Hola a todos, ya estoy aquí de nuevo y miren que les traje. A petición de stef-cullen, FrayNubs146, Allen-walker, dylan859 y byga kruger ¿Quién les puede negar algo?, este capítulo va dedicado a usted que se que algunos llevan tiempo leyendo mis escasa historias así que esta continuación es para vosotros y espero que os guste. Os doy las gracias por los reviews, y gracias también a quienes siguen la historia y se toman la molestia de leerla.
Algunos pidieron un poco de amor y también lemon, pues bien tengo una buena noticia y otra no tan buena, la buena voy a tratar de darles ambas cosas, la mala ninguna de ellas aparece en este capítulo (aunque tiene sus momentos…hot), que le vamos a hacer así se desarrolla la historia, ¡ah! y el capítulo es más largo, en fin…que me enredo más que las persianas, como siempre les digo que Harry Potter y sus personajes pertenecen a J.K. Rowling. Si tienen alguna duda, sugerencia, sentimiento de animadversión…o algo que quieran decirme ya saben, MP o review.
Nota: la historia está narrada desde el punto de vista de Hermione como ya habrán intuido, pero no descarto poner algún POV de Fleur.
Sin más ¡Disfruten!
La hermosa rubia que tenía enfrente me dio una mirada confusa mientras el marfil de su cara se tornaba un tanto rosado haciéndola parecer más hermosa aun.- ¿T-te acuerdas de mí?-
Negué con la cabeza contradictoriamente- Q-quiero decir s-sí, recuerdo tu nombre- "por lo visto estuve toda la noche gritándolo" pensé. Los recuerdos aun estaban un poco confusos e iban apareciendo lentamente como partes de una historia inconexa.
La francesa me sacó de mis pensamientos con un leve carraspeo que me hizo darme cuenta de que aun estábamos en la puerta paradas – lo siento, perdón ¿quieres pasar?- le pregunté.
Ella pareció dudar durante un par de segundos antes de asentir con una tímida sonrisa, se la veía bastante nerviosa e incómoda igual que yo. Mientras caminábamos hacia el salón aproveche para lanzarle una mirada analítica "por lo menos es atractiva, tengo que admitir que incluso borracha mi gusto sigue siendo bastante bueno", no es que yo acostumbrara a salir por allí y traerme a desconocidas a casa, en realidad era la primera vez que me ocurría, solía ser bastante discreta y exigente con todo en general y con las mujeres en particular.
Cuando llegamos al salón la invité a que se sentara, ella exhaló un suspiro "¿incómodo?" Y echó una mirada curiosa alrededor de la habitación antes de posar sus ojos sobre mí, cuando la vi sentarse en el sofá otro flash back me golpeó de lleno.
"Avancé por el salón torpemente besando sus jugosos labios, apenas podía mantenerme de pie, ella me agarraba por la cintura para evitar que me cayese mientras sentía todo mi cuerpo en llamas. La empujé sobre el sofá y me subí a horcajadas en su regazo, comencé a besarla de nuevo e intente desnudarla sin mucho éxito, mis manos se movían frenéticas sobre su esbelto cuerpo, tenía tantas ganas de sentirla, comencé a besar su cuello hasta llegar a su oído – quítate la ropa- le dije con una voz ronca por el deseo, ella me miró por un segundo antes de dedicarme una sonrisa depredadora y sin oponer resistencia hizo justamente lo que le dije…"
Sentí mis mejillas arder, y traté de encontrar un tono de voz lo más natural posible – ¿Quiere tomar algo? ¿Un poco de agua quizás?-le dije. Ella se limitó a negar con la cabeza, a le vez que intentaba encontrar su voz para poder exponer el motivo de su visita. – Vera mademoiselle Granger el motivo por el que estoy aquí, se debe a que anoche olvide algo en su departamento y me gustaría recuperarlo…-.
Volví a sentir mis mejillas arder, probablemente estarían del mismo color que el pelo de un Weasley, cuando estaba dispuesta a responderle mi teléfono móvil vibró haciendo que me sobresaltase, miré el teléfono y era Ginny –Me disculpas un segundo, por favor- le dije antes de responder el móvil cuando vi que asentía con la cabeza.
Salí del salón y me metí en el despacho para contestar. Nada más aceptar la llamada escuché la voz estridente de mi amiga- Hermione ¿se puede saber dónde estabas y porque tenias el teléfono apagado? Llevo toda la tarde intentado localizarte-.
-Ginny, Ginny espera, ¡está aquí!- susurré
- ¿Quién está aquí? ¿A qué te refieres?- preguntó confusa.
- ¿Quién va a ser? La chica de anoche- susurré de manera exasperada.
- ¿Qué dices? ¿Qué hace allí? ¿Acaso ha ido a por más?...Wau amiga sí que tuvo que gustarle lo de anoche- dijo la pelirroja que probablemente estaba tan sorprendida como yo.
-Pues por lo visto ha venido a recuperar su tanga- contesté y volví a sentir mis mejillas encenderse.
-¿De verdad? No puede ser…eso debe de ser una excusa o algo, ese tanga no puede ser tan caro como para tratar de recuperarlo de la casa de una desconocida. En serio Hermione ¿con que clase de mujer te acostaste anoche?-
Me quede pensando, probablemente Ginny tenía razón ¿Quién iba a casa de una desconocía a recuperar un tanga? Si tan solo quería volver a verme podía decirlo, nadie usaría una excusa tan patética, en fin debería terminar con esto cuanto antes.
-Ginny te llamo luego, esta fuera esperándome, voy a darle su tanga y que se marche, esto es demasiado embarazoso- sin más colgué el teléfono y haciendo acopio de toda mi valentía Gryffindor y con tanga en mano, me dispuse a entrar al salón donde se encontraba aquella mujer.
-Siento la espera, aquí tienes lo que has venido a buscar- le extendí el pequeño trozo de tela tratando de parecer lo más tranquila posible.
La cara de la rubia empezó a descomponerse y sus mejillas se tornaron de todas las gamas de rojo hasta llegar a un casi purpura, ella trataba de decir algo pero parecía tener dificultad "¿qué pasa? ¿Acaso ese tanga no es suyo? No puede tratarse de un error".
Rápidamente y con manos temblorosas la rubia tomó el pequeño trozo de tela y con evidente tono de enfado y orgullo dijo – en realidad vine por otra cosa, ayer creo que dejé mi teléfono móvil aquí, llevo toda la mañana buscándolo y lo necesito, así que si no te importa me gustaría recuperarlo-
Ahora era yo quien alcanzaba la tonalidad casi purpura y las palabras tropezaron en mi boca- va-vaya, lo-lo siento disculpa ¿tu móvil dices? Creo que no lo he visto, pero si esta aquí no te preocupes y-yo te lo busco – me puse a buscar el teléfono móvil como una loca mientras me reprendía a mi misma por ser tan estúpida. En ese momento la bruja rubia sacó su varita mágica y sin más conjuro – Accio móvil-
El pequeño dispositivo saltó desde debajo del sofá y cayó en su mano, me dio una mirada matadora como si tratase de fulminarme con ella, y sin más se dispuso a salir. Traté de decir algo pero no encontré palabras adecuadas para una situación tan bochornosa.
Oí el pequeño portazo de la puerta de mi departamento cuando aquella mujer desapareció. - Genial Granger te has lucido- dije mientras soltaba un largo suspiro.
¿Cómo podía ser tan estúpida? Esa mujer probablemente me odiara para los restos por hacerle pasar por aquello, pero bueno…con un poco de suerte no volvería a verla jamás.
Me dejé caer sobre el sofá maldiciéndome por mi ineptitud.
Al día siguiente me prepare para ir a trabajo, el fin de semana se había acabado y era hora de volver a la relajante, segura y cómodo rutina.
Llegué al ministerio a la misma hora que todos los días, mientras caminaba por el Atrio mi ayudante apareció a mi lado como de costumbre.
-Buenos días señorita Granger, ¿Qué tal su fin de semana?- me preguntó
-Excelente John gracias, ¿Qué tenemos para hoy?- pregunté yo.
- Una reunión con la brigada de aplicación mágica a primera hora, tiene toda la documentación sobre la mesa, además de su reunión para validar los presupuestos del departamento de investigación de la subdivisión de aurores. Como ya le he dicho toda la documentación está sobre la mesa, señorita.
Sin más me dirigí al departamento de Aplicación de leyes mágica situado en el segundo nivel, que es donde se encontraba mi despacho. Cuando entre por la puerta me sorprendí al ver a Ginny allí, esperándome.
Ginny ¿Qué haces aquí? ¿ no tenias entrenamiento hoy?- pregunté sorprendida.
Así es, pero como te niegas a responder mis llamadas he decidido venir personalmente para que me cuentes con todo lujo de detalles que pasó anoche. Los ojos de mi amiga brillaron con curiosidad, a la vez que yo exhalaba un largo suspiro.
Nada, no pasó nada…- contesté, pero evidentemente la joven Weasley no quedó satisfecha con mi respuesta.
¿Nada? ¡ooh vamos Herms! ¿tan mal fue?- preguntó Ginny intrigada.
Ahora tengo que trabajar y este no es el lugar más adecuado para hablar- Ginny estuvo a punto de objetar pero yo la interrumpí. –Mira quedamos a la hora del almuerzo, en el restaurante de la esquina, y allí te contare todo, pero por favor hoy tengo mucho trabajo y necesito ponerme con ello lo antes posible-
Está bien, está bien, nos vemos en el almuerzo a la hora de siempre….-dijo finalmente la pelirroja que no estaba del todo conforme.
Con esto mi amiga salió del despacho y yo me puse inmediatamente a trabajar, tal y como me gustaba hacer. Tras las largas y pesadas reuniones con ambos departamentos, volví a mi despacho para continuar trabajando allí, en seguida perdí la noción del tiempo y para cuando quise darme cuenta, apareció mi ayudante –Señorita Granger ya es la hora del almuerzo ¿quiere que le traiga algo?-
-No gracias John, voy a salir a almorzar fuera, vengo en una hora- el joven asintió con la cabeza mientras yo recogía mis cosas.
Cuando llegué al restaurante de la esquina, Ginny ya se encontraba allí esperándome impaciente como si tuviera 15 años y estuviese esperando su cita con Harry.
-Llega 5 minutos tarde señorita Granger, esto no es propio de usted ¿Tengo que empezar a preocuparme?- le di un golpecito en el brazo mientras me sentaba a su lado instándola a que dejara las bromas, ella soltó una ligera risita divertida.
-Ya he pedido lo de siempre para ambas en unos minutos estará listo, así que venga…cuéntame ¿qué pasó anoche con "la señorita del tanga perdido"?- preguntó ansiosa, así que me dispuse a contarle todo lo ocurrido la bochornosa noche de ayer. Para cuando terminé de relatarle la patética historia Ginny se mostró más comprensiva que burlona a pesar de lo gracioso de la cuestión. Nuestro pedido ya estaba servido y ambas nos encontrábamos comiendo tranquilamente mientras analizábamos la situación.
-Vaya Herms, sí que tuvo que ser bochornoso para ambas, pero bueno fue solo una confusión podría haberle pasado a cualquiera, ella no debería de haber reaccionado así-
-Ya… con suerte no volveré a toparme con ella, no creo que fuese capaz de mirarla a la cara, eso si la próxima vez que me pidas que te acompañe a una cena de patrocinadores olvídate de que vaya, la cantidad de alcohol que se sirve allí no es normal, así vais de rápidas en las escobas…- dije de forma burlesca.
-Para su información señorita, nadie la obligó a beber tanto, además…ahora que lo pienso… ¿Qué hacía allí esa mujer? ¿Cómo has dicho que se llama?- preguntó.
-Fleur, se llama Fleur…-le dije, Ginny se quedó dubitativa durante unos segundos –No...No me suena en absoluto, no creo que estuviese allí para hacer negocios…- terminó diciendo.
-Quizás solo estaba acompañando a alguien…- Ginny me miró por unos segundos mientras me dedicaba una sonrisa socarrona- Pues si yo hubiese sido su acompañante no me habría hecho gracia que terminase la noche en casa de otra…por cierto ¿conseguiste recordar todo al final?- asentí de forma distraída.
-¿Y qué tal fue? ¿Ha merecido la pena?- preguntó de forma sugerente.
Le di una mirada desafiante tratando de intimidarla tal y como hacía en el trabajo con algunos de mis compañeros cuando intentaban traspasar la barrera de lo profesional, pero con la señorita Weasley estas tácticas no funcionaban ya que seguía observándome a la espera de una respuesta.
- No estuvo mal- termine contestando haciendo que soltara una pequeña risita – Ya me imagino…llevas desde ayer caminando muy raro y no creo que el efecto del alcohol te dure tanto…- dijo descaradamente Ginny.
Sentí el calor invadir mis mejillas – Sí, es que con la borrachera creo que debí tropezarme y hacerme daño- "patética excusa Granger quien diría que eres la bruja más brillante de tu generación" me reprendí a mí misma.
-Ujum…seguro tropezaste varias veces esa noche…-continuó burlándose.
Cuando terminamos de almorzar, me despedí de mi amiga y volví al trabajo. Aun me quedaban tres horas más por delante, pero antes quedamos para cenar esa misma noche junto a Harry y Ron, que a pesar de trabajar juntos en el Ministerio no nos veíamos tanto como se suponía, a excepción de los fines de semana.
De vuelta en el despacho tome asiento frente al imponente escritorio que estaba cubierto de montañas de informes como cada Lunes, para cuando acabara la semana todo este trabajo estaría hecho, revisado y archivado.
Un gran suspiro escapó de mis labios cuando acabé. John tocó la puerta para preguntarme si necesitaba algo más de él, miré el reloj y comprobé que la jornada había terminado hace 15 minutos, le dije que podía retirarse y como siempre se despidió cortésmente hasta el día siguiente.
Tomé un par de informes más para llevármelos a casa y adelantar un poco de trabajo allí.
Entre en mi departamento depositando todo en su lugar correcto para después ir a tomar una ducha. No sé porque pero desde hacia unas horas me sentía un tanto mareada y con el estomago revuelto, probablemente el almuerzo no me sentó muy bien.
Tomé un par de pociones para tratar de aplacar mi malestar, pero parecieron no surgir ningún efecto. Viendo que no iba a conseguir recuperarme y que mi dolor de estomago iba a peor, decidí enviarle un mensaje a Ginny para anular mi asistencia a la cena de esa noche.
"lo mejor será que descanse un poco" pensé, así que sin más me puse algo de ropa cómoda y me metí en la cama. Al cubrir mi cuerpo con las sabanas, sentí un aroma extraño golpear mi nariz, ahondé un poco más en ese olor que no solo se encontraba en mis sabanas, sino que también podía sentirlo en la almohada, era una olor fresco y suave como la brisa marina, cerré los ojos y automáticamente las visiones de lo ocurrido la noche anterior volvieron a sucederse en mi mente.
Flash back
"Estaba de pie hablando con una jugadora de Quidditch del equipo de las holyhead harpies mientras tomaba una copa, la susodicha en cuestión había empezado una conversación sobre tácticas en el terreno de juego que yo no acababa de entender, bien porque mi conocimiento sobre este deporte era más bien básico o por el hecho de que no le estaba prestando ninguna atención. Ella no pareció percatarse ya que se limitó a hablar sin parar tratando quizás de impresionarme, de vez en cuando yo asentía con la cabeza como si entendiese lo que me decía mientras iba tomando un sorbo tras otro de mi copa
La jugadora continuó hablando durante varios minutos mientras yo repasaba mentalmente la reunión que había tenido esta mañana, hasta que me lanzó una pregunta que yo no alcance a escuchar con atención- Perdón ¿qué dijiste?- Ella me miró irritada al darse cuenta que no le estaba prestando ningún tipo de atención, en un intento por moverme del lugar en el que me encontraba, un cuerpo chocó contra mí haciendo que mi copa cayera al suelo, más que por el propio impacto se debió a mi falta de reflejos de esa noche.
-¡Ehh ten más cuidado!- alcancé a decirle con un tono de voz embriagado por el alcohol, la mujer en cuestión no se inmuto y continúo su camino. "Será maleducada, aun me quedaban un par de tragos en esa copa" pensé.
Dirigí un segundo mi atención a la jugadora para decirle -Me disculpas un momento Gretchen- la mujer frunció el ceño y me corrigió – soy Gwendolyn- asentí con desinterés.
Sin más me dispuse a seguir a aquella mujer descortés para dejarle un par de cosas claras. En unas cuantas zancadas la alcancé, -Disculpe señorita, pero acaba de tirar mi copa al suelo-
Ella no se molesto en mirarme mientras me respondía en un tono osco, dejando evidencias de un claro acento francés – Sobre la mesa del fondo hay más copas- Yo quede sorprendida por su falta de educación y volví a reprenderla- Creo que usted tiene un grave problema de civismo señorita y exijo una satisfacción-.
En ese momento la mujer se giro mirándome con unos ojos azules que echaban chispas, yo le sostuve la mirada devolviéndole la misma hostilidad hasta que sus ojos se suavizaron y con una dulzura que no había tenido tiempo de percibir antes me dijo.- Je suis désolés mademoiselle, permítame que le traiga una copa-
Pude ver como la mujer se alejaba meneando las caderas en un sensual movimiento para minutos más tarde volver a acercarse con un par de copas en la mano.
-Aquí tiene- me ofreció una de las copas. Yo estaba aturdida no solo a causa de la embriaguez sino por el extraño cambio de conducta, la mujer continuo hablando. –Disculpe la grosería de antes, y permítame darle esa satisfacción que exige- me dijo en tono seductor mientras me dedicaba una sonrisa acompañada de una mirada depredadora.
Sentí un hormigueo recorrer todo mi cuerpo y una vocecilla de alarma gritaba en mi cabeza que me alejara, pero la obvie.
Después de unas cuantas copas más y una amena conversación, sentí que mi valentía y coraje Gryffindor aumentaba así que poco a poco me acerque más a ella, incluso atreviéndome a acercarla un poco a mí fingiendo que no la escuchaba bien.
Tras de un par de roces casuales e insinuaciones por ambas partes la invité a acompañarme a casa, ella pareció dudar por un momento, hasta que asintió no sin antes disculparse y ausentarse por un minuto, no sabía exactamente que fue a hacer, yo solo pensaba en llevarla a casa y quitarle aquella ropa que escondía de manera escasa una figura bien definida.
Cuando la rubia apareció de nuevo a mi lado se acercó a mi oído para decirme –Ya esta chérie, por cierto mi nombre es Fleur, Fleur Delacour…-
Y sin más nos aparecimos en la puerta de mi departamento….
Fin del Flash back
Respire hondo tras recodar a esa mujer -Fleur...-susurré antes de cerrar los ojos y sumergirme en el mundo de los sueños.
Yyyyyyy…hasta aquí es todo por hoy, espero que lo hayan disfrutado leyéndolo y estuviese a la altura de sus expectativas, sin más les doy las gracias, y les mando un gran abrazo, Cuídense.
