Maka siempre le desobedecía, para luego culparlo de sus propios errores. Eso es lo que decía los primeros años, ante la pregunta "qué odias mas de ser un arma". Luego fue "Volver con ella en la espalda", especialmente después del despertar del Kishin, o el libro de Eibon, porque significaba que ella estaba tan herida o inconsiente que no podía caminar por sí sola.

Pero al menos esas veces había sido un enemigo externo y no uno interno el que batallaba, ahora en realidad no sabía muy bien qué podía hacer.

Había sido una misión relativamente fácil, pero en el vuelo de regreso al motel ella apenas podía sostenerse. Se había empapado en la lucha, peleado con la ropa mojada y luego, al volver, un viento helado la había dejado en un estado lamentable. Mientras la hizo bañarse en agua caliente, y dado un café, llamó para avisar tanto de la batalla como el inconveniente. Se metió a la cama con una Maka que temblaba casi incontrolablemente. Las expectativas que hubiesen podido tener sobre compartir una cama, especialmente tras empezar a besarse –Soul le decía besuquearse, o cualquier verbo que estuviera a mano- se habían esfumado en la preocupación de mantener su cuerpo caliente, incluso si esto significaba estar ambos desnudos. Su cuerpo no acusó aviso de excitación, bueno, no a los niveles que una cosa así en otro momento podría haber surgido.

Lograron volar de vuelta a Death City, los recibió Stein en el mismo aeropuerto para chequearla. La había visto un médico en el aeropuerto, para darles el visto bueno al vuelo, pero no era lo mismo con chicos muerte. La declaró resfriada, con una bolsa de medicinas y horario de las mismas.

Tsubaki llamó bastante asustada, preguntando si podía hacer algo. La verdad es que ella no estaba comiendo, pero tenerle algunas sopas ayudaría. Cuando llegó junto a Blackstar, le pidieron que mantuviera baja la voz para no despertarla. Soul encontró raro que se quedara tranquilo, aunque echaba miradas a la puerta abierta del cuarto de Maka mientras él y Tsubaki cocinaban algunas sopas para ella. De hecho, notó ciertos toques, cierta complicidad adicional en sus amigos, sobretodo en que Blackstar no le estaba molestando con que estuviera tan preocupado de la "coleta sin telas". Trató de hacerla tomar un poco de caldo tibio tras dejarlos en la puerta. No era la primera vez que le daba de comer así.

Si bien él lo consideraba una de las tareas de un arma, durante la clase dedicada solo a ellos solían reírse o sorprenderse, reclamándole que la consentía demasiado. Otras veces, sin embargo, era preguntarle sobre cómo ella lo soportaba. Lo cierto es que pasaban su tiempo libre también juntos, con los años aumentándolo. Verla así, adolorida, afiebrada, era molesto, pero al menos ahora dormía tranquila. Fue a por su videojuego portátil y se instaló a su lado.

Al cabo de un día, ya había pasado el marco previsto para que la fiebre bajara. Parecía que el paracetamol no le hacía efecto. Ella jadeaba levemente, pero estaba despierta cuando le pidió revisar el sobre de medicamentos con instrucciones, para ver si había un pump- algo que la sacara rápidamente de su miseria, y fue cuando aparecieron los supositorios.

Soul creyó que moriría a maka-chops si lo mencionaba, pero ella fue quien estiró la mano, los tomó y dijo "Soul, por favor…"

-No me pedirás que…

-¿Quieres que llamemos a Stein?

Le tomó unos segundos pensarlo, de calmarse nada. Su corazón latía a mil por hora. Dentro de la bolsa también venía lubricante, tampoco era posible llamar a Tsubaki o Liz, las únicas quienes confiaba como para siquiera pensarlo.

-No… es sólo que… me supera.

-Por favor… me lo pondría yo sola, pero me siento demasiado mal. Haré lo que sea para compensarlo.

Esta frase fue peor, lo atravesó desde la coronilla hasta su pene, que resultó tremendamente erecto.

-no es eso, no me da asco… no pienses eso de mi… es que… creo que me matarás a maka-chops luego.

-prometo que no lo haré

-Tendré que masturbarme luego de esto. ¿entiendes? Te deseo y esto me supera.

-Tengo miedo que esto mate tu deseo por mi.

-¿Estás loca? Soy un chico. Un hombre.

Ella suspiró y se acomodó boca abajo. –Esto es demasiado vergonzoso para mi. No sé si podré mirarte la cara luego de esto, pero… sentirme así una semana es mucho. –gimoteó de forma que Soul la sabía miserable. Tomó aire, lo botó.

-Arreglate. Acomoda tu ropa como te parezca necesario. Iré a lavarme las manos.

Al volver, Soul estaba mas tranquilo. Ella estaba con el pantalón del pijama por las rodillas, su calzón bajado igual, pero con una de las sábanas doblada, tapando sólo sus nalgas. El resto de frazadas, a un lado. Una almohada bajo las caderas, la otra estaba firmemente entre los delgados brazos de la rubia. Se sintió conmovido por la entrega inmediata, la confianza de ella.

-Ok, terminemos con esto rápido. Te sentirás bien muy luego. –decidido, abrió el envase del lubricante, y movió la sábana para dejar caer el contenido en el lugar. Ella juntó los pies, respirando fuerte. –Necesitaré que te relajes. –Sus orejas y hombros estaban rojos, su musculatura entera temblaba. Abrió el segundo envase, sacó el dispositivo y dudó un poco antes de tocarla. –Ahora voy a tocarte, por favor, tranquila.

Igual saltó con el primero roce. Él esparció lubricante en su entrada con su mano izquierda, abriéndola un poco, tratando de concentrarse en ella y no gozar con sus reacciones. La mano derecha sostenía el supositorio, que untó en un poco mas de lub. La abrió un poco mas, sorprendido ante su afiebrada excitación repentina, y logró que entrara a la mitad de una sola vez. Entonces ella reaccionó cerrándose, a la vez que soltó un gemido. Él lo movió en círculo, la sintió respirar hondo y girar un poco su cadera hacia arriba, enganchando los dedos de los pies en el colchón. Empujó un poco mas fuerte, logrando que entrara totalmente. Ella dejó caer la cadera contra la almohada, seguía gimiendo, él sostuvo su dedo un poco mas para luego cerciorarse que había entrado completamente.

-Listo, está dentro.

-Esto es tan vergonzoso.

-Te diré algo para quitarte esa vergüenza, ahora iré a masturbarme, y luego tomarás sopa, ¿Bueno? Se puso de pie para ir a su cuarto, o al baño, cuando fue detenido por una mano.

-Está bien… puedes hacerlo aquí.

Soul, por segunda vez ese día, creyó que iba a morirse. –¿Hablas.. en serio?

-Tú viste mi… quiero verte para quedar a mano. Ella se subió su ropa rapidamente. El se puso de rodillas al lado de la cama. Su rostro sonrojado a causa de la fiebre y el deseo lo tenía loco. In pensarlo, tomó su pene y empezó a bombear, sin soltar su mirada.

-¿Así Maka? –su voz rota de deseo temblaba.

-déjame ver. -Él se subió a la cama, incómodo, pero a punto ya. Ella se acomodó con una rodilla flectada, ambos brazos sobre su cabeza. Ella miró el pene, sin intención de tocarlo.

-Muestrame mas, también quiero ver –jadeó. Ella levantó su camiseta, de a poco, hasta mostrarle sus pezones erectos. –Tócate. –entonces, una de sus manos bajó a su entrepierna, rozando por fuera su clítoris. Gimió y se revolvió en la cama, también estaba muy cerca. Pareció cantar cuando llegó al orgasmo, cerró los ojos y disfrutó cuando sintió el caliente líquido que llegó a sus pechos en varias ráfagas, junto con los gruñidos y gemidos que salieron de Soul. Lo vio, blanco y espeso sobre su piel afiebrada, vio cómo su compañero, su arma, se desplomaba aliviado y feliz sobre su cama. Jadearon, frente contra frente, un beso húmedo, tratando de recomponerse un rato. Ella se durmió poco después, dejando al chico la tarea de limpiarla.

No volvieron a mencionarlo.