Preservativo
Kagome miraba las cajitas en los estantes bajo la atenta mirada de la castaña a su lado. Cada una llevaba su propio cesto para colocar los artículos que comprarían. Miró disimuladamente el canastito de su amiga y no pudo evitar sorprenderse al ver la cantidad de cajas con profilácticos que planeaba comprar. Ni siquiera se dignó a mirar su propio canasto, sabía que seguía vacío desde que habían entrado en la farmacia.
—¿Entonces? ¿Cuál piensas llevar, Kagome?
—No... No lo sé —dudó. La azabache se sintió abrumada. A decir verdad nunca se había preocupado por la variedad en el sexo.
—¿Cómo que no lo sabes?
—No lo sé, ¿sí? Nunca me interesaron estas cosas.
Sango se pellizcó el puente de la nariz. Su mejor amiga se sentía presionada y no sabía por dónde empezar. Bueno, tal vez esta ocasión serviría para educarla un poco en el arte del juego sexual previo.
—Bueno... Empecemos por el principio. ¿Qué tipo de condón suelen usar tú e Inuyasha? —Kagome se sonrojó levemente ante la mención del muchacho, pero no era momento de abochornarse.
—Eh... Creo que ninguno en especial. Siempre elegimos uno normal o el más económico —confesó.
—¿Económico? ¡¿Normal?! Kagome, no puedes tomarte el sexo como una broma. ¡Tu vida sexual no es un juego!
—¡Shhh! —Se apresuró a tapar la boca de la castaña. No era necesario que todos oyesen su conversación— ¡¿Quieres que todos los clientes nos escuchen?! —Sango miró brevemente a su alrededor. No había nadie en el pasillo de condones.
—No hay nadie alrededor. Además, no te avergüences, es normal. Por ejemplo, a Miroku y a mí nos gusta innovar... ¡Y no te sonrojes! —Advirtió al ver la forma en que las mejillas de la joven comenzaban a colorearse— Estoy siendo una buena amiga y aconsejándote. ¿Quieres tener buen sexo o ser una monja en la cama?
Kagome pareció meditarlo unos segundos. Por un lado, era vergonzoso hablar de esas cosas en medio de los pasillos de una farmacia. Por el otro, su amiga era de su entera confianza y una gran conocedora de juguetes y tácticas que hacían del sexo un ritual más divertido, picante y entretenido para ambos. Respiró hondo. Daría su mejor esfuerzo por escuchar, tomar nota y no correr en cuanto los detalles comenzaran a tornarse incómodos.
—De acuerdo —cedió—. ¿Qué tienes en mente?
—¡Eso quería oír! Hoy serás mi alumna... Y espero que saques diez en mi materia —añadió mientras le guiñaba un ojo de forma coqueta.
—¡Lo haré!
—Lo primero que tienes que saber es que no puedes usar solo un condón, debes usar "el condón" —enfatizó.
—¿El?
—Sí. Aunque sean desechables debes buscar el indicado. Ese que te haga ver las nubes y sea tan bueno que te haga querer comprar la caja de treinta y seis unidades. Algunos pueden ser costosos, por eso mismo debes buscar el adecuado. Tiene que valer cada yen. ¿Acaso el orgasmo tiene precio?
—Pues... No.
—Entonces prepárate porque de aquí saldrás con la billetera vacía, pero esta noche verás que habrá valido la pena... ¡Te dije que no te sonrojes!
—¡Lo siento! —Centró su atención en la canasta de su amiga y no pudo evitar que la curiosidad le ganara— Por cierto, Sango, ¿por qué llevas tantos? Van a ir a la playa. ¿No deberías comprar protector solar o ese tipo de cosas?
—Del protector solar, las gafas y demás se encargará Miroku. Yo me encargo de la diversión —añadió con coquetería—. Retomemos la clase. Mira mi canasta, por ejemplo. ¿Ves algún color o marca repetido?
—No.
—Eso es porque no puedes elegir solo un tipo de condón. Mira los que tengo aquí. Hay texturizados, anatómicos, extra delgados, con espermicida, retardantes, saborizados... ¡Los de temperatura son los mejores!
—¿En serio hay de tantos tipos?
—Sí, y no es lo único. También tendremos que pasar por las góndolas de lubricante en unos momentos. El lubricante es el complemento perfecto para una noche larga y placentera entre ambos. Te recomiendo los que están hechos a base de agua.
—Tengo uno de esos.
—No. El tuyo es a prueba de agua, yo te recomiendo uno "a base" de agua.
—¿Hay diferencia?
—Realmente te has perdido muchas cosas en el sexo, ¿no?
—¡Sango!
—Solo preguntaba —respondió encogiéndose de hombros—. Como te decía... Los lubricantes pueden tener o no olores, también hay lubricantes con sabores. Pero esa clase te la daré otro día, mi joven pupila.
—Sí, sí. ¿Qué más?
—Los preservativos regulares son muy gruesos. Molestan tanto al hombre como a la mujer. Por eso es importante probar hasta dar con el indicado. Por lo general los extra delgados son los ideales, pero cuidado, se rompen con más facilidad que el resto. Los profilácticos fluorescentes son una buena opción si te gusta hacerlo a oscuras.
—¿Y cómo eligen cuál preservativo usar?
—Esa es la mejor parte. Puedes jugar. Meterlos a todos en una caja y sacar uno al azár hasta acabarlos todos. También puedes colocarlos en el suelo en un círculo y hacer girar una botella para que sea la botella la que elija al ganador. Hay muchas opciones.
—Sí que sabes del tema —comentó ligeramente sorprendida. Sango había perdido la virginidad hace poco, pero estaba asombrosamente bien ilustrada en cuanto al sexo se refiere.
—¿Qué? Es de esperarse. No creías que cada vez que iba a su casa nos la pasábamos jugando a las cartas ¿O sí? —Kagome miró hacia otro lado al mencionar lo último. No, sabía qué tipo de cosas hacía su mejor amiga cuando iba a visitar a su novio. Se contaban todo al fin y al cabo— ¿Ya decidiste cuál vas a llevar?
—Supongo... Que este.
La colegiala tomó una caja que contenía tres condones con tachas y la castaña la miró con asombro. Si usaban ese preservativo esa noche estaba segura de que Kagome nunca más querría probar algo parecido a la variedad tan extensa que le había mencionado en los últimos minutos. En cambio, Sango tomó uno de sus propios condones y se lo dio en la mano a su mejor amiga.
—Mejor prueba con este. Tiene estrías internas. Es el favorito de Miroku y, como se parece tanto a Inuyasha, estoy segura de que a él también le gustará.
—Pero...
—Shhh... —Silenció— Úsalo esta noche y mañana me comentas qué tal te fue, ¿de acuerdo?
—Está bien.
Sango sonrió con ganas. Ni siquiera hacía falta que se lo dijera. Estaba segura de que al día siguiente Kagome aparecería en el colegio con una sonrisa de oreja a oreja o, en el mejor de los casos, ni siquiera asistiría al instituto por estar demasiado agotada.
FIN
No sé ustedes, pero a mí me encantó. ¿Cuál suelen ser ustedes? ¿Kagome o Sango? ¿Cuál creen que soy yo? ¡Las leo! En el próximo drabble daré la respuesta xD
Gracias como siempre a las personitas que comentan drabble a drabble. Después de todo este es un reto de doble sentido. Para mí es un reto donde debo escribir 31 días seguidos, ustedes deben comentar 31 días seguidos. ¿Seremos capaces de cumplirlo? No lo sé, pero agradezco infinitamente a todos los que me llenan de lindas palabras :D
No puedo creer que cada día más gente comienza a seguir y poner en favoritos esta historia. ¡Omg, estoy contentísima!
A partir de ahora publicaré a las 23:00, no a las 21:00 (hora Argentina) porque así ustedes tienen tiempo de acomodarse en sus camitas y leer un drabble antes de irse a mimir uwu
¡Nos leemos mañana! ¡Los amo!
3.10.20
