¡Segundo día! ¡Sí, señor! Vamos bien, vamos bien.

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.

Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov.

Día 2: Relación maestro/alumno

Palabras: 498

Baúl del Oeste

Secreto

Kagome estaba seriamente planteándose mandar a volar su tesis, odiaba estar días y días en la biblioteca hasta tarde, había días en que ni siquiera probaba otra cosa que no fueran barritas energéticas acompañadas de varios litros de café; suspiró antes de dejar caer su cabeza sobre el libro que trataba de leer, tal vez dormiría una pequeña siesta.

—Hey, hey… ¡es el profesor Taishō!

—¡Es tan guapo!

Ella levantó la cabeza cuando los susurros, bastantes altos, le alcanzaron de la mesa vecina; eran dos chicas, probablemente de primer año, tan jóvenes e inocentes; volvió a hundir su cabeza, quería regresar a esa edad ingenua y feliz.

—Me encantaría salir con el profesor Taishō.

—A todas, amiga, pero he oído que muchas lo han intentado y ninguna ha podido, después de todo siempre luce su anillo de bodas, hay que resignarse.

Kagome escuchó el suspiro de decepción, ni siquiera hizo el intento de levantar su cabeza, simplemente se movió lo suficiente para que la luz no le molestara y se dejó llevar por el cansancio.

me.

me.

—Despierta.

Kagome se sobresaltó cuando una mano sacudió con firmeza, miró a su alrededor la biblioteca estaba silenciosa, mucho más silenciosa de lo que había escuchado, rápidamente tomo su celular y miró la hora, gimió al ver que la hora, se había pasado de la hora del cierre.

—Uh… lo siento —bostezó mientras se reincorporaba con pesadez, frotándose los ojos.

—No importa, vamos, tu madre debe estar esperándonos, eres quien dijo que iríamos a cenar hoy.

Ella sonrió cuando una mano grande despejó su rostro de los mechones rebeldes, se inclinó hacia los dedos que acariciaron su mejilla derecha.

—Bien, vamos —murmuró mientras se levantaba para reunir sus cosas.

Kagome ni siquiera protesto cuando su mochila se deslizó de sus manos para pasar a las del hombre de mirada intensa y brillante, pero entrelazo sus dedos con los de él cuando vio su mochila asegurada en el hombro izquierdo masculino.

—¿Ya se van?

La encargada de la biblioteca salió de un pasillo con el carrito de libros vacío, mostrando que ya había terminado de ordenarlos en las estanterías indicadas.

—Sí, disculpa la molestia.

—Que un alumno se quedé dormido no es extraño, menos en épocas de entregas y exámenes —rió con dulzura—. Tengan una buena noche, profesor Taishō, señora Taishō.

Kagome se despidió con la misma cordialidad y alegría de Kaede mientras jalaba a su esposo, nadie fuera del personal docente conocía su relación, porque no querían despertar habladurías entre el alumnado, por lo que Kagome sólo usaba su anillo fuera de la universidad, pero siempre lo llevaba en una cadena oculta; se habían conocido toda su vida por lo que no fue extraño para sus familias que quisieran casarse aun con la diferencia de 7 años que se llevaban, aunque su abuelo sólo consintió la boda siempre y cuando Sesshōmaru tuviera un trabajo fijo y que ella siguiera estudiando.

Y ahí estaban 3 años después.

Más felices que nunca.

FiraLili

02/11/2020