Ladys and gentlemen, capítulo 13 ya disponible, es bastante extenso por lo que lo voy a dividir en dos partes. Las partes ( ) son traducciones, aunque no creo que sean necesarias, pero si hay alguien que esté más pegado que yo con los idiomas pues ahí va con traducción. Yo no hablo ni italiano…ni francés… así que puede haber errores.
Karean: Gracias por el comentario, me alegra que te quedaras con ganas de más ya que eso es buena señal, intento que los capítulos no se hagan muy largos o difíciles de entender, porque llega un punto en el que se hace pesado, así que me quedo bastante satisfecha por lo que me has dicho, gracias un saludo. ^^
Lunaazul88: No la animes mucho…que se viene arriba rápido jajaja, y tienes razón no lo van a tener fácil o por lo menos no se lo van a poner fácil. Espero que el caos de tu vida desaparezca y ese drama también, te mando muchos ánimos y gracias, ah y lo de abrazote si lo entendí, aunque no sabía que se decía en argentina, te mando otro.
Flavia: ya llegó, ya llegó, y ya me contaras si te ha merecido la pena la espera. Todavía espero tu MP, cuídate un abrazo.
Lara Pond: ¡OMG! Tu comentario se merece una publicación personal, me ha encantado, es de los comentarios que más me han emocionado y mas satisfacción me han hecho sentir, no solo por todas las cosas agradables que me has dicho, sino porque he tenido la sensación de que has comprendido todos y cada uno de los detalles, palabras, alusiones y cosas que haya podido decir y eso es…puff...es lo mejor que le puede pasar a cualquiera. De vez en cuando me gusta escribir o soltar cosas que en un primer momento no tienen sentido o no llaman la atención, pero después en otro capítulo las retomo. Con respecto a lo del cliché tienes razón, pero ser Veela es lo que trae consigo, aunque pienso darle un pequeño giro de tuerca al asunto, pero no te puedo adelantar mucho porque eso sería Spoiler y le quito toda la intriga. No puedo hacer nada más que agradecerte tu comentario, que sigas la historia y dedicarte este capítulo. Un saludo y gracias.
Stef-cullen: Bien…jajajaja lo de la llamada…en un primer momento iba a culminar en un momento…"feliz" para ambas, peeeero como me interrumpieron mientras la estaba escribiendo dije ¿sí?, pues lo siento por vosotras chicas pero os vais a quedar a medias xD. La castaña está más dispuesta y lo va a dar todo…
Madre mía estas cosas cada día me quedan más largas. En fin que disfrutéis del capítulo.
Capítulo 13 parte I
HERMIONE POV
Volví a mirar el calendario que tenía sobre la mesa del despacho del Ministerio, llevaba todo el día bastante nerviosa, incluso un tic había aparecido en mi ojo derecho. Observé el reloj por trigésima segunda vez en la última hora. Hoy era viernes, la mayoría de mis compañeros contaban las horas, minutos y segundos para salir cuanto antes.
- Señorita Granger podría firmarme el acta para la aprobación del nuevo estatuto internacional de Secreto Mágico-
"Aún quedan 2 horas y 30 minutos…"
– ¿Señorita Granger?-
"¿Debería haber llamado a Fleur…?"
- ¿Se-Señorita?-
"No he sabido nada de ella desde hace dos días…"
- ¡Señorita Granger!- Una chirriante voz femenina me golpeó de frente.
- ¡¿Qué?!- Respondí instintivamente.
- ¿No me escucha? los estatutos- dijo mientras me extendía un dosier abierto.
- Sí…claro...- Tomé a mala gana la pluma del tintero y estampé mi firma en él.
La dueña de esa irritante voz abandonó mi despacho murmurando algo que yo no alcance a oír; antes de que se cerrara la puerta apareció mi ayudante.
- No le haga caso señorita Granger…- Me dijo John y yo lo miré sin saber muy bien de que me estaba hablando.
- Meredith siente celos de usted desde el día que entró en el ministerio, llevaba años soñando con su puesto…- Continúo explicándose.
– ¿Has hecho las copias que te pedí?- Le pregunté.
-Sí, ya las tengo listas, aquí tiene- Las dejó a un lado de mi mesa- ¿Tomará algún documento más?-
-No, con eso tengo suficiente…-
El resto del día pasó demasiado rápido para mi gusto. Cuando dieron las 3 y media de la tarde y no había nada más que hacer en el ministerio que pasar la fregona mágica, decidí irme a casa tomando todo lo necesario. Ginny pasaría junto a Harry a eso de las 4 para recoger a Croockshanks.
Nada más abrir la puerta, mi amigo peludo comenzó a maullar y se abalanzó sobre mis brazos desestabilizando un poco mi equilibrio.
- ¡Ey, cuanto afecto¡ No intentes chantajearme, sabes que no te puedo llevar conmigo- Le dije mientras lo acariciaba tras las orejas y lo volvía a depositar en el suelo.
- Ginny vendrá en media hora a por ti- Lo vi esconderse tras el sofá y no pude evitar reírme - Tranquilo, no ocurrirá lo de la última vez, además Harry también vendrá…- Su maullido no denotó alegría alguna.
Entré en mi habitación para tomar una ducha express, para cuando salí mi nerviosismo se había aplacado un poco, me dio tiempo a almorzar algo antes de que Harry y Ginny llamaran a la puerta.
Abrí la puerta y enseguida los recibí con un abrazo.
- Hermione ¿Qué tal amiga?- Me dijo Harry con su extensa sonrisa.
- ¡Hola! Ya me he enterado esta mañana de lo que ocurrió en tu subdivisión- le dije mientras le apretaba el hombro.
- Ni me lo recuerdes, los Aurores están cada día más locos…-trató de sonar simpático.
Ginny tomó al gato y éste se revolvió entre sus brazos intentando escapar – Parece que no se alegra mucho de verme- dijo la pelirroja mientras fruncía el ceño.
-Vaya… ¡Que extraño! Me pregunto ¿Por qué será?- Comenté sarcásticamente y los tres reímos. – Espérate, será mejor que lo meta en su jaula o saldrá corriendo en cuanto tenga oportunidad –
Una vez que Crookshanks estaba en su jaula los tres nos quedamos más tranquilo.
- Bien, espero que tengas un buen fin de semana- Me dijo Harry mientras me daba un apretón en el hombro para animarme.
- Seguro que así será, estará en buenas manos, descuida- Comentó Ginevra- Veo que te has puesto bastante guapa…- Mi nerviosismo volvió a hacer acto de presencia- ¿Te pasa algo? ¿Qué tienes en el ojo?- preguntó extrañada.
- Nada, no tengo nada, bueno ya nos veremos. Fleur me está esperando y no me gusta llegar tarde. El lunes pasaré a recoger a Crookshanks- Dije tratando de evitar la conversación.
- Está bien, está bien, ya nos vamos, vaya ser que la "francesita" se muera esperándote- Se burló la joven Weasley antes de abrazarme y desearme suerte.
Ambos abandonaron mi departamento y miré el reloj "16:58". Tomé mi maletín y mi bolso de mano antes de aparecerme en la puerta de la casa de Fleur.
Mis manos comenzaron a temblar "Venga Hermione, hazlo", tomé una respiración profunda y saqué todo la fuerza y valentía que había en mi interior.
El timbre sonó con fuerza, y pocos segundos después la puerta se abrió revelando a una hermosa rubia que me dirigía una enorme sonrisa de oreja a oreja – Pensé que no vendrías…- Murmuró con honestidad mientras yo observaba mi reloj – No, no, llegas justo a tiempo, pero no sé porque no me lo esperaba…-
- ¿Quiere que me vaya?- dije en tono de humor, aunque temiendo un poco por su respuesta.
La rubia me tomó de la mano y me arrastró hacia dentro, no puede evitar esbozar una sonrisa triunfal mientras cerraba la puerta a mi espalda y me pegaba ligeramente a ella para estampar un cálido y profundo beso en mis labios "Merlín, ¿Dónde habrá aprendido a besar así?"Pensé mientras me dejaba llevar por sus labios.
- ¿Responde eso a tu pregunta?- Preguntó sin apenas separarse.
En lugar de responder con palabras me limité a devolverle el beso con la misma intensidad y ganas que ella había puesto. Juraría que duró unos escasos minutos o por lo menos eso me pareció a mí.
Fleur me observó de arriba abajo sin dejar de sonreír, hasta que sus ojos se posaron en mis manos.
- ¿Llevas todo lo que necesitas?- Preguntó con una de sus cejas arqueadas. Yo asentí sin dejar de sonreír. Su rostro parecía un tanto confuso.
- Bien, pero…esto creo que no lo vas a necesitar- Cogió mi maletín y lo depositó sobre la mesa de la sala de estar.
- Fleur, lo necesito, ahí está…- La rubia me interrumpió- Ni creas por un instante que pienso dejarte trabajar y menos un fin de semana- Fruncí el ceño ante su comentario y estuve a punto de replicar, pero consiguió callarme con otro de sus besos, aunque esta vez fue menos apasionado.
Por un instante pensé que no era buena idea dejarme mangonear por ella con tanta facilidad, pero por otro lado carecía de la fuerza necesaria para negarme a nada que saliese de sus labios.
- ¿Estás lista?- Me preguntó mientras nos posicionábamos ante la chimenea de su casa, asentí evitando mostrar mi nerviosismo.
Viajamos a través de red Flu hasta la residencia de los Delacour. Nos aparecimos en una sala amplia y bien iluminada, podía ver varias puertas que conectaban con otras habitaciones, era muy parecido al departamento de Fleur y probablemente tendría las mismas medidas.
- Ven- Me dijo la rubia mientras me tomaba de la mano- La chimenea de casa esta estropeada, así que nos tenemos que aparecer en la casa de invitados-
Cuando salimos de "la casa de invitados", puede ver la amplia extensión de jardines que había a nuestro alrededor. A unos 300 metros de nuestra posición se alzaba una mansión de dimensiones descomunales. Por un instante tuve la sensación de estar frente al palacio de Versalles.
Fleur no dejaba de mirarme esperando que dijese algo.
- ¿Qué te parece?- me preguntó mientras caminábamos hacia la entrada de la mansión. Apenas podía articular palabra estaba demasiado impresionada por la belleza y extensión de aquel lugar.
- ¿Te gusta?- su voz mostraba nerviosismo.
- ¿Qué si me gusta? Es precioso Fleur, nunca había visto un jardín así- dije maravillada por la hermosura de las vistas a pesar de ser por la tarde y de que la luz del sol no brillara con fuerza.
- Mi abuela es una amante de las Flores, de hecho ella fue quien eligió mi nombre- La emoción y la ternura en su voz era evidente.
Después de caminar unos 10 minutos, llegamos a la imponente puerta de la villa. Fleur cogió la aldaba metálica con forma de águila, y ésta brillo ante el contacto, golpeó tres veces y la puerta se abrió. Vi como se adentraba en su interior y me hacia un gesto para que la siguiera.
Enseguida percibí el sonido de la música clásica que rodeaba el ambiente. Ilimitados pasillos cubiertos de alfombras de color beige y azul nos invitaban a continuar caminando. Mis ojos trataban de memorizar cada detalle del entorno que me rodeaba, cuadros del siglo XVIII, lámparas de cristal que colgaban del techo; la casa desprendía un aire de misterio y elegancia, que hizo mi piel estremecerse.
Nuestro camino quedó interrumpido por una noble puerta corredera de madera de nogal, Fleur agarró ambos tiradores y me dedicó una mirada tranquilizadora antes de extender los brazos y deslizar la puerta hacia los lados.
Cuando el obstáculo desapareció, un monumental salón apareció ante nuestros ojos, ahí se encontraban varios miembros de la familia Delacour que nos miraron con interés y alegría en su rostro. El señor Delacour fue el primero en abandonar su posición cerca de la chimenea y se acercó a nosotras.
- Mon petit trésor- Dijo estrechando a su hija mayor entre sus brazos a la vez que depositaba un tierno beso en su dorara cabellera. –Je l'ai raté…-(Te he echado de menos).
- No ha sido para tanto pére- Dijo con un rubor en sus mejillas.
En seguida los ojos de aquel hombre se posaron en mí haciéndome abandonar mi papel de espectadora.
- Pére, te presentó a Hermione Granger…- La voz de Fleur sonaba nerviosa y el rubor aun persistía en sus mejillas. Muy cortésmente el señor Delacour me extendió su mano para saludarme - Enchanté, Eugéne Delacour- .
Eugéne era un señor alto de porte elegante, con cabellos oscuros y unas pocas canas a los lados, su piel era ligeramente más oscura que la de su hija, y sus ojos también eran azules.
A la vez que Eugéne retomaba su lugar junto a la chimenea, la hermana de Fleur se puso de pie y se acercó a nosotras, la estrechó entre sus brazos y susurró algo en su oído que hizo a ambas reír.
- Encantada de conocerte, Hermione, soy Grabrielle- me susurró mientras depositaba dos besos efusivos en mis mejillas. Enseguida sentí el calor en mi rostro. Fleur me miró y trató de esconder una risita traviesa. "Encima se ríe de mi" pensé tratando de disimular la vergüenza que estaba sintiendo.
Gabrielle era físicamente bastante parecida a su hermana, poseía cabellos dorados y ojos azules. Aunque los rasgos de su cara eran más redondeados y menos afilados seguía manteniendo ese aire aristocrático. La más joven de los Delacour volvió a tomar asiento en sofá de corte francés.
Mi vista se dirigió hacia un punto concreto de la habitación, allí, en una imponente silla, se encontraba la matriarca de los Delacour. La rubia a mi lado siguió la dirección de mis ojos y vio a su abuela a la que le profesó una de las sonrisas más amplias y cariñosas que había visto jamás, Fleur caminó en su dirección y la Veela mayor se puso de pie, cuando estaban lo suficientemente cerca, la rubia se hundió en los brazos de su abuela quien la acariciaba la espalda y susurraba tiernas palabras en francés.
Un pensamiento cruzó mi mente "Su abuela es una autentica Veela, una al 100%", los ojos de la matriarca se posaron en mi y sentí una corriente eléctrica atravesar mi cuerpo desde la punta de los pies hasta la cabeza. Soltando el agarre sobre su nieta, me hizo un gesto para que me acercase.
Cuando estuve lo suficientemente cerca, vi como me observaba de arriba abajo con semblante aséptico "¿Por qué me mira así?", miré a Fleur buscando de alguna respuesta o indicación sobre que estaba ocurriendo.
La abuela continuó observándome durante unos segundos que se me hicieron eternos antes de esbozar una sonrisa – Et bien… ¿Cuál es su nombre Mademoiselle?-
- Me llamo Hermione Granger. Es un placer conocerla madame- Le dije mientras le extendía la mano formalmente.
Ella dirigió su mirada hacia mi mano y volvió a mirarme como si no entendiese lo que estaba haciendo, la vi dar un paso hacia delante y tuve el impulso de echarme hacia atrás pero me contuve. Me agarró por los hombros y tiró de mí hacia ella para estrecharme entre sus brazos a la vez que sonreía. – Mi nombre es Silvia Delacour, es un placer conocerte Hermione Granger-
El ambiente se volvió más relajado y por primera vez desde que había entrado en esa casa sentí que podía respirar con tranquilidad.
El rostro de Fleur parecía también más relajado, su abuela nos invitó a sentarnos junto a ella en el sofá. Y enseguida una lluvia de preguntas comenzó a caer sobre nostras, en especial sobre mí, aunque todas eran bastantes educadas y formales.
- ¿Así que trabajas en el ministerio Británico?, mi hija Gabrielle trabaja en el ministerio francés, ¿A qué te dedicas exactamente?- Me preguntó Eugéne.
- Soy subdirectora del departamento de seguridad mágica- dije consciente de que todos me miraban con atención, incluso Fleur, quien estaba prestando especial atención a todo lo que decía, "ahora que lo pienso apenas nos conocemos" "Esta situación es un tanto surrealista" pensé.
- ¡Oh la-la!, pero si eres muy joven- comentó Silvia- Debes de ser muy inteligente para haber llegado hasta allí tan pronto-
- ¿Cuántos años tienes?- preguntó Gabrielle. – Mm...24 años- Dije mientras miraba a Fleur quien no parecía muy contenta con la pregunta.
- ¡Mon die!, eres más joven que Fleur-Dijo Silvia. Fleur enseguida saltó a contestar- Tan solo es tres años más joven, no es para tanto- Su rostro había perdido la diversión.
–Oui, Chérie, pero tú ya vas teniendo edad de sentar la cabeza- añadió el señor Delacour en tono de humor.
Mientras el resto se reía a su costa, la rubia soltó un bufido de descontento. En ese momento, el ruido de un par de tacones nos sacó de la conversación.
La habitación se quedó en completo silencio cuando Apolline hizo su entrada en la sala. Una amplia sonrisa que mostraba sus nacarados dientes estaba dibujada en sus labios color cereza
–Bonjour- dijo mientras sus ojos se paseaban alrededor de la habitación como si buscara algo. Pareció dar con ello cuando su atención se centró en mí. La sonrisa desapareció durante unos segundos antes de acercarse a nosotras. Besó a su hija en una mejilla y después me extendió la mano – Bonjour Mademoiselle Granger, no la esperaba- dijo en un tono petulante dejando evidencias de su acento francés.
Arqueé una ceja mientras le extendía la mano y la estrechaba con seguridad- Usted misma me invitó madame Apolline ¿recuerda?- contesté con marcado acento inglés. Y una muestra de hastío apareció en su rostro. El aire en la sala se torno turbio y denso.
- Bon, continúen con la conversación, no era mi intención interrumpir- Añadió Apolline mientras tomaba asiento junto a su hija y me desplazaba obligándome o sentarme en otro lugar. Este hecho no pasó inadvertido para ninguno de los allí presentes.
Gabrielle fue la primera en romper el hielo- Mére, Hermione nos estaba hablando de su trabajo en el ministerio- Apolline no pareció interesada en lo que su hija decía, su mirada gélida seguía clavada en mí- Bon, ¿Y os ha contado ya lo mejor?- Preguntó.
Por un instante temí a lo que se podía estar refiriendo esa mujer.
-Estoy segura de que a todos les gustaría saber cómo se conocieron-
Fleur tomó la palabra- Hermione y yo nos conocimos en la cena a la que Gabrielle fue invitada durante su estancia en Londres-
-¿Cómo llegaron a hacerse tan buenas "amigas" en tan poco tiempo?- Preguntó Apolline.
Me retorcí en mi asiento, comenzaba a sentirme bastante incómoda, la mirada penetrante de Apolline me asfixiaba, me fije en Fleur quien tenía la mandíbula apretada y fingía mirar sus uñas.
- El cómo es lo de menos, Fleur está sola en Londres y es bueno que tenga una amiga o las que quiera- Dijo Silvia dando por zanjado el tema.
- ¿Lo de menos?- Apolline no iba a darse por vencida "¿Qué le pasa a esta mujer? ¿Qué pretende?"- Creo que es normal que una madre se preocupe por las personas con las que se relaciona su hija ¿Verdad?- busco el apoyo de su esposo quien parecía sentirse también incómodo.
La conversación se vio interrumpida por la presencia de otra persona en la habitación. Una joven hizo su incursión con un carraspeo.
- Scusi por la interrupción- Agregó mostrando una amplia sonrisa, mientras sus ojos se posaban en mí.
Me quedé bastante perpleja ante la presencia de esa mujer "¿Es la hermana gemela de Fleur?" fue el primer pensamiento que se me cruzó, pero tarde escasos segundo en desecharlo. Aunque los rasgos de su cara eran bastante similares, aquella muchacha debía ser un par de años más joven que la rubia, muy probablemente tendría mi edad. Su piel estaba ligeramente bronceada y el cabello era de un castaño oscuro y se balanceaba a medida que caminaba hacia nosotras. Otro pensamiento cruzó mi mente "Se trata de una Veela".
Enseguida Apolline se puso de pie para recibirla con un fuerte abrazo - Alessia, es un placer verte-
-Buon pomeriggio tía (buenas tardes)- Dijo con un claro acento italiano.
Todos la saludaron con entusiasmos, excepto Fleur quien le extendió la mano sin mostrarle ningún tipo de interés.
Cuando aquella muchacha se acercó a mí me dedicó una pícara sonrisa - A chi devo il piacere di incontrare?- (¿A quién tengo el placer de conocer?)
- Hermione Granger, piacere di conoscerti (Encantada de conocerte) -Dije en perfecto italiano mientras le extendía la mano para saludarla. Su sonrisa se hizo más amplia- Parli italiano? (hablas italiano)- me preguntó. - Leggermente (un poco)- añadí.
- Il piacere è mio, Hermione Granger (El placer es mío)- dijo mientras sujetaba mi mano y plantaba un beso en ella.
Por inercia dirigí mi mirada a la rubia, quien había estado prestando atención a nuestra interacción en todo momento, sus ojos despedían fuego, sus rasgos parecían más afilados que de costumbre y sentí que el corazón se me encogía. "Creo que algo va mal".
Alessia tomó asiento a mi lado, y vi como las uñas de Fleur se clavaron al sofá. Tragué saliva con dificultad.
- Perdón, ¿podría usar un momento el lavabo?- Dije tratando de librarme por un instante de aquella situación incómoda.
- Oui, ¿Cómo no?, Fleur te lo mostrará, y así aprovecha para enseñarte el resto de la casa antes de la cena- Dijo Silvia.
La rubia se puso de pie y se dirigió hacia una pequeña puerta en otra parte del salón. Caminaba unos pasos delante de mí sin decir nada. La seguí hacia las escaleras por las que subimos hasta las segunda plante.
- El baño esta al fondo a la izquierda, te espero aquí- me indicó el camino sin añadir nada más. Su tono de voz era bastante frío.
El pasillo estaba repleto de retratos y fotos familiares, en una de ellas pude distinguir la imagen de la rubia y su prima Alessia, parecían bastante felices.
Nada más entrar en el extenso baño vi mi rostro en el espejo, en el había un claro rubor que no quería desaparecer y que solo se había intensificado desde que entre en esa maldita casa. Abrí el grifo y me refresqué la cara con un poco de agua.
Cuando salí Fleur me estaba esperando en el mismo sitio.
- ¿Te gustaría ver el resto de la casa?- Me preguntó y yo solo me limité a sentir.
Pasó un buen rato en el que me mostró la biblioteca, la sala de música, la sala de fiestas y las demás dependencias de la mansión, su voz en todo momento sonaba monótona y distante mientras me explicaba algunas cosas sobre la casa. Cuando ya no puede más le pregunté.
- ¿Alessia y tú no os lleváis bien?- Me gustaba encarar las cosas de frente y no tenía intención de perder el tiempo dando rodeos.
- No. Ella y yo somos diferentes- Sus palabras parecían querer decir más de lo que revelaban.
- Uhum… ¿Tú francesa y ella italiana?-
- Más que eso. Por lo que he podido percibir te desenvuelves bastante bien con el italiano- Sonó más a acusación que a un alago.
- Si, Lo aprendí hace un par de años- Añadí sin mucho interés.
- ¿A sí? ¿y porque italiano?- Preguntó como si fuese algo extraño.
- Es una lengua bastante sencilla, además estuve en Venecia y me encantó, me pareció una ciudad muy romántica-
Fleur se limitó a bufar- ¿Romántica? Por si no lo sabes Chéri, París es la ciudad de l'amour, no hay ciudad más romántica que esta, sus vistas, sus monumentos, su gente, su idioma. Se respira romanticismo y sensualidad en cada rincón. Es mucho mejor que cualquier otra- inquirió.
No puede evitar arquear una ceja ante su comentario "¿habla de la ciudad o de ella misma?".
- ¿A caso no estás de acuerdo?- Preguntó.
. Mm…Si…París está bien- No sabía muy bien que contestar. Su rostro se torno serio -¿Bien? ¿solo bien? París es très magnifique, mucho mejor que Nápoles- añadió antes de continuar caminando con paso acelerado. "¿Nápoles?" "¿De qué demonios habla?"
- Fleur espera…- la seguí sin entender muy bien que acababa de ocurrir. Sus caderas de contoneaban de un lado a otro.
- Date prisa, nos están esperando para cenar- Dijo sin girarse en ningún momento para mirarme.
Caminamos de regreso al salón donde nos esperaban todo. Silvia se acercó a mí y enrollo su brazo con el mío - ¿Qué te ha parecido la casa Hermione?-
- Hermosa, es simplemente magnífica- Contesté con sinceridad.
Silvia parecía contenta y durante un instante pareció perderse en sus recuerdos- Ah…Mademoiselle, deberías haberla visto hace unos años, cuando Fleur era solo une fille y correteaba por todas partes, la casa estaba tan llena de vida, los niños siempre traen alegría al hogar- Me limité a esbozar una sonrisa y asentir.
-Bon…ya es la hora de la cena, será mejor que nos dirijamos al comedor, espero que te guste la comida francesa-Me dijo mientras invitaba a todo el mundo a dirigirse al gran comedor.
El comedor era igual de espectacular que el resto, una enorme mesa en la que podrían comer 30 personas se alzaba en el medio. Silvia tomó asiento justo en el centro presidiendo la gran mesa, nos invitó a Fleur y a mí a tomar asiento a su derecha, Apolline se sentó junto a su esposo y Alessia enfrente de nosotros y Gabrielle al lado de su hermana.
Estando ya todos debidamente posicionados cual piezas en un tablero de ajedrez, dos elfos de la familia dispusieron a servirnos la cena.
- ¿Cómo te va el trabajo en Londres ma petit?- Preguntó Eugéne para romper el hielo.
- Bastante bien, ocurren más accidentes y urgencias que en París, lo cual es bastante entretenido- Comentó la rubia en tono de humor.
- Oui, los ingleses son bastante Kamikazes, me sorprende que los muggles no los hayan descubierto ya- Añadió Apolline en tono despectivo y el aire en el ambiente volvió a enturbiarse.
- No estoy, de acuerdo con eso- Dijo Fleur- la comunidad mágica de Londres es una de las más amplias del mundo, por lo que es normal que ocurran más accidentes, ellos por lo general suelen ser bastante precavidos y su ministerio tiene un plan de actuación bastante efectivo- concluyó con su explicación y una sonrisa apareció en mis labios cuando el rostro de Apolline se volvió serio.
"1-0" pensé.
- ¿Insinúas que el ministerio Inglés, es más efectivo que el francés?- Preguntó Apolline mientras miraba directamente a su hija.
- No, solo digo que están mejor preparados para ese tipo de situaciones puesto que ocurren con más frecuencia- Fleur tomó un sorbo de su copa, mientras el resto observábamos impaciente la reacción de Apolline.
- Sacrilège, ¿Qué será lo próximo? ¿Qué son mejores amantes? ¿ o que dominan mejor la nouvelle cuisine?, no puedo creer que hayas cambiado tanto, en tan poco tiempo Fleur- Alessia trató de esconder su risa, pues parecía ser la única que encontraba divertida esta situación.
- Bon, no creo que los ingleses tengan nada que envidiarnos en ninguno de los dos aspectos- la rubia continúo provocando a su madre.
Para aquel entonces mi boca estaba abierta de par en par. Los ojos de Apolline despedían furia mientras seguía la contienda- Me pregunto qué pensaran, Monique, Alice, chloé, Eloïse, Giséle, Jacqueline, y el resto de tus "amigas" francesas al oírte decir eso –
La paciencia de Fleur parecía haber llegado a su fin, la joven bruja se puso de pie, y comenzó a increpar a su madre en francés, Apolline hizo lo mismo. Yo no conseguía sacar nada en claro de aquella discusión puesto que no entendía nada, solo podía ver como el rostro de la rubia se iba volviendo cada vez más sombrío y tenso, y lo mismo le ocurría a Apolline.
Varios miembros de la familia trataron de calmar a las dos mujeres, que seguían haciendo aspavientos y dedicándose todo tipo de palabras en francés, hasta que Silvia se puso de pie y gritó - ¡YA BASTA!- las puertas se cerraron con un golpe seco, los ojos de aquella mujer se volvieron oscuros como la noche, y se hizo un silencio sepulcral en la sala.
- Fleur, acompaña a Hermione a su dormitorio- sin añadir nada más la joven Veela hizo lo que su abuela le ordenó mientras yo la seguía de cerca…
Bueno…esto es todo por hoy espero que os haya gustado, es tarde y estoy cansada mañana tengo clases y exposición a ver como se nos da…
Ya me contareis cositas en los coments que el capítulo da para hablar eh... ¡Cuidaros y nos leemos!
