Buenas a todo el mundo mis queridos lectores, sé que ha pasado muchísimo tiempo desde la última vez que nos leímos pero permítanme decirles que mi vida estos últimos meses ha sido un auténtico CAOS, una de las principales causas por las que me he ausentado tanto tiempo se debe a que perdí todos los datos, archivos, ect., del ordenador y me ha tomado bastante tiempo recuperarlos (por desgracia no los recupere todos), pero bueno eso es otro tema.

Ahora vamos a lo que nos interesa, ya estoy de nuevo aquí con otro capítulo y espero que no hayan perdido interés en esta historia. No obstante me remitiré a los agradecimientos pertinentes como de costumbre antes de dar comienzo a la misma.

Harukichiru: Muchas gracias por dejar el comentario, me alegra saber que poco a poco los lectores que están en la sombra se animan a dejarme conocer sus para mí siempre respetadas opiniones, te reintegro los saludos y espero que también te guste este capítulo, un abrazo.

Sexy-Tomboy: Te agradezco tus siempre breves pero constantes comentarios haciéndome saber que estás ahí siguiendo la historia, solo me resta preguntarte ¿me perdonas por la tardanza?, Seguro que sí xD. Un besito flor.

Tasiakrood: Pues sí, a Fleur se le fue la cosa un poco de las manos, pero es que empieza a sentir que sus sentimientos se desbordan y está muy confusa y dolida, y con Hermione más de lo mismo, ambas son mujeres de carácter acostumbrada a controlar las situaciones pero cuando se trata de sentimientos es difícil mantener la compostura. Gracias por seguir la historia, un abrazo.

Romymalfoy16: Puff…miedo me da porque creo que me vais a volver a reñir por la tardanza, en fin…apiadaos de mí, espero que las diferentes situaciones que se están dando entre Fleur, Hermione y Apolline te mantengan lo suficientemente enganchado a la historia como para seguir leyéndola. Otro abrazo para ti y gracias por el coment.

AlexandraArcher: No vas nada desencaminada ehh, y veo que Apolline tiene muchos fans entre los lectores (sarcasmo), pobre mujer…haber que hago con ella para que se gane vuestros corazoncitos aunque me da a mi que no eh..., en fin me alegra saber que algunos como es tu caso, pueden llegar a entenderla aunque no estemos de acuerdo (me incluyo yo también) con su forma de hacer las cosas, si quieres saber que va a pasar con todo el circo que se ha formado como bien dices tú, te invito a que leas este capítulo. Un abrazo enorme y gracias.

Hamichi, Loriel, Lotus-one y Smookey: Aquí tenéis el siguiente capítulo me alegra muchísimo que os esté gustando espero que continúe así, grandes y ruidosos besos para ustedes.

¡Caray! Esto quedó más largo de lo que esperaba, pero bueno, llevábamos mucho sin leernos. Como siempre H.P. pertenece a J.K., y yo solo espero que les guste. Por último agradecerles las alertar y favs a esta historia, sois lo más.

¡Disfruten!


POV FLEUR

Me encontraba sentada sobre un gigantesco e imponente sillón antiguo de madera de cedro y cuero curtido colocado estratégicamente frente a la crepitante chimenea de mi despacho. Este sillón fue un obsequio de mi querida abuela Silvia. De él sabía que había pertenecido a mi tatarabuela Violette, una de las Veelas más importantes y reconocidas de toda Europa. Silvia me contó que Violette se hizo tan famosa y respetada en el mundo mágico por haber conseguido unificar los clanes de Veelas de toda Francia y parte de Europa, además de haber protagonizado una de las historias de amor más dramáticas y hermosas de los último siglos, una bella historia de amor que haría palidecer hasta el relato más romántico y pasional jamás escrito. Con este dato en mente, miré a mí alrededor y observé que mi despacho estaba repleto de objetos cargados de historia y tradición.

Bajo el imponente sillón, una alfombra francesa de estilo medieval acariciaba sutilmente la planta de mis pies. Perteneció a mis antepasados, la 6ª generación de Delacours. La mismísima Anabella Delacour la había tejido con sus propias manos al más puro estilo muggle mientras pasaba los meses anhelando el tan ansiado regreso de su amado. A mi alrededor las historias de diferentes Veelas se alzaban ante mí, todas compartiendo el mismo linaje de sangre, la misma responsabilidad y el mismo destino. No obstante, ¿Qué recuerdos quedarían de mí? ¿Acaso las futuras generaciones venideras me recordarían? ¿Cuál sería ese recuerdo?, probablemente seré recordada como la única Delacour incapaz de haber encontrado a su compañero cual protagonista de un cuento sin final feliz.

Un estrepitoso trueno retumbó en el cielo haciendo que su luz se colara por una de las ventana de mi despacho, pude oír la lluvia de fondo golpear contra el cristal y pronto el reloj de cuco sobre la chimenea marcó la llegada de una nueva hora.

Era la una de la madrugada y siendo incapaz de conciliar el sueño pasé las horas meditando frente a la crepitante chimenea, aguardando la llegada del alba. Esta había sido mi rutina los tres últimos días. Días en los que me fue imposible contactar con Hermione a pesar de vivir en la misma ciudad. Ella huía de mí como yo huía de mi familia, había cortado cualquier vía de contacto conmigo, nunca estaba en su departamento ni respondía a mis lechuzas o llamadas de teléfono. Me había quedado claro que no quería saber nada de mí.

Intentar contactar con sus amigos también había sido una auténtica pérdida de tiempo, solo una mísera contestación por parte de Ginevra – Deja que ella se ponga en contacto contigo-.

Por un instante me lamenté por no haberle hecho llegar a través de ella algún tipo de explicación sobre lo ocurrido. No obstante, no quería involucrar a más personas en esta situación, además Fleur Delacour jamás se rebajaría a usar un interlocutor para que le diera sus explicaciones a Hermione. Tenía que ser yo quien hablara con ella, pero ¿Cuándo? ¿Y cómo? si ni siquiera se dignaba a contestar ninguna de mis llamadas. Mientras yo trataba de remover cielo y tierra para solucionar esta situación, ella no estaba poniendo absolutamente nada de su parte. Yo no me merecía ser tratada de esta manera ¿Quién se había creído que era para tratarme con total indiferencia?

Por mi parte, pasaba las noches planeando la manera de acercarme a ella, se había convertido en una constante en los últimos días, casi enfermizo. Eso era, así me sentía, enferma, mis constantes y análisis indicaban que todo estaba bien en mi organismo, pero aun así, me sentía abatida y sabía cuál era el motivo. La necesitaba, necesitaba hablar con ella y explicarle todo lo ocurrido.

Me sentía débil, triste, la alegría y vitalidad tan características en mi me había abandona. ¡Mon dieu! No aguantaba más esta situación…

Las lágrimas comenzaron a inundar mis ojos y por primera vez en todo este tiempo fui verdaderamente consciente de mis sentimientos, estaba verdadera y únicamente enamorada de ella, por fin lo entendí…Hermione era mi compañera, solo la ausencia de un compañero podría provocar esta clase de sentimientos tan devastadores. No había otra explicación. Sin fuegos artificiales, ni auras mágicas envolviendo nuestro alrededor, sólo amor, o mejor dicho, la ausencia de éste. Lo sentía en todas partes, y sobre todo en mi pecho, como un vacío imposible de llenar, como si estuviese hueca por dentro.

Esta revelación me dejó sin palabras, fue como encender un interruptor y empezar a ser consciente de todo, también me dio algo de esperanza puesto que si Hermione era mi compañera ella estaba destinada a ser para mi ¿no? Realmente no tenía mucho conocimiento al respecto, prácticamente me había rehusado a adquirir cualquier tipo de información relacionado con las Veelas y sus compañeros y ahora me maldecía por ello puesto que no sabía qué hacer.

Mi mente comenzó a ir a mil por hora mientras caminaba alrededor de la habitación, era incapaz de ordenar mis pensamientos de manera adecuada.

- Bien, respira hondo Fleur y céntrate….- Me dije a mi misma- Hermione es tu compañera, no te lo esperabas a pesar de que era evidente…pero tú no te diste cuenta. Bon, ahora más que nunca tienes que encontrarla y hablar con ella- En ese momento me eche a temblar- ¡Mon dieu! ¿pero cómo lo voy a hacerlo? ¿Qué le voy a decir? ¿Cómo se lo voy a explicar?-

Solté un largo suspiro de desesperación antes de volver a caer sobre el enorme sillón – ¡Merde! No tengo ni idea de cómo hacerlo-


[Reunión del consejo, esa misma noche en París]

Desde la partida de Fleur el ambiente en la residencia Delacour se había vuelto ensombrecido. El estado de ánimo de Apolline tenía en una auténtica tortura a todos los miembros que habitaban la casa. La hija de Silvia, a pesar de sentirse afligida por la devastadora marcha de Fleur seguía encasillada en sus convicciones de que sus actos estaban justificados. Esto le valió varias discusiones con más de un miembro de su familia.

Silvia había tratado con todas sus fuerzas hacer entrar en razón a Apolline, pero no sirvió de nada, pues bien sabía cuan cabezota podría llegar a ser su hija, ni si quiera la amenaza de perder a Fleur para siempre podía hacerla entrar en razón. Eugène, también trató de hacerle entender a que estaba exponiendo a toda la familia y el inmenso dolor que estaba ocasionando a todos y cada uno de sus miembros. La dinastía Delacour parecía desmoronarse por momentos, llegando a oídos de los diferentes clanes Veelas quienes comenzaban a desconfiar y exigir un cambio de presidencia en el consejo.

Durante la reunión del éste los diferentes líderes de los clanes que lo conformaban insistieron en que Silvia ya había cumplido su ciclo y debía dar paso a la siguiente generación. Unos propusieron que era hora de que Apolline tomara el mando, otros quisieron que directamente pasara a Fleur puesto que ya tenía la edad suficiente para ello, y otros directamente plantearon la idea de que el linaje Delacour dejara de liderar el Consejo de Veelas.

- Amelie, nuestra dinastía a presidido este gobierno los últimos 800 años, ha sido la sangre de mis antepasados la que se ha derramado en todas y cada una de las guerras mágicas para salvaguardar nuestra especia y nunca jamás ninguna Veela se ha atrevido a poner en entre dicho nuestra liderazgo- Apolline arremetió contra Amelie Allamand miembro del consejo y representante de la casa de Allamand quien había propuesto la destitución de los Delacour.

- Oui, Oui, Apolline, son muchos los siglos que la casa Delacour llevaba liderando este consejo, y todos los aquí presentes agradecemos el trabajo y esfuerzo realizado. A pesar de esto, debemos señalar que los Delacour no tienen la obligación ni el deber de ejercer dicho liderazgo eternamente. Además creo que sería positivo para la comunidad cambiar de aires y modernizar el consejo- Señaló Amelie con una amplia sonrisa sin dejar de mirar a los ojos de Apolline.

Apolline quien estaba correctamente sentada sobre su amplia silla justo a la derecha de su madre la retó con la mirada antes de preguntar - ¿Y crees que tú serías la indicada para liderar ese cambio de aires y modernización?-

Amelie dejó escapar una ligera carcajada provocando que unas pequeñas líneas de edad se revelaran a los lados de sus labios- No, quizás yo no, pero mi hija Sophi, tal vez podría…- Antes de que Amelie pudiese terminar su alegato, los allí presentes comenzaron a murmurar de manera desaprobatoria ante las palabras de la regente de la casa Allamand. Apolline soltó un bufido ante la cantidad de tonterías que esta mujer podía decir. Sophi apenas había cumplido la mayoría de edad y a pesar de formar parte del consejo por derecho propio su participación en el mismo era cuanto menos escasa.

- Antes de ver a tu hija presidir este consejo, preferimos que lo haga mi hijo Christoph- Comentó Monique Leblanc sabiendo que un hombre jamás había presidido ni presidiría un Consejo de Veelas. Esto hizo prender la mecha entre las presentes y cada uno de los miembros alzó la voz en desacuerdo. Madame Allamand discutía acaloradamente con Madame Leblanc instándola a disculparse por sus palabras.

El caos que se formó impedía la posibilidad de entender nada de lo que allí se estaba diciendo y Silvia se vio en la obligación de intervenir conjurando un Sonorus antes de decir – ¡Silencio!-.

Automáticamente todos los allí presente guardaron silencio y Silvia procedió a hablar – Todos sabéis que las razones por las que los Delacour han presidido el Consejo de Veelas los últimos 800 años se debe al voto unánime por parte de todos los clanes en la primera reunión de la que se tiene constancia…- Silvia fue interrumpida por Amelie quien soltó un bufido ganándose una mirada desaprobatoria de la Veelas mayor. Una vez recuperado el silencio, la abuela de Fleur continuó hablando- Esta ha sido la única razón por la que lo hemos liderado, puesto que jamás ha vuelto a existir consenso entre los miembros del mismo ya que cada casa regente suele votarse a sí misma.- Silvia hizo una breve pausa antes de continuar- No obstante, si existe alguna Veela en esta sala que esté dispuesta a tomar las riendas del consejo sin la aprobación de todos sus miembros la invito a que dé un paso al frente y se manifieste-

Se miraron las unas a las otras expectantes, pues bien sabían que si alguna se atrevía a hacer lo que Silvia había dicho el resto se le echaría encima y muy probablemente acabaría siendo expulsada del mismo. Silvia espero unos segundos a que se calmaran los ánimos antes de proseguir- Bon, zanjado este tema, solo me resta decir que no tengo pensado presidir este consejo eternamente, pero si me gustaría si me lo permiten, finalizar este último año de mandato. ¿Alguna objeción?- Al no recibir objeción por parte de ninguno de los miembros finalizó la reunión- Está bien. Se levanta la sesión- .

Cuando todos abandonaron la sala dejando a madre e hijas solas, Apolline se acercó a Silvia y entre susurros le dijo- Va siendo hora de que dejes la presidencia, el consejo se impacienta, lo has visto, y tú necesitas descansar ya has hecho suficiente por esta comunidad y no van a agradecer el enorme esfuerzo que estás haciendo-.

La abuela de Fleur y de Gabrielle se puso de pie y se irguió tanto como pudo- Dejaré la presidencia cuando me asegure de que queda en buenas manos…- Apolline montó en cólera ante su comentario y le recriminó- ¿Acaso no confías en mí? ¿Crees que no sería capaz de liderarlo?. Te he visto hacerlo todos estos años, conozco mejor que nadie las leyes e historias de nuestra comunidad, estoy más que preparada-.

La Veela mayor se dispuso a abandonar la sala no sin antes dejarle saber a su hija lo que pensaba- Si no eres capaz de mantener unida a tu familia ¿cómo vas a poder mantener la paz en tu comunidad?-. Silvia sabía que sus palabras para con su hija habían sido muy duras, pero también sabía que aún no estaba preparada para sucederla en el liderazgo.

Apolline observó cómo su madre abandonaba la sala sintiéndose impotente ante sus palabras, se dejó caer sobre la gran silla conteniendo las lágrimas, puesto que creía que lo que todos pretendían era hacer que se derrumbase para que acabara cediendo a sus chantajes, pero no tenía la intención de permitirlo…

Escasos minutos después Alessia hizo su incursión en la sala. – Tía ¿Cómo estás? ¿Cómo ha ido la reunión?- preguntó la italiana mientras meditaba sus palabras.

Apolline se irguió y alzó la cabeza sin mirar a su sobrina- Bon…las cosas están tensas en el consejo y no sé cuánto tiempo podremos contener la situación- Apolline fue honesta con su sobrina aunque bien sabía que aquello era un secreto a voces.

Alessia se acercó un poco más a su tía quedando en su punto de visión- He oído a algunas Veelas cuchichear sobre la situación familiar. Ma…Io creo que la partida de Fleur se ha extendido y muchos se preguntan ¿por qué?-

Apolline se tocó el puente de la nariz –Lo sé Alessia-

La italiana se aclaró la garganta antes de decir – ¿No crees que sería bueno hablar con Fleur?- Observó a su tía quien parecía escuchar atentamente sus palabras – Creo que la situación se nos ha ido de las manos y todos estamos sufriendo….sobre todo tú… ¿Perché no hablas con Fleur y te…?- La palabras de la joven Veela se vieron apagadas por la voz de la Apolline- ¿Tú también crees que debería disculparme? ¿También te vas a poner de parte de la demencia? Te recuerdo que esto fue idea de ambas- la voz de Apolline sonó dura y tajante.

Alessia parecía tener problemas para hablar, no quería ofender a Apolline y sabía que ella eran también de algún modo culpable de esta situación – Io se tía…pero…si quieres puedo intentar hablar con ella, quizás pueda hacerla entrar en razón-

La rubia mayor esbozó una sonrisa sarcástica - ¿Y qué te hacer pensar que te hará caso? Precisamente a ti…-

Alessia meditó esta idea durante unos segundos y tratando de esconder una sonrisa maquiavélica contestó- Ah tía créeme conozco perfectamente a Fluer y creo que puedo convencerla…-


POV HERMIONE

- ¿Hermione cariño me ayudas a poner la mesa?-. Oí decir a una vocecilla desde el comedor.

- Si, enseguida voy- Contesté mientras terminaba de colocar las cosas sobre el escritorio.

Un suspiro de frustración escapó de mis labios mientras observaba el pequeño e incómodo escritorio repleto de informes. Eché un rápido vistazo a la habitación que se encontraba a mí alrededor. Las paredes estaban pintadas en un tono pastel y una para mí entonces, pequeña cama se encontraba en uno de los laterales de dicha habitación. Estaba tal cual la recordaba antes de irme Hogwarts durante el último curso.

La primera sensación que tuve nada más entrar en la habitación fue de nostalgia, recordé las experiencias vividas con la ilusión de aquellos años, pero tres días después esa sensación de nostalgia se convirtió en desesperación.

¡Merlín! ¿Quién me ha visto y quién me ve? Encerrada en casa de mis padres por miedo a encontrarme con Fluer…simplemente patético, Granger. Con ese pensamiento en mente cerré la puerta de mi habitación y bajé las escaleras para ayudar a mi madre con la cena.

Una vez puesta la mesa. Los tres, mi madre, mi padre y yo, nos sentamos para cenar, como en los viejos tiempos. Esta noche el ambiente se veía un poco enrarecido y nos mirábamos los unos a los otros con sonrisas fingidas.

- Bueno…- La voz de mi padre rompió el silencio- ¿Qué tal te ha ido hoy en el trabajo Hermione?-.

Observé que mi madre miraba de forma extraña a mi padre y al darse cuenta de que la estaba mirando me sonrió intentando disimular.

- Bien…ha ido bien…gracias. ¿Y tú que tal en la clínica?- Pregunté para continuar con la conversación.

- Genial querida. Hoy he puesto dos ortodoncias. Han quedado estupendamente- Dijo mi padre con una amplia sonrisa que yo le devolví.- Por cierto Hermione…¿Qué tal tu vieja habitación? ¿Te sientes cómoda en ella?- continuó preguntando.

Me atraganté un poco con uno de los guisantes y rápidamente bebí agua antes de asentir y arrastrar una tos nerviosa conmigo- S-sí, está bien gracias. Está como la recordaba muy….acogedora-.

Mi padre volvió a sonreír.- Tú madre y yo decidimos dejarla tal cual a modo de recuerdo-. Asentí ante las palabras de mi padre.

- Pero dime cariño… ¿Te vas a quedar muchos días con nosotros?- Preguntó directamente sin esperármelo.

En ese momento levante la cabeza del plato y cesó todo movimiento en la mesa. Antes de que pudiese decir nada mi madre me interrumpió- Oh Phil, ¿cómo le preguntas eso a la niña? Se va a pensar que no queremos que este aquí con nosotros- mi padre levantó las manos en señal de defensa – Y-yo-yo solo quería…-.

Mi madre volvió a interrumpir- Cariño, lo que tu padre y yo queremos saber es si todo está bien-.

Mientras los dos me miraban escudriñándome, tragué saliva buscando aclararme la garganta- Cl-claro que está todo bien ¿Por qué no iba a estar bien?-. Ambos me examinaron durante unos segundos antes de volver a hablar- Veras Hermione, tu padre y yo estamos muy contentos de que estés aquí- Mi padre asintió efusivamente frente a esta afirmación- Pero tenemos que admitir que tu visita nos ha cogido por sorpresa, sabemos que el trabajo te tiene muy ocupada y siempre has sido una niña muy independiente, desde que tenías dos años y te cambiabas tu sola el pañal- Ambos se miraron y sonrieron mientras yo por mi parte rodaba los ojos ante su comentario y dije – Mamá ve al grano que te despistas- y Ésta continuó- Querida, lo que queríamos saber, es si todo va bien, sabemos que tu trabajo en ocasiones puede ser un poco peligroso…y bueno…dinos Hermione ¿estás en peligro?-.

- Mamá…Papá, entiendo que estéis preocupados, pero no es necesario, todo está bien, lo de los Trolls fue solo una vez y ya está más que solucionado, de verdad no tenéis nada de qué preocuparos, todo anda bien, solo…quería pasar unos días con vosotros- Me sentí culpable por no ser del todo honesta con ellos, pero francamente no sabía cómo explicarles mi situación con Fleur.

En ese momento los ojos de mi madre se llenaron de lágrimas antes de decir- Está bien, pues aprovechemos estos días que vas a estar con aquí, es más, puedes quedarte todo el tiempo que quieras, y mañana saldremos a comer los tres juntos para celebrarlo-.

La verdad es que no me encontraba con el estado de ánimo para celebrar nada pero ¿quién era yo para preocuparlos más si cabe?. No me quedo más remedio que asentir como buenamente pude.

Terminada la cena y recogida la mesa, les di las buenas noches a mis padres antes de volver a la caja de zapatos que era mi habitación. Nada más abrir la habitación un par de brazos me arrastraron al interior haciéndome perder el equilibrio ligeramente y ganándome un susto de muerte.

- ¡Maldita sea Ginny! ¿Qué pretendes? ¿Matarme?- Le pregunté a la pelirroja con el corazón en la boca, ganándome una risita de su parte.

- Que exagerada eres Hermione. No vas a cambiar. Encima que vengo a ver qué tal estas- Dijo dramáticamente ganándose un golpe en el hombro por mi parte.

Ginevra se sentó en mi cama antes de ponerse a rebotar sobre ella ligeramente.

- ¿Has venido por algo importante o solo pretendías matarme de un susto?- Pregunté fingiendo estar aún enfadada.

- No exactamente…- Contestó mientras observaba la habitación- Vaya, ¿realmente estás viviendo en esta habitación? No creo que le hayas dado demasiado uso a esta cama durante tu adolescencia…-Añadió mientras cogía uno de los ositos de peluche que había sobre ella.

Rápidamente y con las mejillas coloradas se lo quité de las manos- Eso no es asunto tuyo- farfullé depositando el peluche encima del escritorio, y antes de girarme para decirle un par de cosas se puso de pie y me sorprendió diciéndome- Fleur ha venido a verme-.

Sus palabras me pillaron de imprevisto y enseguida noté que el estómago se me encogía. Con un hilito de voz temblorosa le pregunté- ¿Ah sí? ¿Y-y- que te ha dicho-

Ha preguntado por ti y parecía muy ansiosa por verte- Comentó Ginny mientras jugaba con una de mis plumas cerca del escritorio.

No respondí nada por lo que la pelirroja continuó hablando- ¿Has pensado ya lo que vas a hacer?-

Me encontraba sumergida en mi mundo y apenas sabía que decir, la revelación de Ginny me había pillado por sorpresa.

- No puedes permanecer eternamente en casa de tus padres Hermione, tarde o temprano tendrás que volver a tu casa y lo más importante, tendrás que enfrentarte a la francesita. Sé que ha estado merodeando por tu casa, prácticamente haciendo guardia, y tú también lo sabes…-

Interrumpí a Ginevra sabiendo que tenía razón pero no iba a dársela tan fácilmente- No es tan sencillo Ginny-

Ella se acercó a mí y me sujetó por los hombros- ¿Y cuándo lo ha sido?. Nunca le has tenido miedo a las cosas difíciles si no…no estarías aquí. Sé que sabes lo que tienes que hacer al igual que sé que tarde o temprano lo vas a hacer-.

La miré un tanto escéptica- ¿Desde cuándo te has vuelto tan sabia? No me gusta nada ese tonito de listilla que usas conmigo-. La pelirroja soltó una carcajada- Llevas usándolo conmigo los últimos 12 años, ahora me toca a mí, estas en mi terreno Granger, deja que la maestra te ilustre…- Añadió Ginevra con aire de superioridad.

Me quedé un rato más oyendo "los sabios consejos" de la joven Weasley, sabía que tenía razón, solo necesitaba encontrar el coraje necesario para enfrentar a Fleur.


Bueno hasta aquí por ahora, ya me dirán que les ha parecido el nuevo capítulo, tenía ganas de escribir algo acerca de las Veelas y un poco como imagino que se organizan su "sociedad", en fin ya me darán si quieren su opinión sobre el transcurso de la historia, etc. Nos leemos en el próximo capítulo (intentaré que sea pronto, palabrita).

Besos para todos.