Se había hecho adicta a la serie, a pesar que al principio la encontraba demasiado azucarada. Dejaba el libro abajo para poder seguirla correctamente. Tras algunos capítulos, más concretamente donde ella cae desde el techo del edificio, la esperaba atentamente. Soul la había empezado a ver por la recomendación de una de sus amigas en línea, pero se dio cuenta la atención que Maka ponía cuando la sintió carcajearse mirando la pantalla en vez de su libro, así que fue uno mas de sus momentos compartidos.

Acabó la primera temporada, y dieron inmediatamente la segunda. Ahora ella preparaba incluso snacks para el momento de sentarse frente a la pantalla a ver Kamisama Hayimemashite. Cuando acabó la segunda, ya había leído que había ovas, pero no estaba segura si los transmitirían por TV, y resultó que no. Soul fue a tienda, pero al final la terminaron viendo un su computador, pues hubo que descargarla subtitulada. No estaba disponible legalmente.

Algunas veces la conversaron, comparando las actitudes de sus amigos y de los personajes en los ratos libres de la escuela, esperando la llamada a su turno en los entrenamientos. Era ya medidados de Octubre, cuando en una clase de Stein, Maka parecía extremadamente distraída.

-Soul, creo que ya sé de qué podemos disfrazarnos para la fiesta de Haloween.

-¿Eh? –Llevaban mas de un mes tratando de ponerse de acuerdo en el tema. Se levantó del charco de saliva de su pupitre, limpiándoselo. -¿De qué?

-De Tomoe. Te pareces.

Soul aguantó una risa -¿Me estas llamando zorro?

-Tu pelo es blanco. Yo puedo modificar un uniforme de la escuela, y podemos armar tu traje con unas guías que vi en internet. Te ayudo a coserlo. –Se dio vuelta a seguir oyendo al profesor.

-Me parece una buena idea. Vi que había orejas de colores en la tienda de disfraces. Aparte eres tan malhumorada y pecho plano como Minami.

-Nanami.

-Eso, lo que sea. –Dejaron pasar un rato, porque el profesor estaba mirándolos un poco molesto.

-Oh, genial… ¿Entonces aceptas?

-Pero… habrá que sellar el pacto.

-¿Pacto?

-Sí. –Se le escapó una sonrisa maliciosa. Ella supo que estaría bromeando. –O como se llame cuando él se vuelve un familiar.

-Ahh… -llevó el lápiz a sus labios. Si él podía ser provocador a su modo, tal vez ella también. Después de todo, era lo que Nanami hacía. –Tú dices un beso, ¿verdad?.

-Yo solo digo que hay que hacer bien el personaje. –dijo encogiéndose de hombros, pero el tono sonrosado de sus mejillas acusaba la pérdida de su habitual desinterés y calma. Ella lo miró y soltó una de sus risitas. -¿Qué?

-Bueno… me convenciste… habrá que hacerlo. –suspiró como resignada.

Soul la miró con sorpresa, serio primero, luego ella volteó hacia Stein. No pudo evitar sonreir con dulzura esta vez, y felicidad. Se refregó las manos y finjió poner atención en clases.

Cuando caminaron hacia el comedor, con el grupo de amigos, Tsubaki le preguntó de qué habían hablado durante la clase. Era notorio porque ella nunca parecía distraerse. Liz la miró también, notando que estaban apartándolos. Ya conocía esa táctica de sus amigas.

-Es que nos pusimos de acuerdo sobre halloween este año. Una frase de Stein me inspiró.

-Oh. –dijeron las dos al unísono, algo decepcionadas tal vez. La sonrisa de Soul de ese momento y las miradas coquetas de Maka no se condecían con eso.

-¿Y de qué van? –preguntó Tsubaki, tomando una bandeja de la cafetería.

-Uhm… pues será sorpresa. Igual no es algo tan difícil.

-Haa con misterios la princesa –se rió Liz. –Danos una pista, de comic, de monstruos… ya sé. ¡Sharknado!

Se rieron las tres.

-Nada de eso, un anime.

-¿De Cartoons?

-Noo, anime –repitió Tsubaki. –nada que ver con esos horrendos monos que hacen aquí. Si quieres te puedo ayudar.

-tendría que hablarlo con Soul, pero creo que podrías ayudarnos. ¿Ustedes ya decidieron?

-Pues… iré de Kill Bill y lo vestiré de Bill.

-¡Buenisimo!

-Él no lo sabe.

Rieron mientras se acercaron a la mesa donde ya las esperaban los chicos.

-¿De qué hablan? Preguntó Soul, atento como siempre a su técnico.

-Halloween, de lo que todos hablan en esta escuela. –Liz tomó asiento. –parece que ustedes tienen un proyecto secreto, pero supongo que iremos todos juntos, ¿verdad? O avísenme y me busco una cita.

El silencio de los siete fue muy incómodo en ese momento. Ella fue la única en llevarse la comida a la boca, sin despegar los ojos de su plato. Maka iba a contestarle cuando la mano de Tsubaki rozó la suya, con un leve gesto de negación, así que tomó un poco de comida en su tenedor e imitó a Liz.

Las clases de la tarde eran soporíferas, sin embargo Maka solía soportarlas sin problema gracias a la ayuda de un café que Soul siempre le daba tras almorzar. Pero ese día, Black lo había llevado a otro sitio, llegando ambos tarde a clases, obviamente Soul sin el café. A lo que Maka apenas sobrevivió cabeceando. Al salir, tenía un dolor de cabeza leve, había alcanzado a preguntar a Soul cual de las versiones quería mientras estaba en clases, a lo que él respondió que fueran al centro.

Estacionaron la moto y caminaron un rato hasta llegar a una tienda de manga. Ahí, Soul compró una guía de personajes, para caminar a una cafetería donde pidieron un café frio para ella, lo que mejoró su humor notablemente. No era sólo que la conociera mucho, es que la había hecho adicta al café y al chocolate. Se ayudaba de eso para controlar un poco las hormonas. Lo volvía loco cuando ovulaba, era cuando solía llevarle un pie con esencias que enmascaraba esa realidad que llevaba sólo un par de meses, varias búsquedas de internet le habían ayudado con eso.

Se preguntaba cómo lo hacía Tomoe.

Eligieron juntos el traje, para caminar ahora a buscar la tela. En el catálogo de uniformes de la escuela había uno modificable, que recogerían al día siguiente.

Tsubaki fue de gran ayuda marcando el área a cortar, y la línea por donde coser, con sólo tomar las medidas de Soul y saber el nombre del traje ceremonial que querían pudo armarlo. Se les vio cosiendo en los pasillos de Shibusen esa semana. Soul no volvió a olvidar su café, ella cocinó todos los días la cena.

Los últimos días se vio a gran cantidad de alumnos en la misma tarea, el baile de Halloween era el máximo evento social. No habían vuelto a hablar sobre el contrato, pero ambos estaban tranquilos, incluso no se pelearon como siempre. Faltando sólo dos días, estaban aún enfrascados en esta tarea en el living de su casa.

-Soul… -Ella no se detuvo en su tarea de coser, él desvió un poco la vista, pero al verla continuar, sólo habló.

-Dime.

-Cuando hagamos el pacto, finalmente –no pudo evitar sonreir- ¿Tendré voz de mando?

Soul sonrió, sin poder evitar sonrojarse levemente. Continuó moviendo sus manos, que empezaron a temblar, su expresión totalmente fuera de control. Luchó por no salir corriendo, por detener el impulso de cubrirse la cara. Ella soltó una de esas risitas, sabiendo el efecto que estaba teniendo al ver que pasaban los segundos y él no venía con una respuesta inteligente.

-Maka, creo que eso ya lo tienes.

-No lo creo, nunca me haces caso.

-¿Y qué estamos haciendo ahora? –sostuvo la tela en alto. Ella levantó una ceja, dejando de coser. –Dije que iría donde tú vayas. ¿Qué mas necesitas?

-Tienes razón. Creo que acabo de terminar mi parte… iré a ponerme el traje. Termina tu parte para probar cómo te queda.

-¿Ensayo general?

-Sí.

-¿Usarás tu pelo o peluca? –Le preguntó antes de cortar el hilo y empezar a desvestirse donde estaba, en medio del living.

-Pensaba sólo mi pelo… sería difícil conseguir una peluca a estas alturas –Gritó desde su cuarto. Demoró lo mismo que Soul en ponerse el traje. Salió de su cuarto y se dio una vuelta frente a él, logrando dos pulgares arriba. Fue su turno de soltar una risita nerviosa, y darse una vuelta para que ella evaluara. Ella se acercó, tomó el cintillo que reposaba aún en su bolsa, sacándolo, y acomodándolo sobre el cabello suave de Soul. Se quedó mas tiempo del necesario en esta tarea, lo suficiente para asfixiarlo con el aroma a mazanilla de su pelo, y ese suave perfume que usaba cada día, mezclado con el olor de su cuerpo. Él mantuvo inclinada su cabeza para ello, apoyándose levemente en el brazo del sofá.

-listo –le soltó ella. Él la miró, volcando sus pupilas muy cerca. Llegó a ella la tibieza de su respiración. Sus manos bajaron al cuello de su traje, y lo tiró suavemente hacia ella, casi tropezando sus labios en un roce suave que sólo duró unos segundos. La cantidad de sensaciones que desató en ambos, sin embargo, fue infinita. Se sintió como luz para ella, que descendió hacia su vientre, envolviéndola. Para él, en cambio, fue electricidad con un breve sonido. Claramente, no fue suficiente para ambos, repitiéndolo una y otra vez hasta engancharse en uno mas largo, y menos contenido, con un Soul aferrado a su cintura.

Él fue quien retrocedió, con dolor, con reticencia, porque sabía que ella no estaba lista, que era muy impulsiva, que él era el adulto ahí. No sabía sin embargo cómo explicárselo sin dañarla.

-Soul, creo que es hora de ir a dormir.

-De hecho –miró su reloj de pared –ya es medianoche. Y mañana tenemos clases.