Ábrete sésamo
Las noches calurosas de verano a menudo generaban la pérdida del sueño, un insomnio que ni la sacerdotisa, ni el hanyou sobre ella desaprovechaban. Entre los sonidos de los grillos y las cigarras se entremezclaban suspiros y jadeos ahogados que eran contenidos a duras penas en la boca del otro.
Kagome se removió incómoda en el futón y sus quejidos fueron interrumpidos por un jadeo en cuanto sintió que sus pechos eran acariciados al mismo tiempo que la marca en su cuello era sutilmente mordida. Frunció el ceño y trató de apartar al hombre sobre su cuerpo. Inuyasha detuvo sus caricias y miró fijamente a su compañera, se la notaba reacia a relajarse.
—No puedo.
—¿Qué ocurre?
—No me gusta.
Inuyasha hizo un mohín de disgusto, al parecer volvían a estar igual que al principio. No es que ella no tuviera ganas, pero... Algo se lo impedía. Miró el cuerpo desnudo de su mujer y lo inspeccionó con la mirada. Los ojos cristalinos por el deseo, las mejillas sonrojadas y su respiración agitada le indicaban que estaba excitada, deseosa de él. Pero recientemente...
—¿Los molesto?
... El embarazo se había convertido en un "pequeño" obstáculo para ambos.
—No... No es eso. —Volvió a removerse en su sitio y estiró un brazo para intentar tomar alguna tela que le sirviese— Mi espalda me está matando... —Se quejó.
Inuyasha la vio buscar algo con las manos, aún sin apartarse de él, y le pareció gracioso que colocara las ropas de ambos bajo sus caderas. Sin embargo, el ceño fruncido de la azabache le advertía que no estaba contenta con el resultado. Sí, su esposa comenzaba a irritarse.
—¿Qué estás haciendo?
—Busco una tela que amortigüe mi peso para que no me duela tanto la espalda.
—Toma una almohada —sugirió.
—Esas no sirven —al menos no para lo que estaban a punto de hacer. Suspiró completamente frustrada y se cubrió los ojos con el dorso de la mano. Mierda, empezaba a enojarse—. Olvídalo, ya no quiero.
—Kagome...
—No importa, vamos a dormir —Kagome se volteó como pudo y se preparó para dormir sin importarle estar desnuda. Estaba tan frustrada que le importaba muy poco si Inuyasha la veía o no.
La oyó bufar con hartazgo y soltar una grosería por lo bajo. Juraba que si cruzaban miradas la encontraría con el ceño fruncido y los labios apretados... Simplemente irritada. En parte la entendía, él mismo se controlaba constantemente para no aumentar demasiado rápido los embistes y Kagome solía quejarse porque no estaba yendo tan profundo como ella quería. Lo cual hacía que su mujer se encrespara con facilidad e interrumpiera el coito por no poder disfrutarlo, se diera vuelta y se fuera a dormir. Al día siguiente no había quién aguantara su mal humor debido a la frustración.
Miró el cuerpo desnudo de la azabache y se debatió internamente sobre qué hacer. Para él también era un poco incómodo hacerlo en esa posición. Tenía que arquear su espalda para evitar friccionarse contra el redondeado vientre y no lograba hundirse como su cuerpo se lo pedía. Ambos estaban limitados por el estómago de la sacerdotisa, aquella zona delicada que cuidaban constantemente por miedo a que algo saliera mal al momento del parto. Pero... Se negaba a dejar de tener sexo solo por esa nimiedad. Kagome era una mujer enardecida, apasionada, perfecta para él. Sobre todo ahora que habían entrado en el cuarto mes de embarazo, el mes más caliente para las embarazadas. Las hormonas de la azabache parecían haberse disparado por las nubes, pero cada vez era más difícil tener encuentros y a menudo ella terminaba por irse a dormir enojada al no poder calmar sus ansias de tener sexo.
—No. Hoy no vamos a dormir.
Se negaba a dejarla insatisfecha una vez más. Se negaba a masturbarse hasta solucionar su problema o a ducharse en el agua helada del río, a ser cómplice de la frustración sexual que comenzaba a surgir entre ambos. Se negaba a no follarse a su mujer.
Se arrodilló en el futón y la tomó dulcemente por la cintura a pesar del pequeño respingo que pegó el cuerpo femenino, la arrastró hasta que sus caderas reposaron sobre sus rodillas flexionadas y la colocó frente a su miembro. Acarició los húmedos pliegues con la punta mientras la escuchaba comenzar a suspirar y removerse en búsqueda de un contacto más íntimo.
—¿Qué...? ¿Qué haces? —Jadeó.
—¿No es obvio? —Inclinó su cadera hacia adelante mientras sujetaba firmemente el cuerpo de la sacerdotisa y se deslizó lentamente en su interior. Su sexo palpitante, resbaladizo y cálido lo hacía sentir bien... Jodidamente bien— Dije que hoy haríamos el amor... Y lo haremos.
Tomó las esbeltas piernas de su compañera y las acarició con el pulgar en una mansa caricia que intentaba calmarla, relajarla. Comenzó un lento vaivén mientras la miraba fijamente a los ojos, quería asegurarse de que estuviera cómoda y que su vientre no le impidiera disfrutar. Los ojos cerrados y los labios apretados le indicaban que Kagome comenzaba a excitarse nuevamente, además de la creciente humedad en su sexo. Las embestidas eran lentas, pero intensas gracias al grado de inclinación de la mujer frente a él. La sacerdotisa gemía y se retorcía cada vez que lo sentía hundirse en ella, cada vez con mayor facilidad gracias a su propia lubricación.
Tener relaciones había sido difícil para ambos. El vientre se notaba cada vez más y su miedo como padres primerizos les impedía hacerlo con el fervor habitual. Pero... Esta nueva posición parecía agradarles. Le permitía al ojidorado tener el control absoluto con respecto al ritmo y profundidad, a la vez que la espalda de Kagome no se resentía por el peso de su embarazo.
Delineó la cintura femenina, la misma que se desvanecía semana a semana, y creyó dar con la respuesta. Sí, Kagome tenía dolores de espalda cada vez con mayor frecuencia a causa del peso extra y no contaban con ninguna comodidad que la ayudara a sobrellevar la situación, así como tampoco contaban con una vida sexual muy activa últimamente. Sin embargo, estaba seguro de que con esta nueva posición el embarazo ya no sería ningún impedimento para gozar del cuerpo del otro.
FIN
Por si alguno tiene una duda al respecto: Kagome está embarazada de Keita, no de Moroha. NINGUNO de mis drabbles, one shots o fanfics tienen o tendrán relación con la secuela.
¡Disculpen por no haber actualizado por dos díasss! Falleció la mamá de mi mejor amiga y fui a verla para consolarla, no tenía tiempo para escribir.
Ahora voy atrasada, genial (?) Bueno, espero ponerme al corriente pronto y de nuevo muchas gracias a los que comentaron en el drabble anterior :D
21.10.20
