BlackStar conversaba con Kid de la misión y de cómo les había ido. Habían sido tres semanas que no se habían visto, compartiendo las primeras dos con otro grupo de spartoi y la última a solas, tratando de poner en práctica las nuevas técnicas. Las chicas, por su parte, se habían alejado y compartían aparte. Soul y Maka llegaron por su parte a la pensión, un lugar que los cobijaría un par de días, donde recibirían las clases de otro instructor antes de partir en una especie de campamento redada en pos de algunos pre kishin que se alojaban tan dentro en un bosque que sólo un castigo provocaba ir por ellos.
Se habían levantado a saludarlos, pero ellos hicieron un gesto cansado, lejano. Hola, es un gusto verlos, que bueno que están todos bien, Mañana hablamos, apestamos y estamos agotados, lo lamento. Su puerta no tenía la luz encendida cuando decidieron subir, así que no preguntaron nada. Black, sin embargo, había alcanzado a quitar algo de la maleta de Maka los breves segundos que su discurso había durado antes de subir al segundo piso. Se veía como un pequeño saco con ropa interior.
Los cuartos eran todos iguales, dos camas anchas. Había seis cuartos disponibles. Black entró insesperadamente en la mañana al cuarto de Soul, con su acostumbrado grito mañanero. No esperaba encontrar a su amigo desnudo, y una sola cama deshecha. Al darse cuenta que era él, sobre saltado, cubrió rápidamente la cama.
-¿Dónde está Maka? –Preguntó extrañado.
-Eh, ella… esto… salió a dar una vuelta –se dio vuelta nervioso hacia la cama incólume donde debería haber dormido ella.
-¿A dónde salió el gusano de libros? –Blackstar no se dio cuenta que la camiseta de Soul desaparecía bajo las tapas, su amigo se metió nerviosamente en un bóxer.
-¿Maka salir? -Entró Kid al cuarto- pero si está ahí, bajo las tapas. –fue uno de esos momentos de la vida donde no terminas de decir lo que estás diciendo y te das cuenta que la cagaste en grande. Black removió de una sola vez las sábanas, bajo las que apareció una Maka despeinada y muy desnuda. Bueno, estaba cubierta por la desaparecida camiseta, pero se notaba que bajo esta no había nada.
Kid al menos atinó a agarrar del cuello a black y sacarlo del cuarto. Bajaron a un salón de conferencias, donde sus armas ya estaban esperándolos, y tras unos minutos aparecieron Soul y Maka, ella visiblemente desanimada. Sin hacer contacto visual, ambos muy serios, se sentaron del lado opuesto de la sala que el grupo, y antes que Stein entrara, alcanzó a decirles hablamos luego.
Black no entendía la reacción del grupo, esto era una buena cosa, daba material para molestarlos un buen rato, pero tanto Kid como Liz le habían dicho que no era asunto suyo y Tsubaki, si bien no lo rechazó, parecía estar de acuerdo con ellos. Disgustado, puso atención a lo que decía Stein, unas instrucciones para otra forma de resonancia y cómo aumentar la que ya existía. Si bien habían derrotado al Kishin, en realidad este seguía prisionero y eso pendía como una espada de Damocles sobre sus cabezas.
Tras un buen rato de explicar la teoría y de dónde había salido, los sacó al patio. Bueno, esta instalación lindaba con un bosque y había un claro bastante cómodo para entrenar. El grupo completo, metido en uniforme spartoi, esperaría primero la llegada del instructor y luego debería llegar la segunda tanda, para almorzar todos juntos y volver a repetir la práctica.
-Creo que partiremos por mientras nosotros, el instructor llegará mientras están meditando. Iré a hacer una llamada telefónica, y vuelvo; por mientras conversen cualquier cosa que está teniendo el grupo con el ánimo tan bajo.
-Makachan –Tsubaki inmediatamente le preguntó. -¿Pasa algo malo?
-Perdimos una cosa, y se siente muy mal, pese a que le insisto que no es grave y que podemos resolverlo con facilidad.
-Me siento tonta, es todo.
Black pensó en devolverle su saquito gritándole que era tonta, pero la llamada de Stein duró menos de lo esperado. Su broma tal vez costaría mas cara de lo que pensaba, pero se dejó llevar por la costumbre de entrenar y lo dejó para después. La cadencia de Maka estaba levemente alterada, disonante de lo que solía ser. Distinta. Era como si hubiesen crecido mucho desde la última vez que habían resonado. Tal vez porque era una nueva técnica. Sintieron aproximarse una segunda alma, y sin dejar la concentración, una cuerda horrible saltó casi destruyendo la filiación, como un grito en un concierto de cuerdas. Mamá, había sollozado el alma de Maka. Se apagó casi inmediatamente, lo vieron como que Soul tomó alas y la envolvió, apartándola del resto.
Fue doloroso, pero sabían respetar ese dolor compartido. Bajaron el nivel de compartir, hasta abrir los ojos.
La instructora era ver una Maka mayor. Los miraba en falda tubo, mano en la cintura, mentón arriba.
-Excelente chicos, Stein me había dicho que eran geniales, pero no tenía tanta esperanza. Bueno, la forma de mejorar esto es…
Tras seguir su explicación, se volvieron a concentrar, tratando de lograr la conexión que tenían con el piano de Soul pero sin éste. Él no quería soltar el alma de Maka, contenida. Blackstar se maldijo por la broma mal ejecutada, por entrar ese día, de todos los días, al cuarto de ellos. Era cierto que estaban atrasándose, pero Tsubaki le había regañado diciéndole que había que tocar la puerta. Había cosas que quería hablar con su amigo, confidencias pendientes, pero ahora parecía tan lejano. La mirada herida que le había dirigido un par de veces decía que tal vez ya era tarde.
Finalmente, los dejaron ir a almorzar.
-Soul, no puedo mas. Voy al cuarto un rato, necesito estar sola.
Entraron a la cocina que contaba con una mesa tipo camping, con bancas a los costados y empezaron a servirse de las fuentes que estaban al centro. Soul en cambio fue donde la empleada y le pidió una bandeja. Sin subir la vista, se sirvió comida en dos platos, y luego algo de jugo. Stein entró con Kami en ese momento. La empleada le trajo la bandeja, terminó de acomodar las cosas y se acercó a la puerta.
-No sabía que mi hija tenía privilegios de princesa. –dijo Kami burlonamente.
Soul cerró los puños. Kid le abrió la puerta, viendo su intención.
-Ella te adora. –sin voltearse, con un pie dentro y otro fuera. –llora cada vez que estás de cumpleaños, cada navidad, cada invierno porque te necesitó y no estuviste. No sé cómo pudiste ser tan perra, pero agradecería que al menos no molestaras ahora.
-Creí que preferiría mantener todo profesional, ella es como yo… mas tarde iremos de compras y tendremos un día de vinculación, es decir, ella entiende que yo esté lejos.
Soul respiró hondo. Terminó de salir. Subía la escalera cuando entró por la puerta principal el resto de Spartoi. Lo saludaron, pero los ignoró. Entraron a la cocina, donde escuchaban la voz de Black.
-En realidad, Maka es bastante despistada emocionalmente pero tú la cagas. –black Star la miró a los ojos. –ella es la reina de los abrazos y de andar toqueteando. No perdíamos nada si al saludar se abrazaban cinco minutos.
-Es cierto, creo que si tienes que trabajar está bien, pero no te cuesta nada llamar de vez en cuando. Al principio lo hacías, nos contó ella.
Kim se encogió de hombros y empezó a servirse comida, pese al ambiente tenso que había en ese comedor. Kilik la siguió.
-Es cierto. Siento que dejé una bebé en casa y ella es una adulta.
-No sé que haces aquí todavía, anda a saludarla.
-Voy.
-Espera –Dijo BlackStar –Creo que pelearon porque creen que perdieron esto –le pasó el pequeño saco, sus amigas pusieron cara de horror. –así tienes una excusa para acercarte.
-Gracias –dudó Kami antes de salir de la cocina, y subir.
-¿Qué pasa? –dijo Black ante la cara de horror que Tsubaki y Liz tenían. Incluso Patty lo miraba desconcertada.
-¿Sabes lo que tiene eso, verdad? -Jacqueline había captado al vuelo, Kim estaba con la cara entre las manos ocultando su rubor.
-Ropa interior, se sentía suave.
-Black, es la bolsa de los preservativos y elementos de higene. Así nos lo entregan en Shibusen a las chicas.
Por algunos segundos intentó buscar excusas en su cabeza, kami podía pensar que se trataba de eso únicamente, que a lo mejor la de Maka no tenía esas cosas porque claro, es la pura y dolce Maka de su infancia, pero recordó su rostro de enfado de la mañana, que su trasero desnudo compartía sábanas con su amigo Soul y que no lo habían hablado, así que atinó a cubrirse la cara y decir "mierda" hasta cansarse.
Acababa de decirle a la madre de su amiga que estaba follando libremente.
