Ay mi bien, no te olvides del mar,
que en las noches me ha visto llorar,
tantos recuerdos de ti
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Hay Amores - Shakira


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XVIII

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Aprovechando que Aioria se había ido a platicar con Fleur sobre la cena, Camus abrió el paquete que le había traído Shaka. En él descubrió un lienzo a blanco y negro con una pequeña nota al pie que decía:

"Los recuerdos no se compran pero recordar es volver a vivir, y yo viviría mil vidas junto a ti."

Era tan extraño, Milo no paraba de hablar, pero al escribir lograba robarle el corazón con tan pocas palabras. Mientras él casi no hablaba pero, al escribirle cientos de hojas, le parecía que nunca alcanzaba a decir lo que en realidad sentía.

Apartó sus ojos de la nota que estaba al lado de su firma y se enfocó en la imagen. Era un hermoso boceto hecho a grafito de una costa de Grecia: La playa que solía visitar con Milo cuando eran niños.

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» Milo —lo llamó Camus para que saliera del agua—. Milo.

» ¿Qué? —le contestó a lo lejos, y su alegre sonrisa y el brillo en sus enormes ojos de mar lo dejaron sin habla.

De repente su amigo salió corriendo y lo jaló al grito de que ya se les había hecho tarde para la siguiente sesión de entrenamiento. Al terminar el día, Camus recordó algo que había estado meditando por mucho tiempo y se lo susurró a Milo mientras intentaban conciliar el sueño en la cama de Escorpio.

» No podemos ser familia Milo.

» ¿Qué, por qué no? Ya habías aceptado. No es de Caballeros retractarse.

» Lo sé, pero no compartimos lazos de sangre, jamás podríamos ser hermanosfue la conclusión a la que llegó el acuariano después de leer sobre el ADN.

» Pero, tú eres mi familia —insistió Milo.

» No, no lo soy —suspiró triste.

» Entonces, encontraré una forma de que lo seas —aseguró y su convicción volvió a llenar a Camus de esperanza.

A los pocos días, mientras estudiaba, Milo llegó ante él y le propuso que se casaran.

» Cuando dos extraños se casan se vuelven familia, es muy sencillo —afirmó y le pidió a Calandra que les hiciera las galletas que iban a simbolizar su unión.

Milo no se cansaba de pedirlas… hasta que Camus se negó rotundamente a que se las hicieran porque una unión entre caballeros estaba prohibida. El escorpión le dejó de hablar por una semana, tiempo en que Acuario no se apartó de esa costa y fue su amigo el que lo encontró con los pies metidos en la arena.

» No importa Camus se le quedó viendo, asustado de qué otra idea se le ocurriría. Aunque seamos amigos tú eres mío, ya estamos casados. Siempre serás mío.

» Milo —dijo compasivo y se acercó al escorpión que intentaba alzar el pecho—. Sólo podemos ser amigos.

» Entonces. Seremos los mejores amigos.

» Sí.

» Por siempre.

Camus volvió a asentir y lo acercó a la playa.

» Seremos inseparables. Como la playa: seremos mar y arena. Tú serás mi océano.

» Y tú mi orilla, mi puerto seguro.

» Sí.

Los ojos de Milo se volvieron a llenar de vida y no dejó de abrazar a Camus hasta que el sol se perdió en el horizonte.

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¿Cómo lo había olvidado? Y para colmo le había mandado hacer las mismas galletas que él mismo había rechazado.

Camus, con el boceto entre las manos, ya casi no podía sentir nada, ni dolor, ni alegría, ni nada. Recordaba como Milo siempre alimentaba su esperanza, llenaba su vida de colores y... ¿él? Volvió a leer la nota y se quedó pensando que al paisaje le faltaba algo, un faro que alumbrara la playa cuando todo se perdiera en la oscuridad de la noche, en la espesura de la neblina, en los días de tormentas.

Fue entonces hasta su biblioteca, cubrió el boceto con laca y lo colocó en el cuadro de otra pintura; deseando por siempre recordar lo que era importante y no sólo el sinfín de datos que lo hacían naufragar.

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Apostilla:

Este es mi capitulo favorito porque nació solito y yo sólo tuve que acomodarlo. Va dedicado a Lesath Al Niyat.