¡Día dieciséis! ¡Amonos! ¡Ya pasamos la mitad!

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.

Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov

Día 16: Confesión anónima

Palabras: 372

Baúl del Oeste

Invitación

Sesshōmaru miraba la tarjeta que tenía en sus manos, era sencilla, pero los sentimientos en ella eran sinceros, ese tipo de cosas no eran algo extraño ni extraordinario, las confesiones eran algo bastante común a lo que se enfrentaba todos los días.

—¡Hey, presi! ¡¿Qué haces aún aquí?!

Él levantó la vista cuando una pelirroja irrumpió la sala de consejo estudiantil con la misma intensidad de siempre, nunca perdía su sonrisa descarada y maneras sueltas; era una de sus primas más cercanas, porque su familia era escocesa y sólo ella había decidió mudarse a Japón con su abuelo, para cuidarlo; por lo que prácticamente crecieron juntos y aunque tenía la edad de su medio hermano InuYasha, prefería pasarla con él o con Rin.

—Hoy no estás con tu grupo.

—Están en sus prácticas, estoy haciendo tiempo mientras salen para ir a comer algo de ramen —respondió sentándose en el escritorio balanceando sus piernas.

—No te sientes en la mesa —regañó, pero sabiendo que no le haría caso.

—¿Qué es eso? —ignoró mientras miraba el papel en su mano, intentó tomarlo, pero él fue más rápido—. ¡Sesshy!

—No es asunto tuyo —replicó.

—¡Ehh! ¿Otra confesión? Si siempre las rechazas, ¿por qué no me dejas ver? ¿Quién fue esta vez?

Él tamborileó sus dedos mirando de nuevo la tarjeta antes de doblarla y ponerla dentro de su saco.

—Es una confesión anónima.

—¡Ohh! Eso sí es nuevo —le miró con curiosidad—. ¿Por qué la guardas?

—¿A qué puesto de ramen van? Les acompaño.

—¡¿De verdad?! ¡Genial! —rió—. ¡Tú pagas!

Sesshōmaru se levantó para empezar a ordenar sus cosas, siendo ayudado por la pelirroja feliz por tener comida gratis, salieron del salón dirigiéndose a la puerta para esperar a las dos amigas de Ayame, palmeó su bolsillo asegurándose de que la nota aún estuviera ahí.

Embozó una pequeña sonrisa.

Por supuesto que sabía de quién era.

La letra era inconfundible.

Después de todo la pelirroja era bastante mala en sus materias, así que las notas de Kagome eran algo común en la mesa de estudio y él siempre le ayudaba, así que era imposible no reconocer los trazos.

Tal vez podría invitarla a salir después del ramen.

Sí. Era un buen plan.

FiraLili

16/11/2020