LA ELEGIDA

Capítulo I: La ceremonia.

La mansión Li estaba de fiesta.

Un evento de tal magnitud rompía por completo la aparente calma de Victoria Peak, flanqueado por una naturaleza exuberante de verdes profundos, y la vista imponente de los rascacielos de Hong Kong a poca distancia.

Pero, toda esa algarabía multicolor parecía no tener efecto en aquella habitación. Sus muros de madera fina tenían grabados con dioses antiguos, olía a esencias cítricas que se impregnaba en el ambiente a penas y entrabas ahí. Frente a la estatua de un gran lobo de jade, animal protector de la dinastía desde el inicio de sus tiempos, se encontraba un joven, con un traje blanco y sentado en posición de meditación.

Li estaba concentrado, lo decía su rostro calmo, pero postura firme. La sombra de las velas iluminaba sus mechones castaños y se podía percibir como se inflaban los pulmones cada que respiraba profundamente. Este era su día, uno de los más importantes tal vez, pero que le generaba un dejo desdén en la expresión.

Hoy Li Syaoran sabría quien sería su nueva esposa.

Podría haber dicho que la elegiría, como las personas comunes lo hacen, pero un hombre con su estilo de vida no puede permitirse esas atribuciones. Sería entonces deber de los ancestros, de la magia que ha habitado en su familia por siglos de antigüedad y que les dio el reconocimiento del oculto mundo mágico, como uno de los clanes más poderosos en todo el planeta.

Esa era la razón de estar ahí, listo para el ritual y aunque la idea no le emocionaba, el deber para Li estaba sobre todas las cosas.

Alguien había entrado a la habitación. Resultaba prácticamente imposible ignorar la presencia de su madre en algún lugar; imponía, su mirada te estremecía una vez que decidía posarla sobre ti, y el aura que emanaba de su cuerpo era casi palpable. Él no la saludó, solo volteó a verla para hacerle una reverencia.

—Hoy es tu día —su voz era serena pero potente—, estoy segura de que entiendes lo importante que es, ¿no Syaoran?

— Sabe que estoy listo, me preparé para esto, madre.

Yelan Li dibujaba sonrisas pocas veces en su rostro, no se lo permitía a menos que estuviera completamente satisfecha de algo, y en ese momento la actitud de su hijo le dio esa sensación. Clavó su mirada profunda en él; amaba a todos sus hijos por igual, pero era Syaoran quien mostraba una determinación férrea, similar a la suya.

—Estoy segura que el destino sabrá darte una compañera digna Syaoran.

No dijo más, no lo necesitaba, los dos se entendían perfectamente. Para Syaoran aquella visita era lo más cálido que una mujer de su posición podía consentir, y se lo agradecía.

Terminó su meditación, afuera de aquella habitación se encontraba Wei, un mayordomo que él consideraba como su mentor ante la ausencia de su padre, quien murió a temprana edad. Ambos caminaron en silencio por un largo pasillo que dejaba ver perfectamente los preparativos para el evento de esta noche. Un grupo de mujeres jóvenes, en trajes chinos tradicionales parecieron notar su presencia y le sonrieron, y Li solo atinó a volverse rápidamente. Cualquiera de ellas podría ser la futura, y aunque se convenció por todos los medios de que era su responsabilidad, no podía dejar de sentirse ligeramente decepcionado. Nadie de todas a las que conocía le llamaban la atención, no porque tuviera aires de superioridad o mucho menos, era más bien que no encajaban con él, además debía admitir que jamás se había enamorado… Pero el deber era el deber, y estaba dispuesto a cumplirlo.

—Joven Syaoran, por favor—Wei le señaló una bañera enorme, con agua humeante y la cual roció con sales especiales además de aromas.

Mientras dejaba que su piel se relajara, crepitando de manera agradable, Li pensaba en su futura esposa; quería imaginarla más allá de los atributos físicos, qué clase de ideas tendría en su cabeza, la manera en como iban a compartir la responsabilidad de la misión.

Porque ser su esposa no iba a ser sencillo. Su compañera de vida lo acompañaría en una misión de vital importancia para los intereses del clan, y se necesitaba determinación, demasiada a decir verdad. Por ello tal elección no se le podía dejar a los mortales; sería la magia, el destino y fuerzas superiores de mejor entendimiento quienes la eligieran.

El señor Wei lo ayudó a vestirse, el traje tradicional de clan estaba confeccionado con las mejores telas de seda china, siendo el verde el color dominante en toda la envestidura. Era momento de dirigirse a los jardines, donde cientos de invitados de los clanes de magia más importantes de todo el mundo estaban reunidos.

Y mientras, el heredero caminaba con determinación a su inminente destino, a unos metros de ahí, una joven de vivos ojos esmeralda admiraba una escultura.

—Meilin, tu casa es hermosa —musitó la joven.

Sakura se volvió a ver a sus amigas sonriendo.

—Bueno es que no es mía, —declaró Meilin, mientras colocaba un adorno de jade en su traje— además la mansión de Tomoyo no se queda atrás.

La chica de ojos amatista sonrió.

—En realidad, es más pequeña que esto.

El trío de mujeres se había conocido el año pasado en la Universidad, a la cuál Meilin Li iba como estudiante de intercambio y que, a pesar de las diferentes personalidades, había congeniado muy bien con ellas. Así que no dudó en casi rogarle a su familia que les permitieran asistir al evento, alegando un trabajo escolar.

—Bien debo decirles, —comenzó Meilin, mientras caminaban por entre los asistentes— esta ceremonia es muy exclusiva para nosotros, parte de una tradición antigua que se celebra cada cierto tiempo.

—Entonces, ¿quién se casa hoy? —preguntó Tomoyo, fascinada por la cantidad multicolor de estilos de ropa que invadía sus ojos.

—No se casa, es el día de la elección de prometida de mi primo favorito. Se hace un ritual tradicional que escoge entre todas las posibles candidatas.

—¿Él no la elegirá?— Sakura iba hasta atrás, y no pudo evitar sorprenderse por la curiosa celebración, no entendía como alguien se podía casar con una desconocida así como así.

—No puede hacerlo, digo tampoco es que le interese mucho —la mujer china hizo una mueca—, es es tan… ¿cómo decirlo? Rígido, solo piensa en cumplir con su deber. En el fondo es muy noble, te lleva algo de tiempo conocer lo lindo que puede llegar a ser.

Meilin sonrió, algunas memorias de su infancia brotaron de su mente.

—Suena como alguien muy interesante, ¿podremos ver el ritual?

—Me temo que no, es algo extremadamente privado y de por sí es casi un milagro que me hayan dejado invitarlas. Pero la fiesta es toda nuestra.

Ella hizo como que bailaba, lo que hizo que Sakura y Tomoyo soltarán una risa sonora, que fue contenida por la música tradicional alta y el sonido de conversación de los demás asistentes.

Sakura estaba fascinada, aunque sabía que había gente ahí de todos los rincones del mundo —algunos le parecían incluso muy excentricos—, le intrigaba la idea de qué se sentiría tener una familia tan grande. Algo en su pecho le hizo cambiar de opinión, tal vez no era buen momento para pensar en eso y buscó desesperadamente una distracción.

Hasta que lo vió a él.

Caminaba con determinación, y a juzgar por las miradas de todos los demás, él debía ser el primo de Meilin. Era atractivo, con ojos ámbar palpitantes, facciones masculinas y un aire de madurez que no parecía ser propio para su edad. Escuchó a unas jóvenes murmurar delante suyo, y aunque no entendió su idioma, notó que estaban emocionadas de verlo, como si fuera una especie de estrella de cine.

La música sacra sonó durante todo el intentaba no mirar a nadie, pero entre la multitud alguien llamó su atención, una acompañante de su prima Meilin y que le parecía curiosa, tal vez con una mirada un tanto inocente. Respiró para despejar su mente, de seguro era alguna invitada más a la celebración, la dejó atrás después de unos minutos.

Cada paso lo acercaba más al templo, y por ende, a su destino.

¿Cómo sería ella?

Dentro de aquel lugar sagrado, aguardaban los hombres más sabios del clan, los representantes de cada una de las familias dispuestos alrededor, observando. Su madre, como lideresa, aguardaba en el centro de aquella construcción circular, sosteniendo una espada.

Syaoran se arrodilló frente a su madre, quien desenfundó la espada y la colocó en los brazos de su hijo. Comenzó a recitar un hechizo en chino antiguo, haciendo que el piso se iluminara con un círculo mágico que combinaba símbolos orientales y occidentales.

Li, aun arrodillado, elevó la espada y dejó caer suavemente la punta sobre el suelo. El círculo se iluminó aún más, provocando un viento ligero y del pecho de él, brotó un orbe brillante.

Los ojos de Yelan Li se encendieron, parecía como si observará una piedra preciosa. Aquella esfera comenzó a levitar suavemente alrededor, tal cuál se tratara de un ser pensante y curioso. Las puertas se abrieron de pronto y todos los asistentes callaron.

El orbe salió tranquilamente, las invitadas lo miraban con curiosidad y anhelo, pero este no descendía, solo continuaba su andar. Yelan y su hijo lo seguían con la mirada, la mujer aunque de expresión seria, demostraba algo de curiosidad ante la actitud de aquella esfera de energía.

Para sorpresa de todos, abandonó la parte designada a los invitados principales, en dirección al jardín secundario donde se llevaría a cabo la celebración al finalizar el ritual. Madre e hijo caminaron rápidamente, abriéndose paso entre los incrédulos asistentes.

Lo que vieron después, paralizó a todos los presentes.

El orbe había dictado la decisión del destino. Sakura tenía aquella curiosa bolita levitando en la mano, con una mueca de sorpresa y sin comprender realmente lo que estaba pasando.

Syaoran arrugó la frente, debía ser una broma, algún error. Intentó caminar hacia ella para quitarle el orbe, pero una mano férrea lo detuvo.

Yelan Li negó con la cabeza, y sus ojos se posaron sobre la confundida muchacha.

— ¡Ella es la elegida! —declaró con fuerza, ante la incredulidad general de todos los presentes.

El orbe, se transformó en un anillo, y el corazón de Sakura se desbordó en palpitaciones.

¿Qué estaba pasando?

¡Hola a todos! Muchas gracias por leer, espero que este fanfic les haya gustado, es muy importante para mí saber sus opiniones al respecto, así qué, bienvenidos sean todos los reviews. Espero reciba el apoyo suficiente para continuarlo pronto. Les envío un abrazo.

Aiharak