Silla
Kagome se tambaleó entre los pasillos del departamento. Necesitaba encontrar el baño con urgencia, pero cada puerta que abría era la incorrecta. Se pegó a la pared y siguió caminando con los ojos parcialmente cerrados en búsqueda del próximo pasador. Sostuvo firmemente su bebida y le dio un largo trago.
—¿Quién mierda tiene tantas puertas en un departamento? —Abrió la próxima puerta y encontró una habitación reducida, pero limpia y con un único asiento en su interior. Sus piernas temblorosas le ofrecieron una oferta difícil de rechazar— Será mejor que me siente. Al menos... Por unos minutos —otro trago a su bebida, el vaso quedó vacío y su cuerpo repleto de alcohol.
Eso no era bueno... ¿O sí?
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—¡Fondo, fondo!
—¿Tienes novia?
—¿Alguien quiere un poco de este "brownie mágico"?
La música inundaba el espacioso departamento y las personas gritaban para comunicarse entre sí mientras dejaban un auténtico caos a su paso. Algo que no le hacía ni un poco de gracia al ojidorado.
—¡Miroku!
—Oh, ¡hola, Inuyasha! Aquí llueven preciosuras, ¿no crees?
—Preciosas mis pelotas. ¡¿Qué es todo esto?!
—Mmm... —El ojiazul fingió inspeccionar la habitación y le devolvió una mirada pícara a su compañero— Mujeres, alcohol, cigarros y mucho, mucho sexo... Yo diría que se trata de una fiesta de fraternidad, ¿no?
—¡No me refiero a eso! Estas personas literalmente van a destrozar nuestro departamento. Dijiste que solo vendrían veinte.
—No, yo dije que vendrían "como veinte". Era solo una aproximación.
—¡No creo que veinte sea una aproximación de cien!
—Ey, ¿quién estudia estadística aquí? ¿Tú o yo? Yo, ¿verdad? Entonces no me lleves la contraria.
—Como sea. Iré a dormir mientras terminas esta payasada.
—Tu cuarto está ocupado —esquivó sin esfuerzo la lata vacía que su compañero le arrojó. Ya se esperaba este tipo de reacción.
—¡No me digas que hay dos personas haciendo...! Agh, como sea. Entonces iré al área de servicio. Me largo.
—¡Espera! El área de servicio está... Oh, te fuiste... Da igual.
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Abrió la puerta del área de servicio. Un lugar que normalmente usaban para guardar artículos de limpieza, ropa vieja y los abrigos en verano. Era, básicamente, un pequeño cuartito extra que casi nunca utilizaban; pero, para su sorpresa, se encontró con un escenario bastante inesperado.
—¿Qué demo...? —Dentro del reducido cubículo se hallaba una mujer con antifaz revolviéndose en una especie de... ¿Silla flotante?— ¡Largo de aquí!
—Yo llegué primero.
—¡He dicho que te largues!
—Shh... Gritas... Demasiado —musitó. Mierda, la cabeza le daba vueltas.
—¿Quién eres?
—Esta silla es muy incómoda... —Comentó la azabache revolviéndose entre las extrañas cintas y mirando al suelo.
—Eso es porque no es una silla normal. —Era una silla sexual que Miroku había comprado hace unas semanas, de esas que atan a la mujer para poder penetrarla en el aire. Con que ahí la había instalado, ¿eh? De alguna manera aquella chica había logrado colocarse en posición y ahora no podía zafarse— Te ayudaré a salir para que puedas largarte. Necesito dormir.
—Yo dormiré aquí. Consíguete tu propia silla —lo desafió y, por unos segundos, la borrachera pareció abandonar su cuerpo.
—Sabes que esta es mi casa, ¿verdad, niña?
—En primer lugar, debes ser un auténtico fetichista para tener esto instalado aquí. En segundo lugar...
—En segundo lugar hablas demasiado. Otra razón para que te largues, "niña" —enfatizó.
Kagome bufó en respuesta y con sus piernas abrazó las caderas del chico. No se dejaría denigrar por un muchacho ligeramente más alto que ella... O por cualquier otro idiota. Lo sintió tensarse ante el acto tan repentino y sonrió burlonamente. Ahora era ella quien llevaba la ventaja.
—Y, en tercer lugar, no tengo nada de "niña". —Lo apretó más contra su cuerpo y un hormigueo ligeramente placentero los recorrió a ambos. El alcohol la desinhibía demasiado— Ahora, vete.
Kagome aflojó su agarre y comenzó a relajarse al saber que su advertencia había sido dada. Una vez que aquel muchacho cruzara la puerta podría derrumbarse en su sitio y dormir hasta levantarse al día siguiente sin saber cómo mierda había llegado allí.
La mujer frente a él lo miraba retadoramente a pesar de que su situación no era la mejor. Claramente podría haberse aprovechado de la chica o haberle tomado una foto para humillarla públicamente en la universidad al día siguiente, sin embargo, la muchacha no era consciente de eso y continuaba mirándolo como si fuera ella quien tenía el control absoluto de la situación. Estaba equivocada.
—¿Qué tanto miras? —Las manos masculinas se deslizaron por sus piernas en un movimiento ascendente y la instaron a abrazarlo nuevamente por la cadera, algo que la tomó completamente por sorpresa— Ey, he dicho que te vayas.
—¿Y si no quiero? —No sabía por qué, pero aquella rebeldía lograba encenderlo más que cualquier otra chica fácil con la que hubiera tenido sexo en su estadía en la universidad. Aquella mujer era... Interesante. ¿Sería igual de interesante el sexo con ella?— Además, mi cercanía no parece molestarte.
Kagome mordió su labio inferior con disimulo al ser descubierta, acto que no pasó desapercibido por el ojidorado que se relamió al notar lo apetitosos que se veían aquellos labios color carmín. Gráciles, carnosos y con una suavidad que podía apreciarse a simple vista. Besarlos debía sentirse... Tan bien. Inuyasha dio un paso hacia adelante, haciendo que las correas de la silla sonaran y volviendo a Kagome aún más consciente de su situación. Con su mano alzó el mentón femenino y la obligó a sostenerle la mirada. Aquellos ojos ocultos, enmarcados por el elegante antifaz, le revelaban lo candente que podría ser la muchacha. Su mirada era similar a la suya. Tan calmada que podría leerse cada una de sus emociones si se le prestaba la debida atención.
¿Luciría aún más rebelde su cabellera en medio del acto? ¿Qué tan rosados serían sus pezones? ¿Gemiría con la misma ferocidad con la que osaba desafiarlo?
Tomó posesión de sus labios y la besó con lentitud al principio esperando que lo rechazase. Sin embargo, tras morder su labio inferior, la sintió abrir la boca para él haciendo que el sabor amargo del alcohol se uniera a la candente caricia. Ambos cedieron al impulso sexual que comenzaba a nacer entre ellos. Sonrió en medio del beso.
¿Qué tan interesante... Sería el sexo con esa mujer?
Continuará...
Puta madre, qué excitante me ha quedado, ¿verdad? Y sí, ¡este drabble tiene continuación! Porque las conozco y sé que me van a pedir continuación. Así que dije "chale, mejor me adelanto y les hago la continuación" JAJAJAJAJA
Gracias a las tres lectoras divinas que comentaron anocheeee. ¡Me alegra saber que aún hay gente que lee esto! Las amooo c:
Y gracias también a la página de Facebook "Mundo fanfics R&I" por recomendar mis fanfics por mérito propio. Cada vez que veo mi fic entre sus recomendaciones me pongo a saltar en un pie xD
¡Nos leemos mañana a la hora de siempreee! :D
27.10.20
