Misionero

La noche tranquila y silenciosa era interrumpida únicamente por el traqueteo de los dos jóvenes que se perseguían dentro de la cabaña. Las risas femeninas se dejaron oír al mismo tiempo que caía pesadamente en el futón. Intentó incorporarse, pero Inuyasha se apresuró a obstaculizar su huída al posicionarse sobre ella con una sonrisa traviesa.

—Te atrapé.

—Sí, lo noté —Kagome rio bajo y trató de apartar al muchacho de su cuerpo. Su cabello le hacía cosquillas—. Hoy estás muy cariñoso.

—Lo sé —la arrinconó aún más contra el futón y besó su hombro mientras entreabría la pequeña yukata.

—¡Ey! Basta...

—Shh... —Los reclamos los dejaría para otro momento. Esta noche era su noche, solo para ella— Relájate.

Utilizó su peso para inmovilizarla y continuó repartiendo caricias a lo largo de su cuerpo. Kagome suspiró debilmente al sentirlo delinear su cintura y subir hasta sus pechos para finalmente alcanzar sus pezones donde los presionó con ayuda de su índice y pulgar. Arqueó su espalda e Inuyasha no pudo evitar sonreír complacido. Sabía cuánto le gustaba que jugara con sus senos.

Kagome se estiró en el futón mientras era acariciada por su marido y se retorció bajo él al sentirlo tocar delicadamente su sexo. Las yemas de sus dedos se deslizaban cautelosamente sobre su vagina, abriendo sus pliegues, adentrándose solo un poco en su interior. Su humedad se intensificó y no pudo evitar rozarse con insistencia contra su mano, pero inmediatamente sintió que Inuyasha se alejó de su toque. ¡Maldición! No quería que se detuviera.

Levantó la mirada hacia su compañero encontrando los ojos grises y misteriosos que pocas veces lograba ver. A pesar de estar acostumbrada a su cambio de apariencia no dejaba de maravillarse cada vez que lo veía en su otra faceta. Luciendo tan normal, abierto y al mismo tiempo misterioso. Acunó su rostro entre sus manos y lo acercó a ella hasta que sus frentes chocaron. Solo quería ver más de cerca aquellas orbes grisáceas tan tristes, pero hermosas a la vez. Por un momento, la excitación quedó en segundo plano.

—Es extraño verte así.

—¿Por qué?

—Por nada. —No es como si su cabello negro fuera algo extraño, ¿o sí?— Es solo que... Normalmente estás más tranquilo.

Inuyasha no pudo evitar sentirse un poco culpable. Era cierto. Por lo general todo lo que hacía era desearle buenas noches a la azabache para luego quedarse sentado en la sala mientras miraba fijamente la puerta de entrada, con su inútil espada haciéndole compañía y estando más alerta que nunca. Sí, las noches de luna nueva no habían cambiado demasiado a pesar de estar casado. Pero hoy, únicamente por esta noche, se permitiría relajarse y bajar la guardia para mimar a su esposa. Solo por hoy ignoraría su paranoia y se centraría en Kagome... Porque ella se lo merecía.

Le dio una última sonrisa a la joven y acortó la distancia entre ellos para besarla dulcemente. La sintió relajarse entre sus brazos y suspirar de forma lastimera. Bien, era mejor si ella cedía. Kagome no tenía idea de cuánto le costaba ignorar el creciente bulto entre sus piernas o evitar tomarla con rudeza, mientras jadeaba en su oreja y la oía gritar. Lo lamentaba, pero hoy debía contenerse. Sería un buen chico. Esta vez no habría gritos, ni arremetidas bestiales o palabras sucias. Hoy no se dejaría llevar por la pasión desbordante, ni tendría sexo salvaje. Hoy lo haría lento, con cariño. Le haría el amor. Se encargaría de repartir besos a lo largo de su cuerpo angelical, la haría llegar al orgasmo cuantas veces fuera posible. Hasta que no recordara quién era y la única palabra que pudiera decir fuera "Inuyasha", sí, su nombre entrecortado, cargado con ese tinte de placer que tanto lo enloquecía.

—Te amo —soltó y agradeció que su forma humana fuera mucho más abierta con los sentimientos. Estando así le resultaba un poco más fácil expresarse. Los ojos enternecidos de Kagome le advirtieron que se encontraba conmovida por sus palabras—. Te amo tanto —repitió.

—Yo también te amo, Inuyasha.

Kagome era tan hermosa, tan bella y perfecta que parecía surrealista que fuera solo suya. Su pecho se infló de orgullo y su corazón se calentó. El solo hecho de saber que esa mujer lo recibiría siempre; ya sea en su hogar, en su corazón o entre las sábanas... Saber que siempre lo aceptaría lo hacía sentirse irremediablemente feliz, en completa dicha.

Continuó estimulándola con ayuda de su mano sin dejar de besarla, no debía dejar de tocarla. Sentía que estaba cerca. Podía sentir la forma en que su respiración se alteraba y su sexo apretaba sus dedos de forma inconsciente. Le encantaba ser atendida por él. Una vez que sintió sus jugos empapar completamente su mano y parte de las sábanas a causa del orgasmo, cuando vio que la sacerdotisa ni siquiera lograba abrir los ojos a causa del placer, fue entonces que decidió que estaba lista para recibirlo.

Para este punto las ropas de ambos estaban completamente desarregladas. La yukata de Kagome se mantenía aferrada a su cuerpo únicamente gracias al listón que usaba en la cintura. El pantalón de Inuyasha tenía algunas gotas en su zona íntima, delatando así su estado. Cruzó miradas con su mujer durante un breve instante, donde el deseo de ambos habló sin que hiciera falta mediar palabra. Se incorporó lo suficiente como para desanudar su hakama, lo entreabrió y se apresuró a acomodarse mejor entre las piernas esbeltas aprovechando que Kagome se encontraba ida debido al clímax y con su miembro comenzó a tantear su entrada. La sentía caliente, palpitante y excesivamente húmeda. Tragó saliva para no venirse ante la expectativa del placer que estaba por experimentar y entrelazó su mano con la de Kagome antes de entrar lentamente en ella. Apretó la mano femenina y sostuvo el contacto visual. Mirarla a los ojos mientras le hacía el amor era tremendamente erótico, pero al mismo tiempo le hacía saber que estaba ahí con ella, siempre con ella. Inició el lento vaivén tratando de todas las formas posibles de hacerlo con calma, intentando ignorar esas ganas irrefrenables de tomar sus piernas y obligarla a abrazarlo mientras aumentaba el ritmo de forma bruta. No, hoy tenía que ser cariñoso y delicado... Sumamente suave.

Dejó que sus alientos se mezclaran, observó de cerca el sudor perlar el pequeño cuerpo haciendo que el flequillo azabache se pegara a la frente femenina, los corazones latiendo apresuradamente como si fueran uno solo, la sangre arrebolándose en las mejillas de ambos delatando la poca vergüenza que sentían. Todo el clima era tan íntimo, excitante y romántico a la vez que no pudo evitar pensar si no sería eso a lo que todos llamaban felicidad.

Kagome permanecía tumbada en el suelo con las piernas abiertas y se removía cada vez que lo sentía entrar con delicadeza. Tomaba aire con rapidez y lo exhalaba en medio de gemidos que hacían que su voz sonara extraña. Era un tono que nunca había oído durante la búsqueda de los fragmentos y, probablemente, era un tono que nadie conocería jamás excepto él. No lo negaría. Adoraba oír su voz distorsionada a causa del placer... Un placer que solamente él podría brindarle.

Inuyasha era una persona que carecía de tierras, títulos y dinero... Pero se había prometido que en tanto estuviera casado con Kagome ella sería feliz y la haría sentirse amada cada día de su vida.

—Feliz cumpleaños, Kagome —susurró.

Pero especialmente la amaría hoy. Por haber nacido y celebrar otro año de vida... Una vida que estaban destinados a pasar juntos.

FIN

Escribí esto a las tres de la mañana y estoy tan dormida que en lugar de escribir "Fin" casi escribo la contraseña del banco —no es broma JAJAJAJA—. Ayer me lastimé la mano por andar molestando a mi hermano y ahora no puedo escribir bien we. Ah, y sí, me quedé muy quieta después de haber recibido "mi castigo" xD

Este drabble se lo dedico a mi best friend MaiiTaisho005 :D Bueno, me pediste que hiciera un drabble tierno de Inuyasha humano, ¿no? Espero haber cumplido tus expectativas porque la verdad no sabía qué escenario poner we ;-; Pero estoy contenta con el resultado :D

¡WOW! La casilla de comentarios comienza a volverse más animada :D poco a poco vuelvo a ver a mis lectoras amadas c: Me alegra saber que adiviné sus malvadas intenciones de pedirme una continuación JAJAJAJAJA ¡Mañana subiré la continuación de "Silla"! Así que atentas 7u7 y espero sus comentarios ansiosa como siempre c:

3.11.20