Llevaban casi un mes trabajando juntos, sin descanso. La entretención y la amabilidad empezaban a flaquear, la convivencia continua los tenía bastante exhaustos, a todos. Había bromas de las que nadie ya se reia, casi cada cosa se había vuelto molestia y discutían por todo. Sólo querían que terminaran de mandarles a tantas misiones, o por lo menos, ya no juntos. Desde el internado, donde la guinda de la torta había sido la llegada de Spirit con la consiguiente pelea a gritos con Kami, que Maka no tenía ganas de hablar ni de reírse mucho. La dejaron, pese a que Tsubaki moría por preguntar si estaban como pareja con Soul. Tampoco ella parecía querer acercarse, y cuando trataba de hacerle conversación, parecía que Maka quería preguntarle algo pero no se atrevía.
Esa noche ni siquiera tenían campamento. Desde vagar por moteles, la parte del medio de esta idea de entrenamiento que Stein estaba probando, incluia esta especie de ruta a pie, donde tampoco habría carpas, debían llevar una pesada mochila y cocinarse cosas de bolsas. No era la primera vez que dormían en el suelo. Esta vez, al menos habían encontrado una abrigo rocoso donde cabían todos con comodidad, a cierta distancia, y hasta habían podido lavarse algo. Un par de sacos de dormir se habían extraviado, y Soul se había ofrecido a compartir el suyo con Maka, después de todo, era de doble tamaño. Thunder y Fire compartirían otro. Se habían quedado conformes hasta que sintieron ruidos de madrugada.
Eran claros ruidos, como aplausos húmedos, jadeos, suspiros. Ya todos estaban molestos, era la gota que colmaba el vaso. Es decir, se habían dado cuenta de la relación entre Tsubaki y Blackstar durante la estancia en la cabaña, al inicio de esta metralleta de misiones seguidas, pero nunca habían sido tan descarados. Pese a los esfuerzos por no gemir fuerte, los personajes en cuestión no lograron evitar un sonoro final, seguido de jadeos. Se escuchó una búsqueda frenética por cosas en envases plásticos, con risitas disimuladas.
-Necesito ir al baño. –dijo ella. Sólo entonces terminaron por enterarse quién era.
-Cómo es posible… habiendo derrotado tantos kishin que temas ir sola… shhh guarda silencio, vamos.
-Ya no importa. –le dijo mientras salían de la mano de la caverna. –Están todos despiertos.
-¡Te dije que no! Prometiste que no harías ruido. –Se escuchó mientras se alejaban.
-No puedo creerlo. –Black mordía cada letra. –No puedo creer… arg… -dio un puñetazo.
-Vamos a fingir que nada pasó, Black, no queremos incomodarlos mas. Aparte… nosotros no es que hayamos disimulado mucho. Y tú dijiste que…
-Si, hace un par de semanas los vi cercano a besarse… pero Tsu… -Se volteó encima de ella. –imagina que allá al menos estábamos en un cuarto. Hemos dormido cerca todo este tiempo sin hacerlo por respeto al resto. Me enseñaste eso y lo he cuidado. –un sollozo escapó de sus labios.
-Ya. Voy a hablarles– Liz se puso de pie al sentir que la parejita se acercaba. –El resto duérmanse. –Caminó fuera enérgicamente, y se escuchó que decía ¡Evans! ¡Albarn! Vengan aquí.
Al despertar, vieron que el saco de dormir del dream team seguía desordenado. El cabreo era generalizado, todos estaban mas que acumulados, o habían tenido la delicadeza de alejarse. No costaba nada salir del closet y avisar, verdad.
-¿Se habrán ido? -Pensó en voz alta Ox.
-No creo –le respondió Kim. Ellos nunca nos abandonarían.
-Ya no sé qué pensar de esos dos. –le contestó Jacqueline. –de todas formas, sabemos que idea de Soul no fue.
Liz se rió ante la idea. Kid le hiz un gesto de preguntar porqué. Recogen las cosas ante el gesto de levantar el campamento, deben recorrer a pie un trecho antes de la siguiente caza.
Entonces ellos entran en la caverna, pero no con las manos vacías. Vienen con tazas de café, sándwiches y cosas dulces. Es Soul quien toma la palabra.
-Chicos… uh, sé que anoche la cagamos, pero queríamos pedirles disculpas. Fuimos hasta la ciudad y volvimos… uhmm… esto… -Se rascó la cabeza sin saber qué decir -de verdad lo sentimos. No volverá a pasar.
Se produjo un denso silencio, donde todos se reunieron cerca pero ninguno tomó un café.
-De verdad que estamos muy avergonzados. –murmuró Maka, quien estaba arrodillada al lado de Soul. Ella ni siquiera despegó la vista del suelo. Se puso de pie y se fue a ordenar las cosas. Fue Kim la primera en tomar una taza y una donut, seguida de Ox y Jacqueline. Kilik recibió dos leches chocolatadas antes de tomar el suyo. Finalmente Kid y Tsubaki cedieron, dejando a BlackStar al final. Soul se sintió herido cuando no quiso mirarlo, pero prefirió encogerse de hombros e ir con Maka a terminar de arreglar su equipaje.
El normalmente alegre y ruidoso grupo ahora caminaba en silencio, en una columna. Maka y Soul iban siempre juntos, de la mano, y era como un problema ahora porque sabían que había algo mas, que no habían sido del todo transparentes. Era una tensión incómoda en extremo. No sabían quién reventaría primero, y Liz no tenía tampoco ganas de saberlo. Duraron varios días así, mascullando el enojo.
Soul se lo tomaba liviano. Si bien trataba de hablar en voz baja, siempre tenían un tema que comentar, como que un pájaro les recordaba un documental, o una roca se parecía a la de indiana jones. Se reian, en su propio mundo, excluyéndose del malhumor ajeno. Kid sorprendió a Patty mirándolos con un puchero, lamentando ser parte de esta extraña ley del hielo que aplicaron sin ponerse de acuerdo. Y es que ninguno en realidad quería ser parte de la extraña actitud de BlackStar.
Llegaron nuevamente a una orilla de playa, dentro del tiempo esperado. Mientras Kid miraba el mapa, diciendo que habían llegado antes de lo esperado, Maka se desprendió de la mano de Soul y dejó caer su mochila para correr gritando a la orilla. Soul rió con las manos en los bolsillos aun antes de seguirla, perdiendo la ropa cada tantos pasos. Lo cierto es que hacía bastantes días que sus cuerpos no tocaban agua, y Maka solía quejarse de ello antes de su exabrupto. Patty corrió tras ellos también, y la mirada de kid se suavizó. Kilik fue con las gemelas, y fue entonces que Tsubaki agarró la mano de Black y lo arrastró. Al principio se resistió, pero tras jugar en las olas en paños menores –algunos de ellos incluso sin eso – se tiró en la playa, riendo, al lado de Maka, quien ya descansaba tras jugar varias horas.
-Eso estuvo bueno, coletas.
-Ah, ahora me hablas de nuevo. –Le dio vuelta la cara. Black respiró hondo, acusando el golpe. Soul se fue a tender al lado de ella.
-No seas pesada con él, acuérdate que lo esquivaste como dos semanas cuando lo viste con Tsu. –le acarició el rostro.
-Pero él no se dio cuenta.
-Sabía que alguien había abierto la puerta aquella vez. No sabía quien. Lo siento, es que… fue una impresión fuerte. No sé, no supe lidiar con esto que siento, y como estamos aquí no me pude alejar a golpear cosas.
-No te sigo, BlackStar.
-BlackStar siempre tuvo un crush contigo, Maka-chan.
-Pero si está enamorado de ti, Tsubaki, qué tontera…
-De alguna forma, todos lo estamos Maka. –Le respondió Kid.
-Eso no me lo esperaba. –Soul se estaba molestando.
-No me malentiendas, no es lo mismo, pero de alguna forma queríamos verlos como niños jugando para siempre. –se apresuró a explicarle Tsubaki. –como que tenía una amiga para comentar el día a dia, vestirla y jugar a las muñecas pero que de pronto, en un par de meses, se hizo adulta y se alejó tanto de mi que me dolió no haber sido parte de ese evento. Pero tienes razón, tampoco fui detrás de ti sabiendo que habías abierto la puerta ese día. Tampoco me preguntaste nada.
-Supuse que no era mi problema.
Blackstar le puso la mano en el hombro. -¿Estamos ok?
Maka puso sus ojos en blanco, para esconder la cara entre sus brazos, como tantas veces estos últimos dos días. Limpió las lágrimas en sus puños, tratando de respirar hondo.
-Sólo no lo hagan de nuevo frente a nosotros. Por favor.
Asintió tratando de no sollozar. Cuando los brazos de Tsubaki la rodearon, perdió la batalla.
Ya estaban cerca del final de la misión, tras un mes cazando kishines en los bosques y estaban realmente cansados. Se suponía que les quedaba revisar unos kilómetros, peinar el terreno, pero el malhumor general era evidente. Hacía tanto calor que ni dormían en los sacos, sino a pleno bosque, bajo las estrellas.
Maka revolvía intensamente la mochila, tratando de figurar el contenido.
-Maka, no me dejas dormir. Dime de una vez qué pasa y lo solucionamos.
-Tsubaki no ha vuelto. Quiero a Tsu.
-Es su turno de privacidad, tal vez al amanecer… ¿qué pasa?
-Estoy segura que nos dijeron que tendríamos toallas, pero no encuentro.
-¿Toallas? Oh.
-Sí. Y quería tomar algo.
-Espera, demás que las chicas tienen. Les pediré.
Soul se acercó donde estaban todos agrupados durmiendo, o intentándolo.
-Liz, Jackie, ¿Alguna tiene una toalla que le pase a Maka?
Ambas se sentaron, Kim se refregó los ojos.
-Se supone que en el equipo nos pusieron.
-Lo sé, Maka lleva un rato…
-Aquí hay tampones.
-¿ha?
-OH FUCK. –gritó Liz. –nos dijeron protección, no toallas. -Jackie gritó con horror. Kim revisó de nuevo. Liz abrió las mochilas de ella y Patty, quien roncaba a un lado, buscaron hasta rendirse. –Está bien chicas, yo lo hago. Soul, sé lindo y calienta agua, no vengas incluso si grita.
Liz se puso de pie con los tubitos en la mano, mientras Soul obedecía y Kim le pasaba un sobre de té y uno con píldoras. Se acercó a una aproblemada Maka, le hizo un par de preguntas antes tomar su mano y arrastrarla bruscamente hacia unos matorrales. Jackie le pasó una bolsa de agua que llenó también, el dispositivo de hervir agua les había salvado la vida. Escuchó a Maka quejarse, pero no lograba captar las palabras exactas, y entonces su mente hizo click con una clase sobre higene femenina donde se había dormido.
-También querré uno. –Se decidió Kim. –Creo que me bajará luego. Si es que no ahora.
Soul prendió de nuevo el dispositivo. Maka volvió caminando raro, y Kim se rió de eso, recibiendo una de esas miradas del terror.
-No te preocupes, nos pasa a todas la primera vez. De verdad que es horrible.
-Habrá que reclamar que nos pongan otra cosa, o elijamos marca. Lo peor es que vienen muy pocas.
Mientras las chicas hablaban, Maka se acomodó contra Soul, tomando el té de a poco. Él le acomodó la bolsa de agua caliente en el ombligo. Ahh, se siente bien, le dijo, relajándose un poco mas.
-¿Sí? Sientes dolor? ¿Es muy incómodo?
-Bastante. Pero ahora estaré bien. -Él besó su frente, y su mejilla, luego la miró.
-Esa cosa… ¿va por dentro? –Maka se rió suavemente. Él amaba esa risa.
-Sí, la verdad duele mas que tus dedos –le susurró.
-¡Oigan! -Los interrumpió Jackie. –no cuenten dinero delante de los pobres.
-Déjalos –dijo Liz –pero no debería haberte dolido tanto, a menos que Soul sea más pequeño de lo que pensaba.
Soul no pudo pensar en una contrarrespuesta rápida. Él y Liz siempre intercambiaban ese tipo de mordacidades cuando Maka o Kid no estaban cerca, para no tener que explicarles nada.
-Pues tal vez sea porque no hay mucha práctica aún. –reflexionó Maka. Kim escupió el té que estaba tomando. –Sólo han sido unas dos, tres veces… auch.
-Esas cosas no se platican tan abiertamente. –la corrigió Soul, bastante avergonzado. Liz había estallado en risas burlonas y Jackie en un largo ahhh.
-Kilik, ¿Estás en guardia? –Jackie pateó el bulto que quedaba a su derecha.
-Eh, sí… -respondió un poco incómodo. Se levantó a mirarla.
-No me veas así, no hay mucha oferta. ¿Quieres o no?
-Hola, ¿Despertamos a todos? –BlackStar se sentó con ellos, Tsubaki caminaba suavemente detrás, pero fue a tenderse sobre el saco de dormir. Completamente ignorado, tomó la taza que Kim había dejado a la mitad y se la zampó.
-Sí, vamos. Aquí hay condones. Kim, dale un ojo a las gemelas, porfavor.
-Te lo cobraré.
-Bueno
-Wah, no sabía que salían.
-Porque no lo hacen –Le respondió Liz.
-¿Cómo? Pero ellos…
-No tienes que salir con alguien para tener sexo casual, Blackstar. –Liz se empezó a acomodar sobre su propio saco.
-¿Ah? –Dijeron Maka y Black al unísono.
-Lección para otro día. –Soul le dio un pequeño golpe en la cabeza a Maka. –Vamos a dormir ahora.
