Capítulo 2
Nota inicial: Hola de nuevo y gracias por leer este episodio. En esta ocasión, las cosas se van a salir de control cuando el Capitán Lancaster, haga una nada amistosa visita a Christina.
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Ruby llega a la casa de Leti a la mañana siguiente, lleva con ella su maleta, su hermana la recibe con lágrimas en los ojos y con el agradecimiento de volver con ella. Un reencuentro conmovedor.
- Tic ¿dónde está?, me enteré de que ustedes dos…
- Ni lo menciones -. Leti interrumpe a su hermana esta fastidiada de aquel asunto. - Porque en este momento no tengo ni la remota idea de lo que somos
- ¿Qué ocurre? -. Ruby tantea el terreno esperando en vano que su hermana sea sincera con ella.
- Olvídalo, ¿ya desayunaste?
- No
Las hermanas desayunan platicando de cosas al azar, Leti menciona que vio en la tienda Departamental a una chica de color, por ende, Ruby debería volver a intentarlo. La aludida se siente aliviada de que la chica conservará el trabajo a pesar del incidente, pero se niega a dialogar de ello con Leti.
- Leti siempre va a ser de esta manera
- A que te refieres
- Mintiendo de todo, acaso no crees que me doy cuenta de que está pasando algo más, ¿dónde está Tic?
Leti se queda meditando unos instantes su respuesta para mirar detenidamente a Ruby.
- Fue a Boston con Hipólita y Dee, me dejaron atrás los muy sinvergüenzas
- A que fueron
- No lo sé, a ver un museo, que ocurre contigo, porque de repente te interesa tanto Tic
- Solo preguntaba, con eso que siempre me mientes
Ruby contesta altanera levantando sus trastes de la mesa para llevarlos al fregadero mientras recuerda que William menciono que un pergamino está escondido en aquella ciudad, por lo tanto, si permanece en ese lugar, cuando regrese Tic tendrá ambos documentos.
Esa noche las hermanas acuden al bar, ambas con la misiva de divertirse y si todo va bien poder cantar.
Sammy se anima al verlas entrar ya que la presencia de ambas hermanas atraerá mucha gente, así que, manda a uno de sus clientes habituales a esparcir la noticia a cambio de un par de tragos de su mejor whisky.
- Hey Letitia que milagro que nos visitas -. Sammy saluda amable. - Ruby es bueno verte, por cierto, tu amigo ya no ha vuelto -. El hombre acerca dos tragos
- ¿Amigo? -. Leti se sorprende mirando a su hermana, quien, solo levanta los hombros
- Si un tipo blanco como la leche que venía todos los días a buscarla
- Valla te andas liando con gente blanca, quien lo hubiera imaginado
- No es así, ese tipo creyó que por invitarme un trago tenía el derecho a llevarme a la cama, pero se equivocó y lo rechace.
- ¡Ruby ataca de nuevo!, que dicen chicas nos cantan una canción
- Claro saca la guitarra, una botella de chardonnay y nos amanecemos -. Leti se anima tomando de sopetón su trago para ir al escenario improvisado del lugar.
Las hermanas se lucen en el escenario cantando y bailando, la química que muestran es grandiosa, aunque en realidad tengan muchos problemas que apenas hace sostenible, su casi inexistente hermandad.
- Hey Sammy, otro trago -. Ruby se acerca a la barra en un descanso mientras su hermana se queda hablando con alguno de sus amigos. - Porque le dijiste a Leti sobre el chico blanquito, yo jamás fui con ellos a decirles lo de Montrose y tu -. Increpa al hombre molesta
- Lo siento no creí que fuera importante
- Si como sea, te parece que está bien lo que Montrose y tu hacen
- Sabes no me importa lo que creas...
- Es precisamente eso, no sé qué pensar, es algo que no te planteas hasta que lo tienes cerca, me refiero a ustedes, tú eres mi amigo y Montrose el suegro de Leti.
- Cuando el amor, siendo recíproco y responsable, ha hecho mal a alguien. El amor es amor sin importar la esencia en la que se manifieste, es una invitación a ser libre y ser lo que en realidad eres
Algo de ese sencillo discurso, de barman inspirado, le recuerda a Ruby las cosas que William le ha dicho.
- Pero y ¿las personas…?
- Al diablo los demás, sea como sea siempre van a discriminar a alguien hasta por respirar
- Si tienes razón
Ruby se toma con rapidez su trago, camina hacia su hermana que la invita a seguir cantando. La noche sigue su curso entre música alegre y muchos pasos de baile. El bar está a reventar, desde lejos en una esquina, casi como si se tratara de una sombra, a pesar de su elegante porte y color de piel, William disfruta viendo a Ruby divertirse.
La mañana siguiente Ruby aprovecha para revisar las habitaciones vacías de la casa, recuerda que una de ellas no podía abrirse, sin embargo, esta vez está abierta, adentro hay una mesa redonda de madera fina y algunos sillones alrededor, además de estar polvorienta. Aparte de eso no hay nada especial, así que, la chica sigue buscando.
Por la tarde Leti va a la casa de Hipólita, en la zona Sur, tiene la esperanza de ver a Tic en ese lugar, no le importa si no ha ido a verla, lo único es que ya haya regresado, sano y salvo.
Ruby por su parte, aprovecha para ir a la mansión Braithwhite necesita decirle a William lo que ha averiguado. Llega a la casa entra y pasa a la sala encontrándose con Christina que está saliendo del sótano.
- Oh, Ruby, no sabía que venías, dame un momento -. La mujer intenta ir de nuevo al sótano para tomarse la pócima
- No, no, está bien, estoy tratando de acostumbrarme después de todo tu…
- Ok, dime que has averiguado -. Christina no tiene intenciones de lidiar con el problema que significa que Ruby sepa su secreto.
- En la casa no está el planetario, pase todo el día buscando, a menos, que sepas de algún lugar secreto, no hay nada -. Ruby comenta mientras toma asiento en el sillón
- Está escondido en algún lado, quizá el sótano -. Insiste Christina sentándose junto a Ruby, quien, al instante se incomoda volviéndose a poner de pie.
- Temo que alguien se lo haya llevado -. La chica de color camina nerviosa por la sala recargándose en la pared. - Hay mucha gente entrando y saliendo, no me resultaría para nada extraño que alguien lo tomara sobre todo si es llamativo o raro, pero seguiré buscando
- Está bien
- Sobre Tic, Leti dice que está en Boston, apuesto que está buscando el pergamino
- No lo creó, supongo que tu hermana tiene la patológica necesidad de mentirte, ve el periódico de la mesa
Ruby va aquel lugar viendo un periódico de Boston de hace dos semanas, una de las notas informa sobre un robo en el museo de la ciudad de un mapa de la ruta de Titus y el descubrimiento de una cámara oculta, que nadie había descubierto al pie de la escultura del explorador, por esa razón, el lugar se encuentra cerrado hasta nuevo aviso.
Una vez más, Letitia le había mentido, eso la hace molestarse, como es posible que su propia hermana le mienta tan descaradamente.
- Debemos aprovechar que Atticus no está en la ciudad para encontrar los dos pergaminos -. Christina se levanta dirigiéndose junto a Ruby para mirarla detenidamente. - Iré a visitar las tiendas de antigüedades, por si alguien llevo el planetario a vender
- Bien, me voy, no quiero que Letitia sospeche
- Quedarte, William puede aparecer en cualquier instante por esa puerta -. Christina le dice coqueta mientras camina hacia el sótano
- No, es mejor que me valla
Ruby sale de la casa casi corriendo, no quiere volver a caer en los juegos de seducción de Christina, muy en el fondo sabe que ella aprovecha su metamorfosis para mantenerla bajo su control.
Ruby vuelve a casa de su hermana, quien, al parecer, aún no vuelve así que aprovecha para bajar de nuevo al sótano, cuando llega al lugar ve abierta una trampilla que antes no había visto, se ve luz adentro, usa las escaleras con mucho cuidado encontrando a Leti revisando con detenimiento unos apuntes y unas fotos con símbolos extraños. No ha visto a Ruby por lo que regresa con mucho silencio para ir a merendar.
La mañana siguiente Ruby va a casa de Hippolyta, quiere saber si es verdad que ella también se fue con Tic. El lugar está abierto, no obstante, la viuda no está en el sitio, ahí se encuentra a su antiguo casero, por lo que, platican un poco de cosas mundanas hasta que a lo lejos nota que, en una mesa grande del otro lado del mostrador, hay un planetario dorado muy llamativo. Por fin ha encontrado lo que busca, el problema ahora es, como va a sacar tremendo objeto de ese sitio sin ser vista.
Por la noche Ruby aprovecha que Leti esta dormida para escabullirse al sótano, abre la trampilla, baja los escalones y toma todos los documentos que hay en el lugar para después irse de la casa en dirección a la mansión Braithwhite.
En la mansión aún hay luz, por ende, sabe que Christina o William están trabajando aún, entra a la casa y espera paciente que alguno de los dos salga del sótano, está ansiosa por entregarle los papeles que ha extraído de la casa de su hermana.
En la madrugada, la puerta del sótano se abre, quien aparece es Christina se ve agotada y por alguna razón molesta algo que provoca que al ver a Ruby se le suban los colores a la cabeza, ahora esta furiosa.
- ¿Qué haces aquí? no puedes ir y venir, si alguien te ve van a sospechar -. Son recias sus palabras mientras camina de largo rumbo a su habitación.
- Es importante, encontré el planetario
Christina al escuchar aquello se detiene dándose la vuelta volviendo sobre sus pasos para colocarse frente a Ruby.
- Esta en la tienda de Hippolyta, la esposa del hombre que viste morir, a ella le gusta mucho eso de los planetas y estrellas, te lo dije, alguien se lo llevó -. Ruby termina de decir dirigiéndose a la mesita frente al sillón. – además traje esto
Christina se sorprende al ver los apuntes de Tic con símbolos del lenguaje de Adán y las fotografías con esos mismos pictogramas.
- El pergamino ¿dónde está?
- No lo sé, tal vez se lo llevo Tic, pero Leti le tomo fotos -. Ruby le extiende las imágenes
Los ojos de Christina parecen brillar, deja atrás su coraje para sentarse junto a Ruby y tomar las fotos, de su saco toma unos lentes dorados que se coloca para poder examinar con más detenimiento las imágenes. La mujer se emociona es difícil disimular su alegría, toma los apuntes leyéndolos con detenimiento.
- No entiendo bien todo esto, pero si tu logras mantener lejos a los míos de este peligro, haré todo lo que pidas, solo no los involucres
- Esto Ruby, es maravilloso. Solo falta el segundo pergamino, yo me encargo -. Christina esta eufórica mientras vuelve a tomar las fotos
- No, no quiero que la tienda se convierta en una escena como la de la comisaría -. La chica cambia su semblante a uno serio y preocupado, cada vez que recuerda lo que le contó Sammy se horroriza. - No sé qué hiciste en ese lugar y no me importa, deja que yo me encargue, dime como abro esa cosa
- No…
- Por favor confía en mi -. Ruby la interrumpe tomándola de las manos algo que provoca que Christina suelte las fotos sorprendida y fije su mirada en la chica. – Se que puedo hacerlo sin levantar sospechas, tú lo has dicho, soy inteligente y te lo demostrare, yo lo haré
Christina se mira en las dilatadas pupilas de Ruby, le sorprende verse a sí misma con ese extraño gesto, le causa cierta avidez estar tan cerca y meya a su razón el calor que trasmite la chica de tez oscura.
- Está bien, sorpréndeme -. Christina se zafa con delicadeza del agarre para tomar de su saco un manojo de llaves del cual saca una, la cual es muy extraña alargada con un espiral llena de símbolos. – Esta es la llave vas a colocarla en la ranura que tiene el sol, gírala a la derecha cuatro veces y otras tres a la izquierda eso activará el mecanismo y abrirá el planetario
Ruby toma la llave, pero antes de que pueda agarrarla, Christina la toma por la muñeca sorprendiéndola al atraerla hacia ella muy cerca de su rostro.
- Recuerda que si te atrapan no podré ayudarte, no puedo entrar a esa casa
Aquella cercanía es extraña para ambas, por lo general cuando eso pasa están dándose placer no una advertencia, aun así, la tensión es palpable y hasta cierto punto, la misma que cuando sostienen relaciones.
El ruido de los vidrios rompiéndose con el impacto de las balas, saca a ambas de esa excitante situación. Christina jala con fuerza a Ruby hacia el piso, mientras cientos de disparos destruyen las cosas, cuadros, vasijas, la mesa de té, el sillón y más vidrios. El sonido de un vehículo pesado alerta a la chica Braithwhite, quien, se pone de pie ayudando a su acompañante a levantarse.
- ¡Corre delante de mí!, ¡no mires atrás! -. Exclama indicándole con la mano que valla hacia la habitación
Justo cuando se mueven, un carro blindado se estrella en la pared abriendo un enorme boquete, detrás de este entran una docena de policías bien armados. En tanto, Christina, corre hacia la cocina al cerciorarse de que Ruby se ha perdido en el pasillo hacia la habitación lejos de la lluvia de balas.
En la cocina, Christina, haciendo uso de su magia se dedica a defenderse y matar a los intrusos que están bien armados, hasta granadas y lanza cohetes traen. Uno de estos últimos es lanzado provocando que el techo caiga, sin embargo, no provoca ningún daño a la joven Braithwhite ya que su hechizo de invulnerabilidad, la protege.
En la habitación, Ruby trata de esconderse debajo de la cama, sin embargo, alguien la hala con fuerza para girarla y propinarle tremendo golpe en el estómago que la deja sin aire o poder defenderse. Se trata del capitán Lancaster, quien, toma a la chica de color por los cabellos jalándola con fuerza hacia la sala mientras la joven grita.
Christina escucha los gritos preocupándose, por lo que, levanta sus manos conjurando algún tipo de hechizo que lanza contra los policías que comienzan a quemarse.
- Christina, maldita bruja entrégate o mataré a tu amiga -. Lancaster grita a todo pulmón fastidiado con lidiar con la chica.
La aludida sale de la cocina con una sonrisa socarrona.
- Crees que ella me importa, vamos Lancaster, no me subestimes
- Bueno
Lancaster activa su arma disparando sobre el cuerpo de Ruby algo que provoca tremendo grito de la chica y de Christina que da un paso completamente preocupada, sin embargo, se detiene al ver que la chica de color sigue con vida y de su brazo derecho brota profusamente sangre.
- ¡Ya vez!, si es importante, ríndete o la matare -. La sonrisa burlona de Lancaster saca de quicio a Christina, que poco puede hacer ahora. - Si no mal recuerdo tu padre era el único que podía revivir personas. ¡Baja tu escudo de una vez!
Christina, mira con impotencia como un grupo de policías toman los documentos que están esparcidos alrededor de los pedazos de la mesa de té. No puede hacer nada, tal vez mate a los policías, pero Lancaster tiene un amuleto que lo protege de su magia.
- Creíste que te saldrías con la tuya después de lo que me hiciste -. Lancaster proclama hundiendo un dedo en la herida de Ruby mientras lo mueve provocándole un terrible dolor a la chica. - Tendrás que enseñarme como abrir esos portales para convocar esas bestias, son muy divertidas, te imaginas si las soltará al sur de la ciudad, sería la fiesta del año.
- Dame tu palabra de hombre de que la dejaras en cuanto baje mi hechizo -. Christina por fin habla, aunque finge estar tranquila por dentro se muere de preocupación y los gritos de dolor de Ruby no le ayudan en nada.
- Está bien tienes mi palabra -. Lancaster retira su dedo poniéndose de pie
La chica Braithwhite recita unas palabras, enseguida unos símbolos brillantes le recorren el cuerpo apagándose segundos más tarde. En ese momento un par de policías la abordan, uno de ellos golpea la cabeza de la chica con el plomo de una escopeta haciéndola caer al punto del desmayo, en un último instante Christina dirige su mirada hacia Ruby que yace en el piso en un charco de sangre y apenas logra escuchar las palabras de Lancaster.
- No te preocupes, volveré por ti tienes mi palabra, así tenga que buscarte hasta dentro de las piedras te encontraré y te mataré -. Amenaza a Ruby y se retira del lugar.
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Nota final: Gracias por leer, eso es todo por hoy, espero que haya sido de su agrado y nos vemos en el siguiente capítulo.
