¡Hola! Al final de mi fic de "Programa de manejo de la ira", les dije que tenía planeado publicar una serie de drabbles-shots GrimmHime (Rated M por limes y lemons explícitos), y pues aquí está. Espero que los disfruten todos, a mí me encantaron.
Quise hacer algo diferente y especial ya que este es mi OTP de mi anime favorito. Y pues, nada, los dejo que lean y espero se animen a dejarme un review para saber qué piensan.
La imagen de portada no es mía.
Los personajes de Bleach no me pertenecen, son propiedad de Tite Kubo.
EL GATO Y EL RATÓN
Después de lo que le parecieron horas escapando de su perseguidor, Orihime se encontraba corriendo por el pasillo que llevaba a los baños de la escuela. Entró al de mujeres y se encerró en uno de los cubículos, aunque el lugar no era exactamente una fortaleza. No haría falta más que una patada con la fuerza suficiente y sería su perdición, pero mientras tanto, se tomó unos segundos para analizar la situación.
Ahí estaba una vez más, huyendo de Grimmjow Jaggerjaquez.
Por favor, que no me encuentre, pensó Orihime cuando escuchó pasos afuera de los baños. Contuvo la respiración y se quedó muy quieta, sabiendo que probablemente Grimmjow ya sabía en dónde estaba y sólo estaba esperando el momento oportuno para atacar, prolongando lo inevitable.
ꟷSé que estás ahí, cariño ꟷcanturreó Grimmjow a través de la puerta.
El interior de Orihime se retorció en respuesta. No le había dicho más que unas cuantas palabras, pero eso había bastado para que un escalofrío recorriera su espalda.
ꟷPor favor ꟷrogó Orihime con un hilo de vozꟷ. Sólo déjame ir a casa. Esto ya no es divertido.
ꟷ¿Lo era antes?
–No…
ꟷAbre la puerta ꟷordenó Grimmjow; su voz juguetona se había esfumado.
Orihime no respondió. Sus ojos se movían por todos lados, buscando una vía de escape. Un ducto de ventilación, alguna ventana. Pero para eso primero tenía que salir del cubículo. Tal vez si se quedaba ahí el tiempo suficiente, Grimmjow se enfadaría y la dejaría tranquila, pero no apostaba mucho por esa opción.
Antes de que pudiera pensar en algo más, una súbita patada le dio de lleno a la puerta y la hizo temblar hasta las bisagras. Orihime ahogó un grito con ambas manos y retrocedió hasta la pared. Podía ver las botas negras de Grimmjow por la rendija de abajo. Estaba dentro del baño, y en poco tiempo estaría dentro del cubículo también, reclamando lo que creía que le pertenecía.
ꟷ¡Detente! ꟷgritó Orihime.
Otra patada, esta vez más fuerte. La puerta cimbró y Orihime se subió a la taza del baño en un intento desesperado de poner más distancia entre ella y su perseguidor.
ꟷY el lobo feroz sopló ꟷGrimmjow lanzó otra patada con renovada fuerzaꟷ, y sopló ꟷotra patadaꟷ, y sopló hasta derribar la casa de los tres cerditos.
El tiempo apremiaba, y la puerta no resistiría otra serie de patadas como aquellas. Orihime bajó de la taza sin hacer ruido y se escabulló por la parte de abajo hasta el cubículo de al lado. Siguió arrastrándose hasta llegar al último, estremeciéndose cada que escuchaba la patada en la puerta. Finalmente se puso de pie, tomó una profunda inhalación y abriendo la puerta de golpe salió corriendo de los baños.
ꟷMuy astuta, muñeca. Me encanta. ¡Sólo haces esto más interesante! ꟷgritó Grimmjow, sabiendo que la pelirroja lo había escuchado fuerte y claro.
Orihime iba corriendo nuevamente por el pasillo cuando sonó el timbre de salida. Las puertas de los salones a los lados se abrieron y los estudiantes empezaron a salir rumbo a sus casilleros. Orihime aprovechó la concurrencia para mezclarse con ellos y escapar, pero primero tenía que recoger sus cosas. Disminuyó el ritmo para no llamar la atención y se encaminó a las escaleras que llevaban al segundo piso. Sacó su mochila, guardó apresuradamente los libros y sus pertenencias y volteó a ambos lados para asegurarse de que nadie la estaba siguiendo. El último grupo de estudiantes iba bajando las escaleras cuando Orihime se acercó lo más que pudo a ellos.
Estoy salvada, pensó. Mañana tal vez no tenga tanta suerte.
Y antes de que diera vuelta en el corredor para salir de la escuela, una mano le tapó la boca y la jaló hacia atrás. La puerta del salón de química se abrió y fue arrojada dentro. Orihime abrió mucho los ojos al darse cuenta de que era Grimmjow quien estaba frente a ella. ¿Cómo se las había arreglado para seguirla hasta ahí? No lo sabía, pero ya no importaba.
ꟷ¿Qué…?
Grimmjow se acercó a ella nuevamente y le tapó la boca antes de que pudiera formular la pregunta. Orihime escuchó pasos y risas afuera del salón y supo que eran los últimos estudiantes abandonando la escuela. Cuando dejaron de oírlos, Grimmjow la soltó y sonrió de lado.
Orihime retrocedió lo más que pudo hasta la puerta y con la mano a la espalda empezó a buscar el picaporte para escapar. Grimmjow fue más rápido y apoyó la mano justo al lado de su cabeza para evitar que la abriera.
ꟷDebo admitir que hoy me divertí más que los otros días ꟷexclamó Grimmjow sin dejar de sonreírꟷ. Fuiste más rápida que de costumbre. A esto le llamo yo un verdadero juego del gato y el ratón.
ꟷ¿Qué es lo que quieres? ꟷpreguntó Orihime haciendo acopio de toda su valentía para encararlo.
ꟷYa sabes lo que quiero.
Grimmjow le puso un mechón de pelo detrás de la oreja y se inclinó hasta que sus rostros estaban prácticamente a unos cuantos centímetros. El corazón de Orihime latía con fuerza, amenazando con saltar de su pecho en cualquier momento. Quería correr, pero sus piernas no le respondían. Estaba paralizada de pies a cabeza, a la espera del siguiente movimiento de Grimmjow.
ꟷPor favor ꟷsuplicó una vez másꟷ. Déjame ir.
ꟷEres adorable cuando suplicas, pero prefiero mil veces que te resistas ꟷdijo Grimmjow.
Orihime no respondió. Ahí estaba la premisa, de nada le servía correr, pues Grimmjow la alcanzaría tarde o temprano, de nada le servía esconderse, pues él iba a encontrarla en cualquier lugar, y de nada le servía resistirse, pues no hacía más que participar en aquel retorcido juego.
Suspiró derrotada y desvió la mirada con resignación. A esas alturas ya no le importaba lo que Grimmjow hiciera con ella. De todas formas no había manera de cambiar el resultado.
Grimmjow entendió que Orihime estaba cediendo y aprovechó el momento para acercarse más a ella. Su mano derecha bajó de la puerta hasta el cuello de la chica y lo acarició con suavidad, disfrutando la sensación de su piel de porcelana y los latidos contra la yema de sus dedos. Orihime tenía los ojos cerrados y la cabeza ladeada, lo cual era como darle acceso ilimitado a su cuerpo. Los labios de Grimmjow rozaron el lóbulo de su oreja y bajaron lentamente hasta su cuello. Con la otra mano desabrochó los dos primeros botones de su camisa y siguió su camino hasta su clavícula.
Orihime había pasado de no sentir las piernas a sentirlas de gelatina. El toque de Grimmjow era tan delicado que parecía un sueño. El deseo se estaba acumulando en su interior, luchando para salir pero renuente a mostrarle esa faceta suya a Grimmjow.
No podía negar que era placentero una vez que se resignaba. Grimmjow se las arreglaba cada vez para hacerla sentir de un modo que nunca antes había experimentado, y siempre la dejaba con ganas de llegar a algo más. En los últimos encuentros no había pasado de besos en su cuello y clavícula hasta el borde de sus pechos, caricias por encima de la ropa y entre sus piernas. Un gemido escapó de sus labios y abrió los ojos de golpe cuando Grimmjow se separó de ella.
La veía entre divertido y curioso, con una sonrisa extraña en el rostro. Orihime tragó saliva, pero no pudo formular la pregunta que surgió en su mente.
ꟷLo divertido de este juego es perseguirte y acorralarte ꟷdijo Grimmjow a modo de explicación sobre por qué se había detenidoꟷ. No tiene sentido si te dejas atrapar tan fácilmente.
Y tan pronto como terminó de hablar, movió a Orihime de la puerta y salió del salón.
ꟷLo intentaremos de nuevo mañana, preciosa, y esta vez quiero que corras como si en verdad quisieras escapar.
