¡Buenas! No he abandonado esta historia, ¡lo prometo! Actualizaré más seguido desde ahora.

Gracias a todos.

En este cap me centro un poco más en Kiba, para que sepamos también su sentir hacia Hanabi.

¡Espero que lo disfruten!


Hanabi era interesante.

Kiba lo descubrió apenas comenzaron a charlar de forma casual. Le gustaba observarla pues sus ojos eran demasiado expresivos, su rostro la delataba mostrando siempre los sentimientos de la chica.

Aquella noche, se quedó mirando el techo de la habitación en la que se encontraban deseando despertarla y seguir conociéndola.

Le agradaba su voz, el sonido de su risa y la forma en que lo tentaba y se burlaba de él dejando de lado todo tipo de formalidad.

No podía decir que eran iguales y siempre recordaría que su primera discusión comenzó apenas veinte minutos después de iniciar el viaje, sonrió al recordar la expresión ruda en el rostro de Hanabi.

Y ahora que lo pensaba, su nombre le sentada de maravilla.

"Hanabi". Fuegos artificiales.

Giró la cabeza y la observó durmiendo relajada, con los labios entreabiertos y el cabello cayendo sobre su rostro. Era hermosa por donde la mirase. Y lo era también por dentro.

Un pensamiento atravesó la mente de Kiba como un relámpago.

Se sentó en la cama sosteniendo la cobija contra su pecho mientras su sonrisa se desvanecía y abría los ojos cuan grandes eran.

Llevo día y medio con Hanabi, hemos discutido, hablado, reído y compartido una habitación. Apenas la conozco, somos realmente diferentes. Me gusta.

Movió la cabeza lentamente y la vio horrorizado, se levantó de un salto, despertándola por el alboroto.

-Oye, ¿estás bien? – le preguntó ella frotándose la mejilla sin abrir los ojos totalmente.

Vamos, Kiba. Eres un adulto.

-Sí – contestó él tomando una camisa cualquiera y poniéndosela – saldré un momento, volveré en un par de horas – le dijo.

Ella solo asintió un tanto confundida mientras lo veías salir a toda prisa de la habitación.

Vamos, Kiba. Eres un adulto.

Se repitió con sorna mientras se tomaba una cerveza.

Era un idiota, había decidido que la chica le gustaba después de haber estado con ella por menos de un día.

Pero ¿cuánto en realidad necesitas para descubrir que alguien te atrae?

-No es como que haya sentido una conexión cósmica con ella – dijo antes de darle otro trago a su botella para luego alejarla y verla con asco – Vaya adulto que eres, Kiba, bebiendo porque descubres que alguien te gusta – chasqueó la lengua bajando la botella con cuidado sobre la barra – Soy patético.

-No lo eres, aunque lo parezcas – le dijo Hanabi apareciendo a su lado – ¿Sabes cuánto es estado buscándote?

-No debiste hacerlo, te dije que volvería en un par de horas nena, aún estoy sobrio y no tengo intenciones de perder el conocimiento – le dijo

-Sí, dijiste eso como a las diez – contestó ella bebiendo de la botella que él había bajado – son casi las cuatro de la mañana – agregó riendo.

-No lo había notado.

-Lo sé.

Se quedaron en un silencio cómodo compartiendo aquella última botella de cerveza, Kiba pagó la cuenta y volvieron al hotel con paso calmado.

-La chica que te gusta debe ser muy importante – dijo ella saliendo del baño y mirándolo desde una esquina.

-Apenas descubrí que me gusta – contestó Kiba sonriendo pues sabía que ella lo había escuchado.

-No sabía que eras de los que beben por algo como eso – tentó ella acercándose.

-No lo soy, nunca bebo para emborracharme.

-Lo sé, cerveza sin alcohol ¿eh? – rio ella.

-Debo hacer que lleguemos sanos y salvos hasta Konoha – rio también él viéndose descubierto.

Ella se acercó y se sentó sobre su cama mirándolo aún, el pasillo que separaba sus camas era estrecho. Entonces él giró su torso hacia Hanabi quien estiró la mano hasta tocar su rostro.

-Me agradas, Kiba – le dijo.

En ese momento Kiba supo que no era patético descubrir su atracción por alguien en tan poco tiempo.


¿Review?

Kana ~