Anochecer.
—¡Ganamos! —dijeron unos cansados superhéroes antes de que se despidieran, chocando los puños.
—Oye Ladybug, ¿no te gustaría un momento a solas en la Torre Eiffel? —preguntó Chat Noir todo encantador.
—Me encantaría, gatito. Pero estoy…—un bostezo sorpresa salió de ella. —…muy agotada.
—Creo que si se nota eso. —intentó colgar su yoyo en uno de los edificios, para la sorpresa del gato negro, falló en su lanzamiento y terminó en un poste. Ella no se había percatado de esto y antes de jalar para transportarse, Chat Noir la tomó de la cintura. —No, mi Lady. Así no puedes irte a tu hogar.
—Chat Noir, si puedo. —refunfuñó.
—Pero mira, apenas puedes abrir los ojos.
—Estoy bie…—el bostezo de esta ocasión la delató. —…no te preocupes por mí.
—No puedes ni lanzar bien tu yoyo. —la sostuvo de nuevo. —Si necesitas que te lleve a algún lado para que puedas estar como nueva, conozco a una amiga quien puede ayudarte, antes lo hizo conmigo así que es de confianza.
Ladybug se alertó de esto.
—Sí, se llama Marinette.
"No, no puedo ir a mi casa, menos a esta hora que ni excusas tenía para decirle que no."
—¡No!
—¿No?
—Es que no quiero molestarla a ella, parece una buena amiga para ti y no he hablado demasiado con ella, no me sentiría en confianza.
—Uhmm… entonces te llevaré con Alya.
"Rayos, ella menos, descubriría como loca que soy Ladybug."
—No.
—¿Por qué no? Ella es alguien de confianza.
—Quiso saber nuestras identidades antes, sabes cómo es de curiosa.
—¿Entonces a quién puedo acudir?
Chat Noir comenzó a buscar posibilidades hasta que se le ocurrió un lugar.
—Ya sé a dónde llevarte, te prometo que estarás bien.
—Gracias, ga….—cayó en sus brazos en un profundo sueño sin pronunciar su agradecimiento.
-.-
Chat Noir llegó a la cubierta de aquél barco que conocía bien, ya que él ensayaba con Kitty Section algunas veces. Vio que aquél guitarrista estaba tocando algunos acordes de una nueva canción, que, si no se equivocaba, era para el próximo Festival de Música que habría en París en algunas semanas.
—¿Chat Noir?
—Hola, Luka.
—¿Qué te trae por aquí? ¿Qué le pasa a Ladybug y por qué está en tus brazos?
—Necesito que me ayudes a conseguir un lugar donde pueda dormir mi Lady y oí por una buena fuente que eres alguien discreto y digno de confiar.
"Por algo fuiste Viperion en el pasado." —pensó.
—Está bien, llévala a mi camarote.
Este se sorprendió ante su respuesta, porque era llevar a su antiguo amor a la habitación del novio de su amiga.
Los dos bajaron y se encontraron con Anarka y Juleka, madre y hermana del guitarrista en la sala, mirando las dos a aquella joven durmiendo en las manos del superhéroe.
—¡¿Chat Noir?! —dijeron ambas cuando vieron al chico gato en frente de ellas.
—Señoritas, buenas noches. —dijo Chat Noir cortésmente.
—Ladybug ha caído en un sueño profundo, mamá. ¿Puede quedarse en mi cuarto?
—¿Y tú dónde dormirás, cariño? —dijo su mamá preocupada.
—En el sofá, descuida que estaré bien. Chat Noir, llévala a mi habitación, es la primera que encuentres cruzando la puerta de al fondo.
—Hermanito, eres todo un caballero con la linda catarina.
—Juls. —dijo algo incómodo.
—¿Qué? Me sorprendes mucho nada más. —dijo algo burlona.
Volvió Chat Noir a la sala principal.
—La dejé ahí, usamos nuestros poderes hace poco, así que debo irme antes de que se acabe el tiempo y mi identidad salga a la luz, gracias Luka.
—De nada, Chat Noir.
—Te debo una.
—No, descuida, es un placer ayudar.
—Adiós. —tomó su bastón y se fue por los edificios parisinos alejándose de ahí.
Luka bajó a la sala, donde las dos Couffaine lo miraban de una forma sospechosa.
—No me hagan hablar más. Por cierto… —les alcanzó algunas bandas para el cabello que Marinette hizo hace poco para probar los nuevos estilos para los atuendos. —usen esto hasta que les diga que ella se ha ido de aquí.
—¿Estas de broma no? —dijo Juleka.
—Chat Noir me confió a ella porque sabe que…
—…eres discreto y confiable —dijo su mamá.
—Si.
—Siempre lo has sido, hijo. Si necesitas privacidad, Juleka irá a dormir conmigo en el camarote de abajo, eres un caballero, pero tampoco dejaré que te duermas en el sofá.
—Mamá.
—No no no, soy la capitana aquí y me harás caso, marinero.
—De acuerdo, mamá.
—Por cierto, Luka. —ella tomó su celular. —Marinette nos habló en el grupo de las chicas diciendo que mañana estará todo el día en casa, tal vez quisieras hacerle una visita, ya sabes a que me refiero.
Luka se sonrojó un poco.
—Luego la contactaré, gracias por avisar Juls.
—De nada, descansa. —dijo ella yéndose con su mamá a la cubierta. —No te quedes hasta tarde tocando la guitarra. —su madre le habló.
—Descuida, mamá.
Cuando las dos se fueron, decidió ir al camarote con una banda en los ojos para no ver su verdadera identidad, sacar su pijama, apagar la luz, salir de la habitación e irse a la cubierta a tocar su guitarra una vez más, hasta que el cansancio se apoderara de él.
-.-
Dos de la madrugada.
Había anochecido.
Marinette comenzó a moverse entre las sábanas y se tocó el rostro de forma inconsciente y sintió que no tenía un antifaz, abriendo los ojos poco a poco.
—Mmmmh… —dijo de forma bajita disfrutando en donde estaba echada.
Sintió la cama cómoda y con un olor muy característico en las almohadas. Un fresco olor a lavanda.
—Luka…—susurró con los ojos cerrados. —Luka…
De pronto su mente comenzó a recordar y revivir la última vez que estuvo junto con su novio en una de sus sesiones de besos y caricias, lo que hizo que abriera los ojos y se sentara en el colchón.
Veía el lugar oscuro por la falta de luz, pero no era el típico lugar oscuro de su habitación en la noche.
—¡Rayos! —se quitó las sábanas de encima y se preguntó. —¿Qué carajos hago aquí? —exclamó y se tapó la boca ante el ruido que hizo, se miró y se tocó, ya no era Ladybug, sino Marinette.
"Esto no puede estar pasándome." —pensó.
A cuestas trató de buscar en su bolso algo de comer para su kwami, la despertó y le ordenó que comiera para que vuelva a ser Ladybug.
Pensó en como rayos había terminado en la cama de su novio, no había una explicación lógica a menos que ande sonámbula por todas las calles de París… Aunque, le extrañó más saber porque Luka no estaría ahí.
Se preguntó si sabría su verdadera identidad, ahora peor en estos casos no podía enterarse de quien era exactamente, tenía que cumplir bien su papel de guardiana y no podía fallarle a los kwamis y menos al Maestro Fu que le dio esa tarea antes de perder la memoria.
Tikki dio la orden de que terminó de comer y ella se transformó en Ladybug.
Fue a la cubierta donde vio a su novio tocar algunos acordes más y escribía en una libreta.
Sonrió.
¿Por qué?
Porque amaba verlo hacer lo que más le gusta.
Recordó la vez que lo llamó estando ella en New York y eran las dos de la mañana, aún se sentía avergonzada por hacerlo e interrumpirlo.
Dejó de tocar por un momento.
—Por fin despertaste, querida superheroína.
—Hola, Luka Couffaine.
—Vaya, te acuerdas de mi nombre, es todo un honor.
—Fuiste el mejor Viperion que existió, ¿porque me olvidaría de ti?
—Deberías…—bajó su cabeza. —Ya no lo seré por lo del incidente de Miracle Queen.
—Eso nunca debió pasar, fue por mi culpa. —dijo cabizbaja.
—¿Enserio?
—Sí, tomé una mala decisión que hizo que cambiara… todo mi destino. —soltó de una forma apenada que él pudo percibir en su voz.
Él hizo que levantara la mirada al tomarla del mentón y la miró a los ojos.
—Oye… No tienes que decírmelo.
Luka tomó la guitarra y soltó algunos acordes.
—¿Puedo hacer algo? —dijo de repente.
—¿Q-qué? —dijo tartamudeando, debía fingir y ocultar las ganas de querer besarlo. Era tan lindo y más cuando era tan… Luka.
—Estás así, ¿verdad? —tocó unas notas algo movidas y que parecía tambalear a veces a punto de desafinar, pero haciendo que no llegue a ese sonido.
—S-si. Un poco.
—Chat Noir vino y te trajo aquí. —dijo mientras seguía tocando. —caíste en un sueño profundo, sé que no me incumbe, pero deberías descansar un poco, esto puede llegar a ser estresante.
Ella lo miraba con sus ojos brillantes ante sus palabras, haciendo que caiga en un trance ante sus acordes que comenzaban a nivelarse.
—Me recuerdas a alguien especial.
—¿Eh?
—Si, a alguien que tiene el cabello más oscuro que esta noche.
—Oh, me alegra por ti, ¿es una novia o solo una amiga?
"Bueno tenía que preguntar."—pensó ella.
—Si.
—Estoy feliz por ti. —dijo con una sonrisa en el rostro y tratando de no ponerse roja de felicidad.
—Sí, más bien debo explicarle como rayos terminaste en mi habitación. No quiero explicarle algo que puede malinterpretar o que piense mal de mí…—vio por primera vez su inseguridad al querer explicarle algo a ella misma. —Lo siento. Creo que no debería decirte esto, se supone que soy reservado, pero ahora creo que fallo en esto…
—Oye, te entiendo. —se sentó a su lado con una sonrisa.
—¿Qué?
—D-digo que lo hiciste porque de seguro Chat pensó que eras alguien digno de confiar y si ella no lo entendiera, es una mala novia.
"De verdad, Luka. Lo entiendo…"—pensó.
—Se lo diré, no pienso ocultarle nada. Quiero hacer las cosas bien y más cuando de verdad… creo que…—iba a soltar una palabra más para completar su oración, pero… ni él sabía que realmente sentía por ella, ¿era atracción? ¿protección hacia ella? ¿amor?
Le dio un pequeño escalofrío al pensar en cómo él se sentía en realidad con respecto a Marinette.
—Está bien si no me lo dices, pero solo espero que hagas lo correcto. Por algo antes confié en ti en darte un Miraculous.
—Gracias, Ladybug. Más bien, ¿no debes ir a casa?
—Oh si, iré pronto, descuida. —dijo mientras retrocedía y casi caía para atrás por una caja pequeña que hizo que tropezara y mientras esperaba ella que tocara el suelo, sintió un brazo en su cintura y vio a un Luka Couffaine preocupado mirándola desde esa posición con la luna encima de ellos.
—Ladybug, ten cuidado. Mi madre es algo desordenada y deja muchas cosas por todos lados.
La levanto de nuevo.
—Gra-gracias.
—No hay de qué. —le ofreció una sonrisa más.
"Carajo, porqué será tan lindo cuando sonríe."
Vio que la mano de su novio aún estaba en su cintura.
Él se percató y la quitó de ahí.
—Rayos, disculpa. Entonces, ¿irás a casa?
—S-sí, estaba en eso.
—Espera…—la tomó del brazo. —…si te sientes cansada, quédate. Sabes que puedo dormir en el sillón.
"Fingiste bien… Resiste solo unos minutos más a no lanzarte en sus brazos y todo estará genial."
—No quiero ser una molestia, la verdad. —dijo ella algo avergonzada. —Además, debes estar cansado y necesitas recuperar energías. —se rascó su cabello.
Ahora él se la quedó mirando ante tal comportamiento raro que tenía ella con él.
—¿Sabes algo? Tenía razón cuando te dije que me recordabas a alguien especial.
Ella sonreía nerviosa ante él, no podía explicar todos los sentimientos que aquél chico había hecho que se quedara en su corazón y pudiera olvidarse del pasado, de todo lo que hacía verla como una chica templada ante alguien que nunca se fijaría en su verdadero yo.
—Bueno, me iré a descansar, iré al sillón por si decides quedarte. —dijo mientras cogía su guitarra y se dirigía a la planta de abajo, pero antes de bajar la miró y suavemente hizo un asentimiento con la cabeza. Bajó a la sala, dejó su guitarra, se fue al sillón y se echó en él, quedándose dormido al instante.
Ladybug decidió mirar la luna por un momento para luego bajar y ver al chico durmiendo y tratando de cubrirse con su propio cuerpo para mantenerse abrigado.
Fue corriendo a su habitación, tomó una de sus sábanas y la llevó hacia él, cubriéndolo.
—Gracias, Luka. —susurró sin que nadie la escuchara, para luego darle un beso en la mejilla y alejarse lentamente, haciendo que gruña y suelte una palabra que la sorprendió.
—Marinette…
Era alguien que no podía quitárselo de su mente.
Estaba bien si podía decirle que le gustaba verlo así y quisiera que fuera así por siempre, ¿no?
¿Estaba bien si deseaba amarlo algún día como él la comenzaba a amar a ella?
Sonrió y emprendió el viaje de regreso a la panadería Dupain-Cheng mientras su corazón latía mucho ante aquella suavidad que percibieron sus labios cuando sintieron con su rostro.
¡Capítulo 3 terminado!
Este cap hizo de que viera como Luka se puede comportar de una manera confiable, porque así lo plasman en la serie, alguien que haría cualquier cosa por las personas que ama y eso es admirable.
Bueno, esta vez vimos a nuestro querido guitarrista siendo él con Ladybug y aunque no lo crean, gracias a Chat Noir, no hubiera pasado esa situación. A ver si en el futuro tendrán más acercamiento.
Esto es todo por ahora, nos leemos el siguiente sábado, Ann fuera, ¡paz! (si adivinan la referencia, les dedico el siguiente capítulo, si está difícil uwu)
-Ann.
Siguiente capítulo: Tormenta (Uffffffff, ¡este si me encantó escribir!)
