto que no puede ser creado por la magia, el tema lo expandiré en un futuro capitulo.

Los mestizos y el campamento solo aparecerán hasta el segundo año.