Caminaba por el jardín de la mansión Loud, a diferencia del terreno trasero, el jardín central era más pequeño, eran unos 30 segundos de caminata hasta encontrarme con la entrada.

Miré mi reloj para cerciorarme que estaba todavía a tiempo.

"¿Once y treinta?" a veces salía del deber más temprano, pero hoy fue inusualmente atareado.

El gran portón se abrió después de que la cámara realizara su reconocimiento fácil. La mayoría de tecnología que usa este lugar es administrada por Lisa, además, tiene puesta inteligencias artificiales por todo el lugar. Una de esas es la cámara en la entrada.

Salí dando un largo suspiro casi como si mi alma intentara salir de mi cuerpo. Cerré mi boca de inmediato, no quería averiguar si en verdad era mi alma lo que estaba suspirando.

Estaba cansado, no lo voy a negar, y tal vez crean que ahora voy a descansar en alguna parte, bueno... Ciertamente no están del todo equivocados. Fueron dos días en el que la señorita Lori no dejaba de presumir su victoria, sin embargo, parecía más feliz por haber ganado contra la hija de la familia Pingrey en vez del gran premio.

Intenté buscar mi vehículo entre los distantes autos de lujo que había por la carretera. Luego de diez segundos mirando la pude visualizar.

Kawasaki Ninja H2 R, sólo H2R, una motocicleta muy veloz. Se trata de una moto no matriculable, con motor sobrealimentado por el original sistema de Kawasaki de compresor volumétrico desmultiplicado para girar a las velocidades de un turbocompresor. Es una belleza.

Me acerqué pasando mis dedos por el asiento. Con orgullo podría decir que este es mi bebé, un bebé muy veloz.

Si quisiera presumir les diría que viene de serie con neumáticos slick especiales y específicos para ella, que en manos de Kenan Sufoglu ha sido capaz de pasar la increíble barrera de los 400 km/h. Dotada de plataforma IMU, pantalla en el cuadro con indicador de inclinación, control de tracción, modos de respuesta de motor, sistema de frenado KIBS con ABS inteligente, "quick sfihter", control de lanzamiento y de freno motor, embrague antirrobo y asistido.

Este bebé reúne la tecnología de la marca y añade detalles únicos como la sofisticada pintura efecto espejo mediante capa de plata.

Bueno, dejemos de hablar de mi moto y centrémonos en mi próximo movimiento.

Ustedes no lo saben pero esta ciudad por fuera se ve como un lugar para ricos, la verdad... este lugar es igual que cualquier otro. Con sus barrios altos, medios y bajos, no es tan diferente. Vivir en la zona alta solo te vuelve ciego a la realidad que sufre el resto del mundo.

Hay una persona que conoce eso a la perfección, hablo de la señorita Luna.

Ella es muy linda, aparenta una actitud delicada y recta, no más que una mentira. Hace 6 meses descubrí su nuevo lugar de reuniones, también hace presentaciones más salvajes ahí. Olvídate de la chica que toca el violín o el piano y obtienes a una chica que toca frenéticamente la batería y la guitarra eléctrica como si estuviera teniendo orgasmos.

Me subí en mi motocicleta y arranque en dirección de la zona baja de la ciudad. Sin policías vigilando las 24 horas del día, el sitio se ha visto aglomerado por toda clase de personas, ricos que quieren gastar su dinero en cualquier cosa ilegal, y pobres que buscan el dinero de los adinerados.

El sonido del motor sonaba como una abeja mientras pasaba a toda velocidad saliendo del panorama de las casas lujosas y llegando al bullicio de las discotecas nocturnas y bares.

Entre la zona baja y media, casi oculta por las extrañas intersecciones de la ciudad, allí entre la leve luz de los postes de luz que aún servían, veía gracias a la poca, la entrada, una puerta de metal muy tosca.

Dejé mi motocicleta oculta en la oscuridad de la noche, me cercioré que no hubieran sospechosos a la vista, cualquier mala cara por estos lares era un potencial ladrón.

Con una motocicleta como esta siempre estoy llamando la atención adonde quiera que vaya, incluso más cuando los colores de mi traje no contrastan bien para pasar disimulado. Por eso me compré un atuendo de motociclista de color negro, lo estoy usando en estos momentos. Botas negras de suela ancha, chamarra y camisa escotada, guantes de cuero y un gorro circular que cubre un poco mi cabello blanco.

Cuando vengo por aquí prefiero dejar el casco en un lugar seguro, como en la casa de los Mcbryde. Hace dos días volví aquí así que aún no he vuelto a buscar el casco.

Me deje el gorro puesto, pues digamos que soy un tanto conocido.

Entre con normalidad, no había vigilancia en la entrada, después de todo, los verdaderos asuntos no se tratan aquí arriba.

Miré hacia abajo. "Los asuntos es mejor tratarlos bajo tierra." me giré observando posibles miradas maliciosas.

"Es mejor evitar los problemas por ahora." caminé hasta la puerta más obvia del lugar, de entre las personas bebiendo y bailando en lo espacioso que es el sitio, vi por lo que vine.

Me estaba esperando a un lado de la puerta mal pintada, con un cartel mugriento que decía servicio y herramientas.

Ella se adelantó y abrió la puerta dejándome pasar mientras venía detrás de mí. Quité un armario de herramientas y bajamos por las escaleras en descenso.

El humo de la mariguana golpeó mi nariz dejando mis ojos llorosos por un momento. El sonido de arriba era casi nulo en este lugar, oyes claramente como la nariz de estos sujetos aspiraban aquel polvo como si fuera un dulce.

La chica pasó a un lado mío adelantándose y tomando una de las siete habitaciones que hay en el lugar.

"Ya estaba reservada." dijo ella sentándose en la cama. Yo cerré la puerta con seguro.

A pesar de estar por lo más bajo de la ciudad, es cierto que esta gente sabe como conseguir toda clase de cosas aun si su bolsillo es un problema.

Una lámpara de lava, una bombilla Led en el centro de la habitación, una cama matrimonial, sábanas de terciopelo grises al igual que las paredes, el piso era tan frío, eso es por que era metal, este lugar está bajo tierra, esta mal construido pero se a mantenido por 40 largos años. Este lugar era usado por narcotraficantes, la mayoría de ellos ya en la cárcel y otros cuantos en casas millonarias.

¿Cómo sé todo esto? La respuesta la tiene aquella chica. Su cabello rubio y su blanca piel hacía contacto con las sábanas.

"¿Listo?" preguntó ella con voz sumisa.

Me aproxime, ella arqueó su espalda para mirarme mejor mientras apoyaba sus manos detrás de ella dejando que su mechón de otro color tapara uno de sus ojos.

La tomé del mentón moviendo su boca como si fuera una muñeca, luego apreté con fuerza sus mejillas con una sola mano. Sin quejarse me miró y trató de sonreír.

"¿Hoy lo vas a hacer más duro?" preguntó ella sujetando mi brazo que se extendía hasta la cama como apoyo.

"Sabía que eras una zorra, Sam." jugué un poco con su cabeza meneándola un poco.

Sam a sido mi informante desde hace 3 meses, pero la conocí mucho antes. Me enterré de este lugar siguiendo a la señorita Luna, eso fue alrededor de 7 meses.

Sam comenzó a desvestirse en el momento que la solté. Yo me senté sin dejar de verla. Realmente es una zorra.

No tenía toda la noche para seguir aquí, mañana debo seguir con mis labores en la casa Loud pero en estos momentos puedo darme el lujo de gastar algo de energía, desde luego, todo tiene su precio.

Me levanté, Sam se encargará de mi ropa, es en lo único que tendrá la iniciativa.

Antes de que piensen que soy un maldito Gary Stu, no saben como desearía ser tan inverosímil como uno. ¿Saben? Me ahorraría mucha mierda.

Esta tipa no fue seducida con una simple mirada, costó sangre y sudor, más sangre que sudor.

Hace aproximadamente un año, la señorita Luna perdió una de sus lugares clandestinos favoritos. Por esos días no encontró sitios nocturnos que fuesen de su agrado, la mayoría de ellos vigilado constantemente por la policía. Pero un día, la señorita salió tarde por la noche, acorde a mi horario podría decir, tal coincidencia, no lo sé, pero la seguí por pura curiosidad. Yo había perdido muchas oportunidades para hundir el nombre de la familia Loud con las acciones de Luna, pero por suerte o, por mucho dinero moviéndose por detrás, siempre salía de los problemas como si nunca hubiera estado ahí en primer lugar.

Sin embargo, sentí, en el instante que vi el lugar desde lo lejos, que esta era mi oportunidad decisiva. No entre aquella vez, espere hasta la siguiente ocasión en la que la señorita Luna saliera nuevamente.

Tardó una semana pero ya estaba listo para entrar, sin seguridad o vigilancia de oficiales, el lugar daba mala espina. Adentro era como cualquier disco o bar, tal vez los dos fusionados.

Traté de buscar a Luna con mis ojos, no tenía intención de acercarme. Por puro azar mire a la puerta mal pintada, justo ahí apareció Luna y Sam, que todavía no tenía el mechón azul.

Ambas entraron, mire un poco antes de que cerraran la puerta, no lucía como un muy espacioso. Claustrofobia, era la palabra que se me vino a la mente al saber que dos personas estaban ahí adentro.

Los segundos pasaron, se volvieron minutos, cuando se completaron tres horas, al fin las vi salir.

"¿Qué demonios?" fue lo que dije.

Había pasado mucho tiempo, incluso pensé que tal vez habían muerto ahí adentro. Los dos chicas se acercaron sentándose cerca de mí. Estaba en la barra, así que era de esperar que iban a beber.

Con mi nariz note el peculiar olor.

"¿¡Acaso fumó de esa mierda!?" pensé en mis adentros. Fingí tomar de mi vaso como cualquier persona.

Esperé que hablaran sobre lo que hicieron ahí adentro pero parecía que no iban a tocar ese asunto con tanta gente alrededor, aunque la mayoría ya debería saber eso, me imagino que deben ocultar algo para el resto de personas.

Luna se despidió diciendo el nombre de aquella chica, memoricé su nombre enseguida.

"¿Sam? Parece que es muy cercana a Luna, ellas no se conocen de hace días. Luce más como una amistad de unos cuantos años... ¿Cómo no sabía sobre ella?" mientras pensaba eso noté la mirada de Sam sobre mí. "¿Llamé su atención?" pensar eso fue un error, creía que sería fácil acercarme a ella y sacarle todo lo que sabía.

Y aquí fue cuando pensé, ¿por que no tengo las cosas tan fácil? Si fuera así desde un principio, no creo que estuviera trabajando para la familia Loud, yo estuviera viviendo tranquilamente con mi familia.

Luego de terminar, Sam me quitó el preservativo tirándolo al tacho de la basura.

Se acostó a un lado de mí, me dio la espalda pero era para que no viera su rostro rojo porque aún la podía sentir temblar.

Si le digo zorra es porque es una zorra, la diferencia entre una puta, es que es más fácil de manipular, en cambio una zorra vela más por su bien, no cederán tan fácilmente a cualquier tentación.

Miré el reloj de pared. "Dos treinta." debo estar en la mansión a las siete y diez.

Busqué mi ropa en el piso para salir del lugar, ya tenía la información suficiente.

Dos días luego de encontrar este lugar, traté de llegar a Sam por distintos medios, en uno intente descubrir por mi cuenta que había en ese pequeño cuarto. Lo vi muy bien como para decir que no había nada más que herramientas como dice el letrero en la puerta. Pero algunas miradas me decían que esto ocultaba algo más que solo herramientas.

Cuando hable sobre que me costó sangre, no me refiero a que mate a alguien, me refiero a que me costó mi propia sangre. Sam me había visto y no estoy seguro pero si no fue ella, alguien le aviso a los sujetos más grandes del lugar que lucía como un sospecho.

Tuve que aguantar una paliza, no me mal entienda, sé pelear y defenderme, pero no iba a conseguir lo que quería si descubrían que en realidad si era un tipo sospechoso.

La primera semana siguió de la misma manera, trate de llegar no sólo a ella, pero el resto parecía no saber nada acerca de lo que decía.

Tomé un mes completo de observación, hubieron días donde Sam no venía y eso mal gastaba mi tiempo.

Descubrí gustos, disgustos, su vestimenta que usaba cuando entraba en aquella habitación y cuando no tenía intenciones de hacerlo.

La veía como otra chica de la edad de Luna pero parecía más como la hija del jefe del lugar o tal vez tendrá negocios constantemente por aquí. Bueno, no lo sabía a lo largo de dos meses.

Aunque quiera negarlo, estar presente en las clases de Leni y Lola sobre modales o cuando otras chicos ricos se le acercaban, me daban una idea de cómo ser más sutil.

Haber sido un ser inverosímil hubiera sido más favorable para lograr mis deseos de venganza contra los cabezas de la familia Loud.

Ah... Como sea... Luego de intentarlo múltiples veces, y fallar vergonzosamente en la mayoría de ellas. Logré dar con un punto débil, su familia y la enfermedad de su hermano menor.

Al parecer no sólo era amiga de Luna desde su infancia, también por beneficio. Sam, o mejor dicho la familia Sharp gastó sumas enormes de dinero en tratar la enfermedad de su hermano. Claro, no es cáncer, es negligencia médica, todos los hospitales y doctores que han revisado a su hermano tienen algo en común, están afiliados con las empresas bienes raíces del y la señora Loud.

Gracias a las empleadas que hacen la limpieza me he enterado del más minúsculo detalle. Uno de ellos es un estúpido arreglo que tienen para sacar la mayor cantidad de dinero a las familias que tienen algún familiar enfermo o alguna deuda adicional con los centros de salud afiliados con la familia Loud.

Hacer esto es lo peor, pero debía mentir, de la misma manera como lo hace la familia para que sirvo.

Fuera preferido que ella me abriese su corazón en vez de tener que forzarlo, pero ya no puedo deshacer lo hecho.

Ella en cree en mi como una alternativa más factible que Luna. Su hermano se encuentra con los padres de un amigo mío, ellos son doctores y no tienen nada que ver con los Loud. Así de fácil su hermano mostró mejorías y yo me abría paso a su corazón.

La información fue lenta y dura de sacar, pero luego cada palabra salía de ella como un fluvial río.

Hija mayor de la familia Sharp, padre y madre; asalariados decentes. Ganando más del mínimo le dieron a su familia lujos necesarios para llevar una vida normal en la ciudad.

El hijo menor se enfermo, no buscaron ayuda en los hospitales cualquiera, querían de los mejores, se podían dar ese lujo... Un lujo que les costó demasiado. La enfermedad no era intratable, sólo así se la hacían ver a la familia después de todo, no aprovecharse de la desgracia de otros, sería una mala inversión.

No le conté nada, ¿planeo hacerlo? Algún día pueda. Aún no lo sé con seguridad, pero gracias a Sam puedo ver el talón de la familia.

Luna viene aquí, escasas veces, toca música y bebe. Sus padres no saben acerca de esto, pero creo que les daría igual. Los que los pondría alerta sería al uso de drogas en el lugar, Luna comenzó a ayudar a Sam que se metió en el negocio de vender drogas para pagar los tratamientos de su hermano ya que su familia estaba a punto de caer en la miseria por las deudas acumuladas.

Con el dinero de Luna, es pan comido hacer que las drogas de Sam lleguen a cada esquina oscura de la ciudad.

Luna visita este lugar para relajarse y fumar, toca con la guitarra y se ve con Sam. Pero... Ahora que Sam no tiene que hacer esto más, y su hermano que está presentando mejoría a hecho que sus padres se recuperen de a poco de las deudas… esto posiblemente sorprenderá a Luna, ¿de buena o mala manera? No tengo ni idea.

"¿Pondrá mis planes en problemas? Espero que no." monté en mi motocicleta, Sam ya dejaría de vender drogas después de esta noche así que iré por mi casco. Descansar en el sofá de los Mcbryde no me vendría nada mal.

"Pero si Luna se volverá un obstáculo, deberé apresurarme y poner contra las cuerdas a Lynn y Rita Loud." bajé un poco la velocidad para sentir mejor el fresco de la madrugada.

"También debo buscar que fue lo que le hicieron a mi familia." volví a acelerar inclinándome hacia delante.