¡Aquí empezando con uno de los retos Sesshome para este Noviembre! ¡Este pertenece al grupo CuentosdelOeste1001!
Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.
Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov
Día 1: Romance vampírico.
Palabras: 500
Baúl del Oeste
Tiempo detenido
El cementerio siempre fue un lugar que de niña le causaba una sensación de pesadez y miedo, cuando era el aniversario de la muerte de su padre e iba con su madre a limpiar y poner flores, le recorría un escalofrío de ansiedad.
La muerte le asustaba.
—¡Oh, vaya! ¿Eres conocida de la señorita Higurashi?
La mujer se giró suavemente a la derecha para encontrarse con un anciano que caminaba hacia ella con lentitud mientras bajaba la lámpara que cargaba para que no la deslumbrara, era el cuidado del cementerio.
—Hm. Sí, podría decir eso —miró el nombre que fue grabado con amabilidad y amor hace más de 80 años—. La conocía.
—Es una pena —murmuró deteniéndose a su lado—. Desde que murió su hermano hace 2 años nadie viene a cuidar de la lápida, la vejez nos alcanza a todos. Pero me da gusto que aún tenga a alguien para cuidar de ella. Sabe señorita, usted, me recuerda mucho a Kagome, a Sōta le encantaba mostrarme fotos y videos. Era bellísima, podrías ser su gemela de no ser por tus ojos —señaló.
—¿Sí? Me halaga —rió mientras pasaba sus dedos por su cara, miró a la distancia para encontrarse una figura alta esperando entre las sombras de la noche, apenas distinguible por los rayos lunares—. Debo irme.
—Ten una buena noche, jovencita —se despidió mientras pasaba de largo, necesitaba terminar su ronda, no era extraño que vinieran de noche a presentar su respeto a los difuntos, pero tenía que asegurarse que no dañaran algo.
Ella fue en sentido contrario para encontrase con el hombre de misteriosos ojos áureos, quién la recibió entrelazando sus dedos y mirando a la distancia, el lugar que dejo.
—¿La extrañas? —cuestionó.
—A veces —musitó antes de sonreír y apoyar su cuerpo contra el masculino—. Pero elegí una vida eterna junto a ti, Sesshōmaru; siempre acabaría eligiéndote.
Y hablaba enserio, cuando descubrió que había mundo oculto a plena vista fue impactante y atemorizante al mismo tiempo, saber que la persona de la que se enamoró no era lo que creía al principio.
Vampiro.
Un vampiro.
Aunque intentó alejarse, simplemente su corazón había decidido seguir amándolo pese a las circunstancias, así que dio el salto de fe y ofreció su cuello y vida.
Ahí fue cuando murió Kagome Higurashi y Kagome Taishō nació.
Nunca pudo despedirse de su familia, era más seguro para ellos de esa forma, nunca pudo evitarles el dolor y conforme los años pasaron se dio cuenta que la muerte, aquella que le asustaba de niña era más piadosa y amable de lo que imagino. Una que ella no probaría nunca, pero estaba bien.
Porque Sesshōmaru estaría con ella en su eternidad.
—Es hora de irnos, ¿no? —preguntó.
—Sí, nuestro tiempo en Japón ha terminado, ¿no quieres ir a la tumba de tu familia?
—No, está bien, sólo son lapidas, además —le sonrió—, estuve ahí en sus últimos momentos, aunque pensaran que era un sueño.
Él la beso.
FiraLili
01/11/2020
