Capítulo 4

Nota inicial: Bienvenidos al capítulo final… Que harán William, Ruby, Leti y Tic para derrocar al poderoso Lancaster, quien, tiene mil y un trucos bajo la manga. ¿Podrán salir vivos de esta?…

Una vez más alerto de los spoilers, solo que esta vez será mejor que vean completa la serie, sin más, adelante con el capítulo.

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Minutos antes de la intromisión de William, Leti logró abrir la puerta de su celda, tuvo que esperar a que los guardias salieran del molino para usar un pasador del cabello de Ruby para abrir la puerta. En todo el día la mayor de las hermanas se negó a contestar cualquier pregunta que Letitia le había hecho en relación con Christina y William. Con la puerta abierta, sin moros en la costa, las hermanas avanzaron hacia la salida del molino y justo cuando estaban por cruzar la puerta dos guardias entraron.

Las hermanas reaccionaron a tiempo, Leti se tiró hacia los pies de uno de ellos derribándolo y en el proceso, el guardia, soltó la escopeta que traía, situación que aprovechó la chica para recogerla y noquearlo con el pomo del arma. Por otra parte, Ruby recibió al otro guardia con un tremendo golpe con el antebrazo que derribó al sujeto y acto seguido le da tremenda patada en la cara que lo dejo inconsciente.

- Tic debe de estar adentro de la casa, debemos apresurarnos -. Leti comenta mientras ve como su hermana encuentra una pistola corta en el chaquetón del hombre que derribó.

- Tu ve, yo iré por… a las caballerizas

- Enserio vas a liberar a Christina, tenemos a decenas de enemigos y tu piensas liberar a la más peligrosa de todas

- Si, mejor vete, tu novio te necesita -. La hermana mayor sentencia corriendo hacia donde están las caballerizas

- ¡Hay Ruby!, porque lo haces tan difícil -. Leti se dice así misma y corre hacia donde su hermana se ha ido.

Las hermanas entran a las caballerizas abriéndose camino disparando a los guardias, varios caen heridos y otros muertos. Cuando llegan a la celda de Christina la abren con el pasador, entran, ayudándose, desatan y bajan a la mujer de tez blanca que está mal herida, además de cansada.

- Gracias Leti, yo me encargo ahora, tu ve con Tic

- Está bien, ten cuidado no te confíes de esta perra -. La menor réplica saliendo de la celda no sin antes, lanzarle una mirada punzante a Christina que sonríe arrogante.

Leti sale del lugar golpeando a un guardia que trataba de ponerse de pie para después seguir su camino hacia la casa, pero antes de llegar se detiene en unos arbustos para observar el lugar con el objetivo de buscar una ruta segura para entrar.

En las caballerizas Ruby ayuda a Christina a ponerse de pie, la recarga en la pared y al ya no poder soportar sus impulsos besa sin restricciones a la mujer, un beso ansioso y curativo ya que parece que la joven Braithwhite ha recobrado mágicamente sus energías y se abraza con fuerza al cuello de la chica de tez oscura para profundizar el acto, tras aquel febril beso se miran deseosas de más, aunque no es el momento. Ruby busca entre sus ropas, encontrando un pequeño frasco con un líquido rojo el cual le da a Christina quien lo toma contenta, bebiendo enseguida.

Tras transformarse en William, le quita la ropa a un guardia, busca en su alrededor un arma, hallando una escopeta que le da a Ruby y él toma un pesado mazo. El rubio recoge algunas piedras y se sorprende al recibir de la chica un labial rojo, al parecer ella sabe con qué objetivo a levantado aquellos objetos pétreos.

Los dos salen rumbo a la casa, encontrando a Leti aun en los arbustos, les explica cómo está la situación, hay varios guardias resguardando la entrada bien armados todos ellos, lo que hace que sea muy complicado entrar, deben buscar otra entrada.

- Ruby, Christina ¿dónde está? -. Leti pregunta al ver a William en vez de a la mujer blanca.

- Yo que se, ¡miren esas luces!

- El ritual está por iniciar -. William menciona visiblemente preocupado

En ese momento sin pensárselo dos veces, el hombre sale de entré los arbustos sorprendiendo a los guardias, que levantan sus armas, pero no pueden activarlas.

- Señoritas, por favor, detrás de mí -. William avanza y levanta sus manos convocando un hechizo que quema a los guardias.

Adentro las hermanas aguardan detrás de William listas para cuando sea necesaria su intervención. Ven huir a los legionarios asustados y como se activan las piedras que hizo William en las caballerizas antes de irse.

Lancaster no se queda atrás recita un hechizo que hace que los muertos enterrados en los alrededores de la casa se levanten yendo hacia dónde está, justo en ese momento William abre los portales liberando a sus criaturas monstruosas quienes se lanzan deseosas de sangre en contra del capitán que sólo levanta las manos quemando a varias.

Cientos de muertos vivientes entran a la casa, todos ellos son la prueba de que la Logia de Chicago es de las más poderosas, sangrientas y violentas. No importa quien seas si te interpones en los intereses de sus miembros morirás como animal.

Los muertos vivientes atacan a Leti, Tic, Ruby y William, por lo que una lucha campal se arma entre los dos bandos. Tic usa su cuerpo como arma mortal, es todo un experto, sin embargo, cuando se ve rodeado las chicas lo resuelven con un par de disparos.

Las hermanas disparan a diestra y siniestra, viendo como los cráneos podridos se destruyen al contacto con los cartuchos de las escopetas, esparciendo los sesos, sin duda un espectáculo muy desagradable y viscoso.

William enfrenta sin mucho éxito a Lancaster, ya que ninguno de los dos puede hacerse daño debido al amuleto del capitán y el hechizo de invulnerabilidad del rubio.

Lancaster se aleja de William para poder disparar su arma, pero al llegar al escudo de protección es repelido saliendo a gran velocidad en una dirección al azar. El capitán repite la acción provocando una lluvia frenética de balas, algunas dan en objetos, otras en los muertos, los shoggoths y desafortunadamente en el torso de Tic que se desploma en el piso, ante la sorpresa de las hermanas.

William intenta acercarse, pero Lancaster está recitando un hechizo de fuego tal vez no pueda hacerle daño a él, pero si a los presentes.

- William, baja tu hechizo o rostizaré a tus amigos

- Esta vez no caeré en tu juego -. Amenaza William furioso

Intenta ir tras el capitán que lanza el hechizo, sin embargo, el rubio se interpone protegiendo a Ruby y los demás. Leti se asoma por un costado disparando su escopeta, pero Lancaster la esquiva, la siguiente es Ruby, teniendo el mismo efecto así que lo siguen a punta de disparos.

William pelea con los muertos rompiendo cráneos a su paso con el mazo mientras guía a los shoggoths lejos de Tic con silbidos.

Aquello es un pandemónium, sangre escurre por todos lados, sesos vuelan por los aires, miembros mutilados crujen mientras son devorados, disparos, golpes mortales y el gruñido estruendoso de los shoggoths. Un Réquiem de muerte y el escenario perfecto para un último esfuerzo de Tic.

El joven musita débilmente un hechizo que leyó en el pergamino que obtuvo del museo de Boston, lo recita una y otra vez hasta que reúne un poco de energía poniéndose de pie y completa la última oración, provocando que salgan símbolos dorados que recorren su cuerpo, al culminar le brillan los ojos y las manos, aquello asusta a las criaturas que salen corriendo de la casa ocultándose en la oscuridad.

Lancaster está sorprendido, pero no pierde tiempo en defenderse derribando a Leti y a Ruby lanzarla contra la pared.

William sigue peleando contra los muertos vivientes, evitando que se acerquen a Ruby o Leti, aunque está atento al resurgimiento del exmilitar.

Tic, hace acopio de todas sus fuerzas lanzándose como fiera hambrienta en contra de Lancaster, quien, espera impaciente al chico. Ambos se enfrentan a una pelea cuerpo a cuerpo, sin embargo, ningún golpe del capitán surge efecto ya que Atticus ahora es protegido por un hechizo de invulnerabilidad.

William se cerciora que Ruby está bien, le devuelve su escopeta y juntos protegen a Leti. Evitan que se acerquen a donde Tic le está dando tremenda paliza a Lancaster, quien, desesperado busca la manera de escapar, sin embargo, el chico lo sigue de cerca.

- ¡ATTICUS!

El grito de William hace detenerse a Tic y voltear justo a tiempo para recibir con su mano derecha el mazo que le ha lanzado el rubio.

Tic corre detrás de Lancaster, quien ha entrado a un pasillo, al tenerlo a metros se impulsa en la pared saliendo proyectado con violencia en dirección hacia el capitán, desciende con una fuerza descomunal asestando un terrible golpe en el pecho del hombre provocándole una mortal herida interna, no conforme al estar en el piso dirige el pesado mazo a la cabeza de su víctima fragmentándola como si se tratara de un viejo jarrón lleno de sangre y sesos que brotan por todos lados bañando el cuerpo de Atticus.

Los muertos vivientes se desploman en el piso, ahora que su amo se ha unido a sus filas no tienen poder mágico que sostenga su profano retorno.

Atticus está cansado y mal herido por lo que cae de rodillas sosteniendo su herida con una mano y la otra no suelta el mazo. Leti y Ruby tiran sus armas y corren a auxiliarlo mientras William se cuestiona lo que debe de hacer ahora.

William toma la escopeta de Ruby caminando con determinación y muy malas intenciones hacia Atticus, quien, al verlo se levanta con un claro gesto de furia da un par de pasos al frente sin dejar de tapar su herida. En tanto, William sé detiene a unos pasos del exmilitar, se miran desafiantes por unos instantes hasta que inesperadamente…

- Me rindo, solo por esta vez, la próxima que lo vea Sr. Freeman, quien sabe tal vez trate de matarlo o quizás no -. William le dice apenas mirando a Tic ya que su mirada esta puesta en Ruby. - Me voy, pero prometo que regresaré -. Sonríe coqueto y se va del lugar con sus criaturas al adentrarse en la oscuridad.

Atticus y las hermanas regresan a Chicago, al llegar se sorprenden de que a pesar de la revuelta la casa Winthrop casi está intacta y hay muchas personas de color que ayudan a reconstruirla, entre ellos esta Montrose y Sammy que encabezan los trabajos. Por otro lado, tía Hippolyta está repartiendo comida mientras Dee juega con los niños, hasta un grupo de tez blanca se les ha unido.

Una semana después todo vuelve a la normalidad, jóvenes entran y salen de la casa Winthrop, Ruby canta contenta en la regadera, Tic junto a Leti están en el estudio de fotografía dándose amor y Montrose diseña un enorme cartel antirracista para colocar fuera de la casa para que todos los vecinos lo vean.

Cuando Leti y Tic regresan a la primera planta se sorprenden de ver llegar, a toda velocidad, el afamado Bentley plateado por lo que bajan a la entrada, ella lleva un bate y él una pistola.

- ¿Qué hace esa perra aquí? -. Vocifera enojada Leti abriendo la puerta viendo salir del lujoso vehículo a Christina con un hermoso vestido corto, azul, entallado con escote y su cabellera rubia suelta.

- Tranquila me quiere a mí y ella tiene nombre, Christina -. Ruby le dice mientras se dirige hacia la salida con una maleta haciendo a un lado a su hermana.

- ¿Qué?, pero que jodidos haces -. Replica Tic interponiéndose

- Me voy -. Ruby repone aventando a Tic apenas moviéndolo un par de pasos atrás y camina hacia el carro.

- ¿Cómo que te vas? -. Leti no puede creer lo que está pasando.

- Si y será mejor que Tic estudie esos pergaminos porque cuando regresemos, Christina no le tendrá piedad.

Leti no da crédito a lo que escucha esta pasmada igual que Tic que deja ir a Ruby.

- ¿Lista? -. Christina abre la puerta de atrás del carro tomando la maleta y meterla en ese lugar.

- Hace una hora que tenías que estar aquí -. La chica le reclama fingiendo estar molesta y es que le es imposible estarlo después de ver sonreír a Christina.

- Así me gusta -. Christina la toma de la cintura atrayéndola con fuerza hacia ella, besándola muy apasionadamente, dejando a Leti y Tic sin habla, pasmados con aquella escena delirante.

Cuando se separan Ruby sonríe ampliamente acalorada con aquel frenético beso, sube al Bentley, feliz de la vida mientras Christina lanza una mirada triunfante a Tic y Leti, se sube a su carro y se van de lugar a gran velocidad.

- Que fue todo eso y ¿William? -. Leti pregunta a Tic

- No lo sé, creo que son la misma persona -. El chico camina hacia adentro de la casa mientras analiza lo que ha pasado.

- ¿Cómo? -. Por más que lo piensa, Leti, no atina a imaginar una cosa así, es literalmente imposible que alguien pueda ser dos personas, mucho menos mujer y hombre a la vez.

- ¿Magia? -. Tic toma de la mano a Leti cerrando la puerta, mientras siguen sorprendidos.

Escuchan como el elevador se abre y dirigen su mirada hacia ese lugar de donde proceden un montón de tentáculos enormes así que ambos toman sus armas aproximándose al lugar para hacerle frente a la nueva amenaza. De un lugar adimensional aparece una criatura ciclópea tentacular parte bestia, parte humana, de la que apenas la mitad de un ojo asoma por la puerta del ascensor y amenaza con destruir todo, hasta, esta endeble realidad, que se disuelve lentamente volviendo a su punto original, donde Ruby y Christina, han muerto a causa de los eventos suscitados aquella noche que Atticus también murió.

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Nota final: Bueno eso es todo agradezco que hayan llegado hasta el final de la historia. Sobre esta pareja, Ruby y Christina, tengo ya otra historia casi lista en su totalidad la cual estaré publicando en los próximos días, espero puedan acompañarme en esa nueva aventura, sin más agradezco su atención y hasta la próxima.