Lencería
Su cuerpo fue empujado hasta caer pesadamente en la mullida cama. Un acto extremadamente sexy de parte de la mujer que yacía semidesnuda frente a él. Se incorporó solo lo suficiente como para no perderse detalle alguno de lo que haría la joven a continuación. La vio alzar la mano por sobre su cabeza y desatar su sedoso cabello azabache haciendo que cayera sobre sus desnudos hombros. Los rizos enmarcaron su pálido rostro que contrastaba a la perfección con sus carnosos labios rojos. Se relamió sus propios labios, lo que daría por besarlos...
Kagome dio dos pasos al frente y se detuvo ante la atenta mirada de Inuyasha. Dejó que la bata violácea que la cubría terminara de caer por sus brazos para acabar en el piso. Inuyasha abrió los ojos con asombro al darse cuenta de lo que se escondía tras aquella delgada y sedosa tela. Un conjunto de lencería recubría el cuerpo de la joven haciéndola ver más sexy que de costumbre. El encaje se adaptaba perfectamente a su cuerpo, dejando entrever pequeñas porciones de piel que contrastaban con el color de la tela; y las delgadas tiras elásticas solo hacían más enigmático el recorrido a través de sus curvas. Sus ojos vagaron por cada pedacito de tela que, con intención, cubrían aquellas zonas que más ansiaba ver. Recorrió a la azabache de pies a cabeza con la mirada. Desde el sostén negro con pequeñas ligas alrededor que ayudaba a resaltar su redondeada forma hasta las medias oscuras y casi transparentes que eran sostenidas por un coqueto portaligas a juego con la pequeña faldita hecha de satén que terminaba de esconder aquel tesoro que ansiaba poseer con locura.
La azabache había permanecido quieta mientras el ojidorado la escudriñaba con la mirada. Sentirse tan deseada y sensual era, sin dudas, una de las mejores cosas que podía experimentar. Dio una pequeña vuelta para que apreciara el panorama completo. El jadeo ahogado que se le escapó a su novio no había pasado desapercibido. Definitivamente ver su respingado trasero enmarcado por aquella diminuta tanga y mini falda había causado una muy buena impresión en el chico... El bulto que se apreciaba en su entrepierna era prueba suficiente de ello.
Corrió la bata a un lado con ayuda de sus pies y se subió a la cama lentamente hasta quedar sentada sobre el fornido cuerpo del muchacho que comenzaba a respirar con dificultad. Delineó con su dedo índice los marcados abdominales que se adivinaban aún por sobre la tela de su camisa blanca. Lo acarició con fingido desinterés hasta llegar al borde de su pantalón y, justo cuando Inuyasha creyó que su erección sería atendida, la joven apartó la mano. No, no lo tocaría de forma directa. En cambio, se sentó a horcajadas sobre su duro miembro y balanceó sus caderas de adelante hacia atrás, haciendo especial presión en donde sus sexos se encontraban. Cada vez que aquel bulto se presionaba contra su clítoris no podía evitar suspirar de placer... Y aquello no era nada comparado a lo bien que solían desempeñarse en la verdadera acción.
—¿Te gusta lo que compré para ti? —Susurró mientras detenía el movimiento y lo miraba fijamente a los ojos.
—¿Para...? ¿Para mí? —Balbuceó. La visión lo tenía hipnotizado. Los pechos que tanto amaba besar y tocar eran tapados por esa estorbosa tela que, si bien era de lo más sensual, tampoco le dejaba apreciar el bellísimo cuerpo de la azabache.
—Sí... Para ti, solo para ti.
—Para mí... —Repitió.
Se vio obligado a cerrar los ojos al sentir que su novia reanudaba lentamente el movimiento, esta vez dando giros ocasionales donde toda su hombría entraba en contacto con su cálida intimidad, aunque con la delgada tela de por medio.
—Dime, ¿te gusta?
—Me encanta —respondió ronco. Cuando la voz de Inuyasha adquiría esos tintes tan graves y fieros sabía que en verdad estaba excitado. Bueno, tampoco era como si la erección sobre la cual estaba sentada fuera capaz de mentir.
El ojidorado colocó sus amplias manos a los lados de las caderas femeninas y la sujetó mientras la ayudaba a frotarse contra él.
—Me gusta tanto que creo que tendré que mirarla más de cerca —susurró mientras se incorporaba hasta quedar frente a los redondeados pechos ocultos tras el encaje negro.
—Está bien. Puedes mirarla.
—Oh, haré algo mucho más que mirarla...
Capturó los labios femeninos en un ferviente beso que logró quitarle el aliento a ambos. Las lenguas cálidas y húmedas se encontraron en la boca del otro y se acariciaron con inusitada urgencia haciéndole saber a su pareja lo excitados que se encontraban.
Las ocasiones donde Kagome decidía tomar la iniciativa y lo sorprendía con pequeñas innovaciones eran sin duda las mejores experiencias sexuales que habían compartido. Y hoy no sería la excepción.
Dicen que todos son atractivos con poca luz y buena lencería. Hoy acababa de descubrir que la azabache era atractiva con luz, a oscuras, con o sin lencería, pero... Especialmente, desnuda.
FIN
Jelou —ese english es mortal xD—, sé que es medio flojo este drabble. Peeero, en mi defensa, vean la fecha: es uno de los primeros drabbles que escribí y me daba "cosa" escribir cosas explícitas. Ahora tengo más práctica jsjsjsjs en finnn, sepan disculpar lo "sutil" de este encuentro. Espero que igualmente lo hayan disfrutado uwu prometo volver con más lemons. Tal vez no hoy, tal vez no mañana —definitivamente no será mañana xd—, pero algún día xD
¡No puedo creer que ya llegué a los cien comentariosss! Qué felicidad tan grande :D ya que, como dije, no esperaba reunir ni siquiera treinta en todo el reto xD me hacen muy feliz c:
LaWeaAzul: Yo tampoco quiero que se termine ;-; pero siempre podemos reencontrarnos en otros fanfics uwu
Y... Literalmente acabo de terminar de escribir la continuación de "Ascensor", ya que fue tu pedido :D además, muchas se sumaron y exigieron ver el funeral de Inuyasha. ¿Qué ropa van a usar cuando lo lean? Definitivamente voy a vestir de negro cuando suba el drabble 7u7
¡Nos leemos mañana, beshasss!
30.9.20
