Capítulo 1

Nota inicial: Si aún no has visto la serie de Lovecraft Country, te la recomiendo, tiene muchos tintes sociales, terror, ciencia ficción, fantasía, magia, aventura, escenas gore y de amor, además de dos parejas increíbles, muy diferentes en todo sentido, pero que sin duda te van a gustar.

A partir de este punto, advierto que vienen muchos spoilers, por ende, si deseas leer esta historia será mejor que veas la serie, cuando menos hasta el capítulo cinco.

Aclaro que esta historia la empecé a escribir después de ver el Capítulo 5 y la terminé antes del estreno del Séptimo episodio de la serie de Lovecraft Country. Sin más, adelante la primera parte.

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Ruby ésta incrédula de lo que ha visto, hace apenas un minuto atrás vio salir a William del sótano, ese único lugar cerrado con llave del que salen o entran indiscriminadamente Christina y el rubio. Lo vio salir abrumado, tal vez cansado, sin embargo, necesitaba cuestionarlo, sus dudas la carcomían y quería respuestas mismas que no llegaron ya que el hombre siguió de largo pidiéndole tiempo, un par de pasos después se desplomo sobre el piso quejándose de un dolor interno intenso. La joven cantante se acercó a él preocupada ni un paso dio cuando frente a ella ocurrió lo inesperado.

Tirones de piel se soltaron del cuerpo de William, una cara asomó dentro de la espalda y la piel, sangre, unas manos ansiosas luchando por libertad se escabulleron adentro de la piel llegaron a los brazos liberándose violentamente, primero una y después la otra para finalizar con un rostro fino y delicado saliendo, desde la cara del rubio. Todo ante la mirada de incredulidad y llena de horror de Ruby, ya que acaba de ver la metamorfosis de William, revelándole que se trataba de su peor pesadilla, esa perra blanca que tanto detesta, es decir Christina.

Ruby está recordando aquello cuando al instante una terrible duda surge dentro de ella.

- ¿Todo este tiempo fuiste tú?

Christina no sabe que responder todos sus planes se han venido abajo. Ese as triunfador bajo la manga ha sido descubierto sin ni siquiera empezar el juego.

- Responde -. Exige Ruby decepcionada

La joven Braithwhite no sabe qué hacer, está claro que se negará a ayudarla, peor aún, puede ir y soltar la lengua sobre lo que vio. Tal vez deba matarla es la mejor salida a este embrollo, nadie sabe que Ruby esta con ella. Decidida la encara con ese gesto recio y testarudo, sin embargo, su determinación se viene abajo al ver que el rostro de Ruby tiene lágrimas y gran decepción.

- Todo fue una mentira, un juego absurdo -. Ruby reclama dolida y llena de coraje. - Que vas a hacer ahora, ¿matarme como un animal para que nadie se entere de tu secreto?

- Vete no voy a arrebatarte la vida ni la libertad, que monstruo podría ser capaz de semejante pecado

Ruby se sorprende de aquellas palabras, sin embargo, no piensa quedarse, esta es su oportunidad de escapar de esta pesadilla, enseguida toma su bolso y se dirige a la salida.

- Nada de lo que te dije fue una mentira -. Christina comenta, antes de que salga Ruby, y al terminar se da vuelta de camino a su habitación.

Ruby se niega a pensar en lo que ha escuchado, solo cierra la puerta con mucha fuerza rompiendo un vidrio en el proceso.

Días más tarde, Ruby se entera que William va todas las noches a buscarla al bar, así que no planea por nada del mundo aparecer en ese lugar. Se concentra en su trabajo, limpiar las casas de la gente blanca y no causar problemas.

Una tarea complicada ya que las personas que habitan esas casas son muy despectivas, incluso los niños, así que no es para nada raro que Ruby reciba maltratos, malas palabras y hasta insultos racistas, le bajan tanto la moral que por momentos se llega a creer que vale muy poco su vida. A pesar de lo anterior, es un mal necesario que la ayuda a vivir, nadie te regala comida o un hogar donde vivir gratis y es mejor soportar que morir de inanición.

Mientras limpia en una de las casas, una de las mesas de la sala, escucha las noticias, los ataques a las personas de color han pasado a ser un deporte nacional del que alardean en cada noticiero, solo que esta vez es diferente.

- Anoche ocurrió un ruin ataque a la integridad de nuestra bella ciudad -. El presentador de las noticias del medio día, anuncia indignado. - Un grupo de negros, de la zona sur de Chicago, atacaron la comisaría, el saldo una decena de valientes hombres asesinados por esas bestias y el capitán Lancaster, secuestrado. Las autoridades piensan hacer una redada sino aparecen los responsables.

Ruby piensa en aquel mortífero ataque, recordando que hace un par de días atrás, entró a la oficina del capitán Lancaster y dejo aquella extraña piedra con símbolos, enseguida se pregunta si hay relación entre ambas cosas.

Por la noche, Ruby, va al bar en busca de William, sin embargo, el lugar está cerrado. Cerca de la entrada esta Sammy, encargado del lugar, está terminando de asegurar una tarima para proteger una de las ventanas del bar.

- Todos están asustados, temen que los blancos vengan a matarnos -. Sammy responde a la pregunta callada que vislumbra en el rostro de Ruby

- Sabes qué fue lo que pasó, es de no creerse -. La joven mientras habla, ve terminar al encargado de su trabajo

- Nadie sabe con certeza, hace un rato, Joe, vino aterrado a contarme lo que vio en la comisaría -. Sammy responde preocupado mientras camina junto a la joven. - Dice que había sangre por todos lados, pedazos de carne, miembros amputados y cuerpos medio comidos.

- Joder -. Ruby se horroriza enseguida.

- Que persona puede hacer algo así, es de locos y lo peor nos culpan a nosotros

- ¡Ruby! -. Se escucha a las espaldas de ambos y la aludida siente un vuelco dentro de ella al reconocer esa voz. -Te estado buscando, no puedes quedarte aquí

- Letitia largo, aquí es a donde pertenezco y me quedare a defender a los nuestros

- No hermana…

- ¿Hermana? Yo no te reconozco como tal, largo eres peor que ellos

- Ruby, lo siento, no sé qué más decir, pero esa es nuestra casa y siempre serás bienvenida -. Leti esta triste por el rechazo de su hermana, sin embargo, está ahí por otra razón. - Sammy sabes donde esta Montrose

- No hace días que no lo veo, pero si me lo cruzo le diré que lo buscas

- Gracias -. Leti se queda parada sin decir nada con un gesto lleno de súplica hacia su hermana, quien, solo se da la media vuelta y sigue caminando.

Un grupo de activistas entre ellos Leti, Tic y varios políticos, se manifiestan afuera de la alcaldía de la ciudad, piden que cesen las amenazas en contra de la zona sur y se investigue el crimen antes de culparlos, ya que habían muerto también personas de color que trabajaban en mantenimiento.

Tres días después las autoridades determinan que no habrá redadas hasta encontrar pruebas suficientes para hallar a los culpables.

Ruby está en la casa de unos tipos blancos adinerados limpiando pisos y platós, se encuentra distraída pensando en William, el único chico blanco que la ve como un ser humano, no solo eso, la trata como una reina y la ha procurado como nadie, lástima que solo haya sido una cruel mentira. Entonces el subconsciente le lanza un grito desesperado de esperanza.

"Nada de lo que te dije fue una mentira"

Las últimas palabras de Christina a Ruby antes de dejar la mansión Braithwhite. Esas simples palabras causan una gran alteración dentro de la joven de color, se niega a creerlas mientras que una parte de ella siente la insulsa necesidad de volver a ver a William.

- Señora Wellington he acabado mis deberes me marcho -. Ruby se despide con mucha ceremonia siendo muy cortés en cada momento, a pesar de haber sido tratada como si fuera basura. - Desea que venga la siguiente semana

- Si, si, no olvides bañarte y lavar tus zapatos con cloro antes de venir

Ruby frunce el ceño ofendida, no obstante, disimula.

- Aquí esta tu paga, aunque no debería darte nada rompiste un vaso, que cuesta más que tu asquerosa vida

Aquellas palabras son como fuego que encienden la poca paciencia de Ruby, quien, reacciona violenta levantando la vista mirando furiosa a la señora.

- Tome su miseria y púdrase en su propia mierda. En mi vida había trabajado para animales tan sucios como ustedes -. Ruby levanta su dedo de Enmedio y azota con fuerza la puerta rompiendo un vidrio para salir casi corriendo de la residencia.

La joven camina por las calles refunfuñando, mascullando maldiciones en contra de todo lo que se cruza en su camino y hasta de su propia suerte.

Sin pensarlo, si quiera, abre la reja de la mansión Braithwhite, pasa de largo del implacable Bentley plateado, camina con rabia y se postra frente a la entrada tocando con fuerza la puerta maldiciendo muy cabreada.

- Ruby bienvenida entra, supongo que…

William se ve interrumpido por un furioso, pero fulguroso beso lleno de deseo y violencia. Por un instante piensa en apartarse, sin embargo, la joven muerde con ligereza su labio inferior, provocando una adrenalina casi sobrenatural que enardece al hombre correspondiendo con más lujuria aventando a Ruby hacia uno de los sillones, se recuesta a horcajadas sobre ella, revienta los botones del vestido y se come a besos y mordiscos los senos de ella.

Ese furioso acto hace estremecer a Ruby que busca con delirio el miembro viril del hombre, abre la bragueta encontrando el premio, el cual despacha con mucho ardor y ávidas caricias.

William se deja hacer mientras se endereza un poco y acaricia los pechos de la chica al tiempo en que balancea su cuerpo provocando más excitación en ambos.

Ruby con la cabeza nublada por el placer y la lujuria, en un hábil movimiento, se coloca encima de William, aprovecha su posición para ceñir su vagina en el miembro del hombre, quien, se hunde en su excitación. Él, en busca de obtener más placer, penetra con fuerza a la joven que jadea y se mueve con vigor propiciando el ir y venir de las acometidas.

William sucumbe ante la poderosa imagen de Ruby sobre él dominándolo, demandando con cada vigoroso movimiento más y más, con sus redondos pechos danzando al ritmo de algún rito prosaico, el calor de su sexo carcomiendo sus entrañas en un delicioso festín de emociones y su irresistible piel derribando el gran muro de sus dogmas.

En un ágil movimiento, Ruby, se gira dándole la espalda aprovechando su posición para moverse con más rapidez, en tanto William la toma por la cintura enderezándose hasta tener el respaldo del sillón tras él, con sus manos se abre camino a la entre pierna de la chica que tiembla con las vehementes caricias. Acompañando las acometidas, él, hurgue con fuerza el clítoris ayudando a la mujer en su acenso al orgasmo.

A punto del éxtasis, William, vuelve a tomar de la cintura a Ruby, fuertemente se levanta girando para dejar que la mujer recargue sus manos en el respaldo del sillón y al tener el control, él, sin soltar sus manos continua con las acometidas con mucha fuerza, perdiendo la cabeza hasta alcanzar el éxtasis, recarga su cuerpo en el de ella sin perder el contacto de su miembro el cual palpita dentro de la chica provocando múltiples sensaciones. Tras unos minutos se separan y sentados sobre el sillón, reanudan sus caricias.

Una entrega febril, visceral, sus cuerpos en completo contacto, tocándose, besándose sin reglas o restricciones, rozando lugares que los transportan al mismo nirvana.

Ruby danza sobre el cuerpo de William, siguen en su ritual amoroso. Él hace y deshace con su cuerpo besándola por todos lados, provocando fuertes orgasmos al penetrarla, tocar, besar y lamerle la vagina, justo cuando se consuma su delirio ve enderezarse a esa persona que ahora es… ¡¿Christina?! Aquello le provoca horror por lo que despierta súbitamente.

- ¿Qué pasa? ¿todo bien? -. William está sentado junto a ella mirándola con un gesto indescifrable y aprovecha para besarle con cariño la nariz.

- No, joder no, que demonios he hecho, tú eres… no… qué demonios me pasa yo no soy así

- Ja, no eres o no quieres ser como eres en realidad -. Se mofa el joven poniéndose de pie buscando su ropa.

- No, porque de nuevo caí en tus mentiras, maldita perra blanca -. Ruby habla confundida mientras el hombre gira los ojos fastidiado

- Ruby, tu viniste a mí, no sé porque, pero estas aquí, ¿qué buscas?

- No lo sé, no sé qué jodidos me pasa, pero por un momento quise creer en tus palabras y mira donde estoy

- Ruby no te mentí por lo menos no con mis palabras -. William habla mientras sostiene su calzoncillo. - Todo, en especial, lo que te dije cuando estabas en la tina el otro día, es verdad, esto es real

- Lo que dijiste en la cocina de la comisaría

- Bueno eso es parcialmente verdad, pero…

- Que más me ocultas que buscas en realidad de mi

- Es complicado -. William se coloca los calzoncillos y se sienta en la cama junto a Ruby

- Pues explícame, no soy un tonto animal para no entenderlo

- Créeme lo sé, eres más inteligente de lo que crees

Ruby no sabe que decir cada vez que escucha esos halagos salir de la boca de William se le nubla la razón y la lógica.

William se viste y ayuda a Ruby a vestirse, tiene para ella un hermoso vestido rojo ceñido con un holán al final.

Desayunan en completo silencio, cada vez que Ruby recuerda que William en realidad es Christina, se le revuelve el estómago.

Cuando terminan, William lleva a Ruby a la sala junto con una tetera de porcelana llena de té y unas tazas del mismo material. Con parsimonia, además de un gesto amable sirve en las tazas el té, coloca una frente a la joven y la otra para él.

El hombre comienza a hablar, sin rodeos le dice que conoce a Letitia, Atticus y George, que vio morir a este último sin poder hacer nada.

Tras aquella revelación, Ruby, insiste en que debe irse se siente traicionada, sin embargo, William la hace sentarse de nuevo.

El hombre le confiesa que es verdad que hirieron de muerte al verdadero William, pero murió, en consecuencia, Christina tomo su carne, sangre y huesos para poder hacer la pócima que le permite transformarse en él. Le cuenta lo básico sobre la Logia de los hijos de Adán, sobre su padre y el legado de Tic.

- He intentado ayudar al Sr. Freeman, incluso aliarme con él, pero no me lo permite, es más intento matarme en una ocasión -. William confiesa mirando con satisfacción como Ruby se indigna.

- Ese chico es un testarudo y un desconfiado, aunque no dudo, algo debiste de hacer, sé que no me estas contando todo y no te culpo serias un idiota si lo hicieras

- Correcto -. William asienta con una enorme sonrisa coqueta que deschaveta internamente a Ruby.

- Si ya borra esa sonrisa de chico listillo -. Le dice buscando su taza de té

- Nunca te mentiría, eso tenlo por seguro -. William confiesa sincero mirando con detenimiento a Ruby. - Lo que trato de decirte es que necesito tu ayuda

- Lo siento, pero no podre convencer a Tic, es un loco necio

- En realidad, es algo más sencillo, en la casa donde vive tu hermana hay un artefacto que necesito

- ¿Como sabes que está ahí?

- Bueno yo pague por esa casa, aunque está a nombre de tu hermana

- Que tú que, eres…

- Tranquila, no sé qué te dijo tu hermana, pero como ya te lo dije jamás te mentiría

Ruby bufa enojada, toma rápido de su taza y mira a William.

El hombre continúa diciéndole que se trata de un planetario, adentro hay un pergamino que ayudará a defenderse no solo a él sino también a Tic, si se lo permite, de la Logia de los Hijos de Adán, ya que ellos intentan matarlos. También que a estas alturas el chico ya debería de haber encontrado el documento que Titus escondió en alguna parte de Boston y si unen las dos piezas podrán cada uno cumplir con sus objetivos.

- El problema, como ya te mencioné, es que el Sr. Freeman no confía en mí, por eso necesito tu ayuda -. Insiste William

- ¿Qué es lo que en realidad deseas conseguir de esas hojas? -. Ruby pregunta intuyendo que hay algo más

- Conocimiento, poder, entre otras cosas

- Que no vas a decirme

- Exacto

- Prometes que si te ayudo protegerás a mi familia incluso de ti y de esa maldita bruja

- Si lo prometo, ¿entonces me ayudaras? -. William se ofende un poco ya que después de todo él es Christina en realidad.

- Con una condición, mantén lejos de mi a esa perra blanca y lo haré

William se piensa a aquello esta ofendido por las palabras de Ruby, también siente frustración una vez más consigue algo que en su condición de mujer no podría lograr, sin embargo, a quien le importa si en el proceso consigue los dos pergaminos.

- Está bien, cumpliré todas mis promesas -. Concluye con una gran sonrisa tomando de Ruby la taza y dejándola en la mesa

- ¿Todas?...

Ruby no alcanza a decir algo más ya que William atrapa sus labios en un apasionado beso que es la antesala para una tórrida mañana llena de lujuria y placer carnal.

Nota Final: Gracias por leer espero que haya sido de tu agrado, nos leemos el siguiente episodio la próxima semana.