¡Día diecinueve!

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.

Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov

Día 19: *Anti-fanática [Él es una persona famosa y ella lo odia (su odio es mal infundado solo porque le parece que es un arrogante y es famoso solo por ser guapo), a tal grado que encabeza el club en su contra, esto hace que él se enamore de ella].

Palabras: 357

Baúl del Oeste

Ironía

Kagome estaba envuelta en mantas con las piernas sobre el sofá y la una tablet apoyada en sus muslos mientras miraba videos sobre la alfombra roja que había tenido lugar hacía unos días, como estuvo de viaje no pudo verlo en vivo, así que aprovechaba la paz de su hogar para ponerse al día.

Con la noche cayendo y las horas pasando, logró terminar de ver los premios para poner publicar en su blog, que si bien, ya no era tan intenso y famoso como en el pasado, seguía teniendo bastante seguidoras que esperaban sus análisis y comentarios, abriendo su página no pudo evitar dirigir su vista a antiguas publicaciones, no pudo evitar avergonzarse al pensar en sus tan directos ataques al actor Yakō.

Tal vez debería borrarlos.

La ignorancia y el prejuicio la había cegado muy duro.

Tanto que se había vuelto la principal cara contra el actor, dejo la tableta a su lado mientras se restregaba la cara.

—Dios, Yakō no se merecía tanto odio —murmuró.

—No, definitivamente no lo merecía.

Ella se sobresaltó al oír una voz venir desde la entrada, se giró para encontrarse con su esposo que dejo la maleta a sus pies mientras se retiraba la mascarilla y los guantes, el frío del otoño ya era bastante fuerte ese año.

—Yakō.

—Sesshōmaru —corrigió acercándose.

—La costumbre —rió inclinando la cabeza hacia arriba para dejarse besar—. Estás helado.

—Y tú cálida, ¿cómo está mi anti-fan?

—Feliz de verte, aunque debo decir que, en serio, despide a tu estilista, odio como te viste.

Sesshōmaru embozó una sonrisa.

—Ya viste la alfombra roja, y aun no tengo una notificación de tu blog quejándote de mí vestimenta.

—Aun lo escribo y sigo sin creer que me sigas —se tapó la cara avergonzada—. ¿Eres masoquista o algo?

Él se quitaba la chaqueta para quedarse con una de sus playeras sencillas que le gustaba usar cuando no estaba en grabaciones.

—Curiosidad.

—Y te enamoraste de una anti-fan.

—Tenías cierto encanto.

—¿Y ahora no?

—Me casé contigo, ¿no?

—Cierto —ella rió mientras se levantaba para engancharse en el cuello del hombre—. Bienvenido.

—Estoy en casa.

FiraLili

19/11/2020