Holaaa! ¿Cuánto tiempo verdad? ¿Me habéis echado de menos? (decid que sí aunque sea mentira que si no lloro). No voy a repetir otra vez el porqué de mi larga ausencia, ya que si seguís mis otras historias supongo que ya lo sabréis, y si no, pues muy mal, no se a que estáis esperando para leerlas (*cara de enojada*).
En fin vamos a lo que vamos que es lo que os interesa. Aquí os traigo otro capítulo, 16 ya (me rio al pensar en cuando empecé a escribirlo y creía que iba a durar uno o dos caps. Máximo), continuamos con el drama, pero no se preocupen que antes o después se acabara. Solo espero que os guste.
Romymalfoy16: Que te digo más que, que tienes razón en todo, y sí, la madre de Fleur es lo que vulgarmente se conoce como una metemierdas pero bueno…allá ella con su organismo, después que no nos venga llorando porque no ha hecho las cosas bien. Y es que la vida es así, los papás también se equivocan. En fin que gracias por el comentario y por seguir la historia, y no te preocupes que sí habrá próximos capítulos, y aunque vaya con muuuuuchiisimo retraso (pero muchisisimo) yo también te deseo un feliz año nuevo xD. Un saludo.
JazSpain: Wou, ¿todos en un día?, eso sí que tiene merito. Muchas gracias por el coment y me alegra que te guste la historia, espero que la sigas hasta el final eh, andaré con el ojo puesto en los comentarios pa' ver si es verdad jaja, te mando un saludo y gracias de nuevo.
Stef-Cullen: A ti también te felicito suuuper tarde el año, pero seguro que me perdonas. Y estoy muy bien, muchas gracias por preguntar. Veo que tu comentario fue muy…¿efusivo?. Alessia y Apolline han conseguido sacarte de quicio, pero bueno a modo de consuelo te digo que las aguas volverán a su cauce (espero xD), tú no te estreses. Te mando un saludín y un besín. Nos leemos.
Bueno ya me callo o mejor dicho dejo de escribir, y os dejo leer el capítulo que es lo que queréis.
Como siempre Harry Potter y sus personajes pertenecen a Miss Rowling, ya que si fueran míos no estaría yo aquí escribiendo esto, o igual si, pero lo haría desde mi mansión…como sea…
¡Disfrutad!
POV HERMIONE
Bzzz…Bzzz…Bzzz… El teléfono móvil sobre la mesilla de noche vibró con intensidad, "¿Qué diablos…? ¿Qué es eso?". Hice un intento por levantarme al oír el molesto zumbido, pero me fue prácticamente imposible ya que mi cabeza daba vueltas como si estuviese montada en un Colacuerno Húngaro. Estiré el brazo torpemente buscando alcanzar el dispositivo electrónico – Demonios... ¿Quién será?- Dije con una voz rasposa mientras intentaba abrir uno de los ojos para ver quién me estaba llamando.
Justo cuando había conseguido lograr la ardua tarea, el teléfono dejó de moverse y sonó el timbre de la puerta.
Un gruñido escapó de mis labios hasta que poco a poco mi mente embriagada comenzó a llenarse de recuerdos. Las palabras escritas en aquel libro…la conversación con Apolline…las promesas de Fleur…el alcohol ingerido…, todo aquello hizo que mi mente y mi estomago comenzaran a girar provocándome una sensación nauseabunda.
El timbre volvió a sonar y un escalofrío recorrió mi cuerpo al pensar en quien podría ser la persona que estaba tocando la puerta "¿Fleur? ¿Será ella?". No estaba preparada para enfrentarme a esa situación y tener un cara a cara con ella. Aunque tenía ganas de gritarle ¿porque me había engañado y utilizado de esa forma?, sabía perfectamente que no tendría el coraje suficiente para hacerlo y que cuando mis ojos se topasen con sus orbes azules toda capacidad de raciocinio abandonaría mi cuerpo.
Mientras debatía mentalmente las posibilidades que acarrearía encontrarme con ella tan pronto, el timbre volvió a sonar una y otra vez de manera insistente.
Tambaleándome un poco hice mis mejores esfuerzos para ponerme de pie y muy lentamente acercarme a la puerta. El timbre volvió a sonar de forma prolongada y desesperada haciendo que mis oídos, hipersensibles en estos momentos, vibraran de manera molesta. Oí una voz desesperada decir - Hermione, ¿Estás ahí?, por favor ábreme…-
Era la inconfundible voz de Ginny. Sin pensarlo dos veces, desbloqueé todos los hechizos habidos y por haber que aislaban la puerta, y pude encontrarme con el rostro preocupado de mi amiga, quien en apenas unos segundos entró violentamente en el interior de mi apartamento.
- ¡Merlín!, Hermione, ¡¿Se puede saber dónde has estado y porque tardabas tanto en abrir?! ¡Me tenías preocupada! – La voz exasperada de la joven Weasley taladró mis oídos, antes de que avanzáramos hacia salón.
Haciendo mis mejores esfuerzos para que mi voz no sonara excesivamente áspera le dije- Lo siento, me quedé dormida. No te esperaba hasta el domingo por la noche…-
Ginevra me miró confundida- ¿Hasta el domingo por la noche?. Es Lunes Hermione, ¿De qué demonios estás hablando?-
Mis ojos se abrieron abruptamente ante sus palabras, provocándome un dolor en las sienes - ¡¿Lunes?! ¿Cómo que es Lunes?-
La pelirroja ahora no solo me miraba confundida sino que también bastante preocupada, a la vez que trataba de entender la situación - ¿A caso no sabes qué día es hoy?. Ahora sí que me tienes muy preocupada-
Me dejé caer en el sofá mientras negaba con la cabeza "¡No puede ser…!, me he quedado dormida todo este tiempo. ¿Cómo? ¿Cuándo...?"apenas podía entender nada.
Ginny se sentó junto a mi mientras me sostenía las manos – Anoche te llamé por teléfono, pero no me contestaste y Harry me dijo que hoy no habías ido a trabajar. Aunque me resultó muy extraño, creí que estabas con Fleur, ya sabes…reponiéndote o celebrando lo del fin de semana, pero al no recibir señales de vida por tu parte, empecé a preocuparme- Mi amiga apretó mis manos entre las suyas. - Hermione, ¿qué ha pasado?- Cuando los ojos de Ginevra se toparon con los míos, las lágrimas comenzaron a amontonarse y sin poder contenerme rompí a llorar mientras me dejaba caer en su regazo.
Sus manos temblorosas trataron de consolarme mientras su serena voz me decía – Hermione, tranquilízate, estoy aquí contigo. Cuéntame lo que ha pasado…-
POV FLEUR
[Horas después de la desaparición de Hermione…]
Me encontraba en mi habitación, tendida sobre la cama mientras Gabrielle me sostenía entre sus brazos y susurraba dulces palabras de consuelo en francés, sin mucho éxito.
A pesar de que mis lágrimas se habían secado hacía ya varias horas, seguía sollozando desconsoladamente, pues el dolor que sentía en el pecho era demasiado angustioso.
- Fleur, se il vous plaît (por favor), deja de llorar, no soporto verte así. Esto es demasiado doloroso- La voz de mi hermana sonaba realmente angustiada. Sabía que como consecuencia de nuestra "herencia Veela" todos los miembros de nuestra familia estábamos conectados a través de vínculos emocionales, que nos permitían percibir los sentimientos los unos de los otros.
- Soeur (hermana), se il vous plaït… ¿Quieres que llame a Maman?- Gabrielle estaba realmente desesperada y esta situación se le escapaba completamente de las manos.
- N-no… no es necesario- contesté como buenamente pude. Aún recordaba como mi madre me había abrazado durante unos minutos antes de decirme "Oh ma Fleur, sabía que esta muchacha te acabaría haciendo daño. No todo el mundo es capaz de afrontar lo que significa estar con una Veela, por eso es tan importante que encuentres a tu compañero. Tranquila ma petit, sé que es doloroso pero se te pasará" y posteriormente abandonó la habitación junto a Alessia.
Yo no podía dejar de preguntarme ¿Por qué? ¿Por qué Hermione se había marchado así?. Una parte de mí creía saber la respuesta. Seguramente lo había hecho por miedo, después de todo, aún recordaba cómo había escapado de mi departamento al descubrir que yo era una Veela. Quizás todo esto estaba siendo demasiado precipitado para ella, conocer a mi familia, declararme a ella, mi madre, Alessia…
Mi sangre comenzó a hervir y agitarse bajo mi piel. Mis sentimientos eran un cumulo de caos que apenas me permitía pensar racionalmente. Por un lado estaba mi parte humana, tratando de comprender y buscarle sentido a lo que había ocurrido, y por otro lado sentía a mi Veela inquietarse y tratar de tomar el control. Estaba abatida y herida de gravedad, pero al mismo tiempo tenía ganas de correr tras ella, y con sumo gusto lo hubiese hecho si supiera que ella así lo quería. Pero estaba bastante claro, se había ido sin decirme nada, había huido de la manera más cruel, sin dejar tan siquiera un pedazo de pergamino.
Un gruñido emanó de los hondo de mi ser, provocando que mi hermana se estremeciera y se sorprendiera al mismo tiempo.
Gabrielle se puso de pie con cuidado mientras me decía - Fleur…voy a ver si ma grand-mère ha vuelto. Necesitas hablar con ella- posteriormente salió de la habitación.
Unas horas más tarde, y bien entrada la noche, mi abuela entró en mi habitación. A pesar de la oscuridad y gracias a mi buena visibilidad, pude vislumbrar su figura erguida.
Se acercó hasta llegar a la cama, y ésta se relajó al sentir su peso. Con mucho mimo y cuidado enredó sus largos dedos en mis cabellos para alisarlos, tal y como solía hacer desde que yo era una niña.
- Trésor…- Susurró con amor mientras me dejaba caer en su regazo y me abrazaba a ella buscando consuelo.
- Grand-mère, ¿Pourquoi?- Sollocé con el rostro enterrado entre sus ropajes.
- Ma fille, ¿Qué es lo que realmente quieres saber?, ¿Por qué se ha ido o porque te sientes así?- Preguntó mientras continuaba acariciando mis cabellos.
- Les deux- balbuceé.
- Fleur, una respuesta no puede ser entendida sin la otra, y solo tú puedes hallar ambas. No obstante, ¿Crees que merece la pena?- sus manos ahora acariciaban mi rostro, recorriendo el camino de mis lágrimas.
Con cuidado me despegué de ella y me incorporé lentamente - ¿Tú también grand-mère…?- pero antes de que pudiese acabar ella me interrumpió.
Su dedo índice se colocó bajo mi barbilla y alzó mi rostro para que sus intensos ojos azules se conectaran a los míos y seguidamente decir- No ma fille. Yo no infravaloro, ni juzgo los sentimientos que tienes por Mademoiselle Granger. Solo quiero saber si de verdad estas dispuesta a luchar por ella, y acarrear con todas las consecuencias-
Antes de que pudiese decir nada, mi abuela se puso de pie y abandonó la habitación dejándome sola con mis pensamientos.
A la mañana siguiente me desperté con el mismo dolor y las mismas dudas con las que me había acostado la noche anterior. Sabía que toda mi familia se encontraría en el comedor a la espera de mi llegada para verter una serie de preguntas y miradas incómodas sobre mí.
Obviando el desayuno, y tras tomar una ducha que no consiguió aplacar mi estado de ánimo, atravesé el umbral que separaba mi habitación (sin puerta) del pasillo, con las palabras de mi abuela en la mente " una respuesta no puede ser entendida sin otra…". Respuestas era justo lo que necesitaba y ahora solo había un lugar donde creía poder encontrarlas.
Con cuidado de no encontrarme con nadie, bajé las escaleras rumbo a la biblioteca familiar. Pocas eran las veces que visitaba aquella biblioteca en busca de respuestas, puesto que pocas eran las veces que necesitaba respuestas en torno a mi herencia. Ni si quiera estaba segura de lo que pretendía buscar y probablemente me mostraría bastante escéptica ante lo que pudiese encontrar.
Tomé una larga respiración antes de girar el picaporte e ingresar en la habitación. En seguida el olor de los libros inundó mis fosas nasales, y sentí el peso de la tradición sobre mis hombros. Me sentí culpable puesto que era mi deber estudiar y custodiar cada uno de los libros que había allí, tal y como había hecho todo el linaje Delacour los últimos 800 años.
Negué con la cabeza tratando de disipar mis pensamientos "concéntrate ahora no es momento de pensar en eso. Has venido por otra razón".
Caminé hacia la primera estantería que se encontraba justo enfrente de mí. En el trayecto tropecé con algo que había en el suelo. Busqué el objeto con el que me había tropezado y me sorprendió bastante encontrar un libro.
Con el ceño fruncido, me agaché para tomar el libro entre mis manos, y me sorprendió bastante encontrarlo abierto, concretamente por la página 437. Eché un vistazo al contenido de esa página y lo que encontré allí me sorprendió bastante.
Sin cerrar el libro revisé la portada. Era de color marrón y en contraste un título de color dorado. En seguida lo reconocí ya que ese libro pertenecía a una colección muy particular que un miembro de mi familia custodiaba con bastante recelo.
Cerré los ojos un instante antes de tomar una larga y profunda respiración, y con ese libro entre las manos abandoné la biblioteca…
[Comedor de la residencia Delacour. Ese mismo día]
Tal y como era costumbre los miembros de la familia Delacour estaban sentados alrededor de la mesa disfrutando de un tranquilo y agradable desayuno. Todos a excepción de uno, Fleur Delacour.
Fleur a pesar de no estar presente físicamente, estaba en la mente de cada uno de los miembros de su familia a consecuencia de los acontecimientos recientes.
El clima familiar esta mañana se presentaba bastante serio y triste, puesto que todos estaban siendo víctimas del sentimiento de aflicción y desolación por el que estaba pasando la hija mayor de Apolline y Eugéne Delacour.
Ninguno de los allí presente hizo comentario alguno sobre lo que estaba ocurriendo por respeto a Fleur y por evitar un posible conflicto ante las dispares opiniones que cada miembro tenía con respecto a este tema. Mientras fingían que nada ocurría y degustaban un típico desayuno francés, un ruido ensordecedor retumbo a través de las paredes haciendo que las enormes lámparas de cristal que colgaban del techo se agitasen y girasen levemente sobre su propio eje.
El movimiento en la mesa cesó y se miraron los unos a los otros bastantes sorprendidos. El ensordecedor ruido volvió a retumbar, una vez y otra, y otra. Cada vez sonaba más fuerte como si se fuese acercando.
Segundos más tardes las puertas del comedor se abrieron de par en par ocasionando un estrepitoso ruido.
La figura de la rubia hizo incursión en la sala provocando que las luces tintinearan y un aura tenebroso envolvió la habitación haciendo que el aire se volviese denso y frío al mismo tiempo, como si el invierno hubiese llegado solo a esa habitación.
- Fleur, ¿se puede saber que estás haciendo?- La voz de Apolline rompió el gélido silencio que se había instalado.
- ¿Has sido tú, verdad?- La dulce oceánica mirada de Fleur, parecía haberse vuelto más oscura.
- ¿De qué estás hablando?- Demandó Apolline mientras se ponía de pie.
En ese momento Fleur lanzó sobre la mesa el libro que portaba en la mano, haciendo que resbalase sobre la superficie y llegase justo a la altura de Silvia, quien tomó el libro entre sus manos.
- Página 437- Dijo la rubia, y vio como los labios de su abuela se movían sin emitir sonido alguno. Apolline por su parte no necesitó leer el contenido de aquellas páginas pues bien sabía que aparecía en ellas y que era lo que Fleur le reclamaba.
El rostro de Silvia se tensó antes de observar a su hija quien con aire aristócrata se volvió a sentar en su silla antes de preguntar - ¿De qué se me acusa exactamente?-
- Lo sabes perfectamente mère. Es culpa tuya que Hermione se haya marchado- Dictaminó la joven Veela y todos los allí presentes clavaron la vista en Apolline a la espera de una respuesta.
- Te equivocas, esa muchacha se ha marchado por propia vo-…- Trató de defenderse, pero Fleur se lo impidió.
- ¡Basta!. No quiero escuchar ninguna mentira más. Fuiste tú quien le dio ese libro a Hermione, tú la convenciste para que se marchase, tú la manipulaste. Hiciste con ella lo que siempre has querido hacer conmigo. ¡Controlarlo todo!- La voz de la rubia retumbó en toda la habitación. Toda muestra de dulzura, amabilidad y autocontrol había desaparecido, pues ya no era Fleur quien hablaba sino su Veela.
Apolline quedó sorprendida por el tono y la autoridad empleada por su hija. Quizás las estrategias que había empleado para lograr deshacerse de la castaña no eran las más admirables, pero aún así ella seguía siendo su madre y no iba a permitir que Fleur opacara su potestad, aunque para ello tuviese que emplear su superioridad como Alfa.
- ¡Vigila tu vocabulario Fille!.¡ Soy tu madre!- Los ojos de Apolline se tornaron oscuros y el aire se volvió más denso al expandir su aura Veela por toda la habitación.
Fleur se sintió ligeramente mareada, como si la magia de su madre tratara de doblegarla, pero no iba a permitirlo. Se irguió sobre sí misma y liberó toda su esencia, provocando que su madre callera sobre la silla.
- Se acabó mère, ya no tienes más autoridad sobre mí. Desde hoy dejo de ser una Delacour. ¡NO QUIERO VOLVER A VERTE JAMÁS!- Los ojos de Fleur y los de todos los presenten se llenaron de lágrimas, incluidos los de la propia Alessia, al sentir como el vínculo entre Fleur y Apolline se rompía.
Nada había más doloroso para una Veela que romper el vínculo con su clan. El dolor prácticamente podía compararse al de perder a un compañero,`pues una Veela no era nada sin su clan y cada miembro que formaba parte de él completaba la esencia del mismo.
Apolline se llevó una mano al pecho y las lagrimas corrieron por su rostro descompuesto mientras susurraba- No...-
De los ojos de Silvia Delacour brotaban lágrimas en forma de cristal líquido. Sus predicciones parecían estar cumpliéndose. Hizo un esfuerzo por mediar entre su hija y su nieta- Fleur, trèsor…- pero antes de que pudiese acabar la frase, la joven Veela se desvaneció de la habitación.
Un agudo y tormentoso grito de dolor brotó de los labios de Apolline llenando de tormento y congoja el aire. Eugène corrió para sostener a su esposa entre sus brazos y tratar de calmar su desconsuelo, pero fue inútil. La Veela de Apolline estaba martirizada al sentir como se había roto el vinculo con su hija...
POV HERMIONE
- Hermione…- Fue lo único que salió de los labios de Ginny al contarle lo sucedido. Sus manos seguían acariciando mi espalda. Para aquel entonces yo ya había dejado de llorar pues ya no me quedaban más lágrimas.
Ginevra tomó mi rostro entre sus manos y lo alzó para quedar en mi punto de visión- Hermione, mírame. Sé que esto es muy duro para ti, pero tienes que recomponerte y hablar con Fleur. Mereces una explicación-
- ¿De qué serviría Ginny?. Eso no va a cambiar nada…- Dije mientras olfateaba.
- No sé amiga… aunque sea para gritarle. Estoy segura de que te sentirías mejor. Además te lo tengo que decir, todo esto me resulta un poco extraño. Esa tal…Apola o como quiera que se llame, me causa mucha desconfianza-
Hermione se acomodó en el sofá envolviendo sus brazos sobre sus rodillas - Sabes que no soy de las que gritan y reclaman. Además aunque Apolline no haya sido muy amable conmigo, Fleur es su hija y esto sería demasiado. Además ¿y si intenta volver a engañarme?. No puedo confiar en ella...- Dije mientras pensaba en lo duro y patético que sería intentar enfrentar a Fleur Delacour y acabar cayendo en sus redes.
- ¿De verdad?. ¿A caso le tienes miedo?. ¿Necesitas que te recuerde quien eres?. Eres Hermione Jean Granger, La bruja más lista y astuta que existe en este mundo, la única bruja que consiguió sacar excelentes en todos sus EXTASIS, y lo más importante eres una alumna Gryffindor.¡Por Merlín! ¿Qué pensaría el fundador de nuestra antigua casa, Godric Gryffindor si levantara la cabeza? - Ginevra hizo tal actuación dramatiza que consiguió sacarme una sonrisa.
- Seguro que pensaría que tu deberías haber estado en Revenclaw, porque ese argumento ha sido demasiado ingenioso para pertenecer a un Weasley- Concluí un poco más animada.
- ¿A sí?. Pues ahora verá señorita comentario ingenioso….- Ginny curvo sus dedos diabólicamente, haciéndome saber que una de sus lluvias de cosquillas salvajes iban a caer sobre mi…
¡OMG! Creo que la cosa se me fue un poco de las manos ¿no?. Exceso de drama por un tubo, casi diría que la problemática entre Fleur y Apolline han conseguido opacar la historia principal. En fin así ha salido, ya me contaran que opinan, si les ha gustado, si me debo cortar un poco con tanto drama o lo que sea. Aún así espero que os haya gustado. Un saludo y nos leemos.
Besos
