Tormenta
Tres días después de aquél incidente con Ladybug, Luka aún no sabía cómo explicarle a Marinette lo que había sucedido, alejándose por completo de su teléfono y siendo él mismo con la guitarra.
La única salida ante cualquier ansiedad, podía comunicarse mejor así, pero ese no era un lenguaje tan fácil de comprender.
No fue al día siguiente a verla, tal vez ella necesitaba descansar de todo como a él, probablemente estaba agotada y quería darle su espacio.
"Si ella no lo entendiera, es una mala novia…"
Las palabras de Ladybug volvieron a su memoria.
Novia.
Lo era, sí. Pero era así porque ella decidió voltear la página.
Él sabía que le costaba olvidarse de Adrien, ¿podría él decirle algo bueno? No era justo para ella… Pero él era su novio, tenía que haber la suficiente confianza para también decirle lo que siente.
Aunque ella no sintiera tanto como él…
Dejó de tocar al percibir unas pisadas.
—Espero que no te quedes ahí todo el día, mamá me dijo que te trajera el almuerzo.
—Gracias, hermanita.
—De nada, me preocupo para que no te mueras de hambre por amor.
—Basta ya, estoy bien.
—Pues creo que deberías enviarle un mensaje, perdiste tu oportunidad haciéndote "el caballero" no escribiéndole el fin de semana. Pensaba que se llevaban bien esto.
—Quiero dale su espacio.
Ella se sentó a su costado.
—Le has dado demasiado.
Le dio un abrazo.
—Hermanito, sé qué es complicado no soltar todo lo que piensas en palabras, siempre mamá te dijo eso.
—¿Me estás aconsejando?
—Aprendo del mejor, pero dale tu posición a Marinette. No quiero que seas la segunda opción de ella y te lo digo porque…—por un momento se calló.
—Juleka, ¿qué quieres decirme?
Ella suspiró.
—Marinette es alguien a quien adoro mucho y pienso que ella también está luchando contra sus sentimientos, no eres el único, en Nueva York percibí que algo cambió y créeme, está tratando de olvidarse de…
—Quiero que aclare sus ideas, por eso ya hablamos de eso.
—Antes de ser algo más que su novio, eres su amigo. Para eso están, para apoyarse y decirse la verdad, además es bueno que te metas en sus asuntos a veces, por algo está contigo.
—¿Qué quieres decir? Suéltalo ya, sin rodeos.
—Marinette sigue amando a Adrien, Luka. Y no quiero que ella, por más que sea mi amiga, te lastime.
Luka sonrió y le dio un sorpresivo abrazo a su hermana.
—Oye, el hecho que pueda dudar a veces, no significa que no sepa cómo superarlo.
—Ella está tratando, Luka. La he visto y me parece admirable que haga eso por ti.
—¿Tú crees que sí?
Se soltó de ella.
—Te quiere y se ve en sus ojos. Muéstrale lo hermoso que es Luka Couffaine.
—Tú también lo eres, por eso a Rose la tienes feliz.
—E-eso n-no te incumbe…—dijo nerviosa, jugando con uno de sus mechones sueltos.
—Estoy jugando contigo, Juls.
—Más te vale. —dijo mirándolo seriamente mientras Luka sonreía.
Las nubes comenzaban a asomarse.
—Guau, creo que lloverá. —soltó la chica.
—Descuida, no va a pasar nada o eso creo, estamos en verano.
Sonó el teléfono del rockero.
Él colgó.
—¿Pasa algo?
—Es Marinette.
—¿Y qué haces, tonto? Responde.
—Aún no estoy listo para esto.
—Couffaine, no seas gallina. Basta del espacio personal para Marinette, involúcrate. Si ella te llama, es porque te quiere en su vida, piénsalo.
Tomó el teléfono y se fue a su habitación.
—¡Oye, no dejes tu guitarra aquí…! Ah, tendré que limpiar su desorden otra vez. —dijo su hermana, recogiendo las partituras que había dejado su hermano.
Para tener la misma edad, juraba que él sería más decidido que ella. Al parecer el estar enamorado lo cambiaba por completo.
Luka revisó su teléfono y vio que en el buzón de voz tenía un mensaje.
"Hola Luka, soy Marinette. Llámame cuando puedas. Tengo que hablar contigo."
Él tomó el teléfono y cuando iba a marcar, escuchó un grito en la planta baja del navío. Su madre estaba tratando de taparlo con cosas que estaban alrededor del lugar.
—¿Mamá, estás bien?
—S-si, lo siento por alarmar, ¿el grito se escuchó hasta arriba?
Luka sintió que el piso estaba mojado.
—Pues sí, y ahora explícame ¿porque hay una fuga?
—¿Fuga? ¿Cuál fuga? —dijo como si estuviera cegada.
—Mamá…
—Es algo pequeño, cariño.
—Sí, mejor dime por qué existe esto. —se acercó e intentó cubrir el agujero.
—Digamos que tuve un disturbio hace años, más de los que tú tienes y bueno…
—¿Usaste cinta adhesiva?
—Ehm…—su mamá miró hacia abajo.
—Mamá, vamos a llamar a los bomberos y evacuar este lugar antes de que…
Otros dos agujeros aparecieron al costado de este, haciendo que el barco comience a llenarse de agua.
—Mamá, hay una tormenta enorme. ¿Qué carajos pasa aquí? —dijo la otra Couffaine, indignada.
—Juls, necesito que llames a los bomberos ahora, no podemos estar aquí o se inundará el barco.
Salió de ahí con su celular en la mano.
—Ya sé a quién llamar. —dijo mientras iba a la cubierta y miró una nueva notificación en las noticias y era de que un par de superhéroes estaban comenzando a hacer una patrulla de emergencia.
-.-
—No pueden quedarse aquí, este lugar se ha vuelto peligroso y puede inundarse en algún momento. —dijo Chat Noir algo preocupado.
—S-si, ¿tienen algún lugar para ir? —preguntó Ladybug acercándose a la familia.
—No es necesario, Ladybug. Una capitana y su tripulación debe hundirse con su barco.
Los dos Couffaine la miraron de forma adusta y cruzaron los brazos.
—Bien, una capitana.
—No queremos dejarte aquí, mamá. —dijo Juleka.
—Sí, pero, ¿dónde nos quedaríamos?
—Y-yo conozco un lugar, una familia podría acogerlos bien. —dijo Ladybug algo nerviosa.
—¿E-enserio? —soltó Luka.
—Tú me ayudaste, déjame hacer esto por ti.
Luka la miró sorprendido,
—¿Estás segura?
—Completamente.
—Pues yo tenía la idea de llamar a un ref-¡au! —Chat Noir sintió un codazo de parte de Ladybug.
—Una amiga muy querida los puede refugiar mientras arreglan la fuga, ¿Conocen a los Dupain-Cheng? —preguntó una Ladybug curiosa.
-.-
Ya en la panadería, Ladybug tuvo que tocar la puerta de su propio hogar para que le atendieran sus padres.
Les abrieron y amistosamente la superheroína conversaba con ellos del incidente, claro que ellos escucharon y hasta les ofrecieron un poco de té con croissants, ya que la tormenta era despiadada y ya había dejado a París como un diluvio, mientras los esposos aceptaban la propuesta de Ladybug y solo esperaban la última palabra de Anarka.
—Señora Anarka, es un gusto conocerla, Marinette me ha hablado mucho de usted. —dijo la señora Sabine.
—Guau, que honor. —contestó sonriéndole. —Marinette es una gran chica, ¿Acaso no le habrá mencionado que es muy amiga de mis hijos, en especial de mi…?
—Señora Sabine, ¿puedo ir a buscar a Marinette? —dijo Juleka tratando de cubrir y evitar que ocurra un momento incómodo para su hermano que no había dicho solo un hola en frente de todos.
—Marinette está dormida en su habitación, querida. Ya despertará y se sorprenderá al verlos aquí. —dijo Sabine.
Ladybug estaba comenzando a aguantarse los nervios y de tapar su ruborizado rostro ante aquél atrevimiento de la madre de su novio.
"Su novio, en su casa."
La heroína comenzó a temblar de emoción y sonrió de manera nerviosa.
—B-bueno, nos tenemos q-que ir antes de que la tormenta esté peor, jamás habíamos visto a París así. —dijo Ladybug algo nerviosa. —Vámonos, gatito.
—Adiós a todos, que tengan unas miauravillosas noches.
—Chat Noir…
—¿Qué? No hay que perder la sonrisa ante la tempestad.
Ladybug le sonrió y le dio una palmada en la espalda.
—Nos vamos entonces, si necesiten algo, hacemos patrullas todo el tiempo, hasta se cansarán de nosotros…—Ladybug miró al rockero que le sonreía mientras hablaba. —No es que no querramos verlos más, solo estaremos junt… d-digo, estaremos en contacto.
—Los acompaño a la puerta. —dijo Luka de repente.
—N-no es necesario. —tartamudeó la heroína.
—Claro que lo es. —dijo acercándose a ambos superhéroes. —Gracias por confiar en mí. —soltó en un sonido que ambos se percataron, haciéndolos sonreír. —Descuiden que estaremos bien.
Abrieron la puerta y se fueron en una dirección desconocida.
—Mi Lady, me da ganas de preguntar algo, pero no sé si sea apropiado con esta lluvia empapándonos.
—Será para otro día, descuida que no pasa nada.
—Me voy a mi casa antes de que pesque un resfriado, deberías hacerlo también.
—Quiero ver primero que pasa con el barco de los Couffaine antes de irme a mi casa.
—Lo arreglarán, no te preocupes de más, prométemelo. —pararon en uno de los techos.
—Está bien, gatito.
Dio la vuelta de donde estaban y se fue a casa.
Apreciaba mucho lo que en las últimas semanas era la compañía de su compañero, no iba a dejarlo preocuparse demasiado por él, en algún sentido que ella no comprendía, quería hacerle caso también porque fuera de lo que había pasado antes, era alguien quien se preocupaba mucho por su bienestar.
Aterrizó en su terraza y vio a un París tan gris como nunca en la vida vio.
Se acordó que los Couffaine estaban abajo, así que bajó lo más pronto posible a su habitación y se destransformó, llegó a la cama y notó que alguien abría una de sus puertillas.
"De repente es mamá…"
Llegó a formar una "O" perfecta en sus labios cuando notó que era Luka entrando a su habitación, silenciosamente trató de no hacer ruido y tratar de meterse debajo de las sábanas para hacer la apariencia de que estaba durmiendo tranquilamente, trató de mantener la respiración calmada para que no sea descubierta por aquél ojiazul que, fuera de curioso, era alguien observador e inteligente para saber los pensamientos de las personas.
Soltó un suspiro sonoro cuando comenzó a ver el cuarto la azabache y se topó con un cuadro de ella muy sonriente a lo que él la tomó y le dio un pequeño beso.
Lo que el rockero no sabía es que aquella azabache se percató de eso, habiendo levantando la cabeza y quedándose mirando aquella tierna escena.
—¿Sabes que está mal espiar a las personas? —dijo de forma sorpresiva el muchacho con una sonrisa ladina.
"Mierda, me descubrió." —soltó ella en sus pensamientos, esperando que le diría al haberla expuesto.
¡Capítulo 4 terminado!
Este cap se hizo esperar, pero ya saben, la universidad es algo complicada al iniciar un nuevo ciclo y más si es virtual.
Bien, ahora vemos los Couffaine se quedaron en la casa de los Dupain-Cheng debido a la enorme tormenta y a un pequeño *GRAAAAAAAN* error de la señora Anarka que no pudo ocultar muchos años.
¿Qué sucederá en la casa de los panaderos? ¿Luka descubrió que Marinette no estaba en su habitación o será ciego como todo París lo es en la serie?
Pues lo descubriremos el siguiente capítulo, prometo tenerlo al menos antes del sábado de esta semana, por ahora me despido y ¡que tengan una linda semana!
-Ann.
Siguiente capítulo: Lavanda.
