Capítulo 2
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Los pequeños rayos del sol comenzaban a filtrarse por las cortinas semi-abiertas, provocando que la luz del sol despertara lentamente a la reina, la cual dormía plácidamente.
Moon se sentó en la orilla de la cama, semi despierta. Su mente aun no terminaba de procesar lo que sucedía a su alrededor. Como cada mañana.
Por un momento una helada brisa recorrió su cuerpo, provocando un fuerte escalofrió en ella.
En ese momento noto algo. No tenía su bata.
Un rápido vistazo vasto para notar que estaba en ropa interior…
- ¿Cómo llegue a mí habitación? –
Solo recordaba estar trabajando, y en un momento quedarse dormida… luego despertó en su cama.
- … -
No podía ser verdad.
Moon se levantó y fue a su closet, mirando con detalle sus prendas de vestir, todos perfectamente acomodados, todos menos uno.
Su vestido azul estaba colgado al revés, un detalle insignificante para muchos, pero al ella acomodar su ropa, sabía dónde colocaba que cosa.
Miro por un momento su mano y sus sospechas se confirmaron. Su anillo de compromiso no estaba.
Nunca se quitaba el anillo, ni siquiera para dormir.
No tuvo que buscar mucho para ver toda su joyería acomodada en su mesita de noche.
- … -
Marco…
Su rostro se llenó de vergüenza con solo imaginar al joven Marco quitándole la ropa, mirándola con los mimos ojos cargados de lujuria de la última vez.
No recordaba nada… ¿Acaso el joven Marco cedió ante sus deseos y la…?
No, no, no, no!
- … -
Estaba segura que Marco no era esa clase de persona.
Ahora como lo vería en el desayuno…
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Mientras caminaba hacia el comedor su mente no paraba de darle vueltas al asunto. Las imágenes de Marco usando su cuerpo para su disfrute hacía que su rostro se enrojeciera demasiado.
No quería creerlo, aquel incidente en su oficina se estaba torciendo muy rápidamente, y lo peor era que no estaba segura si quería pararlo o no.
- … -
Moon respiro profundamente, haciendo todo lo posible para calmarse.
Por alguna razón no estaba enojado con Marco, se sentía confundida. ¿Era acaso porque era todavía un niño?, la brecha de edades entre ellos era abismal.
Además, sin duda estaba mal.
Ella era madre, esposa y reina. Tenía tantas cosas que perder si se dejaba llevar por aquella sensación.
- … -
¿Porque era diferente con Marco?
¿Acaso no le importaba que Marco le hiciera cosas pervertidas a su cuerpo, aun sin su consentimiento?...
Sus pensamientos fueron interrumpidos por una elegante sirvienta, esperándola cerca de la mesa.
- Reina Moon, la comida está casi lista –
- Gracias –
Debía permanecer la calma a toda costa.
Minutos después apareció su amada hija a comer, y detrás de él aquel joven humano.
Al cruzar miradas su rostro se puso increíblemente rojo. Confirmando que, como mínimo la había visto semidesnuda.
. Buenos días hija… Buenos días… Marco – Por el momento parecía que podía permanecer en calma.
- Buenos días mama – Hablo Star, con su típico tono alegre.
- B-Buenos días… Reina – La voz de Marco sonaba inusualmente baja.
- … ¿Estas bien Marco?... Suenas raro y tienes la cara roja –
- Oh! E-en serio… Y-Yo… Creo que me siento un poco mal – Hablo muy nervioso, frotando su nuca.
Moon contuvo una risa.
Debía admitir que Marco era lindo cuando estaba nervioso.
- Deberías descansa Marco – Hablo Moon.
- Oh… Digo… S-Si, tiene razón… -
Había un ambiente incomodo entre los dos, ambiente que Star ni notaba.
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- Hya! –
Un golpe seco retumbo por toda la habitación del joven humano, el cual estaba inmerso en sus pensamientos.
¿Qué demonios le había pasado anoche?
Aunque tuviera el cuerpo de un muchacho de 15 años, su mente había pasado la adolescencia hace años. Tenía casi la misma edad que su madre, aunque su cuerpo no lo demostrara. Había pasado años en una dimensión diferente, entrenando, luchando y madurando, y ahora se comportaba como un pre adolecente con las hormonas alborotadas.
Era absurdo.
Y además de todo con Moon, la madre de su mejor amiga; y chica que aun amaba, con una familia, un reino y una reputación que cuidar, ¿y quería manchar todo eso para tener una estúpida aventura con ella?
- Hay-hya! -
Era obvio que ella se había dado cuenta.
- "Suspiro" –
¿En verdad poco le importaba las consecuencias que habría si se sabía qué la amada reina Moon engañaba a su esposo con un niño de 15 años?
- HYA! – golpeo otra vez.
Debía sentirse muy sola para haberle seguido el juego en la oficina.
Se estaba aprovechando de ella.
- … -
Debía disculparse. Debía aclara todo ese asunto y, con un poco de suerte conseguir el perdón de ella. Así al menos se sentiría un poco mejor.
Y deja de comportarte como un estúpido adolecente Marco Diaz
Lo más importante, si no, terminaría por llegar aún más lejos.
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Un pesado suspiro se escapó de los labios de Moon, la cual miraba algunos documentos importantes.
Había tenido que salir luego del desayuno para encargarse de unos asuntos, los cuales la dejaron mentalmente agotada, y por desgracia para ella el trabajo todavía no terminaba.
Moon separo la vista del papel entre sus manos y miro su alrededor. Una total soledad la acompañaba.
No se había dado cuenta lo bueno que era tener a alguien que te ayudara, y más alguien como el joven humano, tan inteligente y capaz.
Pero aquel chico tenía el poder de confundirla. Era la única explicación de porqué no lo reprendió por haberla visto semidesnuda, todo lo contrario.
Todo el día no paraba de pensar en Marco. Al llegar al fin al castillo tuvo la necesidad de pedirle ayuda con las tareas reales, pero algo dentro de ella no paraba de decirle que estaba mal. Tener tales pensamientos por un muchacho, y peor aún, seducirlo de una forma tan descarada no era algo que debía hacer una reina.
Su reputación, y más importante aún, su familia estaba en juego. Un paso en falso y todo se derrumbaría.
- … -
Así que, ahí estaba, haciendo sus deberes reales de la misma forma que los había hecho todos estos años. Sola.
¿Tal vez solo debería ir y pedirle ayuda?
¿Fingir que no sabía lo que había hecho?
Antes de poder decidir unos ligeros golpes a la puerta la sacaron de sus pensamientos.
- Adelante –
Solo rogaba por que no fueran más papeles.
La puerta se abrió y tras ella estaba el humano que hace unos momentos asaltaba sus pensamientos. Con un rostro ligeramente rojo y evitando mirarla a los ojos.
- Oh, hola Marco, No te he visto en todo el día – Intento no parecer nerviosa – Pasa –
Porque tenía que ser precisamente él.
- S-Si… Moon… -
Marco entro a la oficina y cerró la puerta tras de él.
- ¿Y qué sucede? –
- Y-Yo… Quería disculparme… Por lo que sucedió la otra noche – Al fin lo dijo.
La sorpresa en el rostro de Moon no se hizo esperar.
- Sé que está al tanto del vergonzoso acto que hice, y quería disculparme por ello… Y-Yo… Abuse de su confianza… -
- Marco… Entonces tu… Si usaste mi… ¿C-Cuerpo? – No pudo evitar tropezar con las palabras.
El solo hecho de imaginar a aquel joven, explorando su indefenso cuerpo sin temor, saciando sus deseos con ella…
- ¡Qu-! ¡no, nonono!... Jamás le haría eso, no solo por respeto a usted… También por todo el reino -
Una ligera sonrisa se dibujó en el rostro de Moon, mientras observaba el avergonzado rostro de Marco. Sabía que él no era ese tipo de personas.
Aunque eso no quitaba que la había visto casi desnuda.
- D-De nuevo… ¡Lo siento!... -
- … -
Podía perdonarlo esta vez, aún era joven y se veía realmente arrepentido.
- Ya que estas aquí, te molestaría ayudarme – Hablo, con una cálida sonrisa.
- ¿Pu-Puedo? – Esa reacción sorprendió mucho a Marco.
Sin duda esperaba como mínimo un castigo, pero en lugar de eso Moon lo había perdonado sin ningún problema.
Sin duda tenía un gran corazón.
- Claro Moon – Dijo, con una honesta sonrisa.
….
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Los días pasaron con tranquilidad en aquel pacifico castillo. Entre ayudar a Star, a Moon y sus ocasionales entrenamientos, solía estar ocupado casi todo el día, algo de lo cual no se podía quejar. Aunque todavía no podía evitar mirar a Moon cada vez más como una mujer en lugar de la madre de Star.
Aunque se diera vergüenza a sí mismo, aun encontraba hermosa a Moon.
No se sentía orgulloso, pero cuando se presentaba el momento, le era difícil resistir.
La relación entre los dos se había vuelto muy cercana, si no estaban ocupados con el papeleo solo charlaban en la oficina o en la alcoba de Moon, cosa que Star comenzó a ver un poco raro, pues fue inevitable que se percatara que estaba pasando mucho tiempo con su madre. Pero no parecía molestarle. Todo lo contrario, entre más supiera acerca de las cosas aburridas de ser reina, mejor, pues así se las podía encargar a su escudero en el futuro.
Ahora mismo estaba recostado en su cama, apenas había llegado de estar todo el día ayudando a Star, y sin darse cuenta ya era de noche.
Marco se levantó de la cama y salió del cuarto, no estaba mal darle una rápida visita a Moon, tal vez podía hablar un poco con ella, pues sus anécdotas solían ser muy interesantes.
Al pasar por un balcón escucho una tenue voz, una que le sonó familiar.
Al asomarse vio a Moon, caminando de un lado al otro.
Parecía estresada o ansiosa, pues no paraba de hablar mientras caminaba.
- … -
Usando sus tijeras bajo hasta el jardín y averiguar que le sucedía.
- [Tu siempre has sido la que hace todo el trabajo, no sé porque te quejas ahora] Se cree que merece aplausos por ir y sentarse a escuchar una charla con otro reino, ¡y ni siquiera se acuerda de que hablaron! – Dijo, sumamente enojada – Cree que con solo llevar la corona del rey será suficiente –
- Ehh… ¿Moon? –
- ¡Y además se ofende! ¡Yo debería ser la ofendida por tener que soportar toda la responsabilidad del reino! –
- Moon… ¿Se encuentra bien? –
- ¡No, no lo estoy! – Dijo, con su rostro lleno de rabia.
Marco dio un paso hacia atrás. Tal vez no era un buen momento para hablarle con tanta confianza.
- Lo siento Reina… Yo… No debí meterme en sus asuntos –
La asustada expresión de Marco y la forma tan formal con la que se dirigió a ella le dio una punzada en el pecho, ocasionando que parte del enojo se desvaneciera.
- "Suspiro" Sabes que no tienes que ser formal conmigo Marco – Ahora se sentía mal.
- ¿Segura?, si no quiere hablar de sus problemas con un humano lo entenderé –
- No digas eso Marco. Ahora mismo eres una de las pocas personas con las que puedo hablar sin actuar como la "reina perfecta" –
- Entonces, ¿Estas bien Moon? – Hablo, con un tono preocupado – Te vez muy alterada. Supongo que tiene que ver con el rey –
Moon se acercó a un banco cercano y tomo asiento, seguido de Marco.
- "Suspiro" Si, solo él puede hacerme enojar de esta manera – Hablo, con una expresión de molestia – River llego por la tarde de la reunión con un reino algo alejado de aquí. Se supone que debía llegar hace dos días, pero se retrasó porque estaba divirtiéndose por haya mientras yo nadaba entre tantos papeles – Su tono de voz comenzó a ser cada vez más molesto – Llego a hacer lo de siempre, perder el tiempo y gastar el dinero del reino, cosa que le he dicho millones de veces que no haga. Le pido ayuda con el trabajo… ¡Y se enojó conmigo!, según él, yo siempre me he encargado de todo y él no sabe cómo, pero es solo porque no se ha tomado la molestia de aprender, al menos por mí. ¡Al final se fue y me dijo que regresaría cuando se me quitara lo mandona! –
Sí que Moon estaba ardiendo de ira, pues su rostro reflejaba un gran enojo, a la vez que movía su pie de forma nerviosa. Parecía que el hacer todo ella sola le molestaba. Algo normal, pues el trabajo no es poco ni fácil.
No le gustaba verla así, a ella, que se esforzaba por ser la cara de la sabiduría del reino.
- .. -
Sabía que simples palabras no ayudarían.
Marco acorto la poca distancia que los separaba y sujeto su mano con ternura. En un segundo su preocupada mirada se encontró con los brillantes ojos de Moon, los cuales lo miraban con sorpresa.
- Debe ser muy duro actuar como la líder perfecta, la intachable y poderosa reina que todo lo puede, que nunca cometerá un error – Hablo, con suma delicadeza - Has estado cargando con ese peso por años, casi sin ayuda. Tal vez no sepa que decir para hacerte sentir mejor, o no pueda hacer mucho como un simple humano para aligerar tu carga. Pero al menos te puedo brindar un poco de cariño –
Una agradable calidez comenzó a crecer dentro de ella, una que lentamente remplazo el enojo con un sentimiento totalmente opuesto. Uno hermoso.
- Marco – La voz de Moon era baja, casi imperceptible.
- Tal vez no te conozca de toda la vida, pero se lo inteligente que puede llegar a ser. Y no porque seas perfecta, sino porque has cometido errores, y has sabido aprender de ellos. Sé que, a pesar de no saber con exactitud cuántos años tienes, solo te puedo ver como una mujer hermosa y atractiva, llena de amabilidad y bondad, con la fuerza para dejar a un lado su odio por los monstros para apoyar el sueño de su hija de un mundo en paz. Que eres una mujer muy interesante y llena de lecciones que transmitir. Una mujer que, a mis ojos se ha ganado la perfección –
- N-No lo soy – Su voz sonaba entrecortada.
No podía. Si Marco diciéndole aquellas palabras, si seguía viéndola con aquellos ojos ella…
- Eres inteligente, fuerte, amable, una buena líder, una excelente madre y una mujer hermosa, alguien que, con su esfuerzo ha llegado a ser todo eso se merece el título de Perfecta. Y eso no quiere decir que no te puedas equivocar. Pero sé que sabrás levantarte con el rostro en alto y aprender de tus errores. Porque así te ganaste tu perfección.
- … -
Moon sujeto con fuerza la cálida mano de aquel chico de 15 años, el cual entraba cada vez más cerca de su corazón.
Una pequeña sonrisa se dibujó en su ruborizado rostro. Aquellas palabras habían llegado tan profundo en ella que se había quedado sin palabras.
¿Cómo un chico que apenas conocía podía llegar a ser tan especial para ella?, era absurdo.
- Vaya que hablas como todo una adulto - Hablo, con una gran sonrisa.
- Jaja, que puedo decir, he vivido más de lo que parece –
Por aquel momento, bajo la tenue luz de la luna, solo existían los dos. Aquellos dos inseguros corazones, lo cuales anhelaban darse calor el uno al otro. Una reina, cansada de tener aquella pesada carga ella sola, y Marco, un humano con el anhelo de poderle ser útil a una raza que podía casi moldear la realidad a su gusto, un chico que, a pesar de querer muchas cosas, sentía que nada era suficiente.
Pero por desgracia, las cosas no funcionaban así.
- No podemos seguir así – Hablo Moon, con una melancólica mirada.
- No puedo solo arruinar tu reputación y a tu familia… - Hablo Marco, correspondiendo aquella dolosa mirada.
Las manos de amos se apretaron aún más fuerte, no querían soltarse.
- ¿Por qué me importa tan poco el ser descubierta?... ¿Por qué entraste en mi corazón tan rápido?... – Su rostro lentamente se acercarse al de Marco.
- Ojalá pudiera solo… Dejar todo a un lado… Arriesgarme y tener… Algo… Pero… -
Sin darse cuenta la distancia entre ellos se extinguió, naciendo un cálido y amoroso beso, cargado de todas sus emociones he inseguridades.
Marco deslizo si mano hacia el rostro de Moon y soltó su cabello. La consideraba más linda así.
Ojalá no este momento… Durará más –
Pero era imposible, ella tenía que seguir siendo la intachable reina Moon, y él debía ser el escudero y mejor amigo de Star.
Lentamente, y para su pesar, ambos rompieron aquel largo beso, con la mente nublada y con el deseo de seguir.
- Si fueras mi escudero… - Susurro.
- Si no tuviera una familia… - Susurro Marco – No pienso dejar de ayudarla… Pero debemos procurar que esto no vuelva a ocurrir –
- "Suspiro" Es lo mejor… Pero… Al menos promete que estarás a mi lado… Si no puedes hacerlo como pareja o amante… Al menos como escudero… -
- Claro Moon, estaré a su servicio –
Ahí, en aquella noche estrellada, un fuerte amor entre dos personas se volvió más fuerte. Un amor que, por ahora no podía ser realidad… Pero algún día…
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- HYA! – Una rápida patada asesto en la cabeza de aquel enemigo.
No muy alto, tan oscuro que parecía una mancha en el espacio, casi etéreo y muy aterrador.
Hace rato que los estaban acorralando, y el núcleo de esas cosas; y unica parte sólida y vulnerable, se movía demasiado, haciendo difícil matarlo, hasta para Star.
- ¡Corre Star, son demasiados! – Grito, al notar que los estaban acorralando.
- ¡Porque estas cosas no mueren! – Grito Star, frustrada.
- ¡Solo corre! –
Sus compañeros habían sido tragados por un portal y separados, y Marco y Star eran casi acorralados por aquellas cosas. Sin duda había sido mala idea irrumpir en aquellas ruinas.
Luego de correr y eliminar a unos cuantos, al fin pudieron atravesar una puerta que no estaba bloqueada.
Al entrar al instante la bloquearon como pudieron, para tener al menos un momento de descanso.
- Esas cosas no se cansan – Hablo Marco, muy cansado.
- Su núcleo se mueve demasiado – Comento Star, recuperando el aliento.
- Y es muy duro, no duraremos mucho –
Mientras miraba alrededor de la gran habitación, en busca de una puerta o salida, marco noto algo raro. En el centro de la habitación parecía haber un pedestal, aunque en el centro había un agujero, como si, lo que sea que hubiera descansado ahí, lo hubieran arrancado.
- Mira Marco, ¡Un martillo! – Grito Star, apuntando a un martillo blanco, algo extraño.
Pero al intentar levantarlo noto algo.
- DIOOOS! Como pesa –
No se movía ni un centímetro.
- Eso no parece un martillo… - Comento, mientras se acercaba – Parece una… Espada… -
Marco tomo el mango de la espada y la alzo. No era tan pesado como Star decía, aunque la piedra en la punta de la hoja hacía difícil el movimiento.
- ¡Dios Marco! No sabía que eras tan fuerte –
- ¿Fuerte? Si las espadas del castillo pesan más… -
Un pequeño brillo apareció en la base de la hoja, y un nombre apareció en ella.
- ¿… Marco…? –
De la nada en la hoja apareció el nombre de Marco, como si la hoja lo hubiera elegido.
- Woooow… -
La roca que cubría la hoja se partió y cayó al suelo, liberando al fin aquella blanca espada sin filo.
CRACK!
La puerta, la cual estaba cubierta por un montón de escombros retumbo.
Los encontraron.
- ¡Marco abre un portal! –
Y sin pensarlo ambos salieron de aquel enorme laberinto. Apareciendo de golpe en la habitación de Star.
- Eso estuvo muy loco – Comento Marco, aun agitado.
- Debes admitir que fue increíble –
- ¿Pero que paso con los demás? –
- Oh, fueron trasportados al algún lado del inframundo, dicen que están bien – Dijo, mostrándole su teléfono, con algunos mensajes de Tom.
- Al menos todos están bien – Vaya que era un alivio que no les pasara nada – Bueno, me voy a dar un baño, estoy sudando demasiado –
- ¡Al menos préstame tu espada! –
¿Suya?
Bueno, tenía su nombre…
- Ten –
En cuanto se la dio, Star no pudo aguantar el peso y la espada cayó al suelo. Era absurdo que algo que casi no hacia ruido al caer fuera tan pesado.
- ¿En serio es tan pesada? –
- No la puedo mover ni un centímetro – Star se agacho y volvió a intentar – NNNNHHGG! Muévete! –
Fue inútil.
Aquella extraña espada se negaba a levantarse.
- Que raro – Dijo, mientras se agachaba a tomarla.
Sin esfuerzo Marco la levanto. No pesaba más de un kilo, aunque podía notar lo resistente que era, por desgracia no tenía nada de filo. Y no parecía que se hubiera gastado por el uso, parecía que nunca lo tuvo.
Una espada en verdad inusual. Solo la podía levantar él y no tenía filo.
Y además de su nombre tenía otras letras en el mango, solo que estas no podía leerlas.
Sin más que hacer en el cuarto de Star, Marco se retiró a su alcoba, para tomar un baño y descansar su cuerpo.
Durante el camino se topó con una elegante silueta, caminando frente a él, no muy lejos. Aquella tranquila aura no podía pertenecer a otra persona.
- Buenas tardes Reina Moon – Saludo Marco, con una sonrisa.
- Oh, hola Marco – Respondió el gesto, con una honesta sonrisa.
Luego de aquel primer beso que compartieron hace pocas noches, la relación de ambos se había estrechado aún más, aunque no lo pudieran demostrar.
Aunque habían acordado no cruzar aquella delgada y tentadora línea, aun la seguía ayudando con sus tareas, y aún seguían hablando con total confianza.
- Parece que tuviste un día agitado con Star – Comento, al ver lo sucio que estaba.
- Jeje, algo así, aunque encontré esto – Dijo, mientras agitaba la espada blanca – Por alguna razón al tocarla apareció mi nombre, y Star parece no poder levantarla –
- No me sorprende, por el mundo hay muchas armas mágicas desconocidas, cada una tiene su propia forma de elegir a sus portadores. Ahora tu tarea es descubrir que hace esa espada y porque te eligió -
Tal vez con eso podía al fin volverse más fuerte. Podría cumplir mejor su papel de escudero de Star.
Podría proteger a Moon.
- Genial… - No podía evitar estar emocionado – Bueno, mejor me voy a dar un baño, debo apestar demasiado –
- Claro Marco, nos vemos luego –
Luego de despedirse gentilmente ambos tomaron caminos diferentes.
Una espada magia, el solo pensar en ello le emocionaba mucho.
Ahora debía averiguar cómo activarla.
Tal vez incluso tendría una transformación, como aquel comic que leyó hace mucho.
- Jajaja, ojalá –
…
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Mientras tanto, muy lejos de ahí, un cumulo de nubes negras se formaba en un peligroso bosque del reino. Unas nubes que auguraban algo muy malo. Algo cargado de venganza.
Un potente rayo morado destrozo una gran área del bosque, dejando un páramo vació y muerto.
Una silueta se formó de entre la nube de polvo.
- … Tal vez… - Pronuncio tan bajo que nadie pudo escuchar.
Una voz carente de emociones y un rostro vació adornaba a aquella figura.
Nubes de tormenta se avistaban por el horizonte.
