Fuego extinto.

Capítulo 5.

Oscuridad.

Una profunda y silenciosa oscuridad era lo único que rodeaba a Marco, el cual permanecía flotando en aquella soledad.

¿Cuánto tiempo llevaba ahí?

No estaba seguro, difícilmente podía pensar con claridad.

Lentamente su cuerpo comenzó a sentirse cada vez más pesado, al mismo tiempo que aquel silencio era sustituido por un ligero y repetitivo sonido.

"Tic, tac… tic, tac"

Sus parpados se volvían cada vez más pesados.

"Tic, tac"

Ese sonido…

Lento y repetitivo, no podía ser de otra cosa que de un reloj.

Con pesadez Marco abrió lentamente los ojos, cegado por la luz del exterior.

Un techo blanco fue lo primero que su borrosa vista alcanzó a ver.

Su cerebro apenas y podía procesar lo que estaba sucediendo.

Un paso a la vez.

¿Dónde estoy?...

Un rápido vistazo fue suficiente para darse cuenta que estaba en un hospital o enfermería.

Por el tamaño del cuarto tal vez una enfermería.

¿Cómo terminé aquí?

Marco cerró los ojos e intentó recuperar sus últimos recuerdos antes de despertar ahí.

- … ¡! –

No tomó demasiado para que los recuerdos llegaran a su mente.

Todo tan claro como si acabara de suceder.

Ese tipo…

Por desgracia no podía asegurar que ese sujeto seguía vivo, por suerte, como mínimo lo había dejado bastante herido.

No tuvo tiempo de seguir divagando, pues en ese momento la puerta se abrió y de ella apareció Star, la cual, a primera vista no parecía tener el mismo humor de siempre.

Normal.

Con lo que había sucedido.

En un instante sus ojos se encontraron con la cansada mirada de la chica, la cual no perdió tiempo y corrió hacía él, con lágrimas en sus ojos.

Debió estar muy preocupada.

- ¡Marco! –

Sin pensarlo dos veces Star envolvió a Marco con un cálido abrazo, cargado de aquellos sentimientos que cargaba su corazón.

Debí estar inconsciente mucho tiempo.

Pero antes de cualquier cosa le tenía que preguntar algo, algo que lo tenía sumamente preocupado desde que había recordado lo sucedido.

- Star, ¿Cómo esta Moon? – Dijo, con una voz cargada de preocupación.

Por un segundo los ojos de Star se encontraron con la preocupada mirada de Marco.

La llamó… ¿por su nombre?...

- Mamá está bien – Podía escuchar el alivio en su voz.

Un suspiro de alivio se escapó de Marco al saber que su esfuerzo no había sido en vano.

Pero aun así…

- Lo siento Star… - Pronunció Marco, colocando gentilmente su mano en su hombro.

- … ¿Marco? – Su voz era débil.

- Aunque me alegro haber llegado a tiempo para salvar a tu madre… Si me hubiera dado cuenta antes, si hubiera reaccionado más rápido… Y-Yo –

- No te disculpes – Las lágrimas mancharon su rostro – Yo… Aunque me duele mucho…. Y-yo… estoy muy feliz de que hayas salvado a mamá… De que no te haya pasado nada –

Era más de lo que ella había hecho.

Y aunque hubiera estado ahí…

Marco se acercó a Star y la envolvió en el abrazo más cálido que jamás había sentido.

Sin poder evitarlo las lágrimas comenzaron a correr a la vez que abrazaba a Marco con fuerza.

Star acurrucó su rostro en el pecho del humano, mientras dejaba entrar todo ese cariño.

Vaya que extrañaba esos abrazos.

- Bueno – Dijo, rompiendo el abrazo – Debes estar cansado –

Podía notarlo por su expresión que aún estaba somnoliento.

- Jaja… No te lo voy a negar, mi cerebro aún sigue confundido –

- Bueno, te dejo para que descanses – Dijo, mientras se levantaba de la pequeña silla junto a la cama – Y… Gracias… Por todo Marco – Confiaría más en él.

- No tienes que agradecer Star –

Y sin nada más que decir Star se retiró del cuarto, dejando a Marco para descansar.

..

.

Algunas horas después.

Las horas habían pasado luego de la visita de Star, y aunque Marco había dormido muy bien, había estado casi una hora sin hacer nada.

Por suerte había convencido al doctor que estaba mejor, y ahora paseaba tranquilamente por los pasillos del reino.

Marco sostuvo las ruedas de la silla con fuerza y se impulsó. No era tan difícil usar una silla de ruedas, y aunque preferiría usar sus piernas, por desgracia no moverlas por mucho tiempo las había vuelto débiles, aunque según el doctor no tardaría mucho en recuperar la fuerza de sus piernas.

No muy lejos de ahí.

Un pesado suspiro se escapó de lo más profundo de Moon, la cual daba un pequeño paseo por los largos pasillos del castillo, con la esperanza de despejar un poco su mente. El asunto del intruso se había corrido por los reinos y ella había tenido que ir y tranquilizarlos, omitiendo el hecho de que el rey había perdido la vida.

Aquel torpe e insensible, era el hombre que la había acompañado por tantos años.

Era imposible que no le doliera su pérdida.

Pero debía permanecer fuerte. Ahora más que nunca su hija la necesitaba, había perdido a su padre y ver a su amigo y aun amor tendido en una camilla, pálido he inconsciente la había destrozado.

Había soportado la batuta de reina excelentemente hasta su recuperación.

No podía estar más orgullosa.

Debería ir a verla…

No quería dejarla sola mucho tiempo. Pues sabía lo malo que podía ser estar solo durante una pérdida tan grande.

Sola con tus pensamientos.

Por un momento su hilo de pensamiento fue interrumpido por una conocida silueta, mirando por una de las muchas ventanas del castillo, sentado en una silla de ruedas.

Por un momento su corazón se llenó de alegría al ver aquel muchacho, completamente recuperado y lleno de energía de nuevo, luego de lo sucedido.

Moon se acercó al muchacho y estiró su mano, dispuesta a colocarla en el desprevenido hombro de Marco.

Pero sin darse cuenta la alegría vino acompañada de otro sentimiento, uno totalmente opuesto.

Su mano se detuvo al instante y una amarga expresión se pintó en ella.

Soy de lo peor…

En ese momento Marco giró su cabeza, encontrándose con la alta figura de Moon, la cual cargaba una mirada llena de muchos sentimientos. Todos amargos.

- … ¿Moon? – Marco no entendía porque la expresión de aquella mujer.

- Oh… Ma-Marco – Se había quedado congelada – ¿Ya has despertado?, me alegro tanto que no te haya pasado nada –

Aunque la escondiera, aquella expresión permanecía en ella.

- Si, aunque aún no me acostumbro a tener dos enormes cicatrices –

- Si… Yo… Lo siento por… -

- No, no, no tienes que disculparte, al contrario, soy yo quien debería sentirlo. Si me hubiera dado cuenta antes, si hubiera parado mi entrenamiento 2 minutos antes, tal vez… - No podía evitar sentirse culpable por la muerte de River. Sentir que pudo haberla evitado.

Marco alzó la mirada y observó la expresión de Moon, notando el arrepentimiento en sus ojos. No le gustaba verla así, ver sentimientos amargos en aquel rostro que quería.

Marco sujetó la mano de Moon con delicadeza, compartiendo un poco de su calor.

Por un segundo sus miradas se encontraron. Pero aquel tierno momento no duró demasiado.

En seguida Moon liberó su mano del cariñoso agarre de Marco, dejando sorprendido al muchacho.

Pero no tardó en darse cuenta de la raíz de aquellos sentimientos que invadían a Moon.

- … Moon … -

Había sido tan tonto.

Moon acababa de perder a River, su esposo. Aquel hombre que había conocido muchos más años que él. Aun con la gran lista de defectos que tenía el rey, seguía siendo su esposo.

Lo había estado engañando antes de su muerte.

Marco apretó los puños con enojo, pero aquel enojo estaba dirigido hacia el mismo.

Seguía siendo el mismo chico tonto de siempre, no importaba si tenía 15 o 30, parecía que no cambiaría.

Pues la seguía amando.

Marco sujetó las ruedas de su silla con fuerza y se dio la vuelta. Debía cortar de raíz aquellos sentimientos, por desgracia para él era casi imposible, no solo por el cariño que le tenía, también estaba el hecho que una criatura desconocida quería matarla y posiblemente a su hija de paso.

- … Perdón si la molesté… Reina – Aquellas palabras le quemaban.

Moon levantó la mirada con asombro, al escuchar aquellas palabras del muchacho, aquellas que dolían más de lo que esperaba.

Pero no lo detuvo.

Contuvo el deseo de abrazarlo por la espalda. De sentir su calor.

Solo pudo ver como la espalda de Marco se alejaba de ella hasta perderlo de vista.

- … Marco – Su voz era casi inaudible.

Moon se mordió el labio inferior, conteniendo las lágrimas que cayeron por sus mejillas sin piedad.

Star tenía el hombro de su madre para llorar.

Pero ella no tenía algo parecido. No tenía a nadie.

..

.

Se sentía fatal.

Marco comenzó a acelerar lentamente.

Su pecho dolía y le faltaba el aliento.

Era como aquellas veces. Había sucedido de nuevo.

Debía despejar su mente, debía dejar de pensar en todo eso. Debía dejar de pensar en ella.

Por desgracia no podía solo abandonar Mewni, dejar a Moon y Star solas con aquel tipo. Firmaría su sentencia de muerte.

Además, sabía su nombre. Lo buscaría y las probabilidades de que dañaran a su familia eran enormes.

A pesar de todo no podía solo dejarla sola.

Moon…

Tal vez si entrenaba podía despejar su mente. Olvidar por un momento todos sus problemas.

Todas las estupideces que seguía haciendo.

Varios días más tarde.

Para fortuna de Marco, los días siguientes a su despertar habían pasado rápidamente, gracias al constante entrenamiento con su espada, además de que había estado comiendo en su cuarto desde ese día.

Le ayudaba a centrarse en su principal objetivo.

Era una excusa barata para no verla, no lo soportaría.

Aún era muy débil.

- Haah… Haah – Un pesado aliento se escapó de su boca, mientras la espada volvía a su forma original – No es… suficiente –

Aun no podía reunir la misma cantidad de energía que en aquella ocasión, aunque sabía que ahora su cuerpo podía soportarlo, simplemente la transformación se cancelaba llegado a un punto.

Sin contar que era muy difícil recolectar energía mientras atacaba.

Reunir energía…

Por ahora lo más importante era recolectar energía mientras luchaba, así no perdería la transformación a medio ataque.

Solo mantener la espada activada es difícil.

Marco volvió a apretar su espada con fuerza, y esta volvió a recuperar su delgada y afilada hoja. El joven se puso en pose de ataque y comenzó a dar rápidos cortes a todas direcciones, intentando reunir energía en el proceso. Una tarea muy difícil.

- Hay-hya!... Hya! – Marco comenzó a aumentar la velocidad - ¡Hya-hya-Hya-Hya-hya-Hya-! –

Tenía que aumentar su velocidad, más rápido, más certero, pues cuando aquel tipo se ponía serio su velocidad alcanzaba niveles absurdos para él.

Sus ataques eran cada vez más rápidos, mientras luchaba por no perder la concentración, pero luego de casi una hora y media al fin llegó a su límite.

- Haaah… haaah… haaah… - La espada de Marco volvió a su forma original, a la vez que se recargaba en su espada.

El sudor corría por su cara y caía al suelo, mientras tomaba grandes bocanadas de aire, luchando con el cansancio y el ligero dolor muscular. Su cuerpo al parecer aun retenía el esfuerzo que requería mantener tanta energía en su cuerpo.

Sin pensarlo mucho Marco se sentó en la orilla de la cama, relajando un momento sus cansados músculos.

Aunque sabía que no era suficiente, llevar sus músculos al límite constantemente le haría daño a la larga.

Marco se recostó un rato en la cama y sin poder evitarlo quedó profundamente dormido, a pesar de estar cubierto de sudor.

..

.

¿Cuánto tiempo había permanecido frente a esa puerta?, usando magia para ser invisible y ocultar su presencia, no estaba segura, pero su cuerpo se negaba a moverse. Su corazón sentía una rara sensación agridulce al escuchar la voz de Marco, saber que estaba del otro lado de aquella puerta.

Quería entrar y decirle todas esas cosas que su mente había repetido una y otra vez esas casi dos semanas que no lo había visto.

Que no había pasado tiempo con él.

No se paraba de repetir que era lo mejor, que así a la larga olvidaría aquel sentimiento por el muchacho que ahora la lastimaba tanto.

Su corazón no se lo creía ni un segundo.

Quería verlo, al menos una vez, un momento. Aunque solo compartiera dos o tres frases, sería suficiente.

Un montón de excusas por las que irrumpir en la habitación de Marco pasaron por su mente, mientras lentamente abría la puerta de su cuarto.

Al entrar se encontró con el muchacho, el cual descansaba de forma descuidada en su cama, con su espada recargada a un lado de la cama.

Debió haber estado entrenando hasta tarde para terminar tan agotado.

- … -

¿Cómo podía siquiera resistirse?

Sin pensarlo mucho Moon cerró con cuidado la puerta tras de ella y se acercó a la cama con cautela, observando el pacífico rostro de Marco, sumido en un profundo sueño.

Había sido poco tiempo el que había estado sin verlo.

Le había parecido una eternidad.

Sin saber cómo Moon terminó sentada junto a él, tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo, sentir el ligero olor a sudor que emanaba por el entrenamiento.

No podía importarle menos.

Moon sujetó la mano del indefenso chico, sintiendo su calor por primera vez luego de, lo que para ella fue mucho tiempo. Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro al sentir la mano de Marco cerrarse ligeramente, aceptando su cariñoso gesto.

Una gran cantidad de emociones florecieron en ella, mientras aquel ligero contacto perduraba.
Quería abrazarlo. Sentir su calor, por lo menos un momento.

No podía esperar un segundo más.

Moon se recostó junto a Marco y se acurrucó en su hombro, mientras rodeaba su pecho con amor, sintiendo al fin el calor de aquel joven que tanto anhelaba.

Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo al sentirlo entre sus brazos, poder compartir su calor y sentir aquella fragancia que le recordaba a él.

Moon cerró por un momento los ojos.

Quería permanecer así solo un momento.

Tal vez para siempre.

..

.

Los pesados ojos de Marco comenzaron a abrirse con lentitud, mientras su cansada vista se encontraba con una oscura y silenciosa habitación, tomándolo por sorpresa al darse cuenta del tiempo que había pasado durmiendo.

Al intentar levantarse sintió un peso extra en su hombro, además de que alguien le estaba abrasando.

Su corazón se detuvo al ver al responsable. Un tranquilo y femenino rostro, escondido por la oscuridad del cuarto. A pesar de eso sabía perfectamente de quien se trataba. Cosa que hizo despertar todos esos sentimientos que intentaba ocultar con tanto entrenamiento. El amor que sentía por ella.

- … -

Debía permanecer firme ante su palabra. Debía olvidarla.

Marco lentamente acercó su mano al rostro de Moon y lo acarició con ternura, sintiendo su suave piel.

No podía hacerlo, aunque se obligara.

Marco la envolvió entre sus brazos he hizo lo que había deseado volver a hacer desde que la había conocido. Desde que se habían confesado aquella noche.

Marco recortó la poca distancia que los separaba y asaltó sus labios con un profundo beso. Ya no le importaba si era o no descubierto, si estaba bien o mal. Solo quería permanecer así por un momento.

Quería seguir sintiendo el calor de aquella mujer.

Al romper el beso los ojos de Marco se encontraron con los grandes ojos de Moon, los cuales lo observaban con lágrimas en ellos y un rostro increíblemente rojo.

Sin decir nada Moon recortó el espacio entre ellos y volvió a unir sus labios, esta vez con un beso más intenso. Más cargado de amor.

En poco tiempo la lengua de Marco bailaba sin temor en la boca de Moon, la cual la aceptaba sin objeción alguna.

Al final Moon rompió el beso y se acurrucó en el pecho de Marco, mientras derramaba lágrimas en él, sin poder contenerlas. Vaya que le había faltado un cálido hombro donde llorar. Donde ser ella misma.

Marco no dijo nada, solo se limitó a acariciar el largo cabello de Moon, el cual descansaba por toda la cama. Llenándola con aquel consuelo que le había faltado.

- No puedo… evitarlo – Pronuncio entre lágrimas – So-Solo… -

Marco la abrazó con más fuerza.

- Lo siento por no poder alejarme de ti, por haberme enamorado de ti –

- A pesar de todo y-yo… No quiero que te disculpes… - Dijo, levantando la mirada para verlo a los ojos – Me has ayudado más de lo que te imaginas Marco, has sido mi apoyo en más de un sentido. Y aunque me duela la muerte de River y lo que le hice… Y-yo… Simplemente no puedo solo olvidarte. Fingir que nunca sentí nada por ti –

- Moon… -

- Si algo te pasara… Si aquel ser te hiciera daño… Y-yo… yo… - Más lagrimas mancharon el pecho de Marco - ¡No quiero volver a verte tirado en el suelo! ¡Muriendo lentamente sin poder hacer nada! –

Marco tomó la barbilla de Moon y la alzó, haciendo que sus ojos se encontraran. Quería ver aquellos ojos que lo habían enamorado.

- Te quiero Moon. Lo siento por no poder evitarlo, por ser tan estúpido para enamorarme de alguien inalcanzable… -

- No pidas perdón Marco…. Después de todo no eres el único que se enamoró de alguien que no debía –

La radiante sonrisa que se dibujó en su rostro llenó el corazón de Marco en un instante.

Se había adueñado de otro pedazo de su corazón.

Ya no podía aguantar más.

En un rápido movimiento los labios de Moon volvieron a ser invadidos por un desesperado Marco, el cual había llegado a su límite. La deseaba.

La lengua de Marco saboreaba cada rincón de la boca de Moon, memorizando cada rincón, al mismo tiempo que sus manos paseaban de forma juguetona por todo su cuerpo, sintiendo el calor aumentar cada vez más.

Una serie de escalofríos recorrieron la espalda de Moon, mientras sentía como los deseos de Marco eran zaceados con cada pisca de su ser.

Aquel desesperado beso y como sus manos jugueteaban con su cuerpo la volvían loca. Aunque quisiera alejarse de Marco no podía.

En el fondo también lo deseaba.

- Haah… Marco~~ - Sentir sus caricias la estaban volviendo loca.

Su boca abandonó sus labios y comenzó a depositar profundos besos por todo su cuello, dejando ligeras marcas que solo empeoraban la situación.

- M-Más despacio… -

Poco caso le hizo a la desesperada petición de Moon.

Marco comenzó a acariciar el trasero de Moon con ímpetu, mientras seguía disfrutando de su cuerpo.

Moon ya no podía pensar con claridad. Las caricias de Marco eran tan intensas que su cuerpo solo podía sentir una gran cantidad de emociones y sensaciones placenteras.

- ¡Nnnggg! – Moon se llevó la mano a la boca en un instante.

La mano de Marco había abandonado su trasero y ahora jugaba con su vagina. Aquellas desesperadas caricias solo hacían que Moon se sintiera cada vez mejor.

Marco se deshizo del pesado vestido de Moon, dejándola únicamente con su ropa interior. Sus pequeños pechos y su blanca piel resaltaban más que nunca con la luz de la luna.

- Te vez hermosa – Pronunció, mientras continuaba con sus caricias.

Marco comenzó a lamer con pasión los pequeños pezones de Moon, a la vez que jugaba con cada zona sensible de su cuerpo, excitándola aún más.

La mente de Moon se puso en blanco, a causa del placer que el chico que amaba le estaba dando.

Sin pensarlo Moon deslizó su mano por el pantalón de Marco, sujetando su duro pene entre sus manos.

Tan caliente… y duro…

Sentir la hombría de Marco y saber que ella era la causante de eso la excitaba aún más.

Lo deseaba.

Marco comenzó a dejar un camino de besos que descendía hasta llegar a la vagina de Moon, donde termino su recorrido.

- ¡Haaa! –

Moon se aferró a las sabanas mientras sentía como la lengua de Marco exploraba su interior sin temor, saboreándolo.

- ¡Marco!~ - No quería que parara-

Moon sujetó la cabeza de Marco con fuerza, mientras se dejaba llevar por las oleadas de placer. Su cuerpo no soportaría tantas sensaciones en tan poco tiempo.

- Ma-Marco… E-Espera… -

En lugar de detenerse Marco introdujo dos dedos y comenzó a darle aún más placer, provocando una violenta reacción por parte de Moon.

Ya no podía más, si seguía así ella…

Todo su cuerpo se tensó, mientras se dejaba llevar por la gran cantidad de placer.

- ¡Nnnggg! –

El rostro de Marco quedó manchado con los fluidos de Moon, la cual no había podido resistir un segundo más.

- Haaah… Haah – Su agitada respiración resonaba por toda la habitación.

Un escalofrió recorrió su cuerpo al sentir algo duro enpujar la entrada de su mojada y sensible vagina.

Sin saber cuando Marco se había deshizo de sus prendas y ahora la miraba directamente, con unos ojos cargados de deseo y desesperación.

Un escalofrió recorrió su cuerpo al ver a Marco, el cual la observaba con tanto deseo.

Marco se acercó a Moon, hasta quedar a centímetros de su rostro.

- Moon – Susurro.

Sus labios se unieron al mismo tiempo, mientras en miembro de Marco entraba e invadía su interior.

Las uñas de Moon se clavaron en la espalda de Marco, al mismo tiempo que mordía su hombro.

Hace cuantos años que no sentía el miembro de un hombre dentro de ella. Hace cuanto que no se sentía deseada de esa manera.

No se acordaba.

Eso no importaba en ese momento.

Su cuerpo sintió un ligero escalofrió al sentir como el pene de Marco llegaba a lo más profundo de ella.

No solo había crecido en edad.

- Ma-Marco – Los ojos de Moon reflejaban un deseo incluso más grande que el del muchacho.

Marco sujetó las caderas de Moon y comenzó a moverse, sintiéndose abrumado por el placer que estaba experimentando.

- Tan… Apretado… - Susurro.

Su interior se sentía tan bien que apenas y podía contenerse. Pero quería disfrutar ese momento. Saborear el cuerpo de la mujer frente a él.

Una vez más sus labios se unieron mientras envestía a Moon cada vez más rápido. Cada vez más profundo.

- ¡Nhgg-haa! ¡Ahh! Ma-Marco… Más –

- Moon – Marco sujetó sus caderas y comenzó a penetrarla cada vez más.

Marco sujetó a Moon con firmeza y la volteo, dejando su trasero frente a el.

- ¡Ahhh! ¡Ahhh! –

Marco comenzó a envestir con más fuerza a Moon, mientras la golpeaba cada vez más profundo.

- ¡Moon! ¡Moon! – Grito su nombre, mientras disfrutaba de su interior.

Moon mordía las sabanas con desesperación, ahogando sus gemidos en ella. Hace mucho que no se sentía tan bien. Que no se sentía amada.

- Marco~~ - Dijo, con las sabanas en la boca.

Marco la abrazó y comenzó a ir cada vez más rápido, ya no podía aguantar más, era demasiado placer.

Moon estaba en el mismo estado, estaba a punto de terminar. Era demasiado placer.

Marco introdujo su pene lo más profundo y expulsó todo lo que tenía dentro de ella.

- ¡NNNHHHGG! – El semen de Marco la lleno con rapidez, provocándole un gran placer a Moon – Haah… Haah – Había terminado también.

Marco lentamente alejo sus caderas hasta casi salir del interior de su amada. Pero aún no había terminado, aun la deseaba.

- ¡HAAAH- Nnnhhhg! – Una gran holeada de placer invadió a Moon.

Sin piedad Marco continúo penetrando a Moon, disfrutando una vez más de ella.

- ¡Haaa! Ma-Mar-Nnnnhgg… - Apenas y podía hablar.

Aún estaba muy sensible y Marco continuaba empujando su pene sin piedad. Era más de lo que podía aguantar.

..

.

¿Cuánto lo habían hecho?

Ni uno de los dos estaba seguro.

Hasta que sus sentimientos y cuerpos habían quedado satisfechos.

Ambos estaban acurrucados en la cama, luego de haberse dado una ducha y cambiado las sabanas, las cuales parecían que habían sido tiradas al rio, ambos compartiendo un tierno abrazo. Uniendo finalmente su amor.

- No puedo evitar sentirme mal Moon… Y no mejora el que haya dado el último paso –

- Yo me siento igual Marco… Pero, a pesar de estar arrepentida de lo que le hice a River yo… no puedo evitar estar feliz al compartir un momento tan íntimo contigo –

Marco miró por un momento a la mujer junto a él, aquella de la que se había enamorado. Por tonto que pareciera, no había notado que, a pesar de haber perdido años, su apariencia no había cambiado mucho. Su rostro y su estatura en general eran más pequeñas, pero no demasiado. Seguía teniendo aquellas sexis curvas que lo volvían loco.

- … -

Los ojos de Moon se encontraron con la atenta mirada de Marco, el cual la observaba con un rostro lleno de cariño.

El cuerpo de Marco sí que había cambiado con solo crecer tres o cuatro años. Ahora era casi tan alto como ella, y su rostro había tomado rasgos más adultos.

No le desagradaba el nuevo Marco en lo absoluto.

- … -

Ninguno de los dos dijo palabra alguna. Ambos sabían lo que habían hecho y lo malo que eso era, pero no podían evitar ser inmensamente felices al estar al lado del otro, acurrucados en una misma cama, compartiendo aquellos sentimientos.

Tal vez algún día aquel momento juntos dejara de ser prohibido.

Dormir juntos sería algo de todas las noches.

Moon no pudo evitar soltar una risita, mientras se acurrucaba aún más en Marco.

Tal vez…

..

.