- Espérame -

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Por tercera vez en menos de una semana Rick Hunter despertó en medio de la madrugada preso de un insomnio que parecía estar decidido a no dejarlo descansar. Cada noche era igual, girar de un lado a otro, cerrar los ojos, abrirlos, contemplar el techo y al final…siempre terminaba igual; sentado en la cama con la luz del buró encendida intentando borrar de sus recuerdos el rostro de la que parecía ser la culpable de su imposibilidad para poder dormir. Se encontraban en la novena semana del estado de emergencia dentro del Sdf1, habían pasado poco más de dos meses desde que la humanidad se había quedado a solo unos pasos de la extinción y dentro de todo el caos, la conmoción y la interminable lista de obligaciones militares el joven piloto solo podía pensar en aquel instante que compartió con la Comandante Hayes luego de que descubrieran que el Sdf1 había sobrevivido a la batalla.

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Flashback

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Las sirenas aullaban agudamente como si estuvieran cantando el preludio de una muerte segura, los oficiales dentro del Sdf1 hacían hasta lo imposible por no prestar demasiada atención al aire tenso que se sentía por los corredores y los puentes de comando. En el hangar, los técnicos corrían de un lugar a otro terminando con las revisiones físicas a los varitechs, por el alta voz la voz infantil de Samantha Porter confirmaba la posición del enemigo y las coordenadas que los escuadrones seguirían una vez iniciado el ataque.

Rick Hunter había terminado de uniformarse y se encontraba sentado en una de las bancas de los vestidores mientras hacía todo lo posible por mantener a raya el temor que sentía recorrer su cuerpo, la batalla era inminente y él a su corta edad tendría que liderar a una gran parte de los pilotos que saldrían con el para intentar defender lo que les quedaba de humanidad. Su inseguridad en esos momentos le jugaba en contra y ponía en duda todas sus capacidades como piloto y sobre todo la posibilidad de poder sobrevivir. Las mañanas en las que despertó pensando en las nuevas acrobacias que haría a bordo de su Moking Bird en el circo aéreo de su padre parecían recuerdos de otra vida, se sentía otra persona y sobre todo se sentía dolorosamente solo…apretó los labios en una fina línea haciendo lo posible por contener las lágrimas que se le agolpaban en los párpados – Valiente líder dejaste al frente del Skull hermano - se dijo para si mismo recordando a Roy mientras terminaba de ajustar sus guantes para luego salir de los vestidores mientras que por los altavoces se escuchaba la primera llamada antes de salir a la batalla.

Cuando llego hasta el camarote en donde se encontraba Minmey dudó de las razones que lo llevaron hasta ese lugar, su pulso latía rápidamente y se daba cuenta que no era precisamente por estar separado por pocos metros de la chica a la que siempre había considerado dueña de su corazón, sino por una duda que llevaba sembrada dentro de su corazón desde hacia mucho tiempo. Aún así, deseoso por encontrar algo que lo motivará y lo hiciera pelear con toda la fortaleza posible tocó débilmente la puerta metálica para encontrarse segundos después con el rostro de Minmey cubierto por un temor que parecía imposible de esconder. Cerro la puerta detrás suyo cuando ella se hizo a un lado para dejarlo pasar y su mirada instantáneamente se clavó en la imagen terrorífica que el mirador les dejaba ver, cientos de miles de naves zentraedi alineándose para la batalla, naves nodrizas parpadeando frenéticamente y un planeta Tierra que en ese instante parecía mucho más pequeño de lo que en realidad era. Apretó los puños y sintió que el nudo en la garganta crecía exponencialmente cuando los brazos de Minmey rodearon su cintura – Tengo miedo Rick – dijo en un sollozo que solo le provocó lástima; no podía culparla ¿quién en aquel momento previo a la guerra no podría tener miedo? Y casi como un reflejo automático la mirada tenaz y valiente de Lisa Hayes llegó a su mente.

Envolvió las manos de Minmey entre las suyas y giró su cuerpo para poder verla a los ojos – Prométeme que no dejarás de cantar – pidió intentado encontrar una razón que lo hiciera pelear con toda su fe durante aquella guerra, una razón que le hiciera sentir que aquel día no podía ser el fin.
- Debes estar seguro que solo cantaré para ti – le aseguró ella con voz temblorosa – siempre cantaré solo para ti – afirmó con una mirada llena de seguridad que le dejaba claro que ella lo amaba.
El piloto no supo hacer otra cosa que corresponder al abrazo que ella parecía necesitar, y sintiendo que todos sus sentimientos empezaba a revolverse peligrosamente, tomó su rostro entre sus manos para decirle un "te amo" sellado por un beso que en el instante en que salió de su boca se sintió hueco y sin sentido. Se separó de ella cuando el mirador se cubrió de un estallido de luz que le hizo pensar lo peor. No se equivocó, cuando la luz se disipo, enfrentó una de las visiones más dolorosas de toda su vida, la tierra estaba siendo bombardeada con el propósito visible de reducirla a escombros. Rick Hunter entonces comprendió algo que en instante cambiaba todo, él no estaba llorando por ver a su planeta natal morir, sino por una mujer en particular.

La despedida con Minmey terminó con un abrazo fraterno que le dejó mucho más satisfecho que aquel intento de declaración. Al llegar al hangar el ánimo se sentía lleno de incertidumbre y sin saber a ciencia cierta si el encuentro con Minmey le hubiera ayudado en algo, se sintió en paz, preparado y sobre todo suficientemente motivado por salir a pelear.
Antes de montar a su caza se encontró con su mejor amigo acompañado de su extraña y peculiar esposa, la zentraedi Miriya Parino y en un gesto totalmente inesperado se abrazaron fuértemente para desearse suerte – Cuídate mucho hermano – le dijo Rick
- Ten la seguridad que este no será el ultimo vuelo del Skull y el Bermellón – contestó Max sabiendo que lo que más necesitaba Rick en esos momentos, era esperanza
- Especialmente no del Bermellón – respondió con cautela mirando los ojos feroces de la zentraedi – tienes a un excelente piloto a tu lado – finalizo antes de subir la escalera para entrar a su varitech.

Verificar los controles de su varitech era algo que hacía casi de forma mecánica, fuselaje, controles de estabilidad, modalidades de transformación, armamento, tren de aterrizaje, comunicación a torre de control y cazas de su escuadrón, aceleración, distancia necesaria para impacto, lectura de datos y coordenadas, todo era parte de una lista que el ya sabía al derecho y a revés pero que en esa ocasión se daba el tiempo para hacerlo con mayor cuidado, si quería regresar al Sdf1 nada podía fallar –Nada- se repitió en voz alta.
- Pilotos prepárense para cuenta regresiva en un minuto – ordenó Sammy con la voz entre cortada
Rick cerró sus ojos mientras escuchaba la voz de la rubia, respiró profundamente a cada número, apretó los controles con sus manos e intentó encontrar un poco de paz antes de salir a la peor de sus batallas, por primera vez en mucho tiempo rezó a los dioses en los que creyeron sus padres, rezó por Roy, por Ben y sobre todo rezó por que Lisa se encontrara con vida.
- treinta segundos para apertura de compuerta -
- Muchachos será un honor pelear con ustedes, aniquilen a todo zentraedi que se cruce en su camino, no comentan errores y sobre todo no pierdan la fe, Rick Hunter fuera y preparado para salir – finalizo antes que la compuerta se abriera para que segundos después saliera el Skull Uno al frente de la batalla dispuesto a hacer historia.
Los varitechs parecían estar volando en un campo minado, la vida ahí afuera les duraba apenas unos minutos y aunque cada baja dolía en el alma, no había tiempo de llorar la perdida o enviar una oración en memoria de todos aquellos que estaban dando su vida por defender la Tierra. Rick sentía por segundos que no podía respirar, su cuerpo y mente estaban tan concentrados en la evasión y ataques a los pods enemigos que de pronto se sentía ahogado.
- Todos los escuadrones diríjanse al Sdf-1 – ordenó por la radio el Capitán Gloval
- Dejaremos sin defensa la Tierra – contestó uno de los pilotos

- Salvar la Tierra ya no es prioridad – respondió Gloval con una voz que heló la sangre de muchos
Rick sintió como si le hubieran dado una patada en el estómago, de pronto todo el enojo, todo el rencor y todas las penas sufridas desde el inicio de la guerra le llegaron juntas, ¿esa era su misión?¿dejar morir a todos en Tierra? – No podemos dejar a la Tierra a su suerte – contestó apretando la mandíbula
- Siga las órdenes Comandante – dijo Gloval en tono seco – Abriremos en todos los canales la voz de Minmey, a partir de ahora perderemos comunicación -
El piloto apretó los controles con fuerza, y aunque durante una milésima de fracción de segundo su cuerpo lo hizo seguir las órdenes, al final su corazón fue quien decidió el rumbo de su destino – No la dejaré – alcanzó a decir antes de que la señal de radio se cayera y en un movimiento decidido dirigió al Skull hacía la atmósfera de la Tierra con la firme convicción de hacer todo lo posible por ir a buscarla, decisión que se vio mermada por un fuerte golpe que le hizo perder la conciencia.

Cuando abrió los ojos tuvo la certeza de que había muerto, no sentía su cuerpo, intentaba abrir los ojos pero sus parpados parecían estar pegados uno contra otro, solo a lo lejos escuchaba voces, estática, alarmas sonando frenéticamente anunciando probablemente la guerra perdida. Por unos segundos se sintió en paz, había demostrado valor honrando la memoria de Roy llevando al Skull hacia su última batalla; quiso entonces morir, su misión había terminado, no había nada más que lo hiciera desear regresar al terrible momento que la humanidad vivía, sin embargo a su mente acudió un recuerdo y en ese recuerdo podía escuchar claramente a Lisa Hayes despidiéndose de el meses atrás – Si hay algo que yo pueda hacer para intentar detener esta guerra lo haré sin dudarlo – y entonces se pregunto si aquel realmente era su fin o si había algo más que el pudiera hacer para intentar cambiar el destino de aquella historia – Espero volver a verte Rick – escuchó vívidamente y como si la mano de Lisa Hayes se hundiera en las aguas agitadas de un inmenso mar sintió como era sacado de ese estado de inconsciencia para darse cuenta que estaba vivo y que a partir de ese momento sus esfuerzos se concentrarían en encontrar a la mujer que parecía estar en medio de su corazón.
Encontrarla en medio de aquella devastación estaba escrito en su destino, estaba seguro. No había otra explicación para que ellos dos estuvieran ahí, en medio de la tierra desolada, mirándose frente a frente intentando encontrar un poco de esperanza en medio de aquella terrible realidad.

Fue un acto sumamente espontaneo, un deseo que le había nacido del fondo del corazón cuando por esos instantes logró por primera vez separar a la militar que ella representaba para dejar ver a la fina y frágil mujer que se escondía debajo del uniforme; una mujer que se había quebrado en frente de el al enfrentar la derrota y la destrucción que la guerra había provocado y durante esos instantes el único deseo que se apoderó de su cuerpo fue tomarla entre sus brazos para poder aminorar un poco de la tristeza que parecía estar devorando a Lisa Hayes. Ella no opuso resistencia, no tenía fuerzas, recargó su frente sobre el pecho del joven piloto y cerró sus brazos alrededor de su cintura para dejar salir un llanto profundo que parecía estar carcomiendo a su corazón y a su alma – todo estará bien – le había dicho Rick mientras mecía su cuerpo lentamente – Estoy aquí contigo y no pienso ir a ningún lado – afirmó acariciando su espalda sintiendo como distintos sentimientos empezaban a invadir su cuerpo.

Y fue así en medio de aquel abrazo intimo que Lisa detuvo su llanto para levantar el rostro hacia el cielo - ¿escuchas eso? – le preguntó ella en un susurro cerrando los ojos, el piloto un tanto malhumorado por haber roto el contacto levantó la mirada al cielo – No escucho nada -
- Pon atención – le dijo ella con ese tono suyo de autoridad mientras tomaba una de sus manos – Escucha…- volvió a decir posando su mirada en el azul del cielo

Rick Hunter apretó la mano de Lisa y en unos segundos sintió un hueco en el estómago – Es Minmey – dijo sintiendo como una chispa de esperanza empezaba a nacer – Eso significa…

- ¡Significa que están vivos! – lo interrumpió Lisa sintiendo como las lágrimas empezaban a brotar nuevamente por sus ojos
- ¡Lisa, mira! – apuntó Rick hacia el cielo siguiendo un punto resplandeciendo que poco a poco dejaba ver la forma de la gran nave - ¡Es el Sdf1! -
La joven comandante sintió que solo con escuchar la voz de Minmey en medio de toda aquella devastación se abría la posibilidad de empezar de nuevo y de forma espontanea volvió abrazarse al cuerpo de Rick. El piloto entonces sintió que aquel instante significaba algo, había una razón por la que el y ella estaban ahí, compartiendo ese momento y dejando de lado su miedo a la personalidad de ella se dejó llevar por el palpitar desmesurado de su corazón y con manos firmes tomó la cintura de su oficial superior para atraerla aun más cerca de su cuerpo y demandar un beso profundo que le hizo temblar de pies a cabeza, la sensación fue estremecedora y olvidándose por unos minutos de la tragedia que habían vivido llevó sus manos al rostro de ella para hacer más profundo el contacto. Se separaron hasta que el aire se esfumó de sus pulmones, Rick renuente a dejarla ir por completo, posó su frente sobre la de ella– Algo me pasa cuando estoy contigo – le confesó – Lisa, con dedos temblorosos tomó el rostro del piloto más insubordinado de la historia y con movimientos suaves acaricio su mejilla – Ya tendremos tiempo para averiguarlo -

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Fin Flashback

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Y el tiempo luego de una guerra devastadora no había jugado a su favor. Desde la llegada de ambos al hangar del Sdf1 luego de que este aterrizara fueron separados como si se trataran de mundos diferentes. Lisa fue requerida de forma inmediata por el Capitán Gloval y él tuvo que unirse a las fuerzas de rescate y búsqueda de sobrevivientes. Nada volvió a ser igual, secretamente había esperado a que ella apareciera de nuevo en su consola de comando para dirigir sus vuelos como antes lo hacía, pero ella no regresó al puente del Sdf1, Gloval la promovió al rango de Capitán y eso solo la alejó mucho más de el. Quizá era eso lo que mantenía en vela durante las madrugadas, sospechar que aquel contacto no había significado lo mismo para los dos, despertaba en las noches pensando en ella, reviviendo segundo a segundo aquel instante, soñando con volver a tomar sus labios entre los suyos, anhelando la remota posibilidad de algún día recorrer su cuerpo desnudo de principio a fin. Frustrado Rick salió de su habitación para ir en búsqueda de su celular y verificar por enésima vez que todos los mensajes que le había mandado a su celular seguían sin ser respondidos, deseoso de terminar con toda aquella incertidumbre se fue a la cama decidido a buscarla.

El estado de emergencia implicaba muchas cosas. Turnos dobles, disposición de tiempo, falta de días de descanso, operaciones constantes fuera de la nave. Gracias a su experiencia en batalla Rick fue asignado a el frente de varios escuadrones que se encargaban de la búsqueda de sobrevivientes, vuelos de reconocimiento y grupos de defensa. Su tiempo se dividía entre la cabina de su varitech, las horas de descanso en el interior de su barraca y su mal humor provocado por la ausencia de Lisa Hayes; aquella noche al terminar el turno estaba decidido a buscarla, si para ella aquel contacto había sido intrascendente quería que se lo dijera en la cara.
Apagó los motores del varitech luego de aterrizar en el área designada para su escuadrón, recargó su cabeza aun con el casco puesto sobre el asiento y cerró los ojos intentando controlar el cansancio, luego de dar un par de suspiros salió de la cabina de un salto entregando la tarjeta de ignición al técnico encargado de revisar su caza – El motor izquierdo se está sobrecalentando – le informó al técnico con desinterés. Luego de pasar por los vestidores y de darse un ducha rápida Rick se tomó unos minutos para tomar un café espresso de una de las máquinas expendedoras del hangar y con un dejo de esperanza sacó su celular y volvió a marcar al celular del Lisa solo para quedarse una vez más sin ningún tipo de respuesta, de mala gana cerró el móvil, tiró lo que le quedaba de café y con pasos agigantados se dirigió a su oficina.

Quienes se cruzaron en su camino se dieron cuenta que la faceta temperamental de líder Skull estaba de regreso, su ceño fruncido dejaba claro su humor y la joven asistente que cuidaba la entrada de la oficina de la recién promovida Capitana Hayes apenas pudo ponerse de pie para impedir que el piloto abriera la puerta de la oficina de forma intempestiva – No pienso seguir tolerando tu indiferencia – alcanzó a decir con un tono de voz lleno de reproche mientras se quedaba parado en seco al notar como varios oficiales entre ellos el Almirante Gloval giraban a verlo
- Capitana – balbuceo sintiendo como la mirada de ella parecía querer traspasarle el cuerpo entero – pensé que estaba sola –
- ¿Alguna emergencia Comandante Hunter? – preguntó el Almirante Gloval
- No señor – contestó sintiéndose sumamente estúpido
- Discúlpenme unos minutos – se excusó Lisa mientras que con una mirada asesina le indicaba a Rick que salieran de la oficina
Se metieron en una de las salas de descanso y en cuanto Lisa entró cerro la puerta – Rick, se que no he podido comunicarme contigo – se apresuró a decir
- ¡¿No has podido?! – reprochó con aire enfadado – ¿Quieres que me trague la historia que no has tenido un momento para llamarme en dos meses?
- Han sucedido muchas cosas – respondió aun con voz conciliadora – el estado de emergencia nos demandó el total de nuestro tiempo y lo sabes
- No eres la única que ha estado inmersa en turnos interminables y, aun así yo he hecho lo posible por hablar contigo, verte al menos…
- No estamos en la misma posición – se defendió
- ¿Qué quieres decir con eso? – respondió enfadado – Parece que el nuevo rango te llevó la cabeza a los cielos
- ¡No digas estupideces! – su tonó de voz se elevó notablemente mientras Lisa intentaba por todos los medios no perder la cabeza en otra de sus acaloradas discusiones – Si crees que un rango hace una diferenciación en la forma en que trato a la gente, no me conoces nada – sentenció dolida
- No estás demostrándome lo contrario – acotó Rick acercándose lo suficiente a ella para poder sentir su respiración
- Rick, no tenemos tiempo para esto - respondió suavemente conteniendo la frustración y el nerviosismo que la cercanía de el le provocaba
- Me queda claro que no lo tienes – contestó el piloto alejándose en dirección a la puerta – No volveré a molestarla Capitana Hayes

La frustración en que quedó hundida Lisa Hayes la dejó inmovilizada por unos minutos, todo el cansancio, todo el estrés acumulado amenazó con salir en aquel instante para hacerle sacar un llanto que llevaba conteniendo durante semanas, quería abandonarlo todo, quería por unos minutos regresar a la época en que fue la hija de un militar acomodado quien le dio todo sin ningún esfuerzo, pero el golpe de realidad siempre la abofeteaba en los momentos en que sentía que su fuerza se balanceaba hacia la derrota; respiró profundamente, limpió la pequeña gota que se escapó por uno de sus ojos y sacó el celular de su saco para resignada volver al mundo de aquella post guerra.

Rick pasó del enojo a la decepción en tan solo unos instantes; había esperado demasiadas cosas al momento de un encuentro con ella, secretamente había deseado que la misma chispa que se había encendido aquella tarde apareciera instantáneamente para acercarlos de nuevo y así tener la oportunidad de besarla y volver a sentir esa corriente eléctrica que le recorría el cuerpo entero cada vez que la tenía cerca.

El reencuentro fue peor de lo que hubiera podido imaginar, la había visto, pero la sintió tan lejos como si estuvieran en distintas dimensiones. Su conflicto emocional luego de aquel momento creció exponencialmente y le hizo darse cuenta que enfrentarse a la posibilidad de no volver a Lisa Hayes sería algo que lo dejaría marcado para toda la vida.

Abrió los ojos y tardó unos segundos en recordar en donde estaba mientras unos suaves golpes en su puerta lo hacían ponerse de pie; llevó su vista hacia el buró para ver la hora, pasaban de las tres de la mañana y podía estar seguro que aquella visita sería algún llamado de emergencia para iniciar turno de inmediato – Ya voy, ya voy – gritó antes de abrir la puerta para encontrarse del otro lado a Lisa Hayes
- Perdón por molestarte a esta hora – de disculpó visiblemente apenada – ¿me darías unos minutos? -
Rick en un movimiento casi mecánico dio unos pasos de lado para permitir que ella entrara al pequeño vestíbulo - ¿hay alguna emergencia? – preguntó seco, Lisa con un gesto lento negó con la cabeza – Esta no es una visita oficial – confirmó
Dubitativa caminó hacia la pequeña cocineta - ¿Tienes café? - Rick confundido por su presencia luego de la pelea del día anterior hizo un gesto afirmativo
- Solo tengo soluble -
- Es suficiente -

Rick caminó hacia la estufa tallándose los ojos para espantar el sueño, colocó una tetera llena de agua y sacó dos tazas de uno de los estantes – No quiero sonar grosero, pero ¿a qué viniste?
Lisa en un movimiento cándido se quitó los zapatos y levantó su cabello en un chongo desaliñado, se acercó hasta la barra y suspiró profundamente buscando los ojos azules del piloto más rebelde de la historia de la RDF – Me acusaste de no tener tiempo para buscarte – dijo con voz cansada haciéndole una seña para que le sirviera agua caliente – En las madrugadas es cuando tengo más tiempo – finalizó resignada

Confundido Rick se tomó el tiempo se observarla con detenimiento y hasta ese momento en que solo ellos dos estaban resguardados de toda el revuelo que significaba la época de la post guerra notó que Lisa no parecía estarla pasando del todo bien; se notaba sumamente delgada y en su rostro reconocía las mismas secuelas por la falta de sueño, las ojeras violáceas debajo de sus ojos le restaban brillo a sus ojos verdes - ¿Vas saliendo de tu turno? – preguntó sorprendido
- En las últimas semanas el turno dejó de detener un horario establecido – dijo mientras agregaba dos cucharadas copeteadas de café soluble al agua – No te busque, no por que no quisiera – confesó – pero no quería hablar contigo teniendo el tiempo contado – respiró profundamente – He ido de una junta a otra, entrevistando, organizando decenas de programas de búsquedas, recuperación de bases, control de zentraedis, por primera vez en mi carrera militar tengo el deseo de dimitir – continuó con la mirada llena de lágrimas contenidas – pero ahora más que nunca el Almirante Gloval me necesita – Y le estoy fallando – finalizó con voz quebrada

El piloto entonces sintió un dejo de culpa y al igual que aquella tarde sintió la necesidad de envolverla entre sus brazos para hacerla olvidar todo aquello que la estuviera lastimando y así lo hizo, en un movimiento rápido atravesó la pequeña cocina y la atrajo hacia su pecho para segundos después sentir como ella enrollaba sus brazos alrededor de su cintura y dejaba salir un llanto silencioso que sacudía sus hombros suavemente.
- No es que no me importes – susurró apretando su brazos – es solo que no se como salir de esta crisis en la que estoy metida
- No he podido dejar de pensar en ti– confesó el piloto – y ya no se que hacer con esta necesidad de tenerte cerca - creo que estoy enamorado de usted Capitana - dijo con una mirada profunda

Lisa se quedó sumida en silencio durante unos segundos que a Rick le parecieron eternos, con un movimiento muy suave como si no deseara separarse de aquel abrazo encontró el espacio suficiente para poder verlo a los ojos y decidida a dejarle saber lo mucho que le había importado aquel instante, se acercó a su rostro para poder besarlo; Primero tímidamente reconociendo por segunda vez la textura de sus labios, disfrutando de la sensación exquisita que nacía de su bajo vientre al sentir el calor de su lengua, en segundos el contacto se tornó mas necesitado, su mano se enterró en el espeso cabello de Rick, mientras que el la atraía fuertemente por la cintura deseando que sus cuerpos se tocaran de forma más intima.

-Espérame - pidió Lisa con una mirada llena de anhelo - Cuando estemos juntos quiero tener mi mente y cuerpo concentrado solo en nosotros

-Solo quiero saber si tu sientes lo mismo que yo - pregunto Rick temeroso de ella no correspondiera de la misma forma a sus sentimientos

Lisa se puso de puntillas, tomó el rostro de Rick entre sus manos para poder besar nuevamente sus labios - El sentimiento es mutuo piloto -

Rick soltó un suspiro de alivio, levanto a Lisa entre sus brazos provocando que ella soltara un pequeño grito de sorpresa - Es hora de dormir Capitana - dijo mientras la depositaba en la cama para acurrucarse con ella

-Espérame Rick...espérame - volvió a decir antes de caer dormida con el hombre que amaba rodeando su cintura

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Fin

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