Buenas! Siento mucho la demora!

ADVERTENCIA: No soy buena con escenas muy explícitas :(

¡Espero que lo disfruten!


-Me gustas, Hanabi – dijo Kiba mirándola a los ojos y sosteniendo su rostro entre sus manos.

Ella lo miró entre sorprendida y confundida, llevaban poco tiempo de estar juntos a pesar de conocerse desde antes, a ella le agradaba él, se lo había dicho hacía unos pocos minutos, pero no esperaba que la situación diese un giro de esa forma – aunque lo había deseado.

Entonces Hanabi decidió por primera vez en su vida, seguir sus instintos.

Y lo besó.

Kiba no tardó en corresponder a aquel beso, primero lento y algo tímido, tanteando el terreno de sus labios y explorando lentamente al otro. Un beso que se tornó ardiente en segundos, cuando él la tomó de la cintura sentándola sobre sus piernas y ella hundió sus dedos en la castaña cabellera del hombre, pegándose a su cuerpo.

Él la besaba como si sus labios fueran un manantial de agua que necesitaba para sobrevivir, se tomaba su tiempo y no aceleraba el ritmo, siguiéndola a ella, disfrutándola y satisfaciéndola.

Se separaron jadeando, sonriendo, sin abrir los ojos.

-Vamos un poco rápido ¿no? – le dijo Hanabi abriendo los ojos, acariciando aún sus cabellos.

-Pues hemos pasado las últimas veinticuatro horas juntos, hay personas que llegan a esto en menos – contestó él abrazándola.

Entonces vio como ella se sonrojaba y apartaba la mirada.

- ¿No lo habías… hecho antes? – balbuceó Kiba tratando de que ella lo mirase de nuevo.

-No soy virgen – aclaró Hanabi de inmediato – pero tampoco es que haya hecho esto antes con alguien que acabo de conocer.

-Pues a mí ya me conocías – bromeó él mientras la levantaba y la recostaba sobre su cama – Nunca haría algo que tu no quisieras – le dijo serio mientras se levantaba – Sólo pensé que tenías, ya sabes, algo de experiencia – volvió a reír sonrojado mientras lo decía.

Kiba se tumbó en su cama con los brazos tras la cabeza, mirando al techo y a ella de forma intermitente.

-Pues no te conozco demasiado – dijo Hanabi girando para mirarlo – Y pues, he leído mucho… - completó en un susurro.

-¿Leer? – El hombre la miró asombrado – Mira nena, no cuestiono la lectura, pero hay algunas cosas que no pueden solo leerse.

-Lo sé – dijo ella sentándose de nuevo en el borde de su cama – Leer sólo te da una idea, la realidad puede llegar a ser bastante diferente.

Ella comenzó a jugar con un mechón de cabello mientras se apoyaba sólo en un brazo, él la miraba ardientemente, recorriendo su cuerpo con sus ojos.

Se miraron a los ojos.

De pronto, Hanabi estaba sobre él de nuevo, se besaban con deseo, con necesidad.

Ella le acariciaba los hombros, el cuello, la clavícula y el torso desnudo pasando sus manos lentamente, mientras sus labios exploraban los de Kiba, su olor a hierba buena le inundó los sentidos y no necesitó más para dejarse llevar.

Kiba tomó el borde de su blusa para quitársela, luego la tomó de los muslos nuevamente y sin dejar de besarla la acomodó en la cama, se separó de ella y la observó.

Sus labios rojos e hinchados por los besos, sus duros pezones rosas coronaban sus preciosos y redondos pechos, su cintura y sus caderas formaban una hermosa curva, y su monte de venus apenas cubierto por aquella braguita negra con encaje.

-Eres hermosa – le dijo en un susurro mientras acariciaba sus piernas – Y no lo digo sólo por tu cuerpo, mereces mucho más que solo leer Hanabi – continuó mientras se acercaba de nuevo a sus labios – Eres inteligente, astuta, divertida, y sé que un montón de cosas más que quiero descubrir – continuó él aspirando su aroma a jazmín – No quiero que pienses que esto es algo de una noche, porque quiero conocer cada parte de ti, porque con el tiempo que llevamos juntos me has cautivado – terminó él mirándola con los ojos brillantes de anhelo, de deseo.

Entonces ella lo besó envolviéndolo en sus brazos, él correspondió presionándose contra su centro.

Kiba le tomó los brazos y los puso uno a cada lado de su cabeza, los soltó y volvió a besarla pero ésta vez lento y suave para luego descender por su cuello, mordisquear su clavícula y llegar a sus senos, acariciándolos y besándolos.

Hanabi se sentía en el cielo, nunca había experimentado nada similar, las únicas experiencias que había tenido habían sido con un novio que tuvo en Konoha en sus primeros años de Universidad y pues, no lo hacía mal pero definitivamente nunca se preocupó tanto por hacerla disfrutar de aquellos encuentros.

Esa noche no necesitaron decirse más, tampoco necesitaron dos camas porque se habían dormido abrazados después de tan maravilloso encuentro.

Kiba la adoró, la besó y satisfizo de formas que ella no podía ni imaginar, era algo diferente a lo que había experimentado antes, sentía que iba mucho más allá de lo físico por como él la miraba con deseo casi palpable, sus caricias mostraban que realmente se estaba entregando y esforzando por hacerla sentirse llena, y lo hizo.

Hanabi supo que este sería un viaje interesante, y deseaba con todo su corazón que cuando la mañana llegara todo siga igual para ellos, sin momentos incómodos, sin vergüenza ni nada parecido, porque le gustaba estar con Kiba y no se permitiría que aquello poco que habían comenzado a construir se desmoronase.

Lo miró dormir mientras acariciaba sus cabellos y se rendía también al sueño.


¿Review?

Kana ~