Pareja: Sohma Kyo x Honda Tohru

Edad: 18 años


La primera vez...

De un gemido.

Tohru es bella.

Desde su cabello castaño, que resplandecía aún más bajo ese incesante sol. Ondeándose suavemente producto de la brisa marina, y que de tanto en tanto rozaban su rostro, provocándole leves cosquillas. Hasta la punta de los dedos de sus pies; que de alguna forma se le hacían tan pequeños, tan adorables. La sonrisa dulce, y por supuesto el tono de su voz cada vez que lo llamaba.

Todo en ella era armonioso.

Llevaba bastante tiempo de esta forma. Con la mano apoyada en el mentón, y su rodilla siendo el punto de sujeción de la misma, la miraba de reojo. Aprovechando que la joven continuaba ensimismada en construir un castillo de arena perfecto, él por su parte continuaba observando cada detalle de la chica.

Admirando lo que el tiempo estaba haciendo en ella.

Y por qué no, en su cuerpo.

Noto como su piel continuaba humedecida. Y sus ojos siguieron (sin que pudiera evitarlo, se dijo a si mismo) como lentamente las gotas de agua de mar resbalaban sobre las curvas femeninas. La piel cremosa brillaba bajo la luz del sol, acentuando sus formas y demonios…. Era algo bello. Como la humedad se colaba por su rostro, bajando desde su mentón hasta llegar a su delicado cuello, para perderse en…

Trago.

Volteo la mirada sintiendo como la sangre se agolpaba súbitamente en su cabeza.

Llevo el dorso de su mano para cubrir su boca, e hizo esfuerzos sobre humanos para calmar el vertiginoso rojizo que se asomó sobre su rostro. Era demasiado vergonzoso admitir lo que pasaba con él mismo.

Vergonzoso, como también… natural.

Desde hace un tiempo algo dentro de él estaba despertando.

-Kyo-kun – la voz femenina lo saco de sus pensamientos. Volteo, encontrándose el rostro femenino demasiado cerca. Peligrosamente cerca. La chica se había inclinado en su dirección, y sujetaba su hombro con el rostro preocupado

– ¿Estas bien? – pregunto, dulce.

De pronto su aroma, mezclado con la sal y la humedad del agua llegó hasta sus fosas nasales obligándolo a retroceder. Se apoyó con la palma de sus manos sobre la toalla, mientras sentía como su respiración se hacía más pesada.

Desde su lugar pudo ver como los cabellos castañas resbalaban por los pequeños hombros, como su aliento rozaba suavemente su rostro y como ese bendito bikini de dos piezas le entregaba una perfecta visión de su cuerpo.

No. No perfecta, se dijo. Faltaba aún más por ver.

Nuevamente trago.

Demonios.

–Estoy bien –murmuro lo mejor que pudo, al tiempo que esbozaba una sonrisa. Intentaba que esto fuera suficiente para calmar a la joven (y a él mismo)

Ella parpadeo varias veces, pero finalmente para su alivio pareció convencida, pues le devolvió la sonrisa alegre. Se acomodó a su lado y esta vez, apoyo su cabeza sobre su hombro tímidamente, mientras que con sus manos sujetaron su brazo para buscar mayor cercanía.

– ¿Te rendiste? – consulto burlón, refiriéndose a la pila de arena que había reunido; en sus intentos de hacer un maravilloso castillo.

Ante esto Tohru se sonrojo furiosamente, y escondió su rostro lo mejor que pudo.

– Prefiero estar contigo, Kyo-Kun – susurro, tímida.

Y eso fue adorable.

Tan adorable que no pudo evitar sujetar su rostro e inclinarse para besarla. Ahogando el pequeño sonido de sorpresa que la chica hizo contra su boca. Sintió como el calor de hace un momento nuevamente se apoderaba de su cuerpo, y comenzó a mover sus labios sobre los femeninos. Su mano la sostuvo de la nuca, acercándola más hacia él, profundizando el beso.

Agradeció en silencio que en ese minuto no hubiera nadie cerca.

Con los ojos entrecerrados, observo como el rostro de la chica se teñía de un rojizo más intenso y la respiración comenzaba a faltarle. Pero para él no era suficiente.

Todavía no.

La imagen de su cuerpo húmedo estaba grabada en su cabeza a fuego. No podía olvidarlo. Más bien, él no quería olvidarlo.

Y eso era puramente vergonzoso.

Con su mano libre la sujeto de la espalda y subió lentamente hasta sostener sus hebras apartándolas de su cuello. Dejando a la vista esa parte que desde hace un tiempo estaba llamando peligrosamente su atención. Trago pesadamente, sintiendo la boca extrañamente seca.

Lamio sus labios.

Y por primera vez, se atrevió a descender hasta esa zona.

Ella dio un respingo, sujetándole de los hombros.

-¿K-Kyo…-kun?

Su voz se escuchó confusa, agitada. Con ese tono inocente que sencillamente le encantaba.

Al comienzo, decidió repartir cortos besos sobre la piel blanquecina. Probándola.

La beso con cuidado, de forma lenta, pausada y después sin poder remediarlo, un poco más intensa.

De pronto se vio a si mismo mordiendo esa zona, y con su lengua recorriendo el mismo camino que las dichosas gotas de mar habían trazado. No estaba realmente pensando; demasiado absorto por su suavidad.

Era un mero instinto.

Abrumado por la sensación vertiginosa que se estaba alojando en su estómago. Mareado de su delicadeza, del aroma que desprendía. Y hubiese continuado así por largo rato, pero algo lo detuvo.

Fue el sonido que escapo de los labios femeninos lo que lo obligó a interrumpir sus caricias.

Hubo un silencio.

Eso era…

Asombrado, subió la mirada hasta dar con ella. Encontrándose con una muy confundida chica.

Tohru, ella, primero pestañeo repetidas veces, y luego rápidamente cubrió su rostro con ambas manos.

Eso fue un…

No es que el fuera alguien con experiencia, claramente. En realidad nunca se había interesado en nada respecto al género femenino. Y por supuesto que menos en lo que respecta a temas… sexuales. Sus energías adolescentes estaban al 100 destinadas a entrenar.

Era un completo ignorante.

Pero aún así, en medio de su ignorancia pudo comprender que eso era un… gemido.

De placer.

Escucho como ella susurraba un "Lo siento" afligido, que cada vez iba aumentando su fuerza.

Estaba realmente avergonzada.

El sonrojo era tal que se había expandido hasta sus orejas y la hacía ver aún más adorable, si es que eso era posible.

-Tohru –llamo. Pero ella no respondía.

De pronto se vio sin saber bien que hacer. Frunció el ceño, mirando a la chica.

Era consciente de también estaba al borde de explotar de rojez, tanto como ella. Pero al ver sus reacciones no quería provocar que su novia se sintiera aún más incómoda por la situación.

Con cuidado de no asustarla, fue apartando sus manos de su cara, sosteniéndolas entre las suyas.

Al verse expuesta, Tohru bajo aún más la mirada sin tener a donde más huir. Continuaba con la cabeza gacha, y con sus hombros tensos.

Él espero.

Su novia era una chica sumamente inocente. Por lo que entendía que cualquier roce más íntimo la confundía y avergonzaba hasta dejarla casi al borde de las lágrimas.

Y no la culpaba.

Él mismo en este minuto sentía la necesidad de esconderse, o peor… de huir avergonzado por toda la situación.

Se maldijo por su inexperiencia.

Eres un maldito virgen, resonó para su pesar la molesta voz de una rubia. Pero la ignoro lo mejor que pudo.

Con el dedo pulgar acaricio sus pequeñas manos por largo rato. Minutos quizás. Las acerco a sus labios, y beso uno a uno sus nudillos; en un gesto de disculpa. Notando con alivio que esto lograba calmar un poco a la joven, solo entonces se permitió sostener su barbilla y hacer que lo mirase.

Cuando lo hizo, le sonrió. De la forma que sólo sabía sonreír cuando estaba junto a ella. Y para su sorpresa, ella le correspondió, encogiéndose tímidamente sobre sí misma.

Eres bella.

Quiso decir, pero las palabras se atoraron en su boca cuando capturo sus labios; esta vez de una forma suave. Pausada. Saboreando lentamente la dulzura que desprendían de ellos.

Seguramente sintiéndose un poco más valiente, ella se sostuvo de él, rodeándolo con ambos brazos, a pegando irremediablemente sus cuerpos. Y eso provocó una reacción en él, por supuesto. Pero controló sus impulsos.

Tenían el tiempo suficiente.

Aunque, si era sincero consigo mismo, en algún rincón de su mente deseaba con todas sus fuerzas volver a escucharla emitir ese sonido.

Y de ser posible, más, mucho más que solo uno.

Próximo: De un beso Francés.


Hola! Hace un tiempo pensaba en hacer esto, pero la verdad como ambos son tan inocentes no sabia bien como poder escribir sobre ellos sin que pierdan su caracter. Lo intente, aunque no quedo de lo mejor... espero les haya gustado!

Nos vemos!