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XXVIII

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Esa mañana, una gruesa lágrima dio nacimiento a una nueva flor en el jardín del sexto templo.

Shaka, en medio de su meditación, había sentido una gran perturbación que lo hizo regresar. Enseguida permaneció atento a cualquier controversia posible y respondió al llamado de ayuda de la onceava casa. Shura le había dicho que no interviniera pero su Santidad le había ordenado ayudar a mantener la calma. Era obvio a cual se sujetaría hasta el último momento.

Estudiando la situación en el onceavo recinto, proyectó en Aioria la información necesaria para poner a Acuario fuera de peligro. La garganta se le cerró al ver el desespero con que sus manos se aferraban al cuerpo febril de Camus. Tal vez, se dijo, no había sido un error después de todo, si con eso lograba salvar la vida de uno de los guardianes.

Siguió ocultando su presencia hasta que la piel de Camus dejó de parecer un celofán y Aioria comenzó a recuperar la calma. Ahora más exhausto que antes, Shaka se mantuvo estudiando las energías de ese y del octavo templo antes de regresar de lleno a su cuerpo.

Ya por completo incorporado, llamó a Alisha para que le preparara su cama. Era hora de ocuparla después de meses de no haber pisado ni su recámara. Su doncella le comentó que muchas de ellas estaban intranquilas y que sus reservas empezaban a escasear. Shaka le pidió que no se fuera y que mandara a todas a sus labores; que siguiera al pendiente sin olvidar que no debían compartir información de más y que mandara a su hermana para que se encargara de pedir o ir por lo más indispensable. Después de todo la doncella de Aries tenía mucho tiempo libre y la podía ayudar la más joven del segundo templo.

Alisha asintió un poco apenada.

En cuanto el Santo sintió la completa quietud en su morada, recordó que hacía cerca de un año que no estaba en su lecho; y es que, la última parte del rito fue la más difícil y le costó todo su esfuerzo mantenerse despierto para que sus memorias no se fugaran en medio de la inmensa necesidad de dormir que tenía. Si todo funcionaba, quería ser el primero en subir, tomar a Aioria y pedir que se hiciera válida la cancelación.

Los recuerdos ya no dolían pero fue un duro golpe a su ego darse cuenta de que había subestimado la ley, el rito y sus efectos.

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» Durante estos días se verán sometidos a la más grande prueba —siguió el Patriarca—. Estar juntos afectaría el lazo y, si es real, se quedará intacto. Por eso: si llegan a convivir una vez que el rito haya comenzado, todo será inválido y puede ser hasta contraproducente. Existe el riesgo de que una fuerte emoción temporal entre ustedes quede grabada para siempre; así que también es para protegerlos. Por eso se da una única oportunidad —Shaka sintió la mirada de Aioria sobre él por un breve instante. Los efectos que esto puede causar van desde: mareos ligeros, sueño pesado, repercusiones de sus técnicas sobre sus cuerpos, pérdida de memoria y generación de otros apegos. Este último punto es importante que lo tengan en cuenta, si conviven con otros Santos o cualquiera capaz de usar cosmos es probable que esa convivencia quede grabada. Por eso también está prohibido que pasen con sus compañeros más de una hora y en especial que ellos utilicen sus cosmos para ayudarlos a soportar los efectos de los movimientos emocionales sobre sus constelaciones. ¿Tienen alguna duda, han cambiado de opinión?

» No su Santidad —respondieron al unísono los Caballeros de Leo y Virgo.

» Recuerden que una vez empezar, ya no habrá marcha atrás. ¿Desean continuar?

» Sí —afirmaron.

» Muy bien. No les diré con quién empezaré así que, desde éste momento, tienen prohibido comunicarse; en especial por medio del cosmos o telepatía. Cualquier movimiento que presenten, me enteraré de inmediato —agitó sus cartas astrales—. Pueden retirarse. Y recuerden, el Santo de Capricornio estará ahí para apoyarlos. Yo me encargaré de informarle.

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"Al separar los párpados nunca creí que esa sería la última vez que vería sus dulces esmeraldas acariciando mis ojos", pensó Virgo antes de quedar dormido.

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