Hoy por fin era el viernes de la tercera semana lo que significaba que este día era el indicado por la carta misteriosa para reunirse en el "Club de Aprendizaje Excepcional de la Magia", y no se mentiría a si mismo diciendo que estaba relajado o algo similar sino que estaba más nervioso de lo que podía recordar que estuvo en toda su vida, durante el desayuno se le hicieron revoltijos en el estómago por esos nervios, lo que lo llevo a no comer mucho y que causo su actual situación; estar considerando seriamente comerse las plantas de herbologia.

-El Asfódelo es de las plantas más básicas para la elaboración de pociones particularmente las que están relacionadas con la vigilia de una persona, sus raíces es en donde se concentra la magia. – Ese era el discurso de la profesora Sprout detallando las cualidades básicas de la planta, cuyos pétalos de su flor parecían comestibles. – La mejor forma para trasladarla es el uso de guantes hechos con el cuero de vaca así se evitara que pierda cualidades mágicas.

Un alumno de Hufflepuff levanto la mano, a lo que la profesora le indico que hable. – Muchas otras plantas con cualidades similares pueden utilizarse directamente sin convertirlas en ingredientes de pociones ¿Es igual con el Asfódelo?

-Muy buena pregunta, diez puntos para Hufflepuff, es importante recalcar que nunca, bajo ninguna circunstancia, deben dejar que esta planta entre en su sistema, ya sea si entra por alguna herida o si lo ingieren, sus efectos en su estado puro son impredecibles. – Advirtió seriamente la profesora.

Como si el estómago de Alex se burlase de él empezó a gruñir lo que le recordó su hambre, desesperado miro a su amigo en busca de ayuda. – Hey Boot. – Le susurro. - ¿Guardaste algo de comida del desayuno?

Su compañero lo miro ofendido. - ¿Te crees que soy como esos perros-gorila que siguen a Malfoy a todas parte? No, no tengo nada.

Alex se limitó a lamentarse con un pequeño gemido. – Me muero de hambre.

-Si tienes tanta hambre ve después de esta clase a las cocinas y pídeles a los elfos domésticos que te preparen algo.

Alex parpadeo dos veces. - ¿Elfos qué?


-Me estás diciendo que toda nuestra comida es preparada por elfos. – Pregunto a su amigo mientras pasaban por un pasillo que se encontraba bajo el gran salón.

-Bueno, sí, nadie, ni siquiera Dumbledore, puede crear comida de la nada, alguien la tiene que preparar. Yo no sabía de ellos hasta que escuche a unos Hufflepuff hablar de ellos, aparentemente su sala común está cerca de aquí y hablan mucho con ellos.

Alex no hablo, se quedó desconcertado por la idea de que los elfos, aquellos seres perfectos y hermosos de los que leyó tantas veces, trabajasen como cocineros en una escuela. – Si Talandriel me sirve un pastel de chocolate entonces este será el mejor lugar del mundo.

-¿Quién? – Pregunto Boot ajeno a aquel nombre.

-Talandriel, la del Señor de los Anillos. – Boot se mantuvo callado. - ¿Nunca has visto las películas?

-¿Debería?

-Te falta cultura. – Alex conoció la franquicia del Señor de los Anillos a una edad temprana con las películas, dichas obras le fascinaron tanto que años más tarde, cuando se hizo aficionado a la lectura, una de sus primeras compras fue el primer libro de la saga… desgraciadamente nunca lo termino y se quedó en su estantería acumulando polvo, la narrativa de Tolkien era demasiado pesada.

-Ya llegamos. – Su compañero lo saco de sus cavilaciones cuando se encontraron frente a una simple puerta de madera al final del pasillo.

Boot tomo le picaporte empujándola, dentro había una cocina extremadamente amplia con múltiples hornos a leña, mesadas de piedra liza y contenedores de madera donde presumiblemente gualdaban los alimentos crudos, todo ellos distibuido a lo largo de las cuatro paredes de la habitación.

-En que puede servirlos Tarbi hoy mis señores. – Aquella vos aguda venia de algún lugar a los pies de Alex, se inclinó para ver… una cosa, de piel arrugada, grandes orejas y nariz, y vestida con lo que parecía ser un saco de papas.

-Hola Tarbi, si no sería mucha molestia podrías traernos una bolsa de galletas, mi amigo aquí necesita comer. – Dijo Boot, parecía conocer a esta criatura.

Ahora que Alex se fijaba mejor habían otras criaturas como esta por toda la habitación apareciendo y desapareciendo con diferentes cubiertos y alimentos crudos o cosidos. - ¿Dónde están los elfos? – Pregunto a su amigo

-Estos son los elfos.

Alexander intento limpiarse los oídos pensando que había oído mal. – Perdona, me lo repites.

-Estos son los elfos domésticos. – Boot hablo lento y pausado como quien le habla a un niño de cinco años.

Eso no podía ser cierto, estas cosas no podían ser elfos, para empezar los elfos eran lindos y estos parecían una pasa arrugada, tendría que investigar más tarde, se negaba a reconocer que estaba frente a verdaderos elfos.

Tarbi volvió con ellos unos segundos después, apareciendo de la nada sosteniendo una bolsita que entrego a Alex. – Aquí tiene mi señor.

Alex se le quedo mirando hasta que Boot le dio un codazo. – Ah, sí, lo siento, gracias. – Tomo la Bolsa entre sus manos.

Saliendo de aquella cocina lo abordo su compañero. – ¿Qué te pasa? Fuiste muy grosero allá.

Dándose cuenta de su comportamiento se disculpó. – Lo siento no me di cuenta, es que… ¿Estás seguro de que esos eran elfo?

Boot lo miro como si fuese idiota. – Aunque no lo fueran eso no es excusa.

-Pero es que esos no son elfos, los elfos son hermosos y delicados… - Fue interrumpido.

-Basta, no sé qué te pasa pero te lo diré de forma llana y simple esos eran elfos, pregúntale a cualquiera y te responderán lo mismo, ahora solo estas actuando como un prejuicioso.

Sintiéndose como un tonto Alex se mantuvo callado mientras se dirigían a su siguiente clase.


-Hoy. – Empezó la profesora McGonagall. – Practicaremos la transfiguración con tamaños diferentes. – Detrás de ella, en su escritorio, había dos figurillas, una de cinco centímetros y otra de diez.

Alex estaba sentado junto a Boot, como era costumbre. – Esto será fácil. – Comento él.

-No estoy muy seguro, todos los libros de texto dicen que la transfiguración con volúmenes diferentes es un arte complicado. – Dijo Boot.

La profesora paso entre los bancos repartiendo dos figurillas por persona. – Estas figuras están hechas de cera así que no correrán ningún riesgo grabe si el hechizo sale mal.

Los dos amigos se miraron mutuamente, no eran lo suficientemente tontos como para creer que no podrían salir lastimados pero pensaban que la profesora estaba exagerando. Una vez tuvieron cada uno su par de figuras sacaron sus varitas y esperaron instrucciones.

-Como recordaran de nuestras primeras clases mientras mayor sea la diferencia entre el tamaño del objeto inicial y a lo que se le busca transformar, mayor será el esfuerzo y riesgo de que algo salga mal, así que por ahora solo intentaran aumentar la figura más pequeña hasta que se iguale a la más grande. Empiecen.

Alex observo las figurillas parecían cascanueces, lo más probable es que sean alguna decoración de navidad guardadas, se concentró en la diferencias de tamaño que era tan solo de cinco centímetros, muy poco. Confiado saco su varita e intento la transfiguración, no pasó nada pero no era problema eso ya había ocurrido, sin embargo tras siete intentos seguidos sin ningún otro resultado visible lo frustro.

Los otros alumnos estaban en situaciones similares, Boot a su lado no consiguió ningún resultado como el, unos niños a dos bancos detrás de él habían conseguido que la parte superior de la figurillas creciera mientras que la inferior quedo igual, otros consiguieron un resultado completamente opuesto al deseado y encogieron, parcialmente, la figura.

Alex que los observo con cuidado a todos respiro hondo y se calmó evitando que sus nervios lo superasen, movió su atención a la tarea en cuestión cerro los ojos e imagino al pequeño cascanueces crecer con esa imagen mental volvió a mover la varita tratando de realizar el hechizo… sin éxito.

Soltó un pequeño gruñido de frustración que fue notado por la profesora. – Recuerden tener paciencia, esta es la primera vez que intenta una magia avanzada, es normal que cueste mucho al principio. – A pesar de haberlo dicho de forma general para Alex era obvio que se dirigía a él y posiblemente a otros de sus compañeros.

En un último intento antes de que el tiempo de clase se termine Alex volvió a cerrar los ojos y esta vez lo intentó concentrarse con todas sus fuerzas, forzando su magia, metafóricamente hablando, para hacer su voluntad, formar al mundo a cambiar a sus caprichos... Y de pronto sintió pedazos de algo pegados a su cara, resulto que su figurilla había explotado.

-Comprenderá señor Wilson. – Dijo la profesora McGonagall mientras se acercaba. – Que forzarse a hacer un hechizo del que no tiene pleno dominio puede llegar a tener consecuencias mucho más peligrosas que la simple ineptitud. – Finalizo con un Reparo que extrajo los pesados de cera de su cara recreando al cascanueces de antes.

Entre todos los pensamientos que Alex tenía sobre aquel suceso, como sus reflexiones sobre el regaño de la profesora, se encontraba uno que agradecía que la figura no estuviera hecha de madera.


Primer periodo libre y se encontraba en la sala común de su casa en una de las sesiones del grupo de estudio, aunque no le estaba prestando atención a la conversación.

-Se podría decir que existen dos corrientes para la arquitectura mágica, una de ellas es la irreal, utilizadas por familias mágicas menores y la otra se denomina como real la cual la utilizan las familias mágicas más puristas y muchos mestizos y nacidos de muggles. – Como casi siempre Clearwater dirigía la sesión. – Se puede observar una contradicción en esta última ya que las familias de sangre pura más conservadoras reniegan de cualquier similitud con los Muggles ¿Alguno tiene idea de porque surge esta situación? – Dio paso al debate.

-Podría ser algo similar al arte, originalmente se crearon mansiones que imitaban a la arquitectura muggle en una forma de demostrar superioridad pero posteriormente se popularizo y se perdió el propósito inicial. – Dijo una chica de tercer año.

-Hmm, puede ser, sin embargo me parece curioso el cómo las familias de magos más pobre utilizan el irrealismo en sus vivienda mientras que las familias más ricas tienden al realismo, asumo que se debe a una simple cuestión económica, me explico; mientras que las estructuras irreales, pongamos de ejemplo al propio Hogwarts, solo se sostiene de pie gracias a la magia y por ende si el mago o bruja que hizo los hechizos para construirla muere entonces la magia que sostiene la estructura dejaría de existir a menos que se hubiera contratado a un encantador de metales, los cuales son muy caros. De la misma forma contratar a un arquitecto para construir una vivienda que no necesite de magia para sostenerse es igual o más cara ¿Llegue a explicarme bien? – Hablo un chico de cuarto.

-Es decir. – Empezó Padma. – Que las familias mágicas más pobre no pueden contratar a un encantador de metales o a un arquitecto crean sus viviendas con magia para reducir costos lo que les da una apariencia irreal, mientras que las familias más ricas pueden darse el lujo de gastar en uno o en el otro.

-Bien hecho, esas son hipótesis muy válidas, sin embargo ¿Que sucede con los mestizos y nacidos de muggle? – Los cuestiono Clearwater.

-Supongo que es solo por comodidad y cercanía al estilo de vida muggle que prefieren casas que se asemejen a las de ellos. – Infirió Boot.

Los demás participantes se mantuvieron en silencio indicando que estaban de acuerdo con la declaración de Boot. – Si eso es todo entonces continuaremos con las diferencias de ambas corrientes y su historia más reciente. – Le tomo unos segundos a Clearwater buscar entre las páginas del libro entre sus manos y comenzar a leer.

-¿Estas bien? Usualmente participas más. – Le pregunto Padma a Alex.

-No es nada, solo estoy pensando en algo. – Contesto.

-¿Sigues distraído con el tema de los elfos? – Inquirió Boot.

-¿Qué pasa con los elfos? – dijo Padma.

-No pasa nada con los elfos, estoy pensando en otra cosa. – Era cierto, Alex se encontraba pensando en el club al que iría en el segundo periodo libre, la duda y curiosidad lo carcomia.

-Está mintiendo, seguro es lo de los elfos. – Molesto Boot.

-¡Que no es el tema de los elfos! – Contesto Alex antes de darse cuenta que su amigo no lo decía con malas intenciones. – No es gracioso. – Agrego.

-Para mí sí. – Se rio Boot.


Nada cambio en defensas contra las artes oscuras, en realidad si cambio un poco, y es que el profesor Quirrell por fin dio una clase mínimamente interesante.

-L-La designación cab-ballo alado se le d-da a cualquier criatura que p-presente cualidades equinas c-con la adición de alas. S-su nivel de peligro varía entre las "XX" a las "XXXX". – Mientras hablaba se podía ver detrás de él una serie de imágenes, pinturas que flotaban, que representaban dichos animales.

A Alex le recordó a aquel caballo de la película de Disney sobre Hércules. - ¿Cómo Pegaso? – Pregunto en voz alta al profesor.

Quirrell parecía sorprendido de que uno de sus estudiantes le hiciera una pregunta. – B-Bueno, tenga en c-cuenta que las mitologías m-muggles se basan en las interacciones que estos t-tuvieron en el pasado con el m-mundo mágico y su falta d-de entendimiento de e-este. Como tal e-el caballo de la m-mitología p-puede referirse a m-muchas especies diferentes que los m-muggles no conocían.

Eso tenía sentido, después de todo no podía imaginar que los muggles pudiesen comprender la magia de verdad y en consecuencia creasen historias para darle explicación. Ignorando su sorpresa de que el profesor conociese algo de mitología Alex se planteó otra pregunta no muy relacionada con la clase actual, ¿Era posible que todas las mitologías muggle en realidad estuviesen basadas en las acciones de magos y brujas del pasado?

-C-Continuando, los c-caballos alados fueron el m-método de transporte más eficiente antes d-del pleno desarrollo de las escobas y d-diferentes métodos de a-aparición, pero su uso c-conllevaba m-mucha carga como el alimento y cuidado a-además del riesgo de s-ser atacado por ellos d-debido a esto se creó el hechizo "petrificus totales" c-como medida de precaución, les e-enseñare ese hechizo.

Eso fue sorprendente, en todo lo que llevaban de año Quirrell nunca les enseño nada que no pudieran averiguar ellos con una rápida leída a los libros de texto.

Con una ridícula cantidad de cuidado el profesor extrajo de una caja un sapo, por los gestos que hacía y el cómo retrocedió cuando lo coloco sobre su escritorio lo hacía parecer una bestia extremadamente peligrosa.

- Petrificus totales – Chillo el profesor Quirrell mientras apuntaba su varita al sapo que en segundos quedo con las extremidades pegadas al cuerpo de una forma que parecía poco natural. – C-como pudieron ver el m-movimiento de la varita es similar a un g-gancho horizontal.

A pesar de esperar a más indicaciones el profesor lo único que hizo fue pedirle a uno de los estudiantes que reparta un sapo a cada uno de los sus compañeros y espero a que los alumnos practicasen ellos mismos.

Alex observo el sapo frente a él, era obvio que estaba encantado de alguna forma para no escaparse y solo deambular por su escritorio.

Dada la falta de indicaciones de su profesor decidió sacar su libro de texto y buscar por sí mismo más información, lo encontró por la mitad del libro, en esta página se describía con exactitud los efectos del hechizo acompañado de una pequeña ilustración del exacto movimiento de la varita.

Primero practico la vocalización del conjuro, que era "pe-TRI-fi-cus to-TAH-lus", un poco más complicada a las anteriores de los diferentes hechizos que conocía, se trabo un par de veces en los primeros intentos pero luego de unos dos minutos logro la pronunciación correcta.

La siguiente parte seria el movimiento de la varita, era necesario practicarla antes de lanzar el hechizo, si seguía practicando por unos días podría crear la memoria muscular necesaria para poder realizar el movimiento sin concentrarse en este como hacían todos los estudiantes cuando practicaban un hechizo por primera vez.

Habiendo terminado los ejercicios básicos aparto el libro a un costado y miro a su futura victima que seguía andando en círculos por el escritorio. Cerro los ojos y visualizo la imagen del sapo que quería e hizo el encantamiento, el único efecto que tuvo fue que el animal parecía más rígido en sus movimientos, eso no tenía nada de malo y era de esperar ya que nadie lograba hacer un hechizo bien en su primer intento y ya le había pasado antes. Entes de poder continuar con los intentos Alex escucho un pequeño grito de victoria acompañado de un "SI" de felicidad, resultaba que a su izquierda un niño de Hufflepuff logro realizar el encantamiento con éxito.

Motivado aún más para superar a ese alumno de la otra casa volvió a centrarse en su objetivo, recordó las cuatro partes que conforman cualquier hechizo; movimiento, conjuro, concentración e intención, las tenía todas, repaso por última vez todas ellas para luego lanzar por segunda vez el encantamiento, cuando abrió los ojos observo a su sapo completamente rígido con las extremidades estiradas y pegadas a su cuerpo, sonrió orgulloso de su logro.

El profesor Quirrell no se molestó en darle puntos ni al niño de Hufflepuff ni a él por ser los primeros de su respectivas casas, por el resto de la hora Alex se dedicó a practicar una y otra vez el encantamiento sobre el pobre animal hasta que se dirigió a su próxima clase; encantamientos.


Ninguno de los alumnos le prestaba atención a la clase y se distraían jugando o charlando, si hubiera sido la clase de la profesora McGonagall o el profesor Snape a nadie se le pasaría por la cabeza siquiera esta situación pero esta era la clase del encantamiento la que tenía como profesor al considerado universalmente en Hogwarts por los alumnos como el docente más amable de todos; el profesor Flitwick.

No era raro este tipo de escenario ya que Flitwick siempre dejaba a sus alumnos dispersarse cuando no lograba que prestasen atención, así que de rato en rato cuando se paseaba por el aula vigilando a sus alumnos para asegurarse de que no hicieran anda malo y se una a las conversaciones.

-¿Estás seguro de esto? – Pregunto Terry.

-Tranquilo Boot me viste practicarlo con el escritorio hace dos minutos, estarás bien. – Dijo Alex que con una mano sostenía su varita y la otra estaba extendida y pedía el brazo de su amigo

-Si pero lo hiciste sobre cosas inertes, no sebes si lo puedes hacer bien en seres vivos. –Replico Terry que acuñaba su brazo sobre su pecho como si lo fueran a tomar por la fuerza de un momento a otro.

-Vamos ¿no quieres saber cómo se siente? Va a ser divertido. – Intento convencer a Boot con una sonrisa de confianza.

Terry entrecerró los ojos sospechoso. - ¿Si estas tan seguro de tus habilidades por qué no lo pruebas sobre ti mismo?

Ignorando la acusación de su amigo Alex intento una vez más. – Bien, no quería llegar a esto pero si me dejas hechizar tu brazo hare tu tarea de herbologia por una semana. – Ni un segundo después el antebrazo de Terry ya estaba posado en la mano de su amigo.

-Tengo plena confianza en ti, mi amigo. – Dijo de forma descarada.

Alex solo rio por lo bajo debido a las payasadas de Terry, apunto su varita al brazo de su amigo y pronuncio el conjuro "Spongify" luego soltó la extremidad.

-¿Funciono? – Pregunto Terry.

-Averigüémoslo. – Dijo Alex al momento que rápidamente volvía a tomar el brazo y lo doblaba sobre sí mismo. – Asquerosamente increíble.

Varios niños a su alrededor que observaron el espectáculo hicieron arcadas mientras que otros se reían. Terry por otro lado miraba en shock el como una parte de él se doblaba como goma.

-Ya suéltalo. – Pidió el hechizado a lo que Alex cumplió. Terry movió dudoso sus dedos para asegurarse que no tenía ningún daño.

Curioso Alex decidió encantar su propia extremidad para experimentar la mismas sensaciones que sentía su amigo, cundo doblo si brazo como hizo con el de Terry podía sentir como su hueso se doblaba y tocaba nervios que naturalmente no debería pero no dolía solo se sentía extremadamente incómodo. Tentativamente intenso doblar sus dedos en contra de las articulaciones y fue aún más incómodo pero de una forma insoportable, lo soltó rápidamente cuando sintió nauseas.

Terry que india sus dedos sobre su brazo encantado de repente so sobresalto. – ¡Tengo una idea! Hagamos vencidas de brazo. – Acto seguido se levantó se du asiento y se paró frente a Alex al otro lado del escritorio en posicioin.

-¿Y eso por qué? – A pesar de su cuestionamiento se puso en la misma pose que su amigo.

-Para experimentar, obvio. – Sostuvieron sus manos y las apretaron como si fueran pelotas anti-estrés. – Tres, dos, uno, YA.

En contra de las expectativas de ambos el unido resultado fue que sus extremidades se giraron y cruzaron entre sí.

-Esto es… decepcionante. – Dijo Terry apesadumbrado.

-Yo ni siquiera sé que esperaba. – Dijo Alex.


Estaba frente a la puerta del lugar de reunión, el que la carta misteriosa le había indicado, el salón 32-B, por un momento antes de entrar se cuestionó si sería seguro, si no sería una trampa de algún tipo, aun así decidió arriesgarse y abrió la puerta.

Por lo que vio no fue el único en recibir la carta, dentro había muchos niños de su edad y algunos uno o dos años mayores todos reunidos en diferentes grupos y discutiendo, parecían esperar a algo. En una esquina pudo observar a Alizee junto a dos chicos que no conocía.

Agradecido por ver una persona conocida decidió reunirse con ella, no quería hacer el ridículo parado en la entrada como un idiota.

-Alizee. – Se acercó. - ¿También recibiste la carta?

Cuando ella se dio la vuelta pareció sorprendida de verlo allí, su conmoción fue superada rápidamente. – Si, también me sorprende verte, una gran coincidencia ¿no?

El asintió a sus palabras, era una grata sorpresa estar reunidos ellos dos. Se giró para ver a los otros dos chicos con los que hablaba. – Kendrick Campbell. – Saludo el chico mayor, extendiendo la mano, era dos años mayor que Alex.

-Yvaine Campbell. – Continúo la niña un año menor. No le sorprendió que llevasen el mismo nombre, se notaba a leguas que eran hermanos.

-Son de Slytherin. – Le aclaro Alizee. – No hablamos hasta ahora, yo solo los conocía de vista.

-¿Todavía no ha empezado? – Cuestiono él.

-No. – Contesto la niña, Yvaine. – El chico de allá es que lleva más tiempo esperando y son unos veinte minutos. – Señalo a un grupito de cinco que tomaron asiento cerca de la puerta, no podía distinguir a quien se refería.

-Estoy empezando a pensar que esto no es más que una broma práctica. – Hablo Alizee

-Tal vez. – Contesto Kendrick. – Pero no pienso arriesgarme, prefiero sufrir una pequeña humillación a perderme esto si es real.

-¿Qué quieres decir? – Cuestiono Alex. – Aunque tuvieras la garantía de que este Club fuera real no tienes la seguridad de que sea "útil".

-Tal vez no. – Dijo Yvaine. – Pero entre que sea una broma e irnos contra que sea real y sea de utilidad nos quedamos con la segunda opción, la recompensa supera el riesgo. – Se notaba que los hermanos compartían una línea de pensamiento similar.

Cuando estaban por continuar su diatriba se escuchó un ruido proveniente de la plataforma elevada en el frente de la sala, allí parados donde hace unos segundos no había nadie estaban tres personas, en medio un chico de catorce flanqueado por otros dos de dieciséis.

El chico del medio, claramente el líder del trio, miro a cada uno de los presentes en la sala, su mirada parecía poder ver más de lo que todos mostraban como si pudiera leer sus pensamientos.

-Ahora que todos han llegado déjenme presentarme, soy Aaron Brown, y lo diré de una vez antes de que empiecen a ofenderse, mi edad no es sinónimo de falta de aptitudes, soy mucho más de lo que aparento.

Su declaración era deba a entender algo obvio para Alex y muchos otros en la sala pero aun así era bueno disipar cualquier duda de la minoría. Si es que pudo transportarse en medio de la sala o es que siempre estuvo allí pero invisible, él no lo sabía pero cualquiera que sea de las dos situaciones ambas deban a entender que el chico era poderoso.

Las luces de la sala se atenuaron hasta dejarla en penumbra. – Voy a empezar con una pregunta y les daré tiempo para que piensen en ella; ¿Qué creen que pasa una vez que vuelvan a casa en el verano o en unos años cuando terminen Hogwarts?

Alex no entendía a que venía eso o en que se relacionaba con esta reunión pero sabía que sus dudas serian aclaradas así que espero pacientemente.

Luego de un minuto de silencio el anfitrión continúo. – No pasara nada. – Esto confundió a los presentes. – Seguramente están confundidos, déjenme explicarles: Cuando vuelvan a sus casas en el verano no se les permitirá hacer magia, los vigilaran veinticuatro horas siete días a la semana, y cuando cometan la mínima infracción se les acusara y puede que se les prohíba volver a el colegio, con un sistema judicial tan ineficiente como es el de los magos no se tiene garantía de que si la situación los obligo a hacer cualquier tipo de magia sean tratados justamente.

Alex considero la situación que le presentaban, era cierto que el gobierno mágico ingles tenía muchas vallas según Alizee pero aun con todo eso no lo afectaba ya que volvería a Estados Unidos y allí las leyes eran diferente.

Como si hubiera leído sus pensamientos Aaron hablo. – Puede que algunos que vengan de otros países piensen que estarán a salvo de esto pero la verdad es que no, tomen de ejemplo a Norte América donde las restricciones son aún mayores a tal punto de que no pueden llevar varita hasta graduarse. Yo les pregunto ¿De qué sirve aprender magia si no la van a usar?

Esto llamo la atención de muchos ignorantes de la vida fuera del colegio que deseaban usar magia libremente, Alex en particular se horrorizo por la perspectiva de perder su varita y no poder usar todo lo que aprendería en Hogwarts.

El anfitrión pareció feliz de escuchar los murmullos del salón y de haber captado el interés de todos. –Peor aún, cuando se gradúen su uso de la magia esta aun restringido; ciertos hechizos o pociones estarán terminantemente prohibidos o incluso si aprenden la Animagia se les obligara a registrarse como si fueran criminales. ¡¿No les parece injusto?! ¡¿No les parece que esas son actitudes totalitaristas?!

La habitación se volvió más ruidosa con las exclamaciones de apoyo y aprobación que lanzaban los presentes.

Aaron levanto las manos pidiendo silencio. – Incluso ahora pasa algo similar. – De sus palmas surgieron luces que se extendían por el salón en forma de esferas al mismo tiempo que se oscurecía el ambiente y todos notaron un detalle importante; no estaba usando varita.

-Esto no se los enseñaran nunca, al igual que tampoco les enseñaran mucha de la magia que hay en los libros y de hecho ocultan mucha bajo llave para que nadie la use. ¿Sabe porque? – Se quedó callado para asegurarse de que todos procesen lo que estaba diciendo. – Porque creen que ellos tienen el derecho de determinar qué es lo que debemos aprender y que no, que magias podemos hacer y cuáles no, el donde y cuando podemos hacerlas.

Su voz fue tan potente que resonó por toda la habitación, llegando a los oídos de todos y abriendo sus mentes a una situación en la que nunca habían pensado.

-Por supuesto muchos ya estarán pensando: ese discurso fue muy lindo pero no podemos desobedecer, si hacemos lo contrario nos castigan o si desobedecemos la ley nos condenan. Eso es aún más indignante, el que castiguen a alguien por usar una parte de sí mismo, la magia no es como un arma o auto de los que hay leyes que regulan su uso, la magia es una parte inherente de nosotros como la capacidad de dibujar o cantar, y ellos pretenden el controlar esa parte de nosotros. – Respiro por unos segundos para calmarse de la emoción de la conversación. – Volviendo a la cuestión; no podemos desobedecer o nos condenan ¿Cómo se puede cambiar esto?

Alex escuchaba atentamente, los ojos muy abiertos, asombrado, aquellas palabras, esas simples palabras dadas por un chico de catorce años, se hundieron en su mente, lo embargo un sentimiento que no supo expresar y un deseo de escuchar a aquel chico en busca de más.

-Con conocimiento e influencia, por supuesto, pero para llegar a eso uno se tiene que asegurar de no poder ser coaccionado ni por la ley, ni por alguien más poderoso que quiera imponerse a uno. – Junto las palmas de sus manos y de ellas un humo gris empezó a surgir. – Yo les enseñare esto y mucho más. – Sus palmas se abrieron y entre ellas surgió una carabera oscura y tétrica. – Verdadera magia. – Concluyo.


Acá termina, tarde un poquita ya que me estaba terminando de leer Calamity de Brandon Sanderson (Quien lo conozca entenderá), además de que perdí una el archivo (otra vez) y se quedó por la me daba paja reescribir desde la mitad del cap.

La parte de los elfos fue una burla a la raza y estereotipo de estos; ¡LOS ODIO CON TODA MI ALMA!

La lección de Quirrell de los caballos alados es real, no la parte de que se creo Petrificus totalus sino el hecho de que son una categoría en la wiki y de esta forma justifico que Hermione conozca el hechizo en el primer libro, Harry y Ron no lo recuerdan ya que según yo no le prestarían atención a Quirrell durante todo el año o al menos hasta que creyeron que se estaba enfrentando a Snape.

El tema de la arquitectura es completamente invención mía para aumentar el mundo de Harry Potter, hice lo mismo con la historia del arte magia y los magos grices, si quieren aportar con una idea a este tema pueden comentarla y yo lo agregare a un cap y al final daré el crédito a quien le corresponda.

Espero que les guste y también espero haber hecho bien las escenas dramáticas del final.

Como siempre comente si quieren y pido cualquier crítica, aunque ya no sé porque pido esto ya que nadie lo hace.

Chau.